N° 715 - Veinte años sin la Unión Soviética
La independencia de Georgia tuvo un comienzo muy opaco

Por Nikolai Troitski, Agencia RIA Novosti
Rebanadas de Realidad - RIA Novosti, 12/04/11.- Hace veinte años, el 9 de abril de 1991, Georgia oficialmente se liberó de la “tutela maternal” de Moscú bajo la que habÃa permanecido durante casi dos siglos.
El Soviet Supremo de la República, máximo órgano de gobierno en aquel entonces, aprobó el Acta de Declaración de la Independencia, en virtud de los resultados del plebiscito nacional en el que el 98% de los participantes se pronunciaron a favor de la soberanÃa de Georgia.
En general, a los georgianos les gustan los porcentajes altos y las cifras imponentes en los resultados de sus votaciones. El primer presidente de la República, Zviad Gamsajurdia, obtuvo 87% de votos, el segundo, Eduard Shevardnadze - 82 % y el tercero, MijaÃl Saakashvili - 96,27%. Esta es una de las particularidades de la democracia en Georgia. Otra es la unanimidad con la que a los mandatarios primero suben “al trono” y luego son derrocados, por lo menos eso ocurrió con los primeros.
El tercer presidente ha conseguido mantenerse en el poder a pesar de que fue reelegido con el respaldo de apenas el 53% de los 59% de los ciudadanos que tienen derecho a voto. La última campaña electoral en Georgia se caracterizó por las manifestaciones masivas de la oposición.
Es decir, el electorado en Georgia pasa con facilidad del amor al odio o la desconfianza. Los georgianos son un pueblo apasionado, y no admiten posturas ambiguas.

Poder nacido de la tragedia
Sin embargo, aquel 9 de abril de 1991 el presidente Gamsajurdia cantó victoria. De hecho, fue el “autor” de la independencia georgiana a la que estuvo conduciendo su paÃs durante dos años exactos.
Tanta exactitud en las fechas de debe a que fue también un 9 de abril, pero de 1989, cuando la separación de Georgia de la Unión Soviética se hizo inminente. Ese dÃa Gamsajurdia y sus allegados provocaron el Ejército Soviético a aplastar la manifestación en la capital georgiana, Tbilisi, con el resultado de 16 muertos en el lugar y tres personas más fallecidas en los hospitales a causa de las heridas.
Estos sucesos, bautizados la “Tragedia del 9 de abril”, se suelen clasificar como un “crimen sangriento” del poder soviético. Para ello hay ciertos motivos ya que hubo vÃctimas entre civiles. Sin embargo, hay que precisar algunos detalles.
Lo más importante: las muertes no fueron resultado de fuego abierto por el ejército o de golpes de palas de zapador (de estas palas se habló mucho entonces) asestados por los soldados.
La gente falleció aplastada por multitud que fue expulsada, eso sÃ, de manera muy dura, de la plaza delante del Palacio del Gobierno.
No se puede decir que se reprimió una manifestación pacÃfica, porque muchos de ellos opusieron resistencia arrojaron objetos e intentando apoderarse de los vehÃculos blindados.

CorrÃa el año 1989 y los militares soviéticos, hablando sinceramente, no estaban acostumbrados a que les dieran ese tipo de trato. Esto, naturalmente, no justifica sus acciones violentas pero explica su reacción.
Además, la manifestación habÃa sido convocada cinco dÃas antes, y el 4 de abril, fue declarada “permanente”. A pesar de que la gente estaba ya muy cansada y con ganas de abandonar la plaza sus lÃderes, encabezados por Gamsajurdia, intentaron por cualquier medio retenerla.
Era necesario un enfrentamiento sangriento para allanar el camino hacia la independencia y el poder. Y, finalmente, asà ocurrió.
Otro detalle importante es que el motivo de la manifestación fue protestar por la celebración de la denominada “Asamblea de LijnÔ realizada unos cuantos dÃas antes, cuando varios miles de abjasos se reunieron en el pueblo de Lijnà para pedir la secesión de Georgia y restaurar para Abjasia el estatuto de republicano de Abjasia.
Es decir, las protestas de Tbilisi inicialmente tenÃan el carácter nacionalista al que el equipo de Gamsajurdia supo añadir consignas antisoviéticas. El programa del futuro primer presidente de la república se sostenÃa sobre dos pilares: “Georgia para los georgianos” y “Abajo el poder soviético”.
De disidente a caudillo
El padre de la soberanÃa de Georgia, Zviad Gamsajurdia, era un personaje muy original. Por una parte, un tÃpico intelectual disidente, hijo del célebre escritor y escritor él mismo, doctor en filologÃa e investigador del Instituto de la Lengua Georgiana. Por otra, un radical nacionalista que encabezando a varios miles de gamberros armados organizaba ataques contra las minorÃas étnicas de Georgia, como los osetas y los ávaros.

Al llegar al poder Gamsajurdia se convirtió en un lÃder de corte fascista. Tras ser elegido presidente del Soviet Supremo anunció a la fracción comunista fuera de ley y la expulsó del parlamento.
De la misma manera actuaba en 1933 un tristemente célebre führer de Reichstag. Aunque éste no era filólogo.
En Georgia, en general, las personalidades pintorescas en el poder es una cosa normal y corriente. ¿En qué otro paÃs pudo existir una figura descrita en las enciclopedias como “un polÃtico georgiano, militar y criminal, asaltante de bancos”? Se trata del famoso Dzhaba Ioseliani, por cierto, doctor en Artes, autor de monografÃas cientÃficas, novelas y obras de teatro, catedrático de la Academia Teatral. ¡Una mezcla asombrosa!
Es curioso que Ioseliani estuviera en la cárcel primero en la época soviética, luego en la de Gamsajurdia y, por fin, en la de Shevardnadze a quien ayudó a llegar al poder.
El imperio grande y pequeño
Pero regresemos al año 1991. Cuando el Congreso de los Diputados del Pueblo de la Unión Soviética decretó la convocatoria para el 17 de marzo del referendo general sobre la conservación de la URSS el Soviet Supremo de Georgia presidido por Gamsajurdia se negó a organizarlo en la República.
En cambió convocó su propio referendo georgiano. En éste último se negaron a tomar parte, a su vez, dos regiones autónomas dentro de la República Socialista Soviética de Georgia, Abjasia y Osetia del Sur.

La autonomÃa de ésta última, por cierto, habÃa sido suprimida ya en noviembre de 1989 por el Soviet Supremo de Georgia. No por eso la república no reconocida dejó de existir casi en todo el territorio de la antigua región autónoma de Osetia del Sur, con las posiciones más fuertes en el centro administrativo, la ciudad de Tsjinvali.
De esta manera, junto con Abjasia, deterioraba la unidad de Georgia donde se repetÃa, en miniatura, la situación del “Imperio soviético”.
Y el responsable de ello fue, sin duda, Gamsajurdia que aplicaba una polÃtica nacional rÃgida e incluso aplastante.
Y es que el primer presidente georgiano desconocÃa otro tipo de polÃtica. No hacÃa más que prohibir los partidos, cerrar los periódicos, someter a su control personal a los dirigentes de las administraciones provinciales. Encima inició una larga y sangrienta guerra con las dos regiones autónomas. Estos fueron todos sus logros. Asà que para finales de 1991 su pueblo estaba harto de él y tuvo que derrocarlo, lo que costó muchos esfuerzos y originó disturbios, sobre todo, en Georgia occidental, patria de los antepasados de Gamsajurdia, donde el presidente caÃdo en desgracia desató una guerra civil contra el gobierno de Tbilisi.
Las convulsiones que sacudÃan a Georgia terminaron sólo el 31 de diciembre de 1993 cuando Gamsajurdia fue asesinado o se suicidó. Las circunstancias de su muerte no han sido aclaradas hasta el dÃa de hoy.
Asà fue el amanecer de la independencia de Georgia de la que el famoso director georgiano de cine y teatro Guiga Lordkipanidze dijo: “No podrÃa decir hasta que punto estamos independientes ya que dependemos en muchas cosas de las grandes potencias, sus deseos y pretensiones, justas y no, con respecto a nuestro paÃs”. Los artistas, a veces, emiten juicios mucho más acertados sobre la realidad que los polÃticos frecuentemente propensos a la demagogia.


Nikolai Troitski
[Texto gentileza de RIA-Novosti y Rebanadas de Realidad]










21 de Mayo de 2011 | 11:57 pm
Es una nota tendenciosa, de la cual se deduce una clara “nostalgia” por la Georgia sometida por la URSS. Se afirma con descaro como producto de “un poder nacido en la tragedia”, sin dedicar un solo pà rrafo a historia de un pueblo que se sobrepuso en la antiguedad al dominio de griegos y romanos, se convirtiò a la religiòn ortodoxa en el siglo III y desde entonces tuvo un sentido profundo de nacionalidad. Georgia fue dominada por turcos, persas y rusos. Se estableciò como estado independiente despuès de la revoluciòn rusa, pero en 1921 fue tomada por el Ejèrcito Rojo. En Georgia nacieron Josè Stalin y su jefe de policìa, Laurenti Beria, quienes no sintieron escozor alguno en asesinar a millares de nacionalistas e inclusive comunistas, alzados contra la dictadura soviètica. Por què no hablar del candado que Rusia mantiene contra las fuentes energèticas georgianas, no hacer referencia al determinante hecho cultural del idioma y sistema de escritura propio que tiene esta pequeña repùblica cristiana y multipartiodaria, resistente como el Vietnam, por mencionar a otra pequeña repùblica (socialista en este caso) que a traves de toda su historia se vio sometido a la invasiòn y colonizaciòn de naciones mà s poderosas. No me gustò el comentario, aunque se encuentre desde su presentaciòn limitado por la cronologìa, que siempre evade el anà lisis o en este caso, por lo menos, una mirada en extensiòn del tema en tratamiento.