N° 181 - Don Quijote de la pampa

El 14 de mayo del año pasado morÃa en Buenos Aires, a los 93 años, Dante Quinterno, singular dibujante y editor, hombre puntilloso y de costumbres inalterables y uno de los nombres más importantes de la historieta argentina. HabÃa nacido en esta misma ciudad el 26 de octubre de 1906. DiscÃpulo de Diógenes Taborda, de vida sencilla, ordenada y reservada, austero y de escasa exposición pública -no daba reportajes desde 1931-, Quinterno quedará en el recuerdo de varias generaciones como el creador de Patoruzú, tal vez el héroe nacional máximo de todo el camino recorrido por el humor gráfico a lo largo del siglo XX.
Como se ha dado otras veces con importantes personajes de historieta, Patoruzú hizo su debut con un papel secundario en otro tÃtulo, Aventuras de Don Gil Contento, que se publicaba en el diario CrÃtica. El 19 de octubre de 1928 aparece en esa tira un nuevo personaje, el indio Curugua-Curiguagüigua, el último tehuelche gigante, hijo de un rico cacique patagónico y -para mayor confusión aún- nieto del faraón egipcio Patoruzek. Es rebautizado ese mismo dÃa por Don Gil -”te bautizo con ese nombre porque el tuyo me descoyunta las mandÃbulas”- como Patoruzú. El nombre deriva de los famosos caramelos negros de la época Pasta de Oruzú (luego pastilla Oruzú). Pero a los tres dÃas la tira fue levantada del diario, nunca se supo por qué. De CrÃtica pasó a La Razón, con gran éxito, y desde 1935 a El Mundo, donde consagró su fama definitiva (como luego lo harÃa también ahà Mafalda).

Desde la década del ‘50, también se editan recopilaciones bajo el tÃtulo de Las nuevas aventuras de Patoruzú. Por entonces, la historieta ya era realizada por un equipo de artistas siguiendo precisas instrucciones de Dante Quinterno, quien indicaba qué podÃa o no hacer el personaje, su relación con los demás y la moral que debÃa envolver al gran cacique. Su primera instrucción a los guionistas fue la siguiente: “El indio Patoruzú es un sÃmbolo, sÃmbolo universal en el que se conjugan todas las virtudes, inalcanzables para el común de los mortales. Es el hombre perfecto dentro de la imperfección humana”.
El noble cacique que reparte su tiempo entre su estancia patagónica y la ciudad es de carácter inocente y bonachón. En sus andanzas enfrenta a todo tipo de malhechores, para lo que está dotado de una fuerza y agilidad sobrehumanas. Siempre persiguiendo el bien, Patoruzú tiene una moral inquebrantable. Desde su mudanza a El Mundo penetra en su época dorada gracias al estilizado estilo de su autor, poseedor de una expresividad gestual simple y limpia, un excelente diseño de personajes y un vibrante pulso narrativo apegado a la deformación caricaturesca, pero de profunda aplicación dramática. Simultáneamente, los argumentos se desprenden de la humorada diaria para encarrilarse en el terreno de la aventura seriada, con el adecuado toque costumbrista, la exageración cuasi-superheroica y algunos ejemplos de grandilocuencia épica que la serie no abandonará jamás. Dueño de una importante fortuna, el indio siempre evidenciaba austeridad, respeto por sus empleados y solidaridad con los débiles.
Puro y sencillo, sobrio y estoico; seguro de sà mismo, pero al mismo tiempo modesto; bondadoso hasta alcanzar lÃmites insospechados; ingenuo pero fuerte; generoso hasta el asombro, su inmensa fortuna es, antes que suya, de todo aquel que lo necesite. Patoruzú sale invariablemente en defensa del débil y por una causa noble se juega Ãntegro sin retaceos; es impulsivo y no mide los riesgos que pueda correr su integridad fÃsica. Extravertido y de una aguda sensibilidad -dentro de su marcado carácter masculino-, irascible e incorruptible, poderoso, mágico y fantástico, vencedor de los peores villanos antes que Batman y Súperman, el indio inventó un argot -¡huija!, ¡canejo!- y fue un fenómeno y un Ãcono de masas durante décadas -hasta convertirse el personaje de historieta más duradero del paÃs, hasta junio de 1977-: en los ‘40 y los ‘50 sus revistas llegaron a vender 400.000 ejemplares por semana. Para muchas familias el Libro de Oro estuvo asociado, como la sidra y el pan dulce, a las fiestas de fin de año.
Es en este fértil terreno donde germinan las más logradas aventuras del cacique y su particular galerÃa de personajes secundarios. Ya de entrada nomás aparece Isidoro Cañones, el padrino aprovechador y ventajero, aunque de buen corazón, compañero inseparable del indio, como asà también el más famoso play-boy de la noche porteña. Luego el capataz de sus estancias Ñancul, el fabuloso caballo Pampero -que tardó dos dÃas en domar-, sus hermanos -la enamoradiza Patora y el menor Upa- y la maternal criticona “ama de leche” Chacha, entre otros. Los éxitos llevaron a la creación también de las CorrerÃas de Patoruzito -el indio en su épocas de niño- y las Locuras de Isidoro. El 20 de noviembre de 1942 se estrenó en el cine Ambassador, junto a La guerra gaucha, un cortometraje de 15 minutos Upa en apuros, que fue el primer dibujo animado argentino en colores.

Patoruzú fue un Quijote de la pampa, exponente de los mejores valores, la solidaridad con el desamparado y el amor por las causas perdidas, la justicia, la piedad y la compasión por los débiles; junto a un antihéroe como Sancho Panza, llamado Isidoro Cañones, con toda la frescura de lo espontáneo, personaje en quien Quinterno logró personificar de manera creÃble y verosÃmil al ser dominado por los vicios, la irresponsabilidad, los atajos ventajeros, las ambiciones y el egoÃsmo. Pero que nunca termina devorado por el abismo que lo atrae, precisamente por la presencia rectora del indio generoso.
En todos nosotros, en cada argentino, conviven el noble Patoruzú y el chanta de Isidoro. Y la pelea principal, antes que una pelea entre nosotros, es un pelea en nosotros.











24 de Octubre de 2006 | 4:42 pm
Muy buena semblanza, desde mis 67 años, tal cual, fue mi “entrevero”, desde muy pibe, con Patoruzú, por la década del 40.
Tal vez, fue con la revista del siempre bien recordado Dante Quinterno que aprendà a leer con gusto y avidez, cuadro tras cuadro, que favorecieron,además, la lectura mi imaginación y sobre todo a no perder de vista una vida de valores que conservo pese a todo y a mis propias limitaciones.
Gracias por esta nota, seguramente no soy el único que esta en deuda con Dante Quinterno: “Patoruzú”
28 de Febrero de 2009 | 5:31 pm
Recordar a Patoruzu es recordar para mi, la década de 1940, mi niñez en San Luis, cuando esperábamos los sabados a la tarde la llegada del tren “El Cuyano”, que traÃa a Patoruzu.
Era una revista semanal que salÃa en Buenos Aires los domingos por lo que se repartÃa en el interior un dÃa antes.
ResumirÃa que Patoruzu fue la primera figura del tehuelche, noble y generoso y primera imagen infantil del indio patagonico.
23 de Mayo de 2009 | 4:32 pm
Muybueno, Alejandro. Leer este articulo me retrotrajo a mi infancia y a mi coleecion /perdida ya/ de revistas de Patoruzu e Isidoro. Los que en 1970 teniamos 8 anos..no necesitabamos de personajes foraneos violentos y pelotudos en los dibujos, teniamos nuestros propios heroes y modelos a imitar. saludos. cuantos pibes hoy compran Patoruzu, Isidoro, Afanancio, etc?
27 de Mayo de 2009 | 5:38 pm
yo creo que esta muy este texto.pero para hablar algo no relacionado al tema quiero decir que estoy orgullosa de ser argentina que la cultura de mi pais es asombrosa y mas chicos de mi edad deverian prestarle mas atencion a la cultura argentina que argentina es un pais muy bueno y tiene un gran paisaje amo a mi pais y amo mi cultura yo con solo 12 años digo estoy orgullosa de ser argentina por que es lo que soy una argentina 100% argentina y espero que mas chicos le presten atencin a todo lo que digo aguante nuestra cultura y que sepan los de mas paises del mundo argentina es eol pais que sabe reconocer sus errores gracias dios por darme la oportunidad de ser argentina aguante nuestro pais y viva la patria
27 de Mayo de 2009 | 7:11 pm
Deveras un grande Don Dante . Siendo yo niño de unos 10 años en casa de mama Vieja habia un almanaque de 1942 con escenas de Patoruzu. estaba colgado de un clavo a una altura casi a prueva de mis recursos
Puse una mesita , arriba una silla arriba de la silla 4 libros gordos y escale aquella inestable montaña y alcance el deseado tesoro, Pero ,Ay! La torre no aguanto el tiron del clavo y oscilo y se vino abajo con grande estrepito y polvareda .Añ ruidaje aparecio la mama vieja y su vara¡ Diablo de mocoso y ahora que ?
Ahi conoci al cacique patoruzu y toda la comparsa Po ! y hasta hoy que cada vez que puedo leo alguna revistita Siendo mis preferidas Locuras de Isidoro El eterno chanta porteño fiacun y vividor
1 de Mayo de 2010 | 11:56 am
DE veras un grande entre los autores de historietas mundiales
Lastima que los argentinos y uruguayos no hayan copiado el ejemplo moral de Patoruzu
5 de Mayo de 2010 | 8:40 pm
EXTRAORDINARIO. TENGO ENTENDIDO QUE ALGUNOS PERSONAJES DE LA TIRA FUERON COPIADOS EN FRANCIA -DONDE HAY UN JOVEN GORDO EN LOS DIBUJOS DE HISTORIETAS “galas”- LOS AUTORES SON UDERZO Y GOSCINNY -ASI SE ESCRIBE, CREO-QUE ES EL CALCO DEL INFANTIL UPA. no soy practico en el tema, PERO SE PUEDE CONFIRMAR POR INTERNET. SALUDOS.