N° 957 - Final del año

- | 30 de Diciembre de 2013 ≈ 18:55 | tamaño de texto | versión para imprimir

Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.

Jorge Luis Borges

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Comentarios.

  1. Esteban dice:

    Trémulo y exultante, volver a ese sitio mágico, a ese espacio sin nombre al que JL nos convoca. El conocer estas palabras encadenadas con finura nos reconocemos en la enorme y tan poco nombrada “otredad”.
    JL era un gran otro y por ello mi placer no quiere ocultar mi afectuoso respeto.

  2. Leonardo Killian dice:

    El maestro, siempre obsesionado por el tiempo al que veía cíclico y circular.No estoy de acuerdo pero eso no tiene el menor interes a la hora de leerlo.El mejor cuentista argentino

  3. osvaldo dice:

    Borges siempre “garpa” bien,muy bueno

  4. josé antonio germ dice:

    Si para muy muchos el final del año y para muy pocos el final del daño, me pregunto quién ante semejante institucional sirena y como ruido de fondo, tanto alegre batifondo, repara en las doce repetibles e irrepetibles campanadas que me imagino, Jorge Luis Borges así declara irreparables y que a las 12 horas de la noche bien despiden los doce meses transcurridos como bien auguran los doce por venir. Y como de yapa, en vez del perejil, al menos en tierras de sol y de buen vino como nuestra Mendoza, se da la usanza de no solo hacerle honor a la labranza, como a sabiendas de que más da y qué más da, se echa uno por la boca la suerte encima, pregustando la bienhechora suma y degustando el delicioso sumo, al mordisquear y sorber la pulpa bendita de aquellas doce uvas milagrosas del obviamente ojala que bien elegido racimo de la vida, que es así como en su tal vez, la suerte danza, se divierte y te saca de un revés.

  5. Gustavo Ricardo Varela dice:

    Genial…es el Maestro!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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