N° 1000 - Responso para mi maestro Leopoldo Marechal

- | 26 de Junio de 2014 ≈ 8:56 | tamaño de texto | versión para imprimir

Por José María Castiñeira de Dios

No con llantos ni pena te despido, maestro.
Yo no sería digno
de tu pedagogía
si tan sólo una lágrima de amargura o de sal
derramara en tu muerte.

Allá entre las billardas de la infancia me diste
una lección alegre como el rostro de Dios
y rompiste en mi crisma
las albricias del júbilo.

Entonces me dijiste:
la muerte es un viaje
del nacer, una alegre
travesía hacia el día de la resurrección;
que lloren los que quieren
viajar sin pasaje,
sin pagarle al Señor sus peajes de amor;
esos son saltamontes o “colados” del Cielo.

No sé si estas palabras
fueron tuyas o mías;
brincan ante los ojos absortos de mi alma
como el gozo del fuego
o como el resplandor de los relámpagos
en la celebración de las tormentas.

Es que, caro maestro,
no me sentaste en vano sobre tus dos rodillas
-las del alma y del canto-
en esos patios escolares
donde te tuve a tiro
y solté de mis hondas los versos iniciales
que te hicieron mirarme con lástima y amor
porque nacía ante tus ojos
un destino de llanto.

(Mi responso no quiere
ser un paño de lágrimas.)

II

Perdoname si ahora
me apeo del respeto protocolar que siempre
te rendí con el gesto de un aprendiz machucho
y entro familiarmente a tutearte y palmearte,
ya que somos dos muertos:
vos andás remontando tu ascenso hacia la vida;
yo llevo en las valijas del alma el contrabando
de una muerte ordinaria.

(Mi responso no quiere
ser un paño de lágrimas.)

III

Y ahora mano a mano, maestro,
hemos quedado.

Parlemos de las cosas que acamalamos juntos
con ese amor indescifrable
del ebanista y la madera;
la Patria, por ejemplo, que nos hurtó avarienta
sus lujos litográficos.

No fue para nosotros esa gorda gloriosa
de las viejas estampas;
de niño me mostraste sus pechos verdaderos
reventones de espigas y carnaza;
su leche, me dijiste, sabe a mieles y acíbar.

La Patria fue en tu sueño
de alfarero una tierra de moldear día a día,
fue «un dolor sin bautismo»
y una alondra en la espera de su primer gorjeo.

La Patria, me dijiste, “ha de ser una hija
y un miedo inevitable”.

Y yo te vi abrigarla como a una niña pobre,
desnuda en su pavor,
como si presagiaras
la muerte numerosa que cayó entre los nuestros
y el castigo impiadoso de las persecuciones.

(Mi responso no quiere
ser un paño de lágrimas.)

IV

También te vi reír
junto a los asadores
y saltaba tu pipa, como un clown, en tu boca,
mientras templabas la amistad
y su hierro candente
con la sabiduría
de tu abuelo el herrero de las aguas cantábricas.

Y te vi engayolar, febrilmente, a las Musas
en tu exilio porteño
de la avenida Rivadavia, solo con Elbiamor,
cuando ardían las hojas de tu otoño y caían
las últimas escamas de tu vida ordinaria
y empalomabas las palabras
en el edén que te inventaste
para rajar del mundo.

(Mi responso no quiere
ser un paño de lágrimas.)

V

Y yo te vi, maestro
de guardapolvo blanco,
acariciar las ancas de la Patria en los mapas,
y te vi cabalgar su hermosura piafante,
firmes tus piernas sobre el lomo arisco,
calzados tus talones con espuelas de bronca
como si la incitaras a saltar,
tensa en su exaltación, hacia días mejores.

Cuarenta ojos infantiles
eran tus aparceros y argonautas
en esos días escolares,
y yo estaba entre ellos
y te rodeaba con mis brazos como a un árbol sonoro
para robar tus frutos
y el rumor de tu sombra.

(Mi responso no quiere
ser un paño de lágrimas.)

VI

Recuerdo aquella tarde
cuando el sol dibujaba sus rayuelas brillantes
sobre los patios grises de la escuela de Trelles:
yo te vi levantar los dos brazos al cielo,
y eran como aleluyas,
y eran como dos naves con las velas al viento,
y eran, tal vez, dos aves que soltó el Paraíso.

Y entonces me dijiste:
Has de saber, muchacho,
que tendrá más espinas que flores tu viaje;
que el poeta es tan sólo
un voceador de Dios, y tu oficio es vocear
con un gesto de garza
que juega el equilibrio sobre una sola pata.

Has de saber, Joseph,
esta regla dorada de la Hermana Pobreza.

Ahora despepita
las uvas (¡y están verdes!)
de la risa y el canto;
tenga tu marcha el aire de un caballo pasuco,
bello como la estampa de un pájaro que hablara
y lánzate hacia el mundo: ¡toda la luz es tuya!

Yo escuché esas palabras como una epifanía;
aún las guardo, entre migas de pan, en mis bolsillos

(Mi responso no quiere
ser un paño de lágrimas.)

VII

Desde mis muchos años
puedo dar vuelta al tiempo, su clepsidra de arena,
y verte como acaso me viste y contemplarte
como un hijo que advierte que su padre es un niño
en los pañales de su corazón,
y quiere preservarlo
de penas y dolores
y limpiarle de piedras el camino y pedirle
que se cuide de todo
y especialmente de la vida
y de su herida absurda.

¡Ah, si acaso pudiera
desovillar el tiempo!

Tal vez te aconsejara
retornar al exilio
y montar nuevamente
aquel centauro inaugural
que un día jineteaste
bajo el signo imperioso de nuestra Cruz del Sur.

Tal vez te aconsejara
partir de nuevo, Adán,
a reventar la noche
y alborear esas calles que dan a los suburbios,
para alzar del olvido sus destinos frustrados.

¡Ah, si acaso pudiera
librarte de maldades,
para que sólo fueras
esa guitarra ardiente
que rasgueabas en medio
de un colmenar de sordos y transeúntes distraídos!

(Mi responso no quiere
ser un paño de lágrimas.)

VIII

Ha llegado la hora de decirte “hasta luego”.

Quiero, amado maestro,
dejar así las cosas como fueron y son
-”sólo es fatal en nuestra patria joven”-
y alzar mi vaso lleno de buen vino carlón
y decirte: Maestro,
¡hasta que llegue el día
de juntarnos allí donde nadie hace sombra!

(Buenos Aires querido,
guardalo en tu memoria.)

José María Castiñeira de Dios

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Comentarios.

  1. Victor bruno Montesco dice:

    Hermoso poema, para leerlo varias veces, una vez mas ..GRACIAS

  2. Félix Rodríguez Trelles dice:

    Emocionante y sublime, como todos los versos de Castiñeira, el Poeta del Pueblo.
    Que tuvo el privilegio de gozar a Marechal como maestro, quizá el más grande egresado del Normal Mariano Acosta.

  3. Leonardo Killian dice:

    Gran homenaje el mejor novelista argentino del siglo XX.
    El mas injustamente olvidado.El poeta depuesto.
    Sus personajes: Adán Buenosayres, Jacobo Tesler, Megafón “El oscuro de Flores” tendrán, como decía el poeta “Su mármol y su día”.

  4. Marcelo Speranza dice:

    Creo que Leopoldo Marechal no tuvo aún el gran homenaje por parte del Estado Nacional y de la Ciudad que hubiese merecido.
    Y mucho menos del Movimiento Nacional al que perteneció y al que dedicó sus horas con un compromiso fidelísimo hasta el fin.
    Gracias AGENDA DE REFLEXIÓN por traerlo de nuevo a sus lectores.

  5. josé antonio germ dice:

    ¡Felicitaciones por su gol número 1000, Pandra! Y qué aplausos comentarios y cuántos, como que si por lectura, mínimo promediáramos cinco por vez, y si por mes, promediáramos cuatro goles de lectura, esa sumatoria que hace la multiplicación, no solo nos muestra no la friolera sino la calidez de aproximadamente 20000 comentarios así realizados y realzados a la linda hora de esta fecha insigne dedicada a Leopoldo Marechal, sino que encima y además nos demuestra la ganancia de gol que se obtiene cuando bien se tercerizan los recursos mediáticos mediante que se tiene a la hora de convertir, es decir, el poder de la delantera que lo acompaña: el redondo pase de la redonda de la lectura a doña Agenda, el redondo pase de tal doña dueña cual un Eber Ludueña al comentario, y el redondo pase cuando preciso y que medio ovalado cuando impreciso el comentario , para, cuándo no, Pandrita querido así requerido, a sabiendas que el que mete gol gana, así la mande a guardar por la mínima diferencia, como que cada lectura es un gol y cada gol es una lectura, y como de paso, abriendo nuevamente el marcador en otro capítulo de interés no solo contribuyente sino contribullente, como que bien sabe que en una que otra lectura hace falta como hinchada al menos un hincha en contra que realce y no solo entienda sino que se entienda si contienda, algo así como una inconsciencia en la conciencia nacional que tuviese el tupé de creerse consciencia ante lo que considera una inconsciencia nacional. Y es que ¿acaso no da cosa y acaso en tal caso algo de bronca ver cómo la redonda entra pancha por su casa en ese arco servido al comentario así de desguarnecido como se muestra por pantalla, sin un arquero que la ataje ni un defensor que se oponga a esas piernas en equipo y sin mental gambeta, piernas tan piernas que así se abren para dejarla pasar sin siquiera tocarla para no estorbarla y siquiera pegue en poste o travesaño antes de así como así dejarla entrar? Ni una rebelión ni un granuja en granja que diga lo contrario, ni un arquero que como goleador engolosinado con el gol, diga…. ¡atájate ésta! Digo yo, lo que es capaz de hacerme imaginar y decir este Mundial no solo Latinoamericano sino hegemónicamente latinoamericano y ya en octavos de final. Y que lo diga este primer tiempo con un Brasil 1 Chile 1 en un partidazo fenomenal.

  6. josé antonio germ dice:

    Ya 15 y ahora 30 minutos cumplidos de alargue y sin tregua de un doparti digno de una final mundial de campeonato así definido por penales donde campea tanto la buena suerte como la mala suerte, y pensar entonces en ese travesaño antes y ese poste ahora que así niegan a los trasandinos ese gran merecimiento . Y como dijera el locutor chileno antes de los penales: la vida no se cuenta ni se mide por las veces que uno respira sino por las veces que uno se queda sin aliento. Y ahora despejado el resultado con ese ademán tranquilo con que se despeja el humo reflexivo de esos dos piperos a esa su mutua hora profundamente espiritual, como de tregua, tan llena de prosa y poesía. Como que si no fuera por ese par de fotos que acompañan la lectura de doña Agenda Reflexión, si no se los divisa, conociéndolos, se los entrevee con ese par de pipas que así los caracteriza, como dos castiñeiros, perdón, como dos cachimbeiros de la talla literaria de, a ver a ver, dime Google Manitú los nombres de aquellos hombres que así saborean y saborearon tanto como este discípulo y su maestro , las delicias del Oppavoc, al místico decir de Marechal. Entre otros, ellos son: Abelardo Castillo, Bertrand Russell, Charles Baudelaire, Ernest Hemingway, George Simenons, Guillermo Cabrera Infante, James Joyce, Jean Paul Sartre, Joseph Rudyard Kipling, Mark Twain, Sigmund Freud, Vicente Battista, Willian Faulkner por nombrar a esos afamados hermanos de literatura que así armonizaron y aromatizaron sus letras y aún lo hacen quienes sobreviven a esa se diría aspirexia de un humo aspirado con tal donaire que más tarde que temprano te dejará sin aire y vaya a saber si sin cáncer y sin fiebre. Pulmonar palabra de bronquio y de bronquiolo, por más que Guizot dijera lo contrario al haber dicho que a esa hierba así pitada le debe sus diez años más de vida, y encima Twain la remate diciéndonos que es muy fácil dejar de fumar puesto que él lo intentó cien veces. Y quién de estos piperos más pipastas que la propia pipa - José Maria Castiñeira desde ya por descontado- en esto de acercarse divinamente a Dios a través de esos funambulescos arabescos de tan encantadores y envolventes humos, acompañando así tan humanos humillos, tan humanos humos y tan humanas humoradas. ¡Qué primer y segundo golazo de Colombia!. Si hay algo evidente que a mi ver las fotos diferencia al discípulo del maestro, es ese enser tan cálidamente apegado al ser, la pipa. Y es que nada que ver la una con la otra para semejante transmisión y común unión de ideas que, a través de ese su mutuo humo enrevesado, llegase a comunión. Solo le ha faltado a Castiñeira tener la artística habilidad de otros fumadores para evocar con la figura del mismísimo humo de su pipa la mismísima imagen de Marechal. Conformémonos con ese espiritual trenzado literario cual un aro aro de letras así encadenado magistralmente por ese ser más allegado a Dios que cualquiera de sus pares y cualquiera de nosotros, que la hubiese exquisitamente fumado junto a Marechal cual si pipa de la paz fuera, compartiendo esa divina paz espiritual de los seres cual un llamado a la razón prodigada por esa Virgen de la Reflexión que, a juzgar por ese enser tan pero tan cercano al ser, pugliésemos llamarle Virgen de la Fumatina, para también adorarla con esa adoración a la razón que cual vela tuviese una pipa encendida, así velando y velando y así reflexionando y reflexionando. Neopositivismo. Y es que quien no sabe, mejor que sepa, que ha habido, hay y habrá una pipa encendida toda vez que la discordia haya entrado o entre en concordia. “Una pipa en la boca muestra claramente que no hay ningún tipo de error, usted es indudablemente un hombre.”-A. A. Milne.”La Pipa señala el punto en el que el orangután termina y empieza el hombre.”-Ben Jonson.” Solamente una pipa distingue al hombre de una bestia” Honere Daumier.”Estáis sentados y fumáis; pero os creéis sentados en vuestra pipa y que es a vosotros a quien la pipa fuma” Baudelaire “Si la discordia ha estallado entre dos seres, déjelos fumar juntos. Unidos por este gesto, vivirán en paz y amistad de ahí en adelante.”-Atribuido a Manitú, el Gran Espíritu. y entonces por último: «¡Gloria al Gran Manitú…porque ha dado a los hombres la delicia del Oppavoc!» Leopoldo Marechal.

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