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Nº 414 – El futurista argentino

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[Investigación biográfica de la Fundación Pettoruti]

Emilio Pettoruti nació en La Plata en 1892. En esa ciudad estudió en la Academia de Bellas Artes.

En 1913 se embarca rumbo a Venecia con sus veinte años recién cumplidos, donde rápidamente toma contacto con la vanguardia artística italiana y el ya famoso Filippo Tommasso Marinetti, autor cuatro años antes del célebre "Manifiesto del Futurismo". Viaja a través de Italia y en 1916 realiza su primera exposición individual en la Galleria Gonelli, uno de los bastiones del futurismo en Florencia. En 1917 se instala en Roma. Durante la guerra, trabajando de cualquier cosa, traba amistad con Soffici, Carrá y De Chirico. Luego de exponer colectiva e individualmente en distintas ciudades de Italia parte a Munich en 1921. Dos años más tarde es invitado por la Galería Der Sturm de Berlín, consolidada como la galería de la vanguardia alemana.

Durante una breve estadía en París se hace amigo de Juan Gris y Gino Severino.

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Regresa a Buenos Aires donde expone en el Salón Witcomb. Sus obras, decididamente vanguardistas para la época, provocan un escándalo de proporciones. En 1927 es nombrado director del Museo Provincial de Bellas Artes de La Plata. En 1940 Amigos del Arte de Buenos Aires organiza la primer muestra retrospectiva de Pettoruti, un gran éxito donde muchas de las obras antaño criticadas cruelmente son ahora admiradas por el público y la crítica.

Durante 1944 pasa ocho meses invitado recorriendo Estados Unidos. Expone en el San Francisco Museum of Art y otros museos. Regresa en 1952 a Europa, luego de haber expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile. Expone en Milán y en Florencia luego de casi treinta años de ausencia. Luego lo hace en Roma y en París, junto con Latour, Masson y Miró.

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Recibe en 1956 el premio Continental Guggenheim de las Américas y con él el derecho a concurrir al Premio Mundial que se otorga en París; lo gana Ben Nicholson, aunque la crítica mundial esperaba una decisión en favor de Pettoruti.

Expone con notable éxito en la Molton Gallery de Londres, el Walker Art Center de Minneápolis, Denise René de París, etc.

En 1966 publicará sus memorias con el título "Un pintor ante el espejo".

Muere en París a los 79 años.

Pettoruti siempre permaneció fiel a sí mismo, tal como se definiera desde el primer momento. Fue un espíritu lúcido, sabio y reflexivo, un constructor poderoso, con una forma permanente de ver y decir. Se mantuvo siempre en contacto con los principales movimientos teóricos que marcaron el siglo XX: el futurismo, el cubismo y la abstracción. Pero avanzó en forma paralela, personal, sin plegarse jamás a una visión en común, sin hacer concesiones, proponiendo un verdadero lenguaje plástico en términos de figuras y colores y con un sentido del espacio totalmente metafísico. Su obra está edificada con el silencio y la paz.

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Comentarios:

No es como dice la nota.
Fue solo cubista.
Se ufanaba de haber superado a Picasso.
Componía bien y estudió profundamente el color.
Su obra es ni más ni menos que el extremo del cubismo, técnica que su creador uso solo tres años.

Es lindo recordar a nuestros artistas. Pettoruti no fue reconocido en su país, se debió exponer sus obras con vidrios, ya que las atacaban. El Ministerio de Cultura de Francia organizaba visitas guiadas de estudiantes a su atelier en París.
Cuando elogiaban el amarillo vibrante de su sol decía "Es el sol de la pampa". En forma parecida Juan Jose Saer afirma en "El rio sin orillas", que el piafar de los caballos en su viaje a Rosario, en un alto del camino, en una triste època de dictadura, lo sumió en una felicidad desbordante. Nosotros no estamos exiliados ni somos artistas o escritores, ¿cómo podremos expresar este sentimiento, esta admiración por la tierra?. Pareciera que estamos casi siempre: "Allá lejos y hace tiempo" o sea en el exilio interior.

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