Artículos archivados bajo: ‘Cine’

N° 991 - Ciencia ficción, siglo XXI

23 de Mayo de 2014 ≈ 16:51 | tamaño de texto | versión para imprimir

Por Pablo Capanna  |  Para LA NACION

La estética de la ciencia ficción marcó al cine, como muestra 2001 Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick.

Hace treinta y siete años partieron de la Tierra las naves Voyager I y Voyager II. Hasta ahora son los únicos objetos hechos por el hombre que han viajado más allá del sistema solar. Los ingenieros que las diseñaron no eran ilusos y sabían que su probabilidad de encontrarse con otra especie inteligente era mucho menor que la de esa clásica botella que el náufrago arroja al océano. Pero igualmente se empeñaron en dotarlas con toda una enciclopedia de datos, imágenes y sonidos pensada para que los extraterrestres supieran cómo somos y de qué somos capaces. Para ser francos, digamos que omitieron contarles muchas de las… [...] Continuar leyendo »

N° 968 - El Conventillo en el Colón

21 de Febrero de 2014 ≈ 15:20 | tamaño de texto | versión para imprimir

Por Fernando Sorrentino

En 1617 Lope de Vega estrenó la comedia La niña de plata. Esta obra, casi olvidada, incluye uno de sus sonetos más célebres, el que comienza:

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tal aprieto.

Alberto Vacarezza (Buenos Aires, 1888 - íd. 1959) es el autor del más famoso sainete argentino, El conventillo de la Paloma, que la compañía de Pascual Carcavallo estrenó en el Teatro Nacional el 5 de abril de 1929. Algunos de sus actores fueron Tito Lusiardo, Francisco Charmiello, Pierina Dealessi y Libertad Lamarque.

Lejos de toda solemnidad, Vacarezza se tomó el pelo a sí mismo al explicar su receta para componer sainetes. Partiendo del primer verso del soneto de Lope, escribió (Cantos de la vida y de… [...] Continuar leyendo »

N° 958 - El caballero de la intensa mirada azul

6 de Enero de 2014 ≈ 13:35 | tamaño de texto | versión para imprimir

Por Fernando López

Se ha apagado la mirada intensamente azul. Y con ella, la voz y la dicción que señalaron desde un principio que su destino era la escena, el porte aristocrático que desmentía su origen humilde y además ese carisma y ese poder de seducción que ya habrían querido para sí otros galanes más jóvenes, musculosos y carilindos.

Peter O’Toole será ya por siempre Lawrence de Arabia, Lord Jim, El Hombre de la Mancha, acaso también el veterano actor olvidado que Hanif Kureishi concibió para él en Venus (Roger Michell, 2006), donde se daba el gusto de burlarse un poco de su imagen pública. Ya le había dado la imagen definitiva a Enrique Plantagenet, cuya corona como Enrique II de Inglaterra ciñó dos veces en la pantalla (una en Becket, de Peter… [...] Continuar leyendo »

N° 912 - Escenas de la vida lacaniana

10 de Julio de 2013 ≈ 9:26 | tamaño de texto | versión para imprimir

El cine ha sido más que un placer para Lacan. También fue una fuente para nutrir su método terapéutico. Un libro retoma sus filmes preferidos, notas, e interpreta por qué la ficción cumple un papel clave en el diván.

Por Martina Menzio

Un hombre intenta salir de una habitación con demasiado peso en sus espaldas: arrastra dos pianos de cola, dos burros moribundos y a una dupla de eclesiásticos, sujetos a una cuerda. Esta escena surrealista que pertenece a la película del español Luis Buñuel Un perro andaluz , es una de las tantas referencias cinematográficas a las que alude Jacques Lacan (en este caso para hablar de identificación) y que pueden rastrearse a lo largo de los seminarios, clases y conferencias que abonaron el… [...] Continuar leyendo »

N° 891 - Extraña pareja

23 de Abril de 2013 ≈ 11:55 | tamaño de texto | versión para imprimir

Por Ernesto Schoo | LA NACION

Era una alianza a primera vista inexplicable. Enrique Muiño (1881-1956), uno de los actores más queridos por el público argentino, tenía una expresividad basada sobre todo en la gesticulación. En escena resultaba eficaz, pero en sus películas (Su mejor alumno, La guerra gaucha) por momentos parece excesiva. Elias Alippi (1883-1942), su compañero en un rubro teatral que alcanzó notable y merecido prestigio, se destacaba por todo lo contrario: sobriedad, elegancia, mesura. Al fin de cuentas, Alippi conmovía más que su socio, porque la máscara no se interponía entre la hondura expresiva, bien de adentro, y el espectador. Muiño-Alippi se convirtió en una formula imbatible en cuanto al afecto del público, una garantía de calidad que fue transportada al cine en la versión, dirigida por Francisco Mujica… [...] Continuar leyendo »

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