Nº 303 - La mística militar-industrial. El general Manuel Savio y el día de la Siderurgia nacional

- | 31 de Julio de 2005 ≈ 16:20 | tamaño de texto | versión para imprimir

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El 31 de julio de 1948 moría de un paro cardíaco el general de división Manuel Nicolás Aristóbulo Savio y por ello se instituyó, con justicia, al 31 de julio como el “Día de la Siderurgia”. Había nacido en Buenos Aires el 15 de marzo de 1893.

Savio fue el heredero de fray Luis Beltrán y el continuador de las tesis esgrimidas y materializadas –a través de YPF durante la presidencia de Yrigoyen- por el general Enrique Mosconi (cf. la Agenda de Reflexión Nº 241) para transformar una economía nacional agro-pastoril exportadora en otra que tuviera a las industrias de base como motor del crecimiento. Savio fue el primero del plantel de ingenieros militares que realizaron una “movilización nacional” de carácter militar y técnica al mismo tiempo, correlacionando las posibilidades de la industria con la defensa. Afirmaba que “la industria del acero es la primera de las industrias y constituye el puntal de nuestra industrialización. Sin ella seremos vasallos”.

En 1930 el teniente coronel Manuel Savio elevó el proyecto para crear la Escuela Superior Técnica, abierta a los oficiales de todas las armas. Por una suerte de compensación histórica, el presidente Uriburu, que mandó detener e investigar a Mosconi, facilitó a su continuador el medio para realizar sus planes. En 1934 egresan los primeros ingenieros militares. El 24 de diciembre de 1936 Savio asume la dirección de Fábricas Militares. En 1938 eleva un proyecto de ley para crear la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM). Actúa como un verdadero político, buscando aliados en todos los sectores, convenciéndolos de sus beneficios para el país. En 1941 se promulga dicha ley, que además lo autoriza a realizar exploraciones y explotaciones tendientes a la obtención de cobre, hierro, plomo, estaño, manganeso, wolframio, aluminio y berilio. Además del desarrollo de un programa de prospección geológico-minera en la Antártida Argentina. “Es un error el haber estructurado ‘a priori’ nuestra economía, posponiendo arbitrariamente a los metales con respecto a los cereales”, decía. Luego propuso buscar yacimientos de hierro en el país. Los encontró en las serranías de Zapla, Jujuy. Los informes corroboran que el yacimiento es una cuenca sedimentaria de hematita cuya potencia visible asegura grandes reservas y justifica sobremanera la inversión necesaria para emplazar un “Alto Horno”. Se inicia inmediatamente la “gesta Zapla” cuando el país sufre el bloqueo de los grandes consorcios. Savio intenta formar una “conciencia metalúrgica”, apelando a los industriales, y recordando que la fábrica argentina de carburo de calcio debió cerrar por el “dumping” del exterior. Por esos días, el matutino La Nación sostenía en un editorial que “no tenemos hierro ni carbón de piedra, elementos indispensables de la gran industria”, para concluir que “en realidad no nos debemos quejar de la heredad que nos ha tocado en suerte y no hemos de ser mineros mientras nos convenga y nos guste ser labradores y criadores de ganado”.

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El 11 de octubre de 1945 (en plena evolución de los episodios militares que provocaron la jornada del 17 de octubre) se produce la primera colada de hierro fundido hecha con materias primas nacionales. Poco después Savio entrega su Plan Siderúrgico Nacional (Ley 12.987 o “Ley Savio”), que es sancionada en 1947 –durante la primera presidencia de Perón-. Así se origina SOMISA (Sociedad Mixta Siderurgia Argentina), cuyos altos hornos son emplazados en terrenos elegidos por el propio Savio en los márgenes del arroyo Ramallo, en las cercanías de San Nicolás. Como presidente de su directorio renuncia a sus honorarios, pero no alcanza a ver concluidos sus sueños, debido a su temprana muerte, a los 56 años. SOMISA llegó a proveer a la nación 500.000 toneladas de productos semi-terminados de acero.

Cursó estudios en el Colegio Nacional Central de la Universidad de Buenos Aires y en el Colegio Militar de la Nación. Luego de su siempre ascendente y brillante carrera fue instructor de cadetes en el Colegio Militar y titular de la cátedra de Metalurgia y Acción de Explosivos. Organizó la Escuela Superior Técnica del Ejército y enriqueció, de manera trascendente, la industrialización castrense. En tanto la Escuela de Mecánica se dedicaba a capacitar operarios, la Escuela Superior Técnica se abocó a la tarea de formar ingenieros militares con avanzada especialización teórica y práctica. Para llevar adelante sus planes, Savio aplicó con gran lucidez las experiencias de la visita que realizó al continente europeo en 1923, como miembro de la Comisión de Adquisiciones del Ejército.

En 1933 escribió su primer obra titulada Movilización Industrial. Luego le siguieron los libros Política Argentina del Acero (1942) y Política de la Producción Metalúrgica Argentina (1942).

En su creación, Fabricaciones contaba con cinco establecimientos: Fábrica Militar de Equipos (ex taller de Arsenal), Fábrica de Material de Comunicaciones (ex laboratorio del arma de Comunicaciones), Fábrica de Aviones (transferida por la Aviación Militar), Fábrica de Acero y Pólvora y Fábrica de Explosivos de Villa María, estas dos últimas inauguradas por el propio Manuel Savio en 1937 y 1938 respectivamente.

En julio de 1943, a menos de siete años de su establecimiento como organismo autárquico y siempre bajo su conducción, Fabricaciones Militares contaba ya con doce plantas. A las nombradas se sumaron: la de Fabricaciones Militares de Armas Portátiles “Domingo Matheu”, la de Tolueno Sintético, la de Munición de Artillería Río Tercero, la de Munición de Artillería “Borghi”, hoy “Fray Luis Beltrán”, la de Vainas y Conductores Eléctricos E.C.A., la de Munición de Armas Portátiles “San Francisco”, la de Materiales Pirotécnicos y la de los Altos Hornos Zapla.

Por otro lado, con el aporte de grupos empresarios, Savio organizó las siguientes sociedades mixtas: Industrias Químicas Nacionales, Elaboración del cromo y sus derivados, Atanor, Compañía Nacional para la Industria Química, Aceros Especiales y Siderurgia Argentina.

Al elaborar los fundamentos de la DGFM, Savio incluyó un capítulo sobre exploración y explotación de minas que, como él mismo definiría un tiempo después, creó “una verdadera revolución en cuanto a la tesis que sobre la materia se sustentó, terminantemente en aquellos tiempos, de explorar y explotar minas por intermedio de la DGFM, es decir, del Estado”. Con esa misión, la DGFM se dedicó a la exploración de las riquezas minerales de la Argentina cuyos resultados no tardaron en aparecer. Entre los más importantes de esos descubrimientos estuvieron: el hierro de Puesto Viejo, al sur de Palpalá, en Zapla; las arcillas y caolines bonaerenses, el uranio de Comechingones y de la mina “Soberanía”, de Mendoza; el cobre de Los Aparejos, en Tinogasta, Catamarca; el mineral del Paramillo, de Uspallata, Mendoza; la mina de hematita La Santa, Pastos Grandes, Salta; y el cobre y la rodocrosita de Capillitas, entre otras.

Cuando por el mes de agosto de 1945 fueron arrojadas las bombas atómicas en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, Savio de inmediato reaccionó insistiendo en que “tenemos que intensificar ya, rápidamente, la búsqueda de uranio en todo el territorio argentino. No se trata de fabricar la bomba, sino de pesar en el concierto mundial con la tenencia de uranio”. Así fue como los treinta geólogos de la DGFM se lanzaron al relevamiento y la exploración del territorio nacional en busca de uranio, logrando hallazgos sorprendentes. Dos décadas después, Argentina estaba en el concierto de las pocas naciones que generaban energía nuclear.

Con el descubrimiento de los yacimientos de hierro en Zapla, la DGFM da inicio a la creación del Establecimiento Altos Hornos Zapla y la planta experimental de Palpalá, pilares de la nueva siderurgia argentina. El coronel Manuel N. Savio ya había explicado de forma excelente la importancia de formar una “conciencia metalúrgica”, en un discurso pronunciado en el salón de la Unión Industrial Argentina (UIA) en el mes de junio de 1942 que parece inspirado en la realidad contemporánea: “Puede decirse que hasta ahora hemos desechado sistemáticamente todos nuestros yacimientos de minerales… De tal manera, hemos visto tomar rumbo al extranjero a grandes cantidades de minerales en el mismo grado de concentración compatible con las tarifas de transporte; hemos anotado en nuestras estadísticas un valor que acrecentaba los ingresos ponderados en oro; pero sin dejar el efecto saludable que hubiese podido proporcionar el trabajo de su industrialización y, como saldo del balance, sólo debemos consignar un egreso de riqueza, una disminución del potencial… muy poco, pues, es lo que ha quedado como beneficio fuera de miserables jornales de extracción”.

El presidente Ramón Castillo suscribió el respectivo Decreto que mandaba crear el Establecimiento Altos Hornos Zapla. Se licitó la construcción de la planta experimental de Palpalá, obra que quedó adjudicada a la empresa sueca “Svenska Entreprenad A.B.”, asumiendo el proyecto y la supervisión de la instalación del alto horno. A cargo del capitán Enrique Lutteral, ayudado por el geólogo Victorio Angelelli, se elaboró la galería principal de la mina de Zapla, bautizada “9 de octubre” en homenaje a la fecha de la fundación de la DGFM. Construida a dos puntas sobre una longitud de 500 metros, o sea a partir de sus extremos, tratando de empalmar en su parte media. Un método inusual, contrario a todas las prácticas universales, adoptado porque los equipos de perforación –trabajando con barretas y martillos por la carencia de elementos mecánicos y automáticos- no podían avanzar más de un metro por día, mientras el plazo estricto fijado por Savio requería otro ritmo.

Había que construir un cable carril desde la sierra de Zapla a Palpalá, para asegurar la bajada del mineral. Varios técnicos recorrieron el país en su búsqueda. En una mina riojana abandonada llamada “La Mexicana” encontraron uno. Hurgando sin descanso consiguieron varios tramos. La habilidad de los técnicos permitió una instalación aérea con cables adquiridos en trozos, como si fueran géneros, que soldaron con perfección, disimulando las uniones. Una doble línea de cable carril tendida a lo largo de doce kilómetros y medio con cinco estaciones tensoras y 109 torres de hierro en forma de T, plantadas sobre basamento de hormigón, unió a Palpalá, ubicada a 1.105 metros sobre el nivel del mar, con el extremo más cercano del yacimiento, a 1.500 metros de altitud.

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El 7 de marzo de 1944, después de un año de estudios previos, comenzó la construcción de la planta industrializadora de Palpalá. Y en dieciocho meses se levantó el alto horno que, caso único en el mundo, se construyó de hormigón armado por la carencia de los materiales clásicos. Para la fábrica eléctrica y los soplantes, especie de ventiladores gigantes que hacen las veces de pulmón del alto horno, se requería un motor de 500 HP y en el país se fabricaban apenas de 80 HP. Savio reunió a los industriales argentinos y por último, el ingeniero Torcuato Di Tella se comprometió a construir seis motores de 85 HP para seis soplantes en paralelo, de manera que la presión de uno no ahogara al otro. Se debía quemar el gas del alto horno en una caldera y pasarlo a turbina. En Bahía Blanca se halló un motor viejo de 1.200 HP con dos décadas de uso, que se reacondicionó.

Mientras Chile, Brasil y México para sus emprendimientos siderúrgicos contaban con la colaboración norteamericana, Savio –condicionado por la política exterior argentina que se mantuvo neutral durante la Segunda Guerra- construía la planta piloto de Palpalá apelando a piezas en desuso recogidas a lo largo de todo el país. En un astillero viejo de San Fernando se compraron dos calderas antiguas, casi chatarra. Como no se pudieron obtener ladrillos refractarios para el interior del horno, una firma nacional los ofreció de sílice, siendo aceptados finalmente por los ingenieros suecos, pero sin ofrecer garantía.

Como combustible se utilizó carbón de leña del Chaco, Santiago del Estero y Salta. Inmediatamente, las voces de la prensa ecologista de ese entonces, clamaron “no se puede levantar la siderúrgica con carbón vegetal, vamos a quedarnos sin montes”. A lo que Savio respondió activando el Vivero de Pirané e iniciando las plantaciones de 15.000 hectáreas de eucaliptos en la zona Zapla-Palpalá, formando un bosque de 30 millones de árboles, que al día de hoy, permite todavía la realización de cortes cada siete años.

Se acercaba el día ansiado en que el horno entraría en funcionamiento. Se suscitó entonces una cuestión grave: no se contaba con los repuestos imprescindibles en caso de avería, que debían ser comprados en el exterior, y era claro que Zapla iba a ser jaqueada por el extranjero, debido a la importancia que remitía a la soberanía y defensa nacional. El riesgo a correr era inmenso, pues si se interrumpía la operación del alto horno el tiempo suficiente para que se enfriara y solidificase el material, su inutilización sería definitiva, y volarlo su destino sin remedio. Savio sopesó las circunstancias y dijo “¡Adelante!”, asumiendo toda la responsabilidad; la suerte lo acompañó pues el horno trabajó dos años sin problemas y a esa altura los repuestos ya estaban a mano.

El día 11 de octubre de 1945 surgiría el primer chorro brillante de hierro que, en palabras de Savio, “iluminará el camino ancho de la nación argentina”. Sin demora, el capitán Lutteral se tomó desquite: envió al sabio alemán Schlagimtweit, el mismo que tres años atrás sostuviera que “el mineral de Zapla no es reductible”, un trozo de lingote con una simple tarjeta: “Para que le clave los dientes”.

Así, Palpalá se fue convirtiendo, como lo quería Savio, en un centro de irradiación industrial, a la vez que elevaba el nivel económico, cultural y social de la región, transformando al pueblito que en 1940 tenía tan solo tres casas, en el tercer centro poblacional de Jujuy, con más 30.000 habitantes, viviendas espléndidas, escuelas primarias y técnicas, y centros culturales.

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Claro, soplaban otros vientos que ahora. En el ya citado discurso a la Unión Industrial Argentina, en el mes de junio de 1942, Savio definió los lineamientos de lo que sería la planificación de la nueva industria, destacando primordialmente la “necesidad de protección, por lo menos en la etapa inicial”, señalando que “Me siento en el deber de expresar, sin eufemismos, que sin una franca protección del Estado, todo este plan y cualquier otro, correrá igual suerte; porque es un secreto a voces que la producción universal de todos los productos que he enunciado está controlada por organizaciones poderosas, con medios suficientes para determinar crisis decisivas donde y cuando convengan”.

El descubrimiento casual de una mina de azufre por parte de un grupo de exploradores en el sudoeste de la provincia de Salta, a unos 5.200 metros de altura, sería el comienzo de la industria azufrera argentina. Comenzada a explotar a cielo abierto por una compañía privada, Savio tomó contacto con ella y en 1943 se organizó la Sociedad Mixta Azufrera Salta. Al año siguiente, mediante el apoyo de Savio y la DGFM, empezó a producir 31.000 toneladas de azufre, utilizadas en su mayor parte para la obtención de ácido sulfúrico, sulfuro de carbono para la pólvora negra y aspersiones contra insectos hongos, entre otros.

El 30 de enero de 1938 se inaugura la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos “Villa María”, ubicada en la localidad cordobesa de igual nombre, y que Savio completara y pusiera en funcionamiento en agosto de 1942, con las plantas de éter y pólvoras de nitrocelulosa. Poco tiempo después, se instalaría el segundo conjunto fabril químico de la DGFM en Río III. De su producción, las Fuerzas Armadas sólo consumen apenas el 4 por ciento, el resto lo absorbe la industria privada, que utiliza la nitrocelulosa para la elaboración de pinturas, esmaltes, lacas, barnices y películas radiográficas, mientras diversos explosivos se destinan a minería, obras viales y sismográficas.

La carencia de neumáticos –cubiertas y llantas- durante la Segunda Guerra había creado enormes dificultades al país. Savio se aplicó a que la DGFM obtuviera caucho sintético, para lo cual creó por concurso la Sociedad Mixta Atanor, que si bien no pudo resolver su producción, empezó a satisfacer la demanda de agua oxigenada, cloro soda, metanol y soda cáustica.

El 26 de agosto de 1942, bajo la dirección de Savio, la DGFM creaba en las proximidades de Campana, provincia de Buenos Aires, la Fábrica Militar de Tolueno Sintético: era el comienzo de la petroquímica en el país. Con la colaboración de Y.P.F. inauguró el 31 de diciembre de 1943 la producción del tolueno para la obtención del explosivo TNT. Y su desarrollo llegó a abastecer a la industria con solventes aromáticos y parafínicos, aguarrases y thinners.

El 4 de agosto de 1942, en la ciudad de San Francisco, provincia de Córdoba, se instalaba la Fábrica de Munición de Guerra y Armas Portátiles, que cuatro años después producía cartuchos de guerra y de fogueo, y posteriormente elementos de uso civil como motores eléctricos, discos para arado, material ferroviario como vagones y furgones, entre otros. Dos meses después, el 3 de octubre de 1942, se colocaba la piedra fundamental de la actual Fábrica Militar de Armas Portátiles “Domingo Matheu” en la ciudad de Rosario.

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El 1º de abril de 1947 Savio inauguraba la Fábrica Militar de Material de Comunicaciones y Equipos, en la localidad de San Martín, provincia de Buenos Aires con la finalidad de fabricar equipos de dotación de las Fuerzas Armadas, al tiempo que empezó a producir, también, equipos electrónicos como transmisores, receptores y equipos de televisión. Preocupado por los requerimientos de la industria del cobre para las Fuerzas Armadas y el uso civil, en 1944 adquirió la Sociedad Electrometalúrgica SEMA, de origen alemán, que pasó a llamarse Fábrica Militar de Vainas y Conductores Eléctricos. Ubicado en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, este establecimiento empezó fabricando latón militar para vainas, metales para la industria manufacturera y una amplia gama de conductores eléctricos.

En 1945 se creó la Fábrica Militar de Materiales Pirotécnicos, con asiento en Pilar, provincia de Buenos Aires, que abasteció a las Fuerzas Armadas y cubrió las necesidades de explosivos de uso civil como la elaboración de cargas para las perforaciones petrolíferas y mineras.

La Fábrica Militar de Aceros, de Valentín Alsina, que fundara en 1936 el general Reynolds y completara Savio en 1938, para 1969 era la única planta que producía en el país laminados planos de alto carbono y de acero al silicio para los que antes se dependía exclusivamente de la importación.

Catorce fábricas propias –o “núcleos de paz”, como las llamara Savio-, participación en ocho sociedades mixtas y nueve sociedades anónimas con mayoría estatal, tal es el panorama resplandeciente legado por Savio como Director de la DGFM.

Alarmado al comparar que treinta años atrás –en el decenio 1905-1914- la Argentina consumía 150 kilos de hierro y acero por habitante, y que en esos días de 1943 había descendido peligrosamente a menos de 50, sumado a que, a diferencia de la época de la Primera Guerra, la Segunda Guerra Mundial interrumpía el suministro a una Argentina que demandaba camiones, autos, locomotoras y demás, Savio proyecta un programa siderúrgico que comprenda “la ejecución anual de alrededor de 315.000 toneladas de acero en una etapa inicial”. Sostenía que “necesitamos barcos, ferrocarriles, puertos y máquinas de trabajo, y no nos podemos detener a la espera de milagros… ello es ya un imperativo en nuestro progreso, porque es un mandato de la argentinidad, porque lo requiere nuestra soberanía dentro de un programa que no persigue ninguna autarquía deformada por exacerbado nacionalismo, sino porque aspira a contar con un mínimo de independencia”.

El 24 de enero de 1946 tenía entrada en la Presidencia de la nación el proyecto de ley suscripto por el general Savio, con el objetivo de elevar el Plan Siderúrgico. Al someterlo al Congreso señala: “su finalidad esencial consiste en crear una real capacidad para la producción nacional de acero, en condiciones tales que aseguren el desenvolvimiento económico de la siderurgia argentina y su ulterior afianzamiento”. “La actividad industrial que encara este plan es vital, la necesitamos, como hemos necesitado nuestra libertad política, como hemos necesitado en su oportunidad nuestra independencia”. “La industria del acero es la primera de las industrias; y constituye el puntal de nuestra industrialización”.

En forma muy resumida, las finalidades de la ley eran: a) Producir acero en el país utilizando materias primas y combustibles argentinos y extranjeros en la proporción que resultara más ventajosa económica y técnicamente, tratando de mantener activas las fuentes nacionales de minerales y de combustibles. b) Suministrar a las industrias de transformación y terminado de acero en calidad y costos adecuados. c) Fomentar la instalación de plantas de transformación. d) Afianzar el desarrollo de la industria siderúrgica argentina. El plan se cumpliría sobre la base de: a) Yacimientos de hierro en explotación y plantas del Estado existentes en este momento. b) La planta de la SOMISA que se creaba por esa ley. c) Otras plantas de sociedades mixtas que pudieran crearse. d) Las plantas de transformación y terminado de productos de acero del capital privado.

El 21 de junio de 1947 el Poder Ejecutivo promulgaba el Plan Siderúrgico convertido en la Ley Nro. 12.987, nombrando a Manuel Savio como Presidente de la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina. En primer lugar, decide la ubicación de la planta siderúrgica en Punta Argerich, sobre el río Paraná, en el partido de Ramallo, provincia de Buenos Aires. El 13 de marzo de 1948, en su carácter de Presidente de SOMISA, suscribe el contrato con la Armco Argentina, por el cual se encargan los planos y estudios, supervisión de la instalación y de la puesta en marcha de la planta a instalarse. El 26 de junio de 1948, el Directorio de Somisa aprueba el plan definitivo presentado por Armco, optando por un complejo para elaborar 500.000 toneladas de productos semiterminados de acero.

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Imprevisiblemente, y en mitad de la realización de su proyecto industrial para la Argentina, el general Savio muere y su Plan Siderúrgico se vería aplazado por casi una década, siendo Arturo Frondizi, aquel diputado que integrara la comisión especial para estudiar el Plan de Savio, quien en 1958, ya ungido presidente de la República, haría uso manifiesto del préstamo de 60 millones de dólares que en 1955, el Eximbank (Export and Import Bank of United States) le concediera al país en el gobierno de Perón para financiar las adquisiciones de equipos y servicios a efectuarse en Estados Unidos para la instalación de la planta de Punta Argerich, que pasaría a llamarse Planta Siderúrgica “General de División Manuel N. Savio”. El 20 de abril de 1960 se produce, en la planta de Punta Argerich, el primer deshornado de coque apto para fines metalúrgicos; el 20 de junio, la primera colada de arrabio y el 5 de mayo de 1961, la primera colada de acero. El 25 de julio de ese 1960, trece años después de la promulgación de la Ley 12.987, se realiza la inauguración oficial de la planta con la asistencia del presidente Frondizi.

La figura de Savio estará ligada a toda una serie de acontecimientos fundamentales para el desarrollo económico del país; y no se podrá hablar en el futuro de la industrialización argentina sin tener en cuenta sus ideas y conceptos. El fijó con precisión los límites y el significado del proceso económico nacional. Y mostró las consecuencias del trabajo perseverante, tenaz, y sin renuncias al servicio de los intereses del país. Como fray Luis Beltrán, como Enrique Mosconi, el general Manuel Savio fue un varón ilustre. Su vida rompió los moldes comunes para transformarse en un ejemplo. Su personalidad no admite elogios fáciles, sino que exige penetrar en los múltiples rasgos que hicieron de él un jefe militar destacado, un creador vigoroso, un acendrado patriota.

Tantas décadas después, todavía suenan como corolario, en un país espiritual y materialmente vaciado, las palabras de Savio en 1946 “La del acero es una industria básica sin cuyo desarrollo no puede considerarse que un país ha alcanzado su independencia
económica. Incluso se comprueba la verdad opuesta: cuando menor es el desenvolvimiento de esta industria, mayor es la dependencia que se tiene del extranjero, con las graves consecuencias que de estas circunstancias se derivan”.

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Comentarios.

  1. JOSE MARIA TOMASELLI dice:

    Sres de Agenda de reflexión:
    Soy el Director de Gas de Misiones y como tal los misioneros todos mas alla de banderías políticas libramos desde mucho tiempo atras una luca por hacer llegar el gas natural a nuestra Provincia,esto me ha llevado a admirar el coraje, grandeza y patriotismo de homres de la talla del General Mosconi o Savio, lamentablemente poco recordados, por no decir casi olvidados. Por otro lado en la actividad privada, juntamente con mi esposa somos dueños de un colegio privado, al que bautizamos Instituto Lisandro de la Torre, tratando de rendir honores también a un argentino poco recordado por los argentinos, y peor aún poco recordado por los propios misioneros que no consideramos a quien en 1924, oponiendose a los intereses importadores del puerto de Buenos Aires defendió nuestra industria madre: la yerba mate.
    por todo ello quiero sinceramente felicitarlos y agradecerles por este oasis internautico donde encuentro historia apasionante Argentina

  2. Alcides Acevedo dice:

    Muy buena la nota, pero yo siento que estamos ante una gran paradoja.
    El consumo de hierro y acero pasó de 117 kilos por habitante en 1929 a 55 kilos en el período 1950-1954.
    ¿Cómo explica esto los peronistas? ¿cómo es que se llevó adelante un programa de industrialización sin insumos básicos?, repito, el consumo de hierro y acero en la era peronista era muy inferiro a la de los años de la Argentina liberal.

  3. Claudio dice:

    Hola, quería saber si hay algún dato que indique que Savio fue envenenado.

  4. jorge dice:

    he sido operario de la fabrica militar san francisco desde 1983 a 1990,quisiera que me envien algunas fotos de esa epoca de la fabrica,realmente extraño esos tiempos,gracias.

  5. Sonia Luisa Scotti dice:

    El general Savio, representa la inteligencia, la grandeza, la valentia, la estrategia inteligente, para todos los argentinos, que deseamos que nuestro querido país, deje de ser dependiente, que se transforme en un gran país generador de conocimientos. Necesitamos seres como el Gral Savio,que han volado alto como las aguilas. Me siento orgullosa, por todo lo que ha hecho por el desarrollo de nuestra industria y espero que su espíritu superior, nos ayude a superar todos los escollos que se oponen a nuestro desarrollo político, y socio económico, con estrategias inteligentes.Atte. Sonia

  6. PABLO ALBERTO BOGGIO-MARZET dice:

    EN LO QUE RESPECTA AL TEMA HOMENAJES, SE LE HA NEGADO AL G.RAL SAVIO EL NOMBRE DE LAS ESTACIONES DE FERROCARRIL Y DE SUBTERRANEOS DE LA LINEA “D” DE CABILDO Y DORREGO, A METROS DE LA ANTIGUA SEDE DE FABRICACIONES MILITARES -CABILDO AL 100- DURANTE LA ADMINISTRACION ALFONSINISTA DE 1983-1989, DISPUESTA ORIGINARIAMENTE POR LA “etapa democràtica del PRN” -VULGO DICTADURA LIBERAL- (LA SEXTA QUE TUVO EL PAIS),por el SOLO HECHO DE HABER SIDO MILITAR. En el mismo lugar se hallaba emplazado su busto y se le DIO A LA ESTACION DE MARRAS EL NOMBRE DE UN MINISTRO de muerte dudosa, TITULAR DE LA CARTERA DE DEFENSA DEL GOBIERNO DE ALFONSIN, EL ING.CARRANZA, cuyo cadàver fue hallado flotando en la piscina del Ministerio de Campo de Mayo. Carranza habìa sucedido en el cargo al Sr. BORRAS, tambièn fallecido prematuramente como titular anterior del ministerio. Segùn el historiador FERMIN CHAVEZ y la investigaciòn pertinente, Carranza formaba parte de la cèlula del GOFA (Gran Oriente Federal Argentino) rama de la masonerìa francesa y a la que habìan adherido españoles republicanos, responsable ùltimo del atentado con bombas cometido en Plaza de Mayo el 5 de abril de 1953 -en àreas de estaciòn de subte- que causò unos 5-6 muertos y un centenar de heridos. Se hallaba hablando el G.RAL PERON, QUIEN NO INTERRUMPIO SU DISCURSO PARA NO GENERAR MAS PANICO. El cantante italiano NICOLA PAONE - QUIEN ESE VERANO SE HABIA PUESTO DE MODA DE IMPROVISO, ayudò a evitar el pànico presentando alguna de sus conocidas canciones. A continuaciòn, hubo “ataques de represalia”, contra el JOCKEY CLUB, CASA RADICAL Y CASA DEL PUEBLO. Estos son mis recuerdos, pero no quitan que despuès anduvimos de mal en peor. Saludos y un homenaje para Savio y sus colaboradores. Se puede constatar que las bases de las industrias militares se echaron en la dècada del 30(!) durante las presidencias de JUSTO-ROCA (justo, o mejor “DAL GIUSTO”, era ingeniero militar) y ORTIZ-CASTILLO. A èste ùltimo -catamarqueño de Ancasti- lo considero un gran patriota.

  7. ana dice:

    DONDE ESTA SOMISA QUE NO LA VEO.
    SOLO VEO JOVENES AMBICIOSOS POLITICAMENTE HACIENDO TRABAJO TEATRAL

  8. gerardo chemin dice:

    Que bueno recordad que hubo gente que hizo cosas positivas mucho mas aya del tema político era una fabrica escuela yo conocí la planta de gral san martin iba en mi ultimo año de secundario industrial electronico y me hubiese gustado muchisimo trabajar alli junto a mi padre que bobinaba motores, se que los sueldos eran muy bajos recurdo que en casa se llegaba apenas a fin de mes aveces. me da mucha lastima recordar esos buenos momentos y esa gente que me e cruzado sin duda trabajaban mucho mas de lo que uno piensa y en ese entonces la industria nacional era muy buena reconocida a nivel mundial hoy en dia la verdad es una verguenza la industria nacional es peor de lo que era la brasilera en aquella epoca. pero si sin duda extraño mucho levantarme temprano con mi padre para ir a las 6 de la mañana aya que bueno que era, en cuanto a los politicos sin duda cada uno que vino se encargo de destruir la obra del anterior lo mas que pudo hasta el dia de hoy incluso donde la estatizacion es un negocio y no se puede volver a tener lo que teniamos es imposible simplemente fabricaciones militares eran 14 fabricas de las cuales si hay 3 o 4 es mucho y las primeras que privatizaron son las que mas plata dejaban al igual que el ferrocarril las lineas peores de ferrocarril fueron las ultimas en privatizar recuerdo que el tren venia a toda hora cada 5 minutos recuerdo dejar pasar uno para ir sentado ahora vas a la estacion y depende el horario tenes que esperar como un domingo y en horario de trabajo tan poco viene cada 5 minutos hablo de la linea urquiza sin duda la mejorcita bueno la verdad muchas fotos de la fabrica veo que no hay ni mucha info tan poco por internet mi papa se llamaba Hernan Ricardo Chemin por si algun ex compañero lo lee. saludos de mucho corazon a todos ustede. cuando los despidieron no ubo planes sociales para nadie y hubo que reclamar con abogados el despido que la empresa privada no quiso pagar la empresa de colectivos los despidio a todos en san martin y era nacional.despues vino Morrison antes de despedirlos los hicieron desmantelar la fabrica para vender todo lo que se podia tenian que entregar los galpones sin nada luego los despidieron. y la verdad pasamos por lo menos nosotros una epoca muy mala nunca mas trabajo. la idea de estas fabricas era poder invertir en tecnologia el estado pueded ir trayendo las mas modernas cosas ademas del rol educativo y de insercion laboral recuerdo que mi papa siempre me contaba que a la puerta iba gente y paraban a los que estaban interesados y ahi mismo les hacian propuestas de plata para trabajar en empresas privadas como era el caso de masorin y general electric que eran principalmentes los que sacaban a los tecnicos de FM. bueno que lastima.

  9. fernando Herrera dice:

    Hombres como el Gral Savio ya no existen, con el teson de que tenia ser palpala, en las serranias del zapla, levantar esa fabrica de hierro que propicio el cresimiento y desarrollo de palpala, y siendo el eje principal del desarrollo economico del norte argentino, ya que indirectamente: la fabrica Militar Altos Hornos zapla, ademas de dar trabajo a miles de personas, desarrollo otras fuentes de trabajo, como la del carbon vegetal para hacer funcionar los altos hornos, y muchos pueblos de la zona de salta, tucuman, santiago del estero, chaco est, abastecian a los hornos con el carbon vegetal, se crearon muchos pueblos, gracias a este nuevo medio de vida, sin dudas la idea de el Gral Savio de crear un fabrica militar en un pueblito lejano, dio sus frutos, ya que el chorro de hierro fundido sigue brillando e iluminando el camino ancho de la aregentina, ojala que esta fabrica se recupere y funcione como lo hacia antes de su nefasta privatizacion alla por los años 92, que dejo a zapla al borde de la desaparicion, y a palpala en ruinas, pero el teson de sus hijos y nietos impidieron que esto se cumpla, hoy en dia zapla funciiona al 5% de lo que deveria funcionar, ya que es privado y al dueño solo le interesa producir hierros especiales que exporta a otros paises, y gana mucho dinero, hoy en dia el sueño del Gral Savio se cumplio a medias, ya que los politicos y sus dictamenes propiciaron la caida de la siderurgica nacional, pero su luz sigue viva, y el pueblo palpaleño espera que zapla sea devuelta a sus verdaderos dueños: nosotros los hijos nietos y bisnietos que cresimos kvivimos y morimos en esta hermosa tierra jujeña, que de sus entrañas salio el primer chorro de hierro fundido que ilumino el camino ancho de la argentina grande, sigamos su luz, viva la patria!!!!, frase del gral Manuel Nicolas Savio, el dia 11 de octubre de 1945 a las 06 de la mañana, cuando en los altos hornos zapla empezaba la leyenda del arrabio argentino

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