Buscador

Ver listado de todos los artículos por fecha aquí.

Suscribite

Haga click aquí para suscribirse o desuscribirse a nuestro newsletter.

« Nº 330 - Estas Navidades siniestras | Inicio | Nº 332 - Intel Inside »

Nº 331 - ¡Horca a la Mazorca!

HorcaMazorca_AgendadeReflexion.jpg

[Investigación histórica de Manuel Gálvez]

Desde el alba del 29 de diciembre de 1853 ha ido reuniéndose un pueblo numeroso, que abarrota la plaza de la Concepción: señores, negros, gauchos, compadritos. Son seis mil según un diario del día siguiente: gran multitud para aquella Buenos Aires de ochenta mil habitantes. Y a pesar de lo abigarrado del gentío y de la ansiedad que lo inquieta, un silencio unánime, solemne, permanece en el ámbito del lugar. ¿Qué espera esta multitud? A las nueve, dos hombres, temibles elementos de acción de don Juan Manuel de Rosas, van a ser fusilados. El gran caudillo hermoso y rubio, el bienamado de las plebes porteñas y de los gauchos de la pampa, dueño absoluto del país por dos décadas, había sido arrojado del poder un par de años antes.

Cuando sacaron a los reos de la cárcel a fin de conducirlos al lugar donde serían puestos en capilla, uno de ello salió resueltamente del calabozo, se despidió de los demás presos y, en voz alta, afirmó haber servido a un gobierno legítimo. Al otro, el terror y la insensibilidad del lado derecho de su cuerpo le impedían salir del calabozo. Dos soldados le ayudaron y, lloroso, temblando, fue incorporado a la comitiva. Como se derrumbaba, su compañero le animó: “No tenga miedo, párese, alce la cabeza, que no se muere más que una vez”. El pobre hombre, casi desmayado, alargó una mano, despidiéndose. Los condujeron en una carreta de bueyes, engrillados, acompañados por un franciscano y custodiados por un piquete. Una multitud los siguió. Durante el trayecto, el condenado de la larga barba blanca, flaco y alto, permaneció abatido y semidesmayado. El otro, arrogante, fornido, vigoroso, con una cerrada y corta barba negra, saludaba a los que esperaban su paso para darle el último adiós y contestaba con palabras y gestos de desprecio a los que arrojaban insultos. Y en alguna ocasión gritaba: “¡Viva la santa Federación! ¡Mueran los salvajes unitarios! ¡Viva el brigadier general don Juan Manuel de Rosas!”. Ambos habían sido no sólo jefe y empleado de la policía, sino federales exaltados, hombres de acción de la Sociedad Popular Restauradora, llamada “la mazorca” por los unitarios. Ambos habían participado del sitio a Buenos Aires del coronel rosista Hilario Lagos. Cuando se levantó el sitio hacía unos meses, descontentos con el ejército de Lagos, volvieron a la ciudad y se presentaron a las autoridades. Los mazorqueros cruzaron las calles armados y llevando en sus chambergos el cintillo punzó. Los rodeó un gentío que pedía a gritos su muerte. El gobierno quería que se los condenase, y fueron condenados.

La comitiva viene llegando. Avanza lentamente, por entre el gentío que se hacina para ver de cerca a los reos. Suben al patíbulo. Al de la barba blanca, que venía con sus ojos azules vendados, le envuelven la cabeza con un poncho y lo sientan en el banquillo. El otro se niega a ser vendado, protesta de su inocencia, habla y gesticula con exaltación y se rebela contra los consejos del fraile. Entre tanto, el silencio de la multitud se hace más unido y más hierático.

Han muerto tras los tiros del pelotón de soldados. Los cadáveres van a ser colgados por cuatro horas, de acuerdo con la sentencia judicial, pero pasado ese tiempo nadie se anima a retirarlos. La multitud se apretuja por verlos de cerca. Cuando ya cuelgan de la horca, fray Olegario Correa, de la orden de Predicadores, pronuncia su sermón expiatorio. Cumple la disposición del gobierno. Condena el crimen y la tiranía, invoca la misericordia divina e invita al olvido y al perdón. La voz del sacerdote gime, al concluir: “Antes de separarnos de este lugar, mostrad con el dedo a vuestros hijos esos cadáveres, compendio abreviado de los errores de una época aciaga, y decidles y repetid unos a otros: ésos son los hijos que produce la tiranía”.

El ajusticiado que murió valerosamente era el coronel Ciriaco Cuitiño, uno de los jefes de policía del Restaurador de las Leyes. El ajusticiado de los ojos azules y la larga barba blanca era apenas “vigilante a caballo”, padecía trastornos mentales y se llamaba Leandro Antonio Alén. Era el abuelo materno del niño de un año y medio de edad Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen –que llegaría a ser por dos veces presidente de la República- y el padre del futuro caudillo y fundador de la Unión Cívica Radical, el “tribuno de la plebe” Leandro Nicéforo Alem, de apenas once años entonces, que presenció la ignominiosa muerte y que seguramente le dejó una impresión imborrable. La visión de su padre deshonrado, colgado de una horca, sirviendo de espectáculo, lo transformó en un taciturno, amargado y triste durante toda su vida, siempre perseguido por un sino trágico. Pronto hasta habría de cambiarse el apellido: ya no será Alén sino Alem.

Alem_AgendadeReflexion.jpg

El fusilamiento de los prisioneros ha sido ley en la guerra a muerte del siglo XIX. Durante las guerras por la emancipación americana, los jefes españoles han sido crueles con los prisioneros criollos, y los generales criollos les pagaron con la misma moneda: Bolívar fusiló a ochocientos españoles. Claro que fue una bicoca comparados por los varios miles de infelices que mandó al otro mundo Napoleón Bonaparte en Europa. Sabemos que Castelli y Belgrano, próceres de Mayo, fusilaron prisioneros. Igual que Lavalle y Lamadrid. Y que fueron degollados todos los prisioneros que le hicieron a las montoneras del Chacho.

La verdad es que el siglo XX no anduvo mucho mejor. Baste recordar los hechos del 9 de junio de 1956. Vamos a ver si nos esmeramos mejor en el XXI...

HorcaMazorca2_AgendadeReflexion.jpg

Comentarios:

artículo muy interesante.- Es bueno tener quien nos recuerde hechos significativos de nuestro pasado histórico, que son ignorados por la mayoria.-

Muy bueno!
Muchas gracias y mis mejores deseos para el 2007!
Muchas felicidades!

Julian M. Galvez

Siempre es importante conocer el pasado para entender el presente.

Excelente articulo, sin palabras, lastima q nuestra historia es contada parcialmente,pero existieron hombres como galavez o saldias que dejaron una riquisima obra de nuestra historia negada.

La confrontación política no tiene porqué ser cruenta y cruel. En el siglo XXI cambiarán todas las concepciones ideológicas y políticas que han prevalecido hasta ahora. El maniqueismo primitivo será borrado del mapa mental de la humanidad. Se desarrollarán nuevas concepciones funcionales. La economía será representada como un proceso cíclico acelerado e inclusivo con componentes de equidad obligatoria y velocidad regulable y predecible. Un escenario como el de una Sudamérica Unificada será propicio para la aplicación de este nuevo sistema de ideas.

Los "criminales" están siempre entre los vencidos. Y para vergüenza de todos nosotros, los ganadores de las guerras, disponen siempre quiénes van a morir. Como pasa ahora con Saddam Hussein, condenado por defender a su patria de la invasión, quedándose en su sitio de centinela, sin huir nin aceptar sobornos, como pudo haberlo hecho. SILVIO COPPOLA, La Plata.

es imposible creer que en el siglo XXi está practica siga efectuandose,en realidad los culpamebles de genocidios y otros hechos significativos tienen que tener su merecido, no creo sea esta la forma y estilo.
Felicitaciones por sus artículos. feliz año 2007!

¡Cuitiño, mazorquero viejo nomás! te fuiste para volver encarnado una y otra vez, adalid de sicarios y cristeros, nuestra historia tan diestra y tan siniestra se escribe tan de corrido que apenas alcanza para el descanso de una coma incrustada como remo en la violenta correntada del país o el sofreno ¡sooo! de un punto y coma aplicada como rebenque a nuestra argentina animalidad, pero para nuestra ingénita volencia nunca habrá punto final que valga. Cuitiño de ayer,de hoy y de mañana, tu lema de siempre será : "nunca digas nunca más"

Muy estimado:

creo haber leido no recuerdo donde que cuando el 11 de setiembre de 1852 Buenos aires se levanta contra Urquiza y la Confederacion, entrando de hecho en la secesion que durara practicamente diez anios, los unitarios, con el apoyo incluso de los ex federales portenios, como Anchorena, anteponiendo unidos los intereses de la ciudad y de la provincia a los de la Nacion, no disponiendo de fuerza militar alguna, recurrieron al apoyo de la para los unitarios y exilados odiada Mazorca, des peusd e lo cual condecoraron a sus jefes...lo cual no les impidio fusilarlos y colgarlos poco mas deun anio mas tarde...

Como aparentemente Galvez nada dice de eso, te agradeceria mucho confirmar o rectificar ese punto

Cordiales saludos y deseos de un buen 2007

Pedro E Andrieu

Muy bueno cómo se encaran estos hechos históricos.
Bien, recordar a los compañeros asesinados por la fusiladora!!
También a los fusilados en Trelew !
Seguimos luchando por una Patria Libre, Justa y Soberana !!!
¡ LO MEJOR PARA EL 2007!

cra. Silvia Goñi
docente-Derecho-UBA

¡LO MEJOR PARA EL 2007!

PARA NO OLVIDAR

Interesantísimo!!! Un lujo! algunas veces aparece tan simplificada la historia! Siempre entrampada en juicios de valor entre buenos y malos, que poder leer algo que nos deja ver esta idea de los procesos históricos, sus ideas y sus metodologías es muy interesante y constructivo. Gracias! Buen año!

Eso de los supuestos fusilados de Trelew nunca se aclaró. Pero igual me permito disentir con la version oficial de un lado y del otro (segun los gobiernos de turno), Ayer fueron guerrilleros alzados en armas contra la Patria. Hoy son recuperados por el poder de turno como "los jovenes idealistas" que mataban a mansalva siempre y cuando fueran a razon de 15 contra 1. De qué platillo de la balanza está la Verdad?

Lo que comenta Pedro E Andrieu no está tan desacertado; recordemos que Gálvez era ferviente rosista y no un historiador imparcial. Centrados en una condena a muerte, también María Antonieta puede ser una pobre mujer. La crueldad de un bando no santifica al otro, pues mazorqueros como Cuitiño han sido antes de morir torturadores como cualquier Etchecolaz... Y Alén un simple empleado público buscando el pan. No es raro que su depresivo hijo acabara suicidándose.
PD: Bush carga más muertes que el irakí ajusticiado, pero uno gana y otro pierde.

Estimo que este valioso aporte histórico resulta congruente con la consigna de la Agenda en cuanto a "no dar por pensado, sino para dar en que pensar". Pero dar en que pensar como argentino, como hijo de una Patria que nos sigue esperando. Respetando las opiniones vertidas en la página,estimo que pensar en lo que hacen o hicieron otros gobernantes de otros pueblos, es, en mi opinión, no seguir pensando en nuestra Patria; es, màs bien, un arrimar ideologica y parcialmente, un listado incompleto de victimarios de la humanidad. Es lo que reflexiono.

Excelente nota. El planteo literario torna vívida la historia y las conclusiones que saca el lector resultan obvias. Felicitaciones

Susana Torres

HORCAS MAZORQUERAS


Muy buen artículo pero algo equívoco respecto de la problemática, las guerras por causas justas implicabaN, antes del siglo XIX, la muerte de los prisioneros en su defecto, como piadoso y humanitario "derecho", se establece, la esclavitud. Obviamente que muchos elegían esta última alternativa, si bien poco decorosa, pero al menos salvaban sus vidas, tal vez de ahí viene que, "soldado que no muere sirve para otra guerra"

En cuanto a que no se respetaran ni derechos ni alternativas durante el siglo XIX a quien le importa si en un pasado reciente ni para Juan José Valle ni para la gente de Trelew, ni menos para quienes por las dudas durante el “Proceso”, se los mataba y/o hacía desaparcer. “El hombre lobo para el hombre” se guía por sus instintos y el más esencial el de conservación, y para ello, requiere de "tesoros" tanto o más que su corazón. Y éste difícilmente, en el hombre término medio, el mediocre, esté alejado de aquellos. Luego urdirá conceptos, tramas, etc. para encubrir sus miserias. Las guerras, tienen mucho de poder emergente de fuerzas en pugna donde lo que es bueno para unas es malo para las otras y vicerversa. El exterminio, se impone, sobre la base de supuestos de mejores causas.

El raconto del artículo de marras, pretende ser bueno, señalando lecciones, y si bien queda claro el merecido escarmiento a los mazorqueros, “ésos son los hijos que produce la tiranía”.no emerge de igual modo, por el contrario, lo sucedido con los montoneros del Chacho prisioneros de Paunero, Mitre, Sarmiento, a quienes el Chacho devolvió todos los prisioneros porteños, más cuando pidió los suyos, no pudieron devolverle ninguno. Los “unitarios” los habían fusilado o degollado a todos. Más tarde el mismo Chacho correrá igual suerte en la Plaza de Olta, donde colgaron su cabeza en un pica. Faltó alguien que observara, “esos son los entenados que produce la República”

Es fácil advertir que si Rosas, hubiese gobernado como fuera recibido por el” Salón Literario”, y los intereses, librecambista que no por rara coincidencia concide con "librespensadores". Hubiera habido Rosas más allá de Caseros. Por qué debiéramos preguntarnos: ¿Cómo es posible que, cuando el pueblo quiere sacarse una tiranía de encima, cueste tanto tiempo, sangre y sufrimientos? Mientras que “tiranías” que no son tales para los propios pueblos, los imperialismo logran voltearlas en casi 24 horas, aunque después pasen años para demostrar que sólo lo eran en tanto antiimperialistas. Tal vez, esto tenga mucho que ver con lo que Janne Kilpatrick dice en "Dictadura y Contradicción": EEUU debe apoyar a quien es su amigo independiente que sea o no un tirano, dictador, etc. para su propio pueblo". Obviamente que la doctrina de la seguridad, el Plan Condor tiene mucho de Janne Kilpatrick y de “dictaduras” en tal sentido.

Por otra parte, como bien observa Juan Bautista Alberdi “El liberalismo como hábito de respetar el disentimiento de los otros ejercido en nuestra contra, es cosa que no cabe en la cabeza de un liberal argentino. El disidente, es enemigo; la disidencia de opinión , es guerra, hostilidad, que autoriza la represión y la muerte” (Fermín Chávez “Civilización y Barbarie” Trafac Pág. 39)

En tiempos de la guerra de Malvinas se difundía por todo el país este escrito de Bernard Shaw (1856-1950) dedicado, con astucia criolla, con este título “A LA THATCHER SIN CARIÑO” “Lo que jamás podreís lograr/ es que un inglés admita/ que no tiene razón. /Todo lo hace por principios./ Te guerrea/ por principios/ Te esclaviza/ por principios imperialistas/ Te oprime/ por principios de fuerza/Te roba/ por principios de comercio/ Sostiene a su rey/Por principios de lealtad.../y lo decapita por principios/democráticos.

Con que dedo señalarán a Hussein colgando de la horca, degollado no sólo en sus derechos. Pero que importa, si por principio todo vale, aunque por debajo corra mucha sangre y mucho petróleo, como -desde otros bienes no renovables- fuera la sangre de gauchos sea o no de un Cuitiño, -en tanto nada vale, para los “hijos de la república unitaria” no sólo en Olta o en Khadamiyah en un “barrio norte” de Bagdad. Es decir –desde el imperialismo- no hay nada nuevo bajo el sol de la “Aldea Global”: Por principios: te invade; miente a sabiendas...y sin probar nada te decapita. Sobre todo si no pertenece a los amigos que dice Janne Kilpatrick.. Extraña coincidencia ni Chacho ni Cuitiño ni Hussein fueron amigos, en sus respectivos momentos, del imperialismo de turno. Al parecer, para mejorar en el siglo XXI hay que hacer algo más que portarse bien o ser “educaditos”.

Correcto. Para llevar adelante el siglo XXI deberemos ser algo mas que correctos y educaditos.
Primero debemos definir qué queremos ser. Si NYCs (nacidos y criados) o esclavos.
Jorge Mendoza

No es mi intención vivir del pasado y de la historia, pero hechos como estos merecen ser conocidos y no está mal que nos conmuevan y nos hagan meditar a la hora de tomar partido. Me preocupa mas la ausencia de muchos cuando la historia vuelve a tocar nuestras puertas y preferimos no atender... He aqui la razón de tantas derrotas en la heroica lucha de nuestros pueblos.

Excelente artículo.
Creo que leí en algún libro o revista que también, al pedírsele un último deseo a Ciriaco Cuitiño, éste pidió “hilo y aguja“. Consultándosele para qué quería esos elementos, respondió: “Para sujetarme el pantalón a la camisa. Porque a un Federal ni muerto se le caen los pantalones!”. Y esto se debía a que una vez colgados a la expectación pública, inevitablemente, sus pantalones se caerían...
No caben dudas que don Ciriaco los tenía bien puestos y que ni aún a minutos de la muerte tuvo miedo.

gracias...me sirvió para un trabajo de historia :)

Comente este artículo:

(Si nunca ha publicado un comentario en Agenda de Reflexión este deberá ser aprobado previo a su publicación.)