Nº 368 - La fábula de los cerdos asados

Por Gustavo Francisco Cirigiliano
Cuenta el viejo profesor que una vez se incendió un bosque en el que estaban los cerdos, que se asaron. Los hombres, acostumbrados a comer carne curda, los probaron y luego, cada vez que querían comer cerdos asados, prendían fuego al bosque.
Una de las posibles variantes de un viejo cuento sobre el origen del asado es ésta.
Cierta vez se produjo un incendio en un bosque en el que se encontraban cerdos. Estos se asaron. Los hombres, acostumbrados a comer carne cruda, los probaron y los hallaron exquisitos. Luego, cada vez que querían comer cerdos asados, prendían fuego a un bosque…hasta que descubrieron un nuevo método.
Pero lo que yo quiero narrar es lo que sucedió cuando se intentó modificar El Sistema para implantar uno nuevo. Hacía tiempo que algunas cosas no marchaban bien: los animales se carbonizaban, a veces quedaban parcialmente crudos, otras, de tal manera quemados que era imposible utilizarlos. Como era un procedimiento montado en gran escala preocupaba mucho a todos, porque si El sistema fallaba en gran medida, las pérdidas ocasionadas eran igualmente grandes. Miles eran los que se alimentaban de esa carne asada, y también muchos miles eran los que tenían ocupación en esa tarea. Por tanto El sistema simplemente no debía fallar. Pero, curiosamente, a medida que se hacía en mayor escala, más parecía fallar y mayores pérdidas causar.
En razón de las deficiencias, aumentaban las quejas. Ya era un clamor general la necesidad de reformar a fondo El Sistema. Tanto que todos los años se reunían Congresos, Seminarios, Conferencias, Jornadas para hallar la solución. Pero parece que no acertaban a mejorar el mecanismo, porque al año siguiente se volvían a repetir los Congresos, Seminarios, Conferencias y Jornadas. Y así siempre.
Las causas del fracaso de El Sistema, según los especialistas, debían atribuirse o bien a la indisciplina de los cerdos que no permanecían donde debieran, o bien a la inconstante naturaleza del fuego tan difícil de controlar, a los árboles excesivamente verdes, o a la humedad de la tierra, o al Servicio de Informaciones Meteorológicas que no acertaba con el lugar, momento y cantidad de lluvias, o…
Las causas eran –como se ve- difíciles de determinar porque en verdad El Sistema para asar cerdos era muy complejo: se había montado una gran estructura; una gran maquinaria, con innumerables variables, se había institucionalizado. Había individuos dedicados a encender: los igniferi, que a su vez eran especialistas de sectores; incendiador o ignifer de zona norte, de zona oeste, etc., incendiador nocturno, diurno, con especialización matinal o vesperal, incendiador de verano, de invierno (con disputas jurisdiccionales sobre el otoño y la primavera). Había especialistas en vientos (anemotécnicos). Había un director General de Asamiento y Alimentación Asada, un director de Técnicas Ígneas (con su Consejo General de Asesores), un Administrador General de forestación Incendiable, una Comisión Nacional de Entrenamiento Profesional en Porcología, un Instituto Superior de Cultura y Técnicas Alimentarias (el I.S.C.Y.T.A.) y el BODRIO (Bureau Orientador de Reformas Ígneo-Operativas).
El BODRIO era tan grande que tenía un Inspector de Reformas cada 7.000 cerdos, aproximadamente. Y era precisamente el BODRIO el que propiciaba anualmente los Congresos, Seminarios, Conferencias y Jornadas. Pero estos solo parecían servir para aumentar el BODRIO, en burocracia.
Se había proyectado y se hallaba en pleno crecimiento la formación de nuevos bosques y selvas, siguiendo las últimas indicaciones técnicas (en regiones elegidas según una determinada orientación y donde los vientos no soplaban más de tres horas seguidas, donde era reducido el porcentaje de humedad, etc.).
Había miles de personas trabajando en la preparación de esos bosques que luego se habrían de incendiar. Había especialistas en Europa y en los EE.UU. estudiando la importación de las mejores maderas, árboles, cepas, semillas, de mejores y más potentes fuegos, estudiando ideas operativas (por ejemplo: cómo hacer pozos para que en ellos cayeran los cerdos). Había además grandes instalaciones para conservar los cerdos antes del incendio, mecanismos para dejarlos salir en el momento oportuno, técnicos en su alimentación.

Había expertos en la construcción de establos para cerdos; profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; investigadores que brindaban en fruto de su trabajo a las universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; fundaciones que apoyaban a los investigadores que brindaban en fruto de su trabajo a las universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos, etc.
Las soluciones que los Congresos sugerían eran por ejemplo: aplicar triangularmente el fuego luego de raíz cuadrada de n – 1 por velocidad de viento sur; soltar los cerdos quince minutos antes que el fuego promedio del bosque alcanzara 47 º C; otros decían que era necesario poner grandes ventiladores que servirían para orientar la dirección del fuego. Y así por el estilo. Y no se necesita decirlo, muy pocos de los expertos estaban de acuerdo entre sí, y cada uno tenía investigaciones y datos para aprobar sus afirmaciones.
Un día, un ignifer Categoría S-O/D-M/V-LL (o sea un encendedor de bosques especialidad sudoeste, diurno, matinal, licenciatura en verano lluvioso), llamado Juan Sentido-Común, dijo que el problema era muy fácil de resolver. Todo consistía, según él, en que primero se matara al cerdo elegido, se lo limpiara y cortara adecuadamente y se lo pusiera en un enrejado metálico o armazón sobre unas brasas hasta que por efecto del calor y no de la llama se encontrara a punto.
- “¿Matar?”, exclamó indignado el Administrador de forestación.- “¡Cómo vamos a hacer que la gente mate! Ahora el que mata es el fuego. ¿Nosotros matar? ¡Nunca!”
Enterado el Director General de Asamiento, lo mandó a llamar. Le preguntó qué cosas raras andaba diciendo por ahí, y luego de escucharlo, le dijo:
- “Lo que Ud. dice está bien, pero sólo en teoría. No va a andar en la práctica. Más aún, es impracticable. Veamos, ¿qué hace Ud. con los anemotécnicos, en el caso de que se adopte lo que sugiere?”.
- “No sé”, respondió Juan.
- “¿Dónde coloca los encendedores de las diversas especialidades?”.
- “No sé”.
- “¿Y los especialistas en semillas, en maderas? ¿Y los diseñadores de establos de siete pisos, con sus nuevas máquinas limpiadoras y las perfumadoras automáticas?”.
- “No sé”.
- “Y a los individuos que han ido al extranjero a perfeccionarse durante años, y cuya formación ha costado tanto al país, ¿los voy a poner a limpiar cerditos?”.
- “No sé”.
- “Y los que se han especializado todos estos años en integrar Congresos y Seminarios y Jornadas para la Reforma y Mejoramiento de El sistema, si lo suyo resuelve todo, ¿qué hago con ellos?”
- “No sé”.
- “¿Se da Ud. cuenta ahora de que la suya no es la solución que necesitamos todos? ¿Ud. cree que si todo fuera tan simple no la hubieran hallado antes nuestros especialistas? ¡A ver! ¿Qué autores dicen eso? ¿Qué autoridad puede avalar su sugestión? ¡Ud. se imagina que yo no puedo decirles a los Ingenieros de Anemotécnica que es cuestión de poner brasitas sin llama! ¿Y qué hago con los bosques ya preparados, a punto de ser quemados, que sólo poseen madera apta para el fuego-en-conjunto, cuyos árboles no producen frutos, cuya escasez de hojas hace que no sirvan para sombra? ¿Qué hago? ¡Dígame!”.
- “No sé”.
- “¿Qué hago con la comisión Redactora de Programas de Asado, con sus Departamentos de clasificación y Selección de Cerdos, Arquitectura Funcional de Establos, Estadística y Población, etc.?”.
- “No sé”.
- “Dígame: el ingeniero en Porcopirotecnia, don J. C. de Figuración, ¿no es una extraordinaria personalidad científica?”.
- “Sí, parece que sí”.
- “Bueno. El simple hecho de poseer valiosos y extraordinarios ingenieros en pirotecnia indica que El sistema es bueno. Y, ¿qué hago yo con individuos tan valiosos?”.
- “No sé”.
- “¿Ha visto? Ud. lo que tiene que traer como solución es cómo hacer mejores anemotécnicos, cómo conseguir más rápidamente encendedores del oeste (que es nuestra dificultad mayor), cómo hacer establos de ocho pisos o más, en lugar de sólo siete como ahora. Hay que mejorar lo que tenemos y no cambiarlo. Tráigame Ud. una propuesta para que nuestros becarios en Europa cuesten menos, o cómo hacer una buena revista para el análisis profundo del problema de la Reforma del asamiento. Eso es lo que necesitamos. Eso es lo que el país necesita. ¡A Ud. lo que le falta es sensatez, Sentido-Común! Dígame, por ejemplo, ¿qué hago con mi buen amigo (y pariente) el Presidente de la Comisión para el Estudio para el Aprovechamiento Integral de los Residuos de los ex-Bosques?”.
- “Realmente estoy perplejo”, dijo Juan.
- “Bueno. Ahora que conoce bien el problema, no vaya por ahí diciendo que Ud. lo arregla todo. Ahora ve que el problema es más serio y no tan simple como se imaginaba. Uno desde abajo y desde afuera dice. Pero hay que estar adentro para conocer el problema y saber las dificultades. Ahora, entre nosotros, le recomiendo que no insista con lo suyo porque podría traerle dificultades con su puesto. ¡No por mí! Yo se lo digo por su bien, porque yo lo comprendo; yo le entiendo su planteo, pero Ud. sabe, puede encontrarse con otro superior menos comprensivo, Ud. sabe cómo son, a veces ¿eh?...”.
El pobre Juan Sentido-Común no dijo ni mú. Sin saludar, entre asustado y atontado, con la sensación de estar caminando cabeza abajo, salió y no se le vio nunca más. No se sabe dónde fue. Por eso es que dicen que en estas tareas de reforma y mejora de El Sistema, falta Sentido-Común.
La “Fábula de los cerdos asados”, de Gustavo F. J. Cirigliano, fue publicada originalmente en la revista Cátedra y Vida, Buenos Aires, 1959.
Texto gentileza de www.losocial.com.ar.





Comentarios:
Es una joya . buenisimo.
Publicado por: Enrique | Junio 22, 2007 12:45 AM
Grandioso...¿Era el General Perón que decía que un camello es un caballo dibujado por una Comisión?
Etel
Publicado por: Etelvina Ramella | Junio 22, 2007 01:29 AM
En "Juicio a la Escuela", de la década del 70, el "Viejo Profesor" difundió esta fábula, que siempre consideré oportuna certera y vigente, más en cuanto que, en toda "Reforma educativa, tal vez, falta "sentido común".
Gustavo Cirigliano, que de él se trata, desde una visión y praxis profunda no sólo de la educación Argentina, favorecido por prolífica y fértil pluma, se encargó de la síntesis que Ricardo Nassif dejara picando. En tal dirección, "El Viejo Profesor" avanzó- comprometidamente, con lo Nacional y Popular, hacia una concepción integral e integrativa y dialéctica entre: Teoría (principios) educación y realidad. Desde la historia ("Educación y Futuro"), la filosofía ("Filosofía de la Educación") la política ("Educación y Política") Los proyectos nacionales ("El Proyecto Argentino Y la Educación Argentina". "Argentina Triangular". Cambios sustantivos: "Universidad y Pueblo". "Educación y Conciencia Nacional" "Educación y País" "Ideas y antecedentes para una reforma de la enseñanza media". Dinámica de grupos" por sólo mencionar, las que más me aleccionaron en casi cuarenta años de docencia universitaria.
Pero, fue esta fábula de los "Cerdos Asados" que con gran ingenio y conocimiento de causa, sintentiza una problemática, cuya fuerza didáctica, favorece las motiviación y toma de conciencia de los más jóvenes, de por qué, a pesar de todo lo sabido, de los tantos intentos fallidos de reformas incluídas las Leyes de mucho "bombo" pero poca "marcha", no obstante el "BODRIO" sigue por las suyas y es de pensar que, ahora, no sólo, es por la falta de Juan Sentido Común, sino también de otros juanes: Juan Domingo Perón; los juancitos de Barbiana y Juan Pueblo.
Posted by: Eriberto De Pablo | Junio 22, 2007 01:36 AM
Publicado por: Eriberto De Pablo | Junio 22, 2007 01:40 AM
Gracias Alejandro!!
Me encantó!!! sobre todo en esta época donde abundan los "expertos","masters","becarios" y demás "engrupólogos" cuyos dichos y aseveraciones "la gilada" se morfa con la misma voracidad que el avestruz del que nos hablara El General "que se come todo lo que encuentra por su paso".
Fuerte abrazo
Jorge
Publicado por: Jorge Grondona | Junio 22, 2007 02:37 AM
La verdad? ....Estoy asombrado por la precisión con que esta "fábula" describe Al Sistema.
Es magnífica, no solo dice que no hay salida, también amenaza, subestima, y recuerda que nuestro papel en este mundo es ser cerdo.
Mister Cirigliano one master.
Un gran palo para los filósofos.
Pero un simple ciudadano puede decir.....
El sistema tiene siglos trabajando en países como el nuestro, y muta su acción de acuerdo a las necesidades. No tiene ideología, tiene objetivos y por lo tanto no tiene conceptos mecánicos absolutos.
Navega , es muy fuerte y no desaprovecha las ideas.
La pregunta es ¿ quiénes le permiten navegar?
¿Será peligroso para la salud decir otra verdad?.
Churchill solo prometió "sangre, sudor y lágrimas" y su pragmatismo todo el mundo lo justificó !Y miren lo que sucedió.
!Haaaa!......pero es Churchill...!No quedaba otra!.
¿Cuál debería haber sido la respuesta a la "fábula"?
Creo que en la imaginanción del autor, su realismo no le haya permitido sembrar esperanza y que Juan Sentido común, el personaje intimidado de la fábula no haya podido decir : Hay que Hacer lo mismo ...pero al revés....es decir,armar todo para cuidar los chanchos porque ellos son otro sistema. Aunque no guste.
Pero no lo digo yo.
Sugiero que quizás sea conveniente leer el discurso de "La Defensa Nacional" pronunciado por un hombre que le gustaba la "pirotecnia" llamado Juan Domingo Perón en la Universidad de la Plata el 10/06/44.
Búsquenlo.
Allí, no insinúa, dice lo que tienen que hacer los intelectuales, los financistas, los empresarios , los políticos, y sobre todo los universitarios cuando hay que cambiar un sistema.
Si se quiere cambiar por supuesto.
Sugiero Leer lo que dice, no insinúa, Eva Perón en su libro "Mi mensaje" y sabremos lo que debemos hacer los chanchos.
Pero la "fábula" tiene razón, nada ha cambiado del 59 a la fecha. El fuego financiero cada vez es mayor y no le importan los chanchos Argentinos.
De acuerdo a la fábula... si somos chanchos y creemos que tenemos derecho escapar del fuego para tener vida, pensando, en la misma forma en que el sistema piensa en como hacer legal lo ilegal , ¿Qué merecemos ?
¿Que nos tiren de un avión?
Atte Un criollo
Publicado por: Jorge Mendoza | Junio 22, 2007 03:28 AM
"La fábula de los cerdos asados"... sencillamente una Maravilla. Como todo lo que escribe Gustavo F. Cirigliano.
Mis felicitaciones por haber elegido este texto.
J.W.
Publicado por: Jorge Waisburd | Junio 22, 2007 05:38 AM
Poco aplicable:
¿Que sería de la industria automotriz, por ejemplo si aplicando los pricipios de Juan Sentido Común, dejasemos al ferrocarril las largas distancias y a la bicicleta las cortas? ¿De que vivirían los constructores de rutas, los zorros gises, los directores de tráfico, los médicos que atienden a los afectados por el smog y tantos otros?¿Que haríamos con el petróleo sobrante? ¿En que ocuparíamos los soldados que hoy usamos para invadir los países que aún tienen petróleo? ¿Que sería de Billy Gates y su enorme industria del software, de uso casi obligatorio si el Linux se generalizase? ¿Que sería de los contadores si los impuestos fueran simples? ¿Que sería de los abogados y los tribunales si los jueces fuesen hombres sabios y prudentes, preferiblemente analfabatos?.
¡PAREN EL MUNDO QUE ME QUIERO BAJAAAR!
Publicado por: Eduardo | Junio 22, 2007 12:52 PM
Excelente relato! muy pertinente para estos tiempos de sobreoferta "¿educativa?".
es cierto, el sentido común está absolutamente devaluado. Un beso
L.P
Publicado por: lilliana pandra | Junio 22, 2007 12:53 PM
Acaso, no es ésta fábula el chiquero o el bosque donde se deberían asar los mediocres que se empeñan en ser ACONTECIMINETO
Publicado por: andres poggi | Junio 22, 2007 04:25 PM
Alejandro: Este es un buen trabajo. Solo que no se si coincidimos en qué "sistema" queremos cambiar, porque hay formas embozadas del mismo sistema como el fascismo y ya sabés que pienso que eso es lo que ahora vuelve a pasar en el mundo. Y soy anti-nazi a muerte
No se si estás en la página , nunca más tuve noticias tuyas y no se siquiera como estás.
Un abrazo Rosina
Publicado por: Ro | Junio 22, 2007 07:54 PM
Este inédito cuento, nos enseña y demuestra una realidad. Que un sector de nuestra sociedad, aún se encuentra en tinieblas. Pero también es cierto que aquellos que luchamos por quitar las vendas que cubren nuestros ojos, somos perseguidos, con la pluma o la difamación.
Publicado por: Julio Perez | Junio 22, 2007 10:09 PM
realmente facinante, el relato, y la manera de contrastar con las distintas realidades de los sectores de nuestra argentina. en el area de la minería, estan quemando los bosques, contaminando las aguas, destruyendo ciudades, y lo que es peor; pagamos para que nos lleven las riquezas. muy real y actual.
Publicado por: pedro C. | Junio 23, 2007 07:43 PM
Escelente e inmortal fábula, como que el sistema y el cerdo vienen conviviendo desde Adán y Eva, el pitecantropus erectus, el hombre de las nieves o el big bang (ustedes elijan). El General nada descubrió, aunque mucho hizo para reformar el sistema repartiendo un poco más de huesos a los cerdos, quienes jamás se contentarán, porque de ellos es aspirar (tragar) hasta lo imposible para satisfacer las necesidades (de su estómago y de su alma). A propósito, es muy recomendable instruirse sobre "las necesidades del alma", de Simone Weil, alguna vez editada por Sudamericana. Esto para no aparecer como retrógrado y recomendar -por caso- los diez mandamientos o algunas
propuestas "verdaderamente" revolucionarias. Aunque para Chesterton "el hombre -el cerdo- no es una evolución, sino una rervolución". Entre tanto cerdo, quién convence a este cerdillo que lee y se empeña en seguir alimentando a su canario con dientes de león, para que trine mejor.
Publicado por: Pedro Colombo | Junio 23, 2007 08:42 PM
Sabroso gran tema gran, de cochina reflexión. Doña Agenda Reflexión, ireme yo, tan gente por la tangente, sin refuerzo ni esfuerzo alguno, con deslices, decires y deslizares por esa hipotenusa de la ironía que es mi propio tobogán de la opinión. Con pústula sinceridad en vez de póstuma seriedad, con ganas de jolgorio en vez de velorio, y es que escribir en compañía de mi propia sonrisa a veces tan en risa, tiene hasta el divertimento de un buen palmetazo en la cara de un pelmazo. Es que es devenir de la ironía como sátira que una carcajada tenga para y en algunos, el efecto de una cachetada. Una carcajada, que es como un estuche lleno de risas y sonrisas, como flechas extraídas de un carcaj… que se dirigen con fina más que burda puntería a la cara del lector para con ánimo de jugar y de juglar sacarle o sonsacarle siquiera una buena mueca en esa parranda cacería del buen humor por más ácido que el mismo sea. Insulina más, insulina menos, es tan asombrosamente similar la fisiología del chancho con la del dulce hombre que no nos cuesta nada o muy poco fantasear metamorfosearnos en su cerda anatomía. Descubrimos de paso que es el animal de ensueño que imagina tan vivamente para nosotros ese perverso y poderoso Sistema que al menos demuestra no imaginarnos tan rastreros pero sí capaces de ensuciarnos revolcándonos en el mismo lodo.
No es lo mismo la piara de la vida que la vida de la piara. Y es que si piano piano se llega a lontano, piara piara se llega a chiquero.
Hay cuerpos puercos y puercos cuerpos e ironías de la puerca vida, como que si hay puercos que dan mala espina, termine graciosamente el puerco espín siendo el de la buena espina.
Se debería llamar Cerdología al estudio de las chanchadas. Entre cerdos chiqueros y cerdos chicaneros hay algo en común que se llama porquería. Hay un cerdo que es un arado en matemática, es el que piensa que piara es igual a 3,1416ara. El romanticismo y la nostalgia puede hacer que haya cerdos que vayan por la vida unos suspirando y otros suspiarando. Asimismo hay cerdos que van con la corriente de opinión como si supieran, y otros con la opinión de la corriente como si supiaran. Hay cerdos predadores que esconden colmillos incisivos, y cerdos que sin ser predadores te muestran los colmillos en advertencia de que con ellos no líes como que se llaman jabalíes. Hubo –y hay y habrá- en el curso de la cerda humanidad cerdos que como piara han hecho –y hacen y harán- mucho daño, son los cerdos de rebaño que se caracterizan porque recuperados de su ceguera y su sordera, suelen exclamar tan luego de su calamidad: ¡mi Dios qué hemos hecho! En verdad de verdad os digo que en la piara del Señor hay cerdos, cerdotes y ciertos sacerdotes. Hay cerdas que cerdos peinan y cerdos cepillan, hay cerdos chiqueros y cerdos chicaneros, hay cerdinius de morales, hay chanchos y chanchitos, hay chancho gusto y chancho disgusto, hay chancho y chochan, hay chancha y chachan chachan....hay un cuento de tres chanchitos y cuentos de mil cerditos. El que nace para cerdo si no es al ñudo que lo asen es al ñudo que lo aseen. Solo la perversa practicidad de los cerdos de la vida es capaz de hacer que haya tanta mugre y mierda suelta, en verdad os digo que hay dos cerdos mayúsculos llamados Sololacra y Sololucro haciendo pareja su vida y despareja la nuestra. Un poco en serio y otro poco en joda os digo que chiquero es el hogar de los chanchos tontos, porque hay un chiquero que se llama banquero y es precisamente ese banco chiquero el hogar de los chanchos vivos. Y os digo que hay de todo en la terrena estancia del Señor: viñas y tiñas, corrales y corralitos, chanchos muchiqueros y chanchos muy chiqueros y chic chiqueros.
Esta sociedad que ha preferido el verso a la poesía, es la sociedad de los chanchos muertos. El afane de cada día hace que chancho limpio nunca engorde. La hipocresía de la sociedad tiene ese no se qué y ese no sé cómo, que hace que un cerdo con lágrimas de cocodrilo pueda llorar como un marrano.
Puesto que hay rellenos vacíos y vacíos rellenos, en verdad os digo que nada peor ni nada mejor que un cerdo inflado.
Hay que ver con qué ahínco el Sistema fomenta el ohínco en sus cerdos. Hay cerdos baritas y cerdos sibaritas, en cada esquina y en cada cocina el cerdo amaestra al chancho para que en el chiquero de la vida obedezca y coma cualquier cosa, a fin de cuentas con tanta sucia coimeada y tanta basura comida, solito se destripa sin percatarse de que el Sistema lo acicala de lo lindo y acicatea de lo feo, así hay tantos chanchos adobados y tan pocos retobados, como hay chanchos acéfalos y chanchos desnucados, hay cerdos tan bien y tan mal educados y cada vez más cerdos eunucados y no es lo mismo un cerdo sin testículos que un chancho desovado. ¡Ay! Estado ¡Ay! Estado, no es que me importe un adarme y más bien me alarme, que seas del Sistema su cruel gendarme.
¡Chanchos, cerdos, puercos, cochinos, marranos o gorrinos, qué más da, dale que va, a Discepolín lo vamo a cloná, para que escriba y nos deleite con Cambalache II, a José Marrone para que ofuscado vuelva a gritá….¡pero chééé! y mientras tanto nos banquemos a doña Renunciación y doña Resignación dándole el pésame a doña Esperanza murmurándole al oído…¡quelevachaché! ¿quién coño y carajo fue el que dijo …¡soy su humilde cerdoservidor!? Hay tanto chancho asado…..
Publicado por: Germ,José Antonio | Julio 1, 2007 01:23 AM
esta fabula fue una critica a la revolucion rusa hecha por un ruso de alla por el 1920 en la epoca de stalin si no recuerdo mal, pero que bien que le cae a la burocracia yanqui, a nuestro sistema educativo, judicial,legislativo, al ser humano en general que que cundo entra en El Sistem no quiere ni deja que nadie cambie nada para que no lo saquen de alli aunque sea una desgracia para todos los demas
Publicado por: augusto dasso | Abril 22, 2008 08:59 PM