Artículos de Agosto de 2005.

N° 307 - Bartolomé Hidalgo, el primer poeta gaucho

24 de Agosto de 2005 ≈ 17:25 | tamaño de texto | versión para imprimir

Bartolomé José Hidalgo nació en Montevideo el 24 de agosto de 1788. A raíz de la muerte de su padre en 1800, todavía niño debió enfrentar el mantenimiento de la familia. Por eso afirmaba: “soy de una familia muy pobre, pero honrada; soy hombre de bien y esto es todo mi patrimonio”. Su instrucción fue impartida por los padres franciscanos, y evidentemente leyó a los neoclásicos españoles, tanto los líricos como los dramáticos, de acuerdo con las exigencias del gusto de su época.

En 1803 aparece como empleado de tienda de don Martín Artigas, el padre de su gran amigo, compañero y jefe, José Gervasio Artigas. Luego fue empleado del Ministerio de la Real Hacienda (1806), por su práctica contable, pero el 20 de enero de 1807 participa contra los invasores ingleses en la refriega de El Cardal, después de haber sentado plaza en el batallón de milicianos. Vuelto a su puesto burocrático, en 1811 llega a Paysandú y Salto, luchando contra los portugueses bajo las órdenes de Artigas. Compone en esta fecha su “Himno Oriental”, por cuya causa fue declarado “benemérito de la patria” por el gobierno de Buenos Aires.
En 1816 se representó en la Casa de Comedias, su unipersonal “Sentimiento de un patriota” y, casi de inmediato, se le nombró director del mismo teatro. Ese mismo año compuso la “Marcha Nacional”, y el “Cielito Oriental” contra los portugueses. El crítico Tiscornia define toda la obra de este período como “poesía militante”.

El 27 de enero de 1817 entró Lecor al frente de las tropas portuguesas en Montevideo e Hidalgo decide en mayo radicarse en Buenos Aires. Aquí publica su “Cielito patriótico para cantar la acción de Maipú”, y “El triunfo” y “Nuevo diálogo patriótico”. Luego “Cielito patriótico” en homenaje al ejército libertador del Alto Perú y “Al triunfo de Lima y el Callao”; “Diálogo patriótico interesante” y su última producción, “Relación de las fiestas mayas”, en 1822. Tiscornia llama a la obra de este otro período, de mayor calidad literaria, como “poesía expectante”.

Una afección pulmonar lo obligó a radicarse en el caserío de Morón, villa aún de verdes campos y limpia, pero la muerte lo llevó el 28 de noviembre de 1822, a los 34 años, en un estado de pobreza total.… [...] Continuar leyendo »

N° 306 - Los últimos años del Libertador general José de San Martín: Un santo y mismo fin

17 de Agosto de 2005 ≈ 14:11 | tamaño de texto | versión para imprimir

Investigación histórica de Norberto Galasso]

A mediados de 1845 Inglaterra y Francia deciden la intervención colonialista en el Río de la Plata. Sus escuadras operarán con un doble objetivo: por un lado, restablecer el equilibrio, obligando a la Confederación a distraer parte de sus fuerzas que luchan frente a Montevideo, con lo cual se descomprime la angustiosa situación de los orientales colorados pro-europeos acaudillados por Rivera (derrotados por los ejércitos federales de don Manuel Oribe en Arroyo Grande y de Justo José de Urquiza en India Muerta); por otro, ocupar las bocas del Paraná y el Uruguay, acompañándose de barcos mercantes, para instalar el “libre comercio” en todo el litoral mesopotámico, llegando incluso al Paraguay y a la zona interior del Brasil. La “civilización”, según afirman, no puede tolerar que un… [...] Continuar leyendo »

Nº 305 - En el día del niño, Esos ojos, un artículo de Hugo Presman

14 de Agosto de 2005 ≈ 22:05 | tamaño de texto | versión para imprimir

[Por Hugo Presman, texto gentileza de la lista Reconquista Popular]

Los ojos son penetrantes. Tienen la intensidad que da el convivir con la profundidad de los abismos humanos. Esos ojos interrogan en busca de una respuesta inexistente. Esos ojos me miran. Te miran. Nos miran. Esos ojos se levantan a nuestro paso un instante. Luego siguen revolviendo las bolsas. Buscando hacer útil lo que los afortunados provisorios consideramos inútil. Puede ser una nena para la que este domingo será un día de trabajo. No hay juguetes que acompañen su infancia. Hay hermanos, muchos hermanos que sustituyen a muñecas lejanas, esas que alguna vez divisó tras la vidriera de una juguetería. No hay reyes magos, porque los que mandan ya le prefiguraron un desierto sin camellos.

Puede ser un niño de… [...] Continuar leyendo »

Nº 304 - Alfred Hitchcock, el maestro del suspenso

13 de Agosto de 2005 ≈ 12:29 | tamaño de texto | versión para imprimir

Alfred Joseph Hitchcock nació el 13 de agosto de 1899 en Leytonstone, cerca de Londres, en el seno de una familia de humildes verduleros, de estrictas creencias católicas. Estudió en un colegio jesuita. Cuando la Famous Player-Lasky abrió una sucursal británica, Hitchcock fue contratado como rotulista. Cuatro años después, Michael Bacon creó una nueva compañía y lo contrató como rotulista, guionista, director de arte y ayudante de dirección. Allí conoció a Alana Reville, con la que contraerá matrimonio a fines de 1926. Será ese mismo año cuando dirija su primera película, El jardín de la alegría, pero sin embargo, no será hasta su tercer largometraje cuando encontremos su auténtico estilo. Logró ser nominado al Oscar al mejor director en los años 1940, 1944, 1945, 1954 y 1960.

En 1929 filmó La muchacha de Londres, su primera película hablada. A partir de 1934 empieza a rodar una serie de películas de suspenso (entre las que se destaca 39 escalones) que le dan fama mundial y que fueron su pasaporte a Hollywood.

En 1939 se traslada a América y filma Rebeca, que gana el Oscar a la mejor película. La década de los cuarenta fue la más anodina de su carrera pero los ‘50 supondrían su segundo gran periodo. En 1954 y con el rodaje de La ventana indiscreta (una de sus películas favoritas junto a La Sombra de la duda) comienza a trabajar con la Paramount y será la primera película de varias en la que dirigiría a James Stewart. Un año después Alfred Hitchcock se nacionalizó norteamericano y en octubre de ese mismo año la cadena de televisión MCA estrena la recordada serie “Alfred Hitchcock present”.

Su última película la dirigió en 1976 bajo el título de La Trama. Un año antes de morir recibió un homenaje del American Film Institute y es curioso señalar que aunque sus películas fueron galardonadas, Hitchcock nunca recibió un Oscar como mejor director: sólo pudo conseguir cinco nominaciones y una estatuilla honorífica en 1967 concedida en memoria.

El 28 de abril de 1980 falleció en Los Angeles.

Su estilo fuertemente visual y lleno de golpes de efecto lo convierten en uno de los directores más reconocidos de la historia del cine. Incluso Salvador Dalí colaboró pintando el fondo de un sueño amnésico en la película Recuerda.

Su influencia fue y sigue siendo inagotable. Para bien y para mal, ha sido copiado, citado y homenajeado por miles de directores, muchos de los cuales no sólo se empeñaron en asimilar sus formas sino en rodearse de sus colaboradores más cercanos (empezando por el compositor Bernard Herrmann). Pero ninguno de esos directores, hasta la fecha, logró equiparar el sublime pulido de las formas que caracteriza al cine de Hitchcock. Una filmografía que, más que ninguna otra, exhibe esa esencia formal en cada una de sus manifestaciones particulares.… [...] Continuar leyendo »

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