Nº 456 - João Francisco

- | 24 de Julio de 2008 ≈ 0:29 | tamaño de texto | versión para imprimir

JoaoFrancisco_AgendadeReflexion.jpg

Por Florencio Sánchez

Como único recuerdo doloroso de las últimas reyertas partidistas de la vecina tierra, ha subsistido el de los degüellos, incendios, saqueos y depredaciones de todo género cometidos en las fronteras riograndenses. Si se tratara de un simple desborde de la delincuencia común, lógico en circunstancias tan propicias a la impunidad, sólo quedaría esperar que la justicia ordinaria aplicara su sanción a los hechos; pero ellos tienen su significado excepcional, pues son efecto de hábitos regresivos que florecen todavía por aquellas regiones y que conviene poner en claro, analizar y juzgar en homenaje a la cultura de esta América que tanto oscurecen y agravian.

Los diarios han esbozado algunas crónicas de la vida fronteriza, perfilando a través de relatos espantosos la silueta de un personaje, señor de vidas y haciendas en Río Grande, João Francisco, que a fuerza de aparecer malvado y sanguinario va tomando en la imaginación popular los contornos de algunos de nuestros señores feudales de la Edad Media argentina.

João Francisco, que en la realidad se excede a su reputación, es una simple resultante del ambiente en que actúa, encarna los sentimientos, las pasiones y las modalidades del medio. Transplantado a Buenos Aires o a la última provincia argentina a lo sumo llegaría a ser un interesante ejemplar de delincuente; en la frontera riograndense es señor feudal.
Quien estas líneas escribe ha vivido largo tiempo en aquellas regiones; ha frecuentado sus hombres y observado las costumbres, de modo que se considera habilitado para abordar el tema, verazmente aunque más no sea, desenvolviéndolo en la forma a su juicio menos monótono: la forma episódica y anecdótica.

Vamos, pues, a hacer crónica, que parecería novela a no mediar en la historia del caudillaje criminal americano un documento tan genial como el Facundo de Sarmiento.

La parte sur de Río Grande, comprendida entre Santa Ana de Livramento y Uruguayana, ofrece un tristísimo aspecto de atraso e incultura. Está dejada, como quien dice, de la mano de Dios. Poco poblada, sin medios fáciles de comunicación, desenvolviéndose su vida económica por la explotación más primitiva de la ganadería, en manos de escasos propietarios, su comercio es generalmente a base del contrabando y el abigeo; sin escuelas, sin templos siquiera, sin instituciones de ninguna especie, salvo la de la autoridad a cargo del más fuerte y bárbaro, iba, sin embargo, evolucionando progresivamente hasta que sobrevino la revolución de 1893. Tres años de guerra demolieron toda la obra de progreso dejando la simiente regresiva de la antropofagia política.

Santa Ana es el centro principal de operaciones de João Francisco. Es una ciudad de aspecto colonial, como todas las de la provincia, excepto aquellas en que ha gravitado la influencia de la inmigración alemana. Está situada frente a Rivera, población uruguaya, formando casi un solo pueblo; ambos se diferencian por la edificación moderna de este último y por costumbres fundamentalmente opuestas.

Su comercio es fuerte y nutrido por el contrabando con el Uruguay, su sociabilidad precaria, y cosa no extraña, hay más espíritu supersticioso y fetichista que religioso. Sólo tiene una iglesia a medio derrumbar, atendida por un párroco que más bautiza que dice misas, y que viste de particular. En cambio se habla de política. Antes, cuando había opositores (hoy los que no han sido degollados viven en territorio oriental o se han instalado en los grandes centros de población), se debatían los dos bandos. Ahora se pelean ellos solos por preponderancias personales, pero como João Francisco no tarda en poner coto a esas rencillas se quedan sin asunto, y entonces la emprenden contra los jefes y oficiales de los batallones allí destacados por el gobierno central del Brasil y empleados de reparticiones nacionales, como la de aduanas. Recientemente los telegramas nos informaban que la población de Santa Ana se había alzado en armas pretendiendo linchar al jefe de la receptoría, un tal Frontoura, quien a su vez se había atrincherado en sus oficinas.

Ignoramos cómo terminó el conflicto, pero asuntos de esta índole constituyen el pan nuestro de cada día para los buenos santenenses. João Francisco es, por supuesto, el dios de allí. “Noli me tangere”.

-Que a don Fulano de Tal, sospechado de maragato le han cortado la cabeza; que el pardo Cipriano apareció con los dientes al sol; que la estancia tal ha sido asaltada, incendiada y degollados sus habitantes?… La noticia corre como un rayo, se comenta sin regocijo pero también sin indignación, y cuando dos amigos se encuentran en la calle al comunicarse sus impresiones:

-¡Fue la gente de João Francisco! -se susurran, bajando la cabeza. Para hablar de esas cosas no se puede alzar mucho el cuello, pues hasta la atmósfera tiene filo.

JoaoFrancisco2_AgendadeReflexion.jpg

Hay que hacer notar, no obstante, que por allá no se justifican todos los crímenes.
-¿Para qué degollar a ese pobre diablo?… ¡Si hubiera sido jefe o caudillo, menos mal!…

JoaoFrancisco3_AgendadeReflexion.jpg
Florencio Sánchez (1875, República Oriental del Uruguay, 1910)

El caudillaje criminal en Sudamérica / 1903 (ensayo de psicología)
Fuente: Archivos de psiquiatría y criminología aplicadas a las ciencias afines. Publicación bimestral dirigida por el doctor José Ingenieros, Buenos Aires, Talleres gráficos de la penitenciaría nacional, tomo II, 1903.

Dejá tu comentario






Comentarios.

  1. Alfredo Armando Aguirre dice:

    En esta Banda Oriental del Rio de la Plata,se conoce poco del acontecer pasado en la tierra “Gaúcha”: al respecto hay mucho para abrevar en la obra de Alfredo Varela, que era oriundo de Jaguarão, en la frontera entre Rio Branco y esa ciudad. Este fue resctado, por la obra del platense René Orsi. Desde Laguna(hoy Paraná) hasta el Plata,hubo una larga disputa entre España y Brasil.Hay que recordar que Colonia fue posecion portuguesa,hasta poco antes de la creacion del Virreynato. Al abrirse el proceso de emacipacion Buenos Aires y Montevideo heredaron el conflicto. Eso se nota en el famoso Plan de Revolucionario de Operaciones esbozado por Belgrano y detallado por Moreno. Alli se tienen en cuenta esas tierras.Alli se desarrollaron las operacione de la guerra contra el Imperio,tristemente cerradas con las capitulaciones de los presentantes de Buenos Aires, ante la corte de rio, y bendecidas por el embajador Britanico, Ponsomby, firmante del tratado que da lugar a la cracion del Uruguay.La Republica riograndense sobrevivio entre 1835 y 1945.Y en ese espacio se mezclaban desde las Misiones Jesuiticas hasta la guerra con el Paragauy.Todos eventos que estuvieron presentes en la guerra entre “chimangos y Maragatos” a la que hace refrencia el Articulo. De alli surgirian Getulio Vargas y luego Lionel Brizola.Todo esto esta muy vivo ,para quien como nosotros visitamos esas tierras y tenemos fuertes lazos con ella. Eso lo saben los politcos correntinos, que supieron exiliarse alli, como los revolucionarios del coronel Pomar.Este articulo hay que insertarlo en ese contexto, al que por supuesto no es ajeno Artigas, Oribe y Aparicio Saravia.Y las Memorias de Ferre,aportan material para todo esto.

  2. enrique reising dice:

    Obviamente tenemos una variedad de problemas en el mundo. Quiero aprovechar esta oportunidad para volver a intentar llamar la atencion sobre el TEMA : El mundo actual es victima del exceso de ppoblacion!!!
    No gtengo la solucion pero me asombra que nadie le ponga el DEDO a este PROBLEMON!!!

  3. sara streit dice:

    Comparto la opinoón del Sr. Enrique Reising.
    Es lamentable que a muy pocos interese el tema.

  4. mariano cabral dice:

    Creo que Florencio Sánchez fue un flor de H de P, con total independencia de sus cualidades literarias, que las tendrá. La ridiculización de los pobres es una constante de sus sainetes; y aquí, en este trabajo “científico” (o que debería serlo si se toma en cuenta el medio en que fue publicado) no hace otra cosa que aplicar puntualmente las barbaridades sarmientinas sobre el hombre de nuestro suelo. La necesidad de romper el cerco que aisla nuestras repúblicas americanas exige superar estos relatos pseudo históricos y pseudo científicos que al fin no son más que la diarrea de prejuicios impresionistas en que nuestros “cultos” se gustan sumergir… allá ellos. Y esto no es una crítica a la “Agenda”, que afortunadamente publica material de todas las “lineas” políticas e ideológicas existentes. Al contrario, eso debe ser felicitado. Esto va dirigido a los otros lectores, como yo, para compartir lo que esta edición me “dió en qué pensar”.
    No voy a hacer aquí la historia de Río Grande del Sur, sólo señalaré que es una historia hecha a partir de sentires y aspiraciones tan humanas, tan elevadas y tan nefastas como cualquiera otra. Su particularidad y excepcionalidad no está en eso, sino en como se inserta el proceso sur-riograndense en el resto de la historia brasileña y de la cuenca del Plata en general. Historiar fuera de contexto es típico de este reaccionarismo disfrasado de progresismo. En este sentido es exacto el comentario de Alfredo Aguirre, al que yo sólo le acrecentaría que hay que estar atentos a los conflictos intra brasileños, además de los que vinculan RGS con el resto de las repúblicas platinas.
    Por último, no entiendo el comentario que hacen Enrique Reising y Sara Streit sobre el exceso de población, no entiendo que tiene que ver con el texto de FS. Acaso ellos están proponiendo el degüello masivo, como hacían “maragatos” y “caranchos”, como herramienta para atacar lo que ellos ven como el peor flagelo de nuestro tiempo? En todo caso, disiento con el diagnóstico. Más grave que la superpoblación es la ultra desigual destribución de la riqueza en nuestro planeta. Más grave que que una familia pobre tenga por arriba de cinco hijos, es que una familia rica acapare lo necesario para alimentar a miles de familias pobres que lo están necesitando.

Recomendados de octubre