N° 807 - Alabanza
En el aniversario del nacimiento de Evita

Por José MarÃa Castiñeira de Dios
“El hombre llamó Eva a su mujer
por ser la madre de todos los vivientes”
Génesis 3/20
Tal como el hombre solitario mira la luna y las estrellas
y aunque está solo y es muy pobre es el más rico de la tierra,
con estos pobres ojos mÃos Dios ha querido que yo vea
no las estrellas y la luna, sino la suma de la luna y las estrellas,
todas reunidas en un haz, como los trigos de la siega,
para que, pobres ojos mÃos, ricos de luz asà la vean
como a MarÃa, sobre el mundo de la humildad y la pobreza,
y, sobre el mundo del amor y la hermosura, como a Eva.
Y asà la vieron estos ojos, Eva de toda la hermosura:
las manos claras como un rÃo al que ninguna sombra enturbia,
la boca hermosa como un viento que crea el mundo de la música,
los ojos vivos como un fuego que vence todas las penumbras,
y el pelo suelto como un sueño o apretado como una fruta,
para que, pobres ojos mÃos, sigan mirando hacia la altura,
desde la tierra hacia su rostro, desde la tierra más oscura,
hacia ese rostro tan perfecto que es cielo, igual, sin sol ni luna.
Y asà la vieron estos ojos, en su belleza de MarÃa:
las manos dulces como un sol dominical lleno de dicha,
la boca suave como agua repartidora de alegrÃas,
los ojos puros como un cielo donde jamás se pone el dÃa,
y el corazón mostrando a todos su puro árbol de la vida
como un inmenso pelÃcano o como una eucaristÃa,
para que el Pueblo de la patria beba su voz caritativa
y se alimente de su sangre como la tierra se alimentaba de sus dÃas.
Eva y MarÃa están juntas en la mujer que mi voz canta
que más que nombres son un nombre,
como dos ojos es igual a una mirada,
y más que manos, es la mano de quien la tiende en la desgracia,
y más que bocas, es la boca de quien elogia cuando habla,
y más que ojos, son los ojos de quien da fe con su mirada,
para que el hombre solitario alce su rostro hasta sus plantas
y vea en la luna y las estrellas, sobre la tierra de la patria,
a Eva y MarÃa, MarÃa Eva, transfigurada en la Esperanza.
(Poema ilustrado, publicado en la revista “Mundo Peronista”, Año I, Nº 24, 1º de Julio de 1952, p. 23.
Todos los versos iniciados con mayúsculas. Autor: “J. M. Castiñeira de Dios”. )











7 de Mayo de 2012 | 2:05 pm
LADRONA…nos regaló un trencito de madera, para robarnos el corazón. Nos hizo el cuento del renunciamiento para quitarnos los miedos a la oligarquÃa y al imperialismo. Nos hizo creer que Dios estarÃa siempre con los humildes y que tarde o temprano vencerÃamos. Nos hizo el cuento de que Perón serÃa eterno y que sus manos robadas, seguirÃan marcando los ciclos del devenir histórico. Nos quitó el derecho a la racionalidad y nos hizo adictos al mito maldito del paÃs burgúes. Nos quitó el derecho de salvarnos solos y nos metio en la bolsa de lo colectivo anónimo. Nos arrancó el ropaje presumido de medio pelo y nos vistió de Octubre. ladrona…por culpa de ella y de su sonrisa cautivante…seguimos siendo…descamisados
7 de Mayo de 2012 | 2:23 pm
Hermoso y sentido poema.
7 de Mayo de 2012 | 4:58 pm
Es increÃble como a pesar de los años y su efÃmera pasada por la tierra, todavÃa se humedecen los ojos al nombrarla.Gracias
7 de Mayo de 2012 | 6:09 pm
Evita, no alcanzan las letanÃas para nombrarla. Ay mi Amor, qué solos estamos.
Un abrazo para el Carancho que le agregó poesÃa al poema de Castiñeira.
7 de Mayo de 2012 | 9:06 pm
EVITA INMORTAL.
Su sola memoria, limpia de tanta manipulación nos abre a la Esperanza
Trabajemos para ese futuro que ella nos alumbró hace 60 y tantos años, con esa luz que aún no se apaga
9 de Mayo de 2012 | 1:22 pm
¡Qué breve es el paso de la admiración a la mitomanÃa..! O de cómo la polÃtica deviene religión y la historia leyenda. Al margen del opinable -y soy benévolo- valor poético, esa pieza puede ser valiosa para la emoción del autor; no para nada más y menos para la Historia. Con el debido respeto a la memoria de MarÃa Eva Duarte, que ha sido inocente de tanta llorosa necedad (e irreverencia cretina por otro lado) que vino tras su muerte.