Nº 346 - El retratista del Renacimiento

Anton Van Dyck nació el 22 de marzo de 1599 en Amberes, Flandes. Nadie lo superó nunca en el manejo del color de sus retratos, en los blancos tornasolados de los satenes, los azules suaves de las sedas o el carmesí de los terciopelos. Renovó el estilo flamenco y fundó la escuela inglesa de pintura. Falleció en agosto de 1641 en Londres, víctima de una afección pulmonar.
Ya formado como pintor, entró al estudio de Rubens como colaborador en 1618, de quien recibió una gran influencia, pero con quien no rivalizó porque ambos artistas se movieron en campos distintos: mientras Rubens se centró sobre todo en la pintura religiosa y mitológica, aunque cultivó todos los géneros, Van Dyck se especializó en el retrato, a pesar de ser también autor de otro tipo de obras.
Anton se trasladó a Italia en 1621 y se estableció en Nápoles, aunque visitó los principales centros artísticos del país. La estancia en Italia influyó en la evolución de su estilo, que se hizo menos barroco, de composición más clasicista. En 1628 regresó a Amberes y cuatro años más tarde se trasladó a Londres, donde desempeñó hasta su muerte el cargo de pintor de Carlos I.

En esta pintura –considerada por muchos como el símbolo de una amistad- Van Dyck se representa acompañado del aristócrata-diplomático inglés sir Porter. Es la única vez que el artista se retrató junto a la persona que le encargaba la obra. Esta audacia iconográfica –el inmortalizarse junto a un personaje importante, posiblemente a petición del mismo-, y la elección del novedoso formato ovalado, confieren a este retrato doble un encanto peculiar.
La personalidad de ambos retratados está totalmente definida en el cuadro mediante la actitud, el ropaje que visten y las calidades tonales del mismo. En sir Endimion distinguimos el hombre de mundo, poeta y coleccionista de obras de arte, y diplomático que jugó un papel destacado en la política de alianzas entre España e Inglaterra: aunque no llegaron a dar el fruto esperado, estuvo en las conversaciones sobre el matrimonio de María, la hermana del rey Felipe IV, con Carlos I de Inglaterra. Su aspecto es el de un hombre ataviado con lujo, de expresión abierta, amable, contrapuesta a la figura del artista, tan sobria y tan discreta, y con una prestancia que se valora no tanto por la calidad de su ropa sino también por la definición de su rostro. Van Dyck en este autorretrato muestra al artista mimado por la fortuna y relacionado con la sociedad aristocrática por su labor artística.
En toda la obra el pintor juega con las contraposiciones. Todos sus elementos buscan sus contrarios: el blanco al negro, el frente al perfil, lo interior a lo exterior, la mano desnuda a la mano enguantada, lo blando a lo duro. Es un juego plástico, con las calidades formales pero también con el despliegue de la psicología contrapuesta de los retratados.
Existe una leve subordinación entre ambos personajes, pero Van Dyck supo disimularla mediante un equilibrio de su estructura formal; así, el ojo del espectador se desplaza alternativamente entre uno y otro hombre debido a la atracción individual que ambos ejercen.







Comentarios:
..excelente articulo,muy bonitas fotografias de los oleos presentados en el.
Publicado por: Luis Aranguiz | Marzo 22, 2007 10:56 AM
Parece una cursileria ocuparse, aqui, en Latinoamerica, de la pintura figurativa del S XVII. Nos muestra a los poderosos del momento con la altisima calidad de Van Dyck.
Y sin embargo, nos sirve reflexionar sobre ésto.
El poder, el arte, la historia y referirlos a nuestro tiempo y nuestra Patria.
Pese a que la pintura social de caballete tuvo momentos altisimos en el sigloXX (Berni, los mexicanos, etc) hay que preguntarse, como sociedad , que nos pasó con el arte hoy .
Parece reflejar , nuevamente, o como siempre, solo a los poderosos.
En la pintura no existen los cartoneros, las madres desnutridas, los pibes de la calle, los presos, los desaparecidos, las consecuencias de la droga, la prostitucion, la exclusion.
Y si compartimos que esto es asi, convendremos que las artes (al menos las que difunden los medios masivos)reflejan solo aquello del momento, de quien posee el poder.
Me gusta admirar un Van Dick pero, inevitablemente, siento la ausencia de los pintores nacionales.
Carlos Barragan
Publicado por: Carlos Barragan | Marzo 22, 2007 01:58 PM
Hace falta profundizar más en la importancia del Renacimiento. No es casual que Erasmo haya sido también holandés. El Renacimiento es un renacer intelectual y espiritual de una humanidad que logra escapar de los fangos del fanatismo y la estrechez mental. Un enfoque más amplio sobre el Renacimiento se puede encontrar en la página web: www.nuevopaisya.org. Ing. Dante Gumiel, La Paz, Bolivia.
Publicado por: dante gumiel | Marzo 22, 2007 02:21 PM
que lindos cuadros, eso es arte!, no como lo moderno que carece de sentido nada mas que para el que lo pinta.
Publicado por: Romina | Marzo 27, 2007 12:43 PM
Van Dyck siempre fue uno de mis pintores preferidos. Cuando doy Historia del Arte me gustaria incluirlo pero no esta´en el programa de primer año de Artística, cuarto en Bellas Artes.
Es muy dramático y sus retratos me sirven para ambientar las clases de historia moderna. En particualr Carlos I de Inglaterra
No comparto la opinión del comentario sobre la pintura argentina. Creo que es desconocimiento y ésta no solo es Berni o Quinquela, cuyo retrato de tamaño natural de Julio Colotti ganó el Primer Premio en el Museo Quinquela el año pasado. Santoro por mencionar un solo nombre es un artista notable y...peronista. Colivadino, tan desconocido.Quiroz que expuso en Londres con gran éxito, etc.
Publicado por: laurapodetti | Marzo 31, 2007 03:03 PM
Estan bacanos los cuadros, bueno todos lo cuadros son cheveres pero estos tienen algo especial
Publicado por: geraldine | Julio 31, 2007 05:18 PM