Nº 483 - El retorno del profeta

En realidad la gran epopeya había comenzado cuando la Providencia decidió liberar a los argentinos del yugo, la opresión y la esclavitud de la década infame de la mano de un profeta criollo, como tres mil años antes Yahveh había liberado al pueblo de Israel del yugo, la opresión y la esclavitud de Egipto de la mano de Moisés.
Un estudioso coronel del ejército hizo estallar entonces una revolución que dio vuelta la tortilla, redimió la patria y salvó de la humillación a los trabajadores y los desposeídos. El dotó a los humildes de dignidad, de doctrina y de organización. Es decir, los hizo pueblo. Y los consideró lo mejor que tenemos.
Aquel militar de un magnético poder de seducción, aspecto imponente, inteligencia y sentido del humor, de dialéctica fácil y vigorosa, de actitud desprejuiciada, fue tomado por los desclasados como un hombre providencial, como un intermediario con el cielo que les conseguiría comida y bebida hasta saciar hambre y sed. Fue tomado como un profeta que, como Moisés, los guiaría por el desierto hacia la tierra prometida.
Su nombre se hizo entonces bandera y se desató, inconmensurable, todopoderosa, incontenible, jubilosa, imparable, la esperanza popular.
Pronto aquel profeta laico iba a unir su destino al de una mujer de un carisma inigualado que se iba a constituir en el nervio de su liderazgo, en la llama ardiente de la revolución y que iba a hacer de cada necesitado “la razón de su vida”.
Flamearon así las ancestrales banderas de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política y el profeta gobernó durante nueve años un país que recibió colonizado, sojuzgado, postergado, devastado, sometido, de rodillas, y lo puso de pie y a la cabeza preeminente de América latina, hasta convertirlo en ejemplo luminoso para todos los pueblos del planeta.
Argentina quedó entonces a la vanguardia de la investigación de la fisión nuclear, exportaba heladeras y tornos a los Estados Unidos, fabricaba locomotoras de diseño propio y aviones a reacción cuando sólo un puñado de países lo hacían.
En resumen: en menos de una década se produjo una fenomenal revolución, inmensa, que alumbró el siglo, y que finalmente hizo realidad la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación.
Pero la barbarie impiadosa puso literalmente al país al borde de la guerra civil y desterró la imagen de aquella revolución liberadora en la conjura de los odios y mentiras.
Perseguido, difamado, proscrito y peregrino de diez suelos extraños, el providencial profeta siguió sin embargo conduciendo en forma sublime y magistral las inclaudicables luchas de su pueblo fiel.
Desde entonces la ilusión del retorno se escribía con dos letras a los apurones y amanecía en cualquier pared, en cualquier esquina de la patria. Durante años fue pintada, consigna vital, avión negro y utopía. En diciembre del 64 un intento abortó en Río de Janeiro. Y entonces abortó también un método político agotado, el de la plaza gregaria, el del fragote conspirativo, el de la militancia sin un plan.
¡Nada menos que a los 70 años!, el general exiliado decidió empezar de nuevo. Un mes después de la frustración, en enero del 65, en una directiva desde Madrid, menciona por primera vez la consigna “trasvasamiento generacional”. Nace la militancia orgánica, las “orgas” de cuadros, un nuevo método político, el trabajo territorial sistemático, la nacionalización de las capas medias y la peronización de la juventud universitaria, hasta un estado mayor que planifica las operaciones políticas… El viejo y sabio general pudo hablar entonces de una generación de “emergencia y excepción”.

Entre tanto pasan Lonardi, Aramburu, Frondizi, Guido, Illia, Onganía, Levingston, y por fin Lanusse.
Este último era un gorila de la primera hora que había pasado cuatro años con traje a rayas en la cárcel patagónica de Rawson. Era un hombre inteligente y audaz. La agitación social que conmovía al país no podía solucionarse con la proscripción, había que negociar con el general exiliado, devolverle la condición militar y sus salarios, y el cuerpo embalsamado y ultrajado de su compañera.
Durante la cena de camaradería de las fuerzas armadas de 1972 el presidente anuncia que habrá elecciones y que su gobierno no proscribirá a nadie, pero a los pocos días hablando en el colegio militar asegura que al viejo exiliado no le da el cuero para volver.
Surge así una pulseada fascinante. Lanusse propone el GAN (gran acuerdo nacional), con la idea que ambos renunciaran a sus aspiraciones presidenciales. El exiliado le respondió con ironía: “que Lanusse renuncie a la presidencia, es lo mismo que yo renuncie al trono de Inglaterra”. El presidente tenía que conjurar las críticas de su propio frente interno y afirmaba con pedantería: “nosotros no llevamos la espada de adorno”. El exiliado le respondía: “tiene razón el general Lanusse, no es la espada lo que tienen de adorno, es la cabeza”… Finalmente, descontrolado, durante el homenaje del día del maestro en San Juan, Lanusse comete el furcio de mencionar a Juan Domingo Sarmiento.
Por fin es noviembre y el exiliado viaja a Roma, donde es recibido por funcionarios del Vaticano y también por el primer ministro Giulio Andreotti. Se organiza una misa de acción de gracias en la mismísima basílica de San Pedro que es concelebrada por los curas Vernazza y Mugica. El día 16 se publica en solicitada en el diario Crónica de Buenos Aires un mensaje del exiliado: “Pocos podrán imaginar la profunda emoción que embarga a mi alma. Mi misión es de paz y no de guerra. Vuelvo al país después de dieciocho años de exilio, producto de un revanchismo que no ha hecho sino perjudicar gravemente a la nación. No seamos nosotros colaboradores de tan fatídica inspiración. El pueblo puede perdonar porque en él es innata la grandeza. La vida es lucha y renunciar a ésta es renunciar a la vida; pero desde que todos somos argentinos, tratemos de arreglar nuestros pleitos en familia porque si no serán los de afuera los beneficiarios”.
En la noche del 16, un DC-8, el Giuseppe Verdi de la compañía Alitalia, parte en vuelo charter con ciento cincuenta y cuatro pasajeros de comitiva para hacer la ruta Fiumicino - Ezeiza, con escala en Dakar.
La lluvia se precipitaba con una intensidad desusada sobre Buenos Aires ese viernes 17 de noviembre de 1972 en que al mismo tiempo la CGT declaró paro general y el gobierno feriado nacional. Una multitud, difícil de dimensionar, pugnaba por llegar al aeropuerto. Los tanques del ejército lo impedían. El gobierno adoptó todo tipo de medidas y desplazó gran cantidad de fuerzas militares bajo el pretexto de garantizar la seguridad física del exiliado. A pesar de ello, se hace imposible contener a los miles y miles de militantes que consiguen cruzar el río Matanza, bajo la lluvia copiosa.
A las 11.20 de la mañana del 17, quince horas después de la partida, finalmente, por un momento, mientras todos sosteníamos el aliento conmovidos, tenso el ánimo, suspendidas en el aire nuestras almas, envueltos los espíritus en la fe, punzado el ser por la emoción, el mítico avión de Alitalia carreteó sobre una de las pistas de Ezeiza. Los peronistas que llegábamos -empapados, estremecidos- al río Matanza no íbamos solos: nos acompañaba la historia, los ausentes, la Providencia.
La lluvia se precipitaba con una intensidad desusada. Sin embargo, el cielo plomizo podía ocultar el sol, pero no la luminosa alegría popular. Soplaban aires de victoria y la lluvia se confundía con infinidad de lágrimas emocionadas. La foto de Rucci, el secretario de la CGT, con el paraguas protegiendo al líder, formará parte para siempre de la galería de imágenes paradigmáticas del peronismo. Luego vendrían la reclusión en el hotel internacional, las ametralladoras montadas para impedir la salida, el traslado de madrugada a la casa de la calle Gaspar Campos de Olivos, el desfile incesante.

Sí. El milagro se había consumado.
Se concretó así el sueño añorado por millones cuando después de dieciocho años de exilio el profeta regresó, verdadera leyenda viva, desencarnado, victorioso y en paz a la patria, recibido como los judíos al rey David redivivo, en la plenitud de la primavera del 72, y pronto al poder por varios meses más.
Eran los días de un optimismo inexpugnable: la historia parecía abrazar el futuro.
El 17 de noviembre se terminará de tejer la trama de una larga historia de banderas, luchas y héroes con un destino irrevocable: la existencia de una nación. Se terminó de resolver así la advertencia pendiente que había anticipado poco antes la lira poética de Leopoldo Marechal: “La patria es un dolor que aún no tiene bautismo”.
La realización del milagro, el cumplimiento del mito, la consumación de la ilusión, iban a completar ese día el alumbramiento de la nación argentina. Porque el milagro y el mito cumplido confirman la fe. Y la fe confirmada proporciona un temple al alma colectiva con el que nada puede compararse. La Argentina fue entonces una unidad de destino. Ese día recibió su bautismo como nación.
Por eso los que vivimos aquel maravilloso día de bautismo, treinta y seis años después, lo llevamos, vivo, vibrante, siempre presente en el corazón.
Es que quien ha visto la esperanza no la olvida: la busca. Siempre. Bajo todos los cielos y en toda la gente.
Sin embargo sería otro día, el 20 de junio del 73, el que sellaría el paradigma del futuro nacional, a modo de una fotografía del desenvolvimiento de la historia durante los tiempos siguientes. Más de tres millones de personas queríamos participar de la fiesta del retorno definitivo ese día, pero la fiesta no pudo ser, porque dos bandas se tiroteaban por la posesión de un palco en el que el profeta no pudo estar. Las contiendas internas del peronismo, dirimidas en forma feroz, se exteriorizarían trágicamente ese día aciago. Paradójicamente, en un día luminoso, como contrapartida de la lluvia del 17 de noviembre, la fiesta concluyó en la masacre de Ezeiza: un anuncio de los tenebrosos días que vendrían.

Cumplida cabalmente su misión en la tierra, el 1º de julio de 1974 el águila emprendió su vuelo. Y ascendió al lugar donde los hombres no sufren las pequeñeces de los hombres. El profeta murió como Moisés, con la tierra prometida a la vista pero sin poder pisarla, viejo, en la cama, sin las botas puestas, pero derrotando como glorioso general providencial el ancestral estigma del destino hasta entonces inexorable que había condenado a expirar en el destierro ingrato a Artigas, a San Martín, a Rosas, a tantos otros profetas laicos criollos.
Desde entonces y por mucho tiempo, igual que aquel 20 de junio, un pueblo en retirada, atónito y acongojado, sólo pudo observar con el corazón en la boca cómo dos bandas se tiroteaban por el control del escenario político de la patria, en ausencia del profeta.
A pocos meses de haber tocado el cielo con las manos, pronto sabríamos lo que es morder el polvo hasta la asfixia.
El odio y la infamia lo persiguieron al mismo profeta, incluso mucho después de entonces, hasta profanar su morada en la ciudad de los muertos, como antes se había profanado vilmente a su compañera.
Sin embargo, todavía hoy, tantos años después, la magia de su signo alienta a quienes levantan su bandera, y estremece a quienes siguen conmovidos el eco de su historia.
Se llamaba Juan Domingo Perón…
Y en la lucha que el profeta emprendiera por la justicia y la dignidad de su pueblo, por siglos se seguirán ganando batallas al conjuro de su nombre.










18 de Noviembre de 2008 | 12:09 pm
Por todo esto sabemos lo que fuimos, lo que somos, hacia donde vamos y lo que queremos.
El profeta nos ayudó a poder discernir que somos crisálida de dioses que construyen una Patria justa y libre; y que vale la pena el martirio por ello. Así lo demostraron tantos … así piensa el peronista, así piensa su verdadera militancia, cada uno en su trinchera … hasta la victoria final.
Coco Plaza.
18 de Noviembre de 2008 | 12:20 pm
Amigos, gracias por ésta pagina, yo lo conocí al General, tengo 69 años, nunca lo olvido, aunque algunos prtenden que asi lo haga.
Seguire siendo peronista mas allá de mi vida. Es el hombre que redimió y reconfortó a los sufrientes de nuestra Argentina.
18 de Noviembre de 2008 | 12:22 pm
G R A C I A S
18 de Noviembre de 2008 | 12:37 pm
Perón está muerto. Nos queda su recuerdo. Como padre que fué, debemos tener presente los buenos momentos, los malos ya pasaron y el pasado no tiene arreglo. A un padre se lo llora y luego se sigue sin él. Luego se dispone a ser padre uno mismo. Si vamos a seguir pensando en Perón nuestra suerte está echada y en la taba salió culo. Esto no es dificil de entender. Sólo para aquellos que les resulta más facil llorar y lamentarse como un Job criollo, que asumir su tiempo y vivirlo. Solo como se nace y se muere.
18 de Noviembre de 2008 | 1:02 pm
Querido Alejandro que se puede agregar a lo maravilloso de este artículo ??? Tan sólo agradecerte, entornar los ojos y recordar para gritar con toda el alma lo que fuera la síntesis de la Revolución, la Gesta del Profeta y su Pueblo. Manteniendo la esperanza de lograr una Patria Justa Libre y Soberana unida a Latinoamérica libre. Guiados por los Mariscales que la Providencia quiera regalarnos para concluir con la obra del Profeta. VIVA PERON CARAJO!!!!!!
Fuerte abrazo
Jorge Grondona
Fuerte y agradecido abrazo
Jorge Grondona
18 de Noviembre de 2008 | 3:00 pm
Maravilloso ,poetico y filosofico el mensaje de ayer acerca de los nuevos caminos y desbordante de sensibilidad nacional y popular el referido a Peron y Evita.Es pór el pueblo en que ellos se agigantan.Felicito la capacidad que tienen de articular la estética y la historia.
Felicitaciones y hasta pronto,
Beba C.Balvé
18 de Noviembre de 2008 | 3:48 pm
Muy locuaz artículo, no soy peronista porque no me gusta la política, osea lo que se lleva y trae de ella pero admito y admiro las refllexiones del General , como esa chispa de humor que arriba se disfruta.Podemos estar seguros que ante el paso del tiempo sus pensamientos estaran más vigentes todavia.
18 de Noviembre de 2008 | 4:30 pm
LLoro y empujo
18 de Noviembre de 2008 | 5:04 pm
He leido por ahí que la mitica genracion de los 70 puede ser definida claramente por esa jornada del 17 de Noviembre, y coincido conque el LUCHE Y VUELVE fue la bandera de la Esperanza, que enarbolo la generación de emergencia y excepcion, y que al conocerla la sigue buscando. Recuerdo la lluvia, los tanques sherman que la del 16 noche pasaban por lavenida Mitre de mi Avellaneda, intimidando, provocando. Lograron a medias el objetivo, no pudimos llegar pese al esfuerzo, pero igual el Viejo volvia a casa, estaba con nostros, ir a verlo a Gaspar Campos, pocas veces tuvimos tan cerca a la historia, que vivimos de muy chicos y que como jóvene protagonizabamos. Del despues seguramente que todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad, y en eso todavia con el Viejo, tenemos deudas pendientes, las manos, nuestra manos, los tiros de San Vicente, los que siguen divorciando a Peron de Evita, y tantas barbaridades hechas en su nombre.
Pero de una cosa estoy seguro y convencido ni la lucha fue en vano, ni todo esta perdido, por el contrario, el Profeta sigue presente en cada uno de aquellos que pese a todo todavia se emocionan con la marcha, se alegran por lo dias mas felices, recuerdan la mano tendida de Evita, no se olvidan de los heroes, y de los martires, y que cada vez que ritan Peron, el corazon les late mas fuerte.
Viva Peron, Carajo
18 de Noviembre de 2008 | 6:02 pm
EN UN NUEVO 17 DE NOVIEMBRE DIA DEL MILITANTE ,SIMPLEMENTE QUIERO AGRADECER TU NOTA ,QUE ES UNA MAS Y DEFINITIVA MUESTRA DEL TRABAJO CONSECUENTE , QUE HAS LLEVADO DESDE SIEMPRE Y QUE A MUCHOS DE NOSOTROS NOS HA SIDO ,TAN UTIL , COMO AMBITO DE REFLEXION , Y A LOEFECTOS DE MANTENERNOS CERCA DEL PENSAMIENTO DE PERON . ALEJANDRO MUCHAS GRACIAS Y TE ENVIO UN FUERTE ABRAZO . ALFREDO
18 de Noviembre de 2008 | 7:53 pm
¿Qué es ser peronista?. La explicación pasa por el sentimiento y podría también explicarse por este las preguntas “que es ser tanguero”, “qué es ser hincha de tal o cual equipo, desde Boca a Atlas,metiendo a todos los de la A a la D?. También responde a una realidad que va decantando en leyenda, creciendo en mito, memorizándose más allá de la memoria débil y cambiante. Este tipo de artículos nos responde en cierta medida al interrogante. Por encima del género elegido, la metáfora empleada, es muy bueno en tanto renovación de una esperanza que aún en nombre del “peronismo” han dejado en deuda millares de dirigentes y hasta Presidentes, Gobernadores, Ministros, funcionarios, etc. que no pudieron ni podrán suceder a Perón, aunque lo usaron al igual que a Evita. Lo que como peronista no admito es la tergiversación de la figura de ésta, su comparación con un jefe de guerrillas como Ernesto Guevara, hoy diluido en remeras que oportunamente el capitalismo utiliza en todo el mundo. Bueno…Esto también es propio de la dinámica de la historia y de lo que generó ese gran líder político, maquiavélico, carismático y pragmático, hacedor popular como ninguno, desde el autoreconocimiento de que al fin de cuentas “somos los menos malos”.
18 de Noviembre de 2008 | 8:30 pm
Alejandro; solo agregar en el recuerdo al “pequeño gigante” que protege al General con su paraguas, en honor a quien bauticé con su nombre a mi tercer hijo; JOSE IGNACIO RUCCI.
Un abrazo
18 de Noviembre de 2008 | 9:03 pm
Este comentario me invita al interrogante de “¿Qué es ser Peronista hoy”. La respuesta pasa. como siempre, por el sentimiento. Del mismo modo algo igual podría contestarse a “¿Que es ser hincha de fútbol?, a “¿que es ser tanguero?”, etc…Por encima de la memoria debil, las tergiversaciones históricas e interesadas, en favor o en contra del Peronismo, los errores cometidos por dirigentes y funcionarios prominentes que se sirvieron a si mismos y a sus grupos de poder en nombre del pueblo peronista, la nota contribuye a rescatar lo que este nunca perdió: su esperanza de ver hecha la justicia social y su capacidad de ejercitar la crítica de sí mismo y de la Nación, por una intuición inteligente. que no debe pasar desapercibida. Creo que son exapruptos los del profetismo, si bien ellos tambien dan cuenta de lo que el Peronismo sabe transmitir de sí mismo en tono elegíaco, de leyenda, algo que ningun otra entidad política del país supo hacer, aún siendo populista.
Lo único que jamás admitiré es la comparación insidiosa y falsa de Evita con Ernesto Guevara, revolucionario diluido en millones de remeras que lo ingresan en el consumismo de un mundo materialista, por derechas y por izquierdas. Perón supo afirmar que “somos los menos malos”. Debemos superarlo, pues hoy la Argentina necesita de todos y no de un eventual Partido Unico de la Revolución que le hará el juego a los poderosos.
19 de Noviembre de 2008 | 7:28 am
Por fin alguien lo define como yo, en las discusiones se dice fué un gran político, no, fué más, fué un conductor, no, fué más que eso, fué un filosófo, no señores, para mi fué un profeta, si, un enviado de Dios.-
Quiera ese Dios que podamos algún día volver a resucitarlo, para que su doctrina gobierne este y todos los países del mundo.-
Saludos Alejandro
19 de Noviembre de 2008 | 9:53 am
Muy Estimados Compañeros: superada la emoción de un recuerdo imborrable, inflamado nuestro espíritu por el firme propósito de ser fieles a sus enseñanzas, solo nos resta “sacar nuestro bastón de mariscal de la mochila” y hacer realidad, cada uno del puesto de lucha en que la vida nos ha colocado, su legado de construir la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria. Ser fieles a este mandato significa no cejar en el intento de alcanzar los objetivos que cada uno de nosotros nos impongamos desde lo personal sin perder de vista que “nadie se realiza en una comunidad que no se realiza”. Su ejemplo de recomenzar su intento de volver a la Patria a sus 70 años, debe ser el incentivo permanente, para no bajar los brazos e intentarlo una y otra vez “aunque vengan degollando”. Será de hijos bien nacidos de este Padre de la Nación que cada uno de nosotros de testimonio de que su eterno retorno no es en vano y vivamos en ese intento de ser fieles a sus enseñanzas y mandato. Su profecía de que su “único heredero es el pueblo” lo podremos hacer realidad con la vigencia de ese apotegma que reza “solo se vence con inteligencia y organización” . Junto a un puñado de compañeras y compañeros, y fieles a las enseñanzas y su ejemplo trabajamos en consecuencia, dando vida a la profecía del eterno retorno. Quiera la Divina Providencia darnos algo de esa luz que iluminó al General, para poder ser fiel a “la causa del Pueblo” y así justificar nuestro paso por la vida.
19 de Noviembre de 2008 | 11:06 am
Desde luego, mucho de puede decir de Perón y del peronismo. Yo lo veo como la representación fìsica del amor al país y del amor a los argentinos. De la unión nacional y del progreso como nación. Todo ello, aunque tanta gente lo haya visto y aún lo vea en sentido contrario. Él representó una de las antinomias que han dividido al país. Pero su figura trasciende a su època y se mantiene vigente. Porque sus ideales lo están. Como siempre serán figuras vivas sus preclaros antecesores Rosas e Yrigoyen. SILVIO COPPOLA.
19 de Noviembre de 2008 | 11:37 am
muy buen articulo. grcias de peronista a peronista.
19 de Noviembre de 2008 | 3:43 pm
El encuentro con El General alimenta la voluntad, encauza la esperanza y retempla nuestro espiritu. ¡¡¡PERON VIVE!!!
20 de Noviembre de 2008 | 5:24 am
Mi madre me puso Hugo, en honor a Del Carril. Si, el creador de la marcha peronista. Tamaño peso sobre mi, honrar a tal hombre. Y encima, me hizo peronista desde su matriz.
Amó y sigue amando a Perón y a Evita. Ella me inculcó y me transmitió finalmente ese amor a mi. Y desde es profundo amor basado en el agradecimiento a Perón y Evita, por todo lo que hicieron por nuestro pueblo y nuestra patria, es que no puedo evitar emocionarme y llorar desconsoladamente. Perdón le pido a Del Carril, si lo deshonro al llorar, porque dicen que los hombres no lloran y él si que era un hombre. Como también lo fue Perón. Y por que ambos tan solo fueron hombres, no deberíamos idolatrarlos como a un talentoso artista a uno o como a un profeta criollo al otro. Si primero está la Patria, después el movimiento y por último los hombres, porque no dejamos al Gral en paz? Y en vez de tratar de ser más peronistas que Perón, respetamos el lugar que él eligió para sí mismo. El último, como hombre que él siempre supo que fué. Pongamos por delante a la Argentina y después ocupemosnos del Justicialismo. Al final nos daremos cuenta que no son los personalismos de los hombres los que cuentan, sino su patriotismo y su idealismo los que trascienden. A quienes lloraron como yo, después de haber leído este emocionante y acertado artículo, les pido que enjuaguemos nuestras lágrimas y hagamos realidad, cada uno en su puesto de lucha, los sueños de Evita y los ideales de Perón.
Fraternalmente, Hugo Tornese.
20 de Noviembre de 2008 | 4:47 pm
No sé porque saltan lagrimas. En realidad, casi nunca lloro.
Y hoy como entonces, como cuando mi vieja empujaba el cochecito cuna y mi viejo y tantos otros gestaron el 17 de octubre, como tantas veces en mi vida, sigo empujando, no me bajo de esta mi , nuestra Nacion.
Peron y Evita no son solo un recuerdo. Siguen forjando corazones argentinos que pelean por una Patria Justa, Libre, Soberana.
Carlos
21 de Noviembre de 2008 | 9:46 am
NO PUEDO MENOS QUE FELICITARLOS POR TAN IMPORTANTE COMO JUSTO RECORDATORIO A LOS COMPAÑEROS QUE REDACTARON LA NOTA,NI DE ARTIGAS SE OLVIDARON Y EL NOMBRARLO PRESTIGIA DICHO DOCUMENTO.SOY UN PERONISTA DE TODAS LAS HORAS Y DE LARGA MILITANCIA, COMENZAMOS EN EL 55 CON 15 AÑOS DE EDAD Y HASTA HOY LOS MISMOS IDEALES,LA MISMA CAUSA, LAS MISMAS CONVICCIONES.REITERO MIS FELICITACIONES POR EL TEXTO EN RECORDATORIO DEL DIA DE LA MILITANCIA Y LA IMPORTANCIA QUE TIENE ES QUE NOS COMPROMETE AÚN MÁS CON LA LUCHA Y LA PASIÓN DE SER PERONISTA POR UNA PATRIA JUSTA,LIBRE Y SOBERANA.
CESAR
21 de Noviembre de 2008 | 10:49 am
Para celebrar el retorno del profeta en esta nueva conmemoración del día de la militancia, y que las nuevas generaciones mensuren la notoriedad y gravitación que aun conserva la figura del General en la conciencia de los argentinos, es importante rescatar el exilio que padeció en tanto configura un hecho de fundamental incidencia en la historia política y más profundamente, en la cultura política y el pensamiento crítico de los argentinos.
Al respecto cabe destacar que el exilio de Perón contribuyó al atraso de la Argentina en tanto el impedimento forzado de su presencia generó desde los consabidos “parches democráticos” -gobiernos de Illia y Frondizi-, pasando por las dictaduras de Onganía, Levingston y Lanusse, hasta llegar a la vía de la lucha armada como intento final para provocar su retorno (F.A.P, F.A.R, Montoneros).
Aquel exilio forzado pero inteligente que no titubeó en optar por el tiempo en vez de la sangre, merced a la inquina de los enemigos de la patria, se convirtió en un retorno tardío que a pesar de la voluntad, la plenitud de su madurez y un vasto apoyo popular, no fue suficiente para detener el criminal objetivo de las minorías del odio y la violencia que finalmente volvieron a adueñarse del país.
Esta convicción requiere profundizar el análisis y por ello, es preciso internarse en esas zonas oscuras de la historia que solicitan la luz de la verdad y la extraña virtud de encontrar espíritus dispuestos a transitarlas.
Afectuosamente
Jorge Dossi
21 de Noviembre de 2008 | 11:19 am
Muy emotivo. Soy peronista hasta la médula. Todo lo referido a ese momento extraordinario de la historia me emociona y llena de orgullo. Recuerdo los primeros días de octubre del 45, cuando salía a la hora de la siesta, en Río Cuarto (onde estaba destinado mi padre) acompañando a la empleada que había en mi casa, a escribir VIVA PERON con pedazos de carbón. Tenía 8 años…
21 de Noviembre de 2008 | 11:19 am
Muy emotivo. Soy peronista hasta la médula. Todo lo referido a ese momento extraordinario de la historia me emociona y llena de orgullo. Recuerdo los primeros días de octubre del 45, cuando salía a la hora de la siesta, en Río Cuarto (onde estaba destinado mi padre) acompañando a la empleada que había en mi casa, a escribir VIVA PERON con pedazos de carbón. Tenía 8 años…
21 de Noviembre de 2008 | 12:55 pm
Gracias al que lo escribio, gracias a vos Santi querido que me lo enviaste, gracias a los compañeros que comentan, gracias a todos los militantes “incorregiblemente” peronistas que luchan por la Patria libre justa y soberana que soñara nuestro “Profeta”. Que lindo que me parieron peronista y parí peronistas !!!!!Y como se profetizaba alla y entonces VOLVIMOS para que reine en el pueblo el amor y la igualdad! Viva Peron ,carajo !
21 de Noviembre de 2008 | 12:56 pm
Muchas gracias por este número tan especial. Ocurrió algo muy peculiar con esto en dos sentidos. Este 17 no me acordé como todos los años lo hago espontáneamente del aquél 17 de noviembre. Y sin embargo el conjuro funcionó igual, porque gracias a Ustedes pude engancharme antes de que termine la semana, en el recuerdo. El segundo sentido de emoción es ese, que siempre recuerdo ese 17 de noviembre, porque yo estuve ahí. Yo tenía 15 años y me llevaron unos amigos peronistas. Fue grandioso. Mi ser se transformó para siempre. Ese día entendí que era el peronismo y por que era el peronismo. La gente anciana bajo la lluvia, los enfermos en sillas de rueda traslándose y enfrentándose con los militares que no nos dejaban pasar..los soldados llorando..la gente en masa,eramos masa
pura del pueblo , a pesar de que estabámos mezclados en edades, en orígenes, en todo..íbamos al reencuentro de nuestro destino. Epico por que detrás de eso estaba toda la resistencia peronista fusilada y perseguida, valiente como pocas, obreril y ciudadana que había logrado con su lucha , su empeño y su inteligencia colectiva la vuelta del General .
21 de Noviembre de 2008 | 2:42 pm
Tengo 32 años, y POR SUERTE!!, solo se que no se nada…y cosas que antes no entendía….ahora empiezo a verlas de otra manera…al igual que ciertas frases…que antes las detestaba y hoy las veo distintas…
¿¿SE PUEDE SER “ARGENTINO” Y NO SER “PERONISTA”"??…
Creo que no… no por “totalitarista”, “facho”, o toda esa sarta de términos extranjeros que se utilizan para catalogar lo incomprensible. Sino por que el Peronismo fue el Movimiento Popular Nacional que término de hacer de estas tierras el País que soñaron nuestros proceres…¿El país que somos….. o que eramos?. No lo sé.
Es claro y elocuente…el peronismo esta vivo… uno puede sentirlo…incluso a mi edad y en las calles de esta ciudad….
GRACIAS ALEJANDRO!!!
PD: Vos lo escribiste??
21 de Noviembre de 2008 | 7:04 pm
Muy emotivo , seria bueno que los peronistas de hoooy , hicieran un baño de humildad y patriotismo volviendo a las bases y al ideario del general
Hace muchos años conversando vino y asado por medio de este tema con un correntino ,peronista hasta las patas el , me dijo ; Sabes una cosa pibe Fuimos de los malos ,Los menos malos
22 de Noviembre de 2008 | 10:21 am
Hace ya 40 años,siendo yo muy chico y viendo a mi madre tan apasionada por Perón,le pregunté:mamá,porqué sos peronista?.
Su explicación fué muy sencilla:”cuando tu abuela me tuvo a mi,casi me pierde,tenía un embarazo complicado y,ya a punto de dar a luz,no le daban permiso para faltar en la fábrica de fideos donde trabajaba.Sólo Dios quizo que pueda nacer sana y poder tenerte a vos,pero en mi trabajo,esta vez, tuve una licencia antes del parto y una obra social que me atendió,haciendome sentir una persona digna,igual a las demás.Mientras estábamos pagando el crédito de la casa donde hoy vivis,algo que nunca hubiera soñado unos años antes.Eso es el peronismo hijo.”
Y eso es el peronismo,más allá de cualquier argumento ideológico,es el “sentimiento” de millones de personas que,por primera vez en su vida,se sintieron “parte” de un proyecto nacional y popular.
22 de Noviembre de 2008 | 1:08 pm
Me conmovió mucho por ser protagonista de esta historia y haber vivido ese glorioso 17 de noviembre y como, además soy una persona de fe creo que algún día esta patria tan querida volverá a ser lo que soñaron el general y la inolvidable Evita.
23 de Noviembre de 2008 | 10:22 am
Querido amigo,
No sé quién escribió esta nota, pero debo decir que la comparación con el enviado de Yhvh, Moisés, con Perón es de una incomprensible ignorancia.
Primero, sería importante que el autor conociera que, además de los descubrimientos arqueológicos que demuestran la inexistencia de israelitas-judíos en Egipto y lo ficcional del texto que cita sobre un inexistente éxodo liberador, la siguiente cita, entre muchas otras que hay, referidas a Yhvh, de G.E.M. de Ste. Croix, en su libro ” La lucha de clases en el mundo griego antiguo”, publicado por la Editorial Crítica. Barcelona. 1988, quien en la p. 388, dice con respecto a esa deidad menor del panteón cananeo (leer Deuteronomio 32:8-9):
“No tengo la intención de dar a entender que los romanos fueron habitualmente la potencia imperial más cruel y despiadada de todas. No sé decir qué nación de la antigüedad aspiraría al título con más justicia, pues no conozco toda la documentación.
Sin embargo, basándome en la que conozco, puedo afirmar que sólo sé de un único pueblo que se creyera con derecho a decir que realmente tenía orden divina de exterminar a poblaciones enteras que pudiera conquistar, a saber, Israel.
Hoy día, los cristianos, al igual que los judíos apenas suelen fijarse en la despiadada ferocidad de Yahvé, tal como nos la revelan no las fuentes hostiles, sino la propia literatura que ellos consideran sagrada.
De hecho, por regla general suelen arreglárselas para olvidar incluso la existencia de este material incriminatorio.”
Y no voy a llenar de citas este texto porque serían interminables con relación al relato ficcional de la Torah.
Por otra parte actualmente muchísimos autores sostienen la hipocresía de citar textos de Moisés, como los famosos 10 mandamientos, ya que el referido al “No matarás”, lo es sólo para sus acólitos, ya que masacró poblaciones cananeas impiadosamente y hay un texto que citan todos los autores modernos en el que Josué vuelve de una aldea cananea y le dice a Moisés que ha “pasado al filo de la espada” a todos sus habitantes menos a las mujeres y éste le ordena volver y masacrar también a las mujeres.
Y no hablar de las violaciones de sus acólitos con mujeres cananeas. Todos los 10 mandamientos son producto de una gran hipocresía. Son normas para sus acólitos y no universales como pretenden sus seguidores.
Ha habido, querido amigo, una gran hipocresía durante muchos siglos con relación a estos textos y un permanente eludir la realidad como muy bien lo señala Ste-Croix.
Sin duda que la Iglesia Católica ha sido gran responsable también de camuflar estos textos como bien lo denuncia Michael Prior, sacerdote católico, en su libro que he traducido y publicado, cuya lectura recomiendo “La Biblia y el colonialismo. Una crítica moral”, editado por la Editorial Canaán, 2005.
Sería recomendable que el autor se informara y actualizara sus conocimientos para evitar hacer comparaciones tan absurdas como la que inicia en su texto sobre Perón, quien se autodefiniera como “león herbíboro”, y dejó que muchos militares, marinos especialmente, lo consideraran un cobarde porque no quiso, como él mismo lo escribió, derramar sangre de sus compatriotas, cuando la asonada del 16 de junio de 1955. (Leer el libro de Daniel Cichero “Bombas sobre Buenos Aires.)
Cordialmente
Saad Chedid
24 de Noviembre de 2008 | 7:25 am
Muy bueno el envío Enrique Marano, como otros tantos. Usted nos empuja a leer y a través de éstos verdaderos manuales, comprender tantas cosas. Mientras tanto, hoy la consigna es SEGUIR…SEGUIR. Cueste lo que cueste…
29 de Noviembre de 2008 | 7:30 pm
Pertenezco a una generación que jamás vió a Evita (tengo 42 años) y a Perón apenas por TV blanco y negro baja definición en vivo cuando nos amontonábamos en la casa del único vecino que tenía la TV en la cuadra ahí saludando desde el balcón ante la emoción de nuestros padres. Solo un año después, venía yo en un ómnibus que me regresaba del colegio (3º grado) a casa, de repente se para y sube un amigo del chofer consternado, que anuncia: “Perón acaba de morir”. Aturdido por el silencio, llego a casa y mi papá en vano trataba de disimular sus lágrimas. Durante días después se transmitieron en directo imágenes del velorio en plenas calles de Buenos Aires y las multitudes que desfilaban tratando de llegar a su féretro. con sólo 9 años de edad yo sabía que estaba viendo pasar la historia y estaba aprendiendo que cosa era un prócer. Cuando mirábamos mas tarde imágenes de huelgas y multitudes, las vivimos como si estuviéramos allí, como dice un amigo: por filogenia realmente estabamos ahí. Hoy mi hijo de 11 años ve “Sinfonía del Sentimiento” de Leonardo Favio y se enorgullece sabiendo que sus abuelos estuvieron allí. Y sabe que si estudia, se prepara y se disciplina puede llegar a ser un nuevo Perón
4 de Diciembre de 2008 | 12:23 am
En efecto, Perón fue un profeta en el sentido etimológico del término: “profimi”, el que habla desde si mismo, desde el centro de la historia y del conflicto, un portavoz unánime de anónimos, que denuncia, combate y redime la esclavitud, la explotación y la indignidad del pueblo violado en su honra y en su honor.
Y en su condición de profeta y premonitor-previsor: un visionario de su época, se convierte en conductor y adoctrinador, interpretador y sintetizador de su momento providencial en la historia. Providencia: pro-adelante/videncia- ver más allá. En rigor, una metamirada de la Historia.
Humanista y estadista, en la tradición grecolatina, de raíz judeo-cristiana, y en la proyección de la Patria Grande vislumbrada por San Martín, Bolívar, Sucre, Rodríguez, Artigas, Miranda, Dorrego, Varela, Rosas, Martí, Sandino e Irigoyen, el sueño inconcluso de los Estados Unidos de América del Sur, un imperio mestizo y sincrético de carácter fraterno, solidario y ecuménico; un continente unido en el espíritu iberoamericano.
Su vigencia de hermeneuta de la política universal y de sus fases planetarias lo condujeron a la madurez luminosa de la Tercera Posición, testamento geo-ecológico en relación a la dinámica de los recursos naturales (hoy asunto crucial de la humanidad) en el conflicto de fuerzas entre las grandes potencias. “El 2000 nos encontrará unidos o dominados”, nos enseñó en su síntesis magistral. Pero su mirada de cóndor andino trascendía al conflicto bipolar Este.Oeste. Su pupila de sabio revelaba el significado último y dramático de la Tierra: la explosión demográfica, la escasez de alimentos y la crisis energética, trilogía decisiva en la tensión del Tercer Milenio.
Su profecía es vigente certeza, su sabiduría es destilada docencia y su inteligencia es disciplina orientada, en un destino encarnado en símbolo, mandato y desafío. Perón, el Hombre de la América moderna, designio de la Providencia para el pueblo argentino.
17 de Diciembre de 2008 | 2:52 pm
besos
6 de Enero de 2009 | 8:49 pm
La oportunidad de conocer, bastante a fondo, una parte de la realidad de nuestra América, reafirma la importancia de la Revolución Peronista. Aun hoy, grandes franjas sociales de nuestros Pueblos Latinoamericanos, aspiran a tener la posibilidad que tuvo el Pueblo Argentino desde el surgimiento del Peronismo. He podido escuchar a pobladores indígenas que han leído al General Perón y a Evita. No saben ustedes lo que eso significa. Sin embargo, esos mismos pobladores, regiones y territorios, aún se preguntan por sus derechos. Aún se preguntan por una democracia cercana a su vida cotidiana. Más cercana a su corazón.
6 de Noviembre de 2009 | 4:06 pm
A un año.-
Solo decir que al emocionado y verosimil relato, le falta un “cacho” de objetividad acerca del 2o de junio de 1973.- Ese día, que debió ser glorioso, no solo para la historia de nuestra nación, sino para la humanidad toda, especialmente a los paises en vías de independencia.- Porque a los más de tres millones de argentinos, movilización inigualable en al historia moderna y contemporanea para recibir a un hombre, se los trastocó, a favor de las plumas rampantes de los que tramoyan y tramoyarán nuestra historia, plumas que corren velozmente a encontrar su paga, en el día de : “La matanza de Ezeiza.- Y los tinteros de siempre, los idiotas útiles (o no tan idiotas), intentaron copar el acto a sangre y fuego, para imponerle al PROFETA, cual Barrabaces, LA LINEA.- Y si no ….¡¡¡SU MUERTE!!!
Si eso no era tufillo imperial y gorila, el TUFILLO IMPERIAL Y GORILA: ¿Donde esta?
Hoy noviembre del 2009.- ¡¡¡VIVA PERON …..CARAJO!!!!
7 de Noviembre de 2009 | 12:53 am
Sr Director, habria sido muy encomiable su articulo dedicado a un lider que obviamente fue un visionario en nuestra America Latina. Hubiera sido encomiable si no estuviera salpicado de esas referencias absurdas que comparan al General Peron con ese personaje mitologico que hemos dado en llamar ,en español ,”Moises” despues de miles de años de deriva semantica y traduccionees varias . Aparte de ser inexacta ,esa cita introduce en su apaologia patriotica una contradictoria apologia del colonialismo, pues es ese mito ya desmentido por la investigacion historica, como tantos otros del mismo tipo, es el que ha sido utilizado para masacrar al pueblo palestinos , de la manera mas cruenta privandolos no solo de su patria legitima sino de su vida. Dificilmente se me hubiera ocurrido asociacion mas inadecuada de dos imagenes mas contrapuestas. Igualmente absurda es la idea de un dios que reparrtiendo tierras de otros y a causa de que ha elegido a un pueblo elegido por sobre otros. De mencionarlo cualquiera persona se da cuenta que esa es la leyenda que cuentan siempre -o se autocuentan para autojutificar su culpaabilidad- todos los usurpadores. Los colonialistas . Hasta nuestros dictadores genocidas obraron “por mandato divino del todopoderoso”. Sus refrencias Sr Director son entonces -perdoneme- de un primitivismo barbaro , antihistoricas y apologeticas del despojo colonial. No se comprenden en un medio de este nivel. Fijese que ni en un trabajo escolar yo las hubiera aceptado. Porque ya es tiempo que enseñemos a la juventud verdades historicas y no les envenenemos la cabeza con “destinos manifiestos”, “pueblos o razas elegidas”, “enviados del cielo” que solo son justificaciones del poder que no tiene justificacion. Al reves enseñemos lo mas reflexivamente posibles los hechos históricos, y la deseable igualdad esenciaal de todos los seres humanos. Denunciemos los mitos de los usurpadores y de los vencedores que manipulan nuestras mentes. Enseñemos el respeto por todos los pueblos y por tanto el desprecio por los afanees colonialistas. De los cuales la colonizacion sangrienta de Palestina por los colonos sionistas for{aneos son el peor y esperemos el ultimo vestigio, que con los siglos avergonzara la conciencia de la humanidad. No enseñemos mas errores que justifican los horrores. Errores: no hubo esclavos en Egipto, no existio el tal Moises, lo que hubo fue una huida de los poderosos hicsos huyendo de los faraones que reconquistaban su territorio y que ademas huian con sus riquezas, como cualquier burguesia de hoy ante una revolucion, la “tierra prometida” era de los jebuseos, cananeos y filisteos y moabitas y fenicios y nabateos que se asentaron desde millones de años en ese centro de la civilizacion que fue Palestina. Y por supuesto que todos la desearian al estar en un lugar privilegiado del cual “manaba leche y miel”. Sus descendientes han sido despojados hace 60 años, solo por el afan colonialista occidental. Usando como justificacion nuevamente esos mitos religiosos en este caso del Antiguo Testamento, que adopto el judaismo europeo indebidamente y utilitariamente porque sus origenes raciales no tienen ninguna vinculacion con los antiguos habitantes de Palestina. Lease entre otros al profesor judio Slomo Sand “Como se invento al Pueblo Judio” , quien sostiene que de los antiguos hebreos no quedan sino sus descendientes mezclados con el pueblo palestino. De estas verdades ya no cabe duda ni para los judios inteligentes como Ud. ve. No se haga entonces Ud. eco de esas vergomnzosas manioblas colonialistas, Sr Director. La idea de la tierra prometida fue la que usaron tambien los conquistadores para invadir america precolombina y exterminar a sus habitantes Biblia en mano, sobretodo por los calvinistas que llegaron a Norteamerica. Es la misma idea colonialista del “destino manifiesto” y del “hinterland ” que usarosn todos los poderes expansionistas como justificacion moralmente intolerable e historicamente falsa. Perdone Sr Director pero no podia dejar pasar esta falta de rigurosidad tanto historica como sobretodo etica.