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	<title>Agenda de Reflexion</title>
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	<description>No para dar por pensado, sino para dar en que pensar.</description>
	<pubDate>Thu, 29 Jul 2010 16:47:18 +0000</pubDate>
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		<title>Nº 644 - Juan Felipe Ibarra</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Jul 2010 16:45:49 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>

		<category><![CDATA[Historia Argentina]]></category>

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Por Luis Alén Lascano
La vida del santiagueño Juan Felipe  Ibarra recorre la crucial primera mitad del siglo XIX, cuyo derrotero de sangre y fuego trazaron tanto la guerra de la Independencia como la posterior guerra civil.
Integró el Ejército del Norte y fue designado por Manuel Belgrano al frente del Fuerte de Abipones, que mantuvo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;" mce_style="text-align: center;"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/644/JuanFelipeIbarra_AgendadeReflexion.jpg" mce_src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/644/JuanFelipeIbarra_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="394" height="400"></p>
<p><b>Por Luis Alén Lascano</b></p>
<p>La vida del santiagueño Juan Felipe  Ibarra recorre la crucial primera mitad del siglo XIX, cuyo derrotero de sangre y fuego trazaron tanto la guerra de la Independencia como la posterior guerra civil.</p>
<p>Integró el Ejército del Norte y fue designado por Manuel Belgrano al frente del Fuerte de Abipones, que mantuvo a raya a los indígenas chaqueños. Fue solidario con Juan Bautista Bustos en el motín de Arequito. Enfrentó a su jefe, Bernabé Aráoz, gobernador del Tucumán, a fin de obtener la autonomía de Santiago del Estero. Para ello contó con la asistencia de  Martín Miguel de Güemes. En 1820, consiguió el reconocimiento de su provincia, a la que gobernó los siguientes 31 años.</p>
<p>Cuando sus diputados se unieron al partido porteño de Bernardino Rivadavia, designó al también porteño Manuel Dorrego, para defender las posiciones federales. Más tarde apoyó, sucesivamente, al propio Dorrego, al &#8220;Manco&#8221; Paz -a quien luego enfrentó militarmente-, a Facundo Quiroga, a Juan Manuel de Rosas y a Manuel Oribe.</p>
<p>A su muerte, en 1851, nacieron dos leyendas: la del patriota y la del tirano. Extraídos de un artículo (1970) del historiador Luis Alén Lascano, su comprovinciano, estos párrafos intentan provocar la curiosidad de quienes no se conforman con tales leyendas.</p>
<p>Monstruo surgido del averno, bárbaro, ignorante y cruel, para unos. Caudillo indiscutido durante 30 años, guerrero de la independencia y patriarca del federalismo, para otros. Entre ambos extremos se debate la polémica alrededor de la figura de Ibarra.</p>
<p>Hasta ahora los historiadores clásicos lo han condenado sin posibilidad de indulto. Pero en ese juicio no ha habido defensa ni alegato favorable alguno. Ha sido la sentencia del tribunal vencedor; muchas veces cómplice y converso, ansioso por eso mismo de una severidad implacable.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/644/JuanFelipeIbarra2_AgendadeReflexion.jpg" mce_src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/644/JuanFelipeIbarra2_AgendadeReflexion.jpg" alt=""></p>
<p>(&#8230;) Ahí está, al filo de los años cuando se aproxima el fin de sus días. Estatura mediana y grueso el cuerpo; frente ancha y despejada, cabello negro y lacio, labios finos, con una sonrisa imperceptible más parecida a un rictus despreciativo. Severa la mirada, imperturbable el gesto y prodigiosa la memoria.</p>
<p>(&#8230;) Tuvo a su antojo el patrimonio entero de la provincia, y en años de escasez no percibía sueldos; se le entregaron bienes en administración a su confianza, como los de la  familia Uriarte y fue escrupuloso en el manejo de los dineros ajenos o públicos. Alguna vez, los excesos políticos lo llevaron a confiscar fondos enemigos; los destinaba al ejército y a pagar sus soldados.</p>
<p>Fuera de su violenta pasión federal, era amigo sincero y consecuente; educado cuando quería serlo, don Pedro  Ferré escribió de Ibarra: &#8220;Conocí y traté en Santa Fe a don Juan Felipe Ibarra, y me hizo la mejor impresión por su educación, y la nobleza de sentimientos que manifestaba&#8221;.</p>
<p>Páginas similares ofrecen sobre su persona el Dr. Eduardo Lahitte, amigo y corresponsal desde Buenos Aires; el culto historiador y gobernante santafesino Urbano de Iriondo, y otros contemporáneos no afectados por la pasión.</p>
<p>Todo esto es un hombre con un hondo drama sentimental. Se ha casado en 1823 por poder con doña Ventura Saravia, hija del Dr. Mateo Saravia quien sin duda por amistad, consiente u obliga a esta boda. El padre es un rico feudatario en las cercanías de Abipones, mas el origen familiar es salteño, y de allí llega la desposada en una volanta a Santiago.</p>
<p>La espera el gobernador, las autoridades y las mejores familias de la ciudad, y van al nuevo hogar los esposos. Al amanecer, ordena Ibarra atar nuevamente los caballos del carruaje, y en silencio, la esposa parte de retorno. ¿Qué misterio se oculta en esa noche nupcial? El gobernador nunca lo explicará, y el silencio se tiende sobre el episodio para siempre. Un historiador actual piensa que la novia fue obligada por la autoridad paterna, a una boda sin amor. Y que llegada ante el prometido, no vaciló en confesarle tan desgraciada situación. &#8220;En un acto caballeresco, decide el retorno de su esposa a su casa paterna.&#8221;</p>
<p>No es ésta la actitud de un mandón irresponsable. En la dignidad con que lleva su proceso sentimental intimo, hay una respuesta para sus detractores. La misma actitud tiene siempre Ventura Saravia. Sus hermanos se tratan fraternalmente con Ibarra, y a Manuel Antonio  Saravia lo hace elegir gobernador de Salta y lo sostiene con su influjo. Hasta su misma esposa vuelve a Santiago al saberlo enfermo y lo acompaña hacia el fin de sus días, cuando muere, el 15 de julio de 1851. Ella es albacea y heredera en su testamento, y ella ha de quedar velando su memoria, hasta que la pasión política después de Caseros, confisque sus bienes y la obligue a buscar refugio en Tucumán.</p>
<p>Muere Ibarra como buen cristiano. Pide en su testamento a Dios, &#8220;me perdone todas mis culpas&#8221;, el hábito mercedario de mortaja, la asistencia de franciscanos y dominicos y ser enterrado en el templo de La Merced; todo lo cual así se hace. Los más distinguidos sacerdotes lo han confesado y ayudado a morir. Nada sabe hasta entonces de los sucesos del litoral, ni de la defección de Urquiza. y puede esperar el fin, seguro de haber sido, como le cantan los trovadores populares a su muerte, &#8220;la columna más fuerte de la Confederación&#8221;.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/644/JuanFelipeIbarra3_AgendadeReflexion.jpg" mce_src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/644/JuanFelipeIbarra3_AgendadeReflexion.jpg" alt=""></p>
<p>Si muchos de sus actos no tienen justificativo, hay una explicación coherente para todos. Y por encima del balance postrero, hay una provincia argentina que le debe su erección como estado federal. Fundador de la autonomía santiagueña, en estos 150 años de vida provinciana, todos han disfrutado del privilegio ciudadano de esa santiagueñidad lograda por Ibarra a sangre y fuego. Pocos son los que alguna vez le agradecen esa herencia, cuidada con empecinamiento en 30 años, y dilapidada después por tantos sucesores.</p>
<p>Tres décadas, largas acaso para soportar a un mismo hombre en el poder, pero que dan relevancia inusitada a su provincia en el concierto nacional; donde no se permite la menor trasgreslón a sus fueros y prestigios, y en las cuales su caudillo alcanza estatura mayor dentro del país.</p>
<p>Ibarra demuestra no ser un hombre de la patria chica, constreñido sólo a límites locales. El mismo respeto y jerarquía que quiere para su provincia, le inspiran altivas actitudes argentinas. Todas las determinaciones de su vida acusan una notoria sensibilidad nacional y entiende al país, como una Nación total: geográfica y políticamente integrada.</p>
<p>Es la cohesión conseguida por el federalismo, e Ibarra la manifiesta el 23 de febrero de 1833, al protestar al Rey de Inglaterra por la ocupación de las Islas Malvinas. Ese espíritu está presente en la firma del Tratado Interprovincial del 6 de febrero de 1835, para perseguir en el norte, &#8220;toda idea relativa a la desmembración de la más pequeña parte del territorio de la república&#8221;, y evitar la anexión de Jujuy a Bolivia.</p>
<p>Idea fundamental ésta, de todos sus actos. Por ella rechaza el ofrecimiento de los gobernadores de Catamarca y La Rioja, Cubas y Brizuela, que le proponen retirar a Rosas del manejo de las relaciones exteriores y confiárselo a él como jefe de un bloque mediterráneo.</p>
<p>Por ella se opone a la Coalición del Norte en 1840 y le pregunta a Manuel Sola, gobernador de Salta: &#8220;¿Se constituye el país haciendo causa común con los extranjeros que están hostilizando injusta y vilmente a nuestros mismos pueblos?&#8221;</p>
<p>Y este sentimiento de la nacionalidad, cuando estaba en pañales o era negada por los letrados del Plata, inspira al bárbaro Ibarra una proclama de repudio a la agresión colonialista anglo-francesa de 1841, donde desentraña el sentido de la emancipación argentina ante España, la codicia de los imperios europeos, y el valor de la Confederación, cuya resistencia como &#8220;precio de nuestra independencia nacional, es la sangre de millares de victimas que desde el campo del honor, nos recuerdan nuestros deberes y nuestros juramentos&#8221;.</p>
<p>Las cosas malas de su existencia, inocultables, se traslucen en un claroscuro de luces y sombras, humanas e imperfectas. Todos las tuvieron, y las tenemos, y ¡cómo habrían de estar exentos de vicios los caudillos de aquel momento fundacional donde con barro y muertes se creó la patria! Pero la tarea del historiador, como dice Vincen Vives, &#8220;no es aplaudir ni condenar, sino comprender vitalmente el drama humano&#8221;.</p>
<p><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/644/JuanFelipeIbarra4_AgendadeReflexion.jpg" mce_src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/644/JuanFelipeIbarra4_AgendadeReflexion.jpg" alt=""></p>
<p>Publicado por MRP<br />
Gentileza de Contextos de la historia nacional (Mendoza)</p>

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		<title>N° 643 - La Madre de la Patria, María Remedios del Valle</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 11:03:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

		<category><![CDATA[Historia Argentina]]></category>

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Texto gentileza del Dr. Rodolfo E. Parbst para la lista Conozcamos la historia
Negra, mujer y pobre, combatió como un soldado más durante la Guerra de la Independencia. Manuel  Belgrano le otorgó el grado de Capitana del Ejército.
Murió en la miseria, mendiga en la Buenos Aires del siglo XIX. Un texto contra el olvido. El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/643/MadrePatriaMariaRemediosValle_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="340" height="306" /></p>
<p><em>Texto gentileza del Dr. Rodolfo E. Parbst para la lista Conozcamos la historia</em></p>
<p>Negra, mujer y pobre, combatió como un soldado más durante la Guerra de la Independencia. Manuel  Belgrano le otorgó el grado de Capitana del Ejército.</p>
<p>Murió en la miseria, mendiga en la Buenos Aires del siglo XIX. Un texto contra el olvido. El rescate de un personaje necesario para comprender la Historia argentina</p>
<p><strong>Por Diego Rojas</strong></p>
<p>En 1827, Buenos Aires era una comarca de grandes dimensiones. Según el viajero francés Arsène Isabelle, la habitaban alrededor de noventa mil personas, de las cuales treinta mil eran extranjeros. &#8220;Todo anuncia aquí una ciudad comercial, una metrópoli digna de mejor suerte&#8221;, aventuraba en un escrito.</p>
<p>No se equivocaría. Sin embargo, en esa época Buenos Aires era aún un pueblo que se ahogaba en barro, una ciudad en la que el futuro se construía de promesas. En las inmediaciones de la plaza de la Recova, la iglesia de Santo Domingo, la de San  Ignacio o la de San Francisco, un personaje estrafalario vendía empanadas y mendigaba monedas a los transeúntes. Era una mujer negra y vieja que tenía cicatrices en su cuerpo: todos los días llegaba hasta el centro, ya que vivía en un rancho en las afueras donde empezaba la pampa inabarcable. Se hacía llamar &#8220;La  Capitana&#8221;.</p>
<p>Aseguraba que las marcas que portaba eran registros de la guerra por la patria, &#8220;de cuando de verdad se peleaba por la patria&#8221;, repetía mientras estiraba el brazo para tomar las limosnas que le entregaban los vecinos piadosos de la ciudad, que la consideraban una loca. Otra loca más. El mes de agosto siempre fue de un frío muy intenso, aun en 1827. El general Juan José Viamonte, héroe de la independencia, caminaba por la plaza de la Recova, la actual plaza de Mayo, cuando &#8220;La  Capitana&#8221; extendió su mano. Viamonte se detuvo sorprendido: la cara de esa mujer negra, canosa y vieja le resultaba familiar. Le preguntó su nombre. &#8220;María Remedios del Valle&#8221;, respondió la anciana. Viamonte hizo un silencio. Luego gritó: &#8220;¡Pero si es la madre de la Patria!&#8221;.</p>
<p>La historiografía argentina siempre se vio envuelta en contiendas entre corrientes que postularon diversas lecturas sobre los hechos que construyeron a la nación. Mitristas, revisionistas, marxistas: cada tendencia versionó una Argentina para sostener el proyecto político que defiende en la actualidad. Desde la discusión sobre la figura de Rosas hasta el origen real de los colores de la insignia patria, todo ha sido sometido a discusión. Incluso, muchas veces se debatió sobre a quién le correspondía el título de &#8220;Padre de la patria&#8221;, si a Belgrano o a José de San Martín. Sin embargo, ninguna corriente se detuvo a analizar qué mujer podía detentar el rol de &#8220;Madre de la Patria&#8221;. Qué figura femenina podía ostentar las virtudes del valor, la abnegación, el patriotismo y haber formado parte de un proyecto político de liberación en los tempranos años de la Argentina.</p>
<p align="center"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/643/MadrePatriaMariaRemediosValle2_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>¿La historia fue escrita bajo el signo de una cultura machista? ¿El país fue solamente construido por los hombres? &#8220;Existe toda una construcción social y cultural propia de la cultura occidental y cristiana donde la mujer siempre ocupa un papel relegado y subalterno al hombre. Nuestro país y nuestro continente no son ajenos a esta concepción&#8221;, asegura la  historiadora Julieta Chinchilla. Sin embargo, María Remedios del Valle reúne los antecedentes necesarios para ser honrada con ese título. Como tantos otros héroes nacionales, posee una característica que los iguala: es una olvidada. Fue eliminada de la memoria historiográfica y del registro del imaginario popular. Además, era negra y pobre. Rasgos que ciertos arquitectos del relato de la patria quisieran extraviar.</p>
<p>Las primeras noticias sobre la carrera de guerra de María Remedios del Valle se remontan a su participación en el Cuerpo de Andaluces que defendió la ciudad en las Invasiones Inglesas. &#8220;Durante la campaña de Barracas, asistió y guardó las mochilas para aligerar su marcha a los Corrales de Miserere&#8221;, escribió el comandante de ese cuerpo de combate. El 6 de julio de 1810 se incorporó al Ejército Auxiliar para las provincias del Norte, en compañía de su marido y dos hijos: sólo ella regresó viva de las campañas militares de la gesta independentista. Se había embarcado en la conocida Campaña al Alto Perú en la que el abogado y patriota Manuel Belgrano comandaría batallas feroces contra el enemigo colonialista.</p>
<p>Fue parte del ejército compuesto por 1500 hombres, cuyas dos terceras partes formaban parte de la caballería -de los cuales sólo 600 poseían armas de fuego- y que contaba con apenas diez piezas de artillería. Esta escasez de fuerzas no le impidió protagonizar hechos gloriosos de nuestra historia, como el decisivo Éxodo Jujeño, que determinó el fin del avance de las tropas enemigas, y las victorias en las batallas de Tucumán y Salta. Durante las vísperas de la  Batalla de Tucumán, Del Valle se presentó ante Belgrano para solicitarle que le permitiera atender a los heridos de las primeras líneas de combate. Belgrano, siempre reacio a la participación femenina en sus tropas, le negó el permiso. Pero esa mujer era empecinada. Durante la contienda, se filtró entre las líneas de retaguardia y llegó al centro de la conflagración, donde asistió y alentó a los soldados a batir al enemigo. La soldadesca, que era consciente del rol histórico que cumplía en esa lucha denodada contra los realistas, comenzó a llamarla la &#8220;Madre de la Patria&#8221;. Belgrano no pudo más que rendirse ante la evidencia de su valor y la nombró Capitana de su ejército. Comenzaba la breve leyenda que protagonizó María Remedios del Valle, eliminada de la memoria argentina hasta la escritura de estas líneas.</p>
<p align="center"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/643/MadrePatriaMariaRemediosValle3_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>Cantaba John Lennon que la mujer es el negro del mundo. ¿Por qué sorprenderse del silencio que rodea a la historia de Del Valle si no sólo pertenecía al género femenino, sino que además tenía la piel oscura? La sociedad argentina, y los discursos que la construyeron, fueron pródigos en exclusiones. Las mujeres criaron a los hijos varones que hicieron la Historia, los negros no existieron. Sin embargo, desde Juana Azurduy comandando las tropas antirrealistas hasta la audacia de Mariquita Sánchez de Thompson en los días de preparación de la revolución de Mayo, pasando por una Machaca Güemes convertida en santo y seña del troperío salteño, las mujeres tuvieron un papel relevante en la historia de la independencia, sólo limitado por la coyuntura de la época, que la relegaba al lugar del solaz del varón guerrero.</p>
<p>Y no se debería olvidar que la población negra de Buenos Aires censada en 1810 arrojó la cifra de 9.615 personas de origen afro que convivían con 22.793 blancos, es decir más del 20 por ciento. Los negros argentinos fueron una parte sustancial e imprescindible de la lucha independentista, al punto que llegaron a cubrir el 65 por ciento de los puestos de batalla en las tropas comandadas por Belgrano y San Martín. En 1848 Domingo Faustino Sarmiento, el gran estadista y escritor, escribió en su diario de viaje a los Estados Unidos: &#8220;La esclavitud de los Estados Unidos es hoy una cuestión sin solución posible; son 4 millones de negros, y dentro de 20 años serán 8. Rescatarlos, ¿quién paga los 1.000 millones de pesos que valen? Libertos, ¿qué se hace con esa clase negra odiada por la raza blanca?&#8221;. Durante su presidencia, inaugurada en 1868, sobrevendrían la fiebre amarilla y la Guerra de la Triple Alianza, acontecimientos a los que se le atribuye el exterminio de los negros en el país. En 1887, el censo oficial computó sólo un 1,8 por ciento de negros sobre el total de la población.</p>
<p>Más tarde, el Estado se encargaría de silenciar su historia y los aportes que realizaron a la construcción de la nación. El espíritu europeísta de las clases dirigentes necesitaba una historiografía que contemplara un destino blanco y cristiano. A tal punto llegaron que los primeros retratos del general San Martín, en los que se notan sus rasgos amerindios, fueron españolizados mientras se lo elevaba a la categoría de héroe nacional. Aunque al sentido común argentino le guste señalar que descendemos de los barcos transoceánicos, un estudio realizado por Daniel Corach, que dirige el Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la UBA, demostró que un 56 por ciento de la población tiene marcadores genéticos amerindios. O lo que es lo mismo: la mayoría de los habitantes del país tiene en su árbol genealógico algún poblador originario. Si ese dato es ignorado, ¿cómo extrañarse, entonces, por el olvido al que fue relegada la vida de María Remedios del Valle, una prócer que era mujer, negra, pobre y vieja?</p>
<p>El 14 de noviembre de 1813 las tropas del general Belgrano se enfrentaron a los realistas en Ayohuma, comandadas por el general español Joaquín de Pezuela. Los colonialistas venían de un triunfo en Vilcapugio, donde atacaron por sorpresa, y en la localidad salteña eligieron la misma táctica. Y tuvieron éxito. Después de una jornada de briosos enfrentamientos, sobre el campo de batalla yacían doscientos cadáveres de las tropas patriotas. Hubo otros doscientos heridos. Los españoles apresaron a quinientos soldados, entre los que se encontraba la capitana María de los Remedios del Valle, que había luchado a la par de sus compañeros de regimiento y que había sido herida de bala.</p>
<p align="center"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/643/MadrePatriaMariaRemediosValle4_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>Las tropas dirigidas por Belgrano habían combatido más con prepotencia de victoria que con recursos para alcanzarla: habían protagonizado numerosos actos de valor para expulsar a una armada colonialista que los doblaba en combatientes y piezas de artillería. Pero fueron derrotados. Los realistas se encarnizaron con Del Valle: fue sometida a nueve días de azotes públicos. Una medida ejemplificadora: la saña sólo se explica como una decisión de sus captores para que su actitud no cundiera: a las mujeres les estaba vedado el arte de la guerra; a las negras, el espíritu de la heroicidad.  Pudo escapar y regresó a las escuadras belgranenses.</p>
<p>Continuó empañando las armas y ayudando a los heridos en los hospitales de campaña. Nunca perdió el mote de &#8220;Madre de la Patria&#8221; entre la soldadesca y seguía con la fiebre de los fanáticos los derroteros de la bandera celeste y blanca. Cuenta Enrique Loudet, profesor de Historia, que cuando el pabellón patrio fue jurado en Jujuy, se la vio arrodillada junto a Martín de Güemes, el patriota salteño, y a Juan Antonio Álvarez de Arenales, uno de los hombres destacados de Belgrano. El hombre que la había designado capitana había decidido entregarle el mando de las tropas al general San Martín. Belgrano regresó a Buenos Aires, donde, en un primer momento, se ordenó su arresto debido a las derrotas militares sufridas. Fue absuelto de las acusaciones y liberado.</p>
<p>El 20 de junio de 1820 murió en Buenos Aires: había empeñado un reloj para pagarle al médico que lo atendía, tal era su grado de pobreza. Sólo un diario, El Despertador Teofilantrópico, consignó la noticia de su fallecimiento. A nadie más le importó. Del Valle lo recordaría siempre y, relegada por las autoridades porteñas al olvido, se lamentaría de la pobreza en que había muerto su general. Mientras tanto, ella vivía una miseria aún peor.</p>
<p>&#8220;¡Pero si es la madre de la Patria!&#8221;, exclamó el general Viamonte cuando reconoció, debajo de los harapos y las canas, a María Remedios del Valle. &#8220;Es ‘La  Capitana&#8217;, la que nos acompañó al Alto Perú, es una heroína&#8221;, explicó a sus acompañantes. Conmovido, decidió ampararla y, diputado en la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires, el 11 de octubre de 1827 presentó un proyecto para resarcir el injusto abandono en que se encontraba y otorgarle una pensión que reconociera los servicios prestados a la  patria. Veintitrés accedió a las actas de la sesión del 18 de julio de 1828, cuando por fin se debatió el tema.</p>
<p align="center"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/643/MadrePatriaMariaRemediosValle5_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>El diputado Gamboa solicitó documentos que acreditaran el merecimiento de la pensión. Viamonte tomó la palabra: &#8220;Esta mujer es realmente una benemérita. Ella ha seguido al Ejército de la patria desde el año ‘10. Es conocida desde el primer general hasta el último oficial en todo el Ejército. Es bien digna de ser atendida: presenta su cuerpo lleno de heridas de balas y lleno, además, de cicatrices de azotes recibidos de los españoles. No se la debe dejar pedir limosna (&#8230;) Después de haber dicho esto, creo que no habrá necesidad de más documentos&#8221;. El diputado Aguirre objetó que Del Valle había rendido servicios a la  Nación y que ellos eran los representantes de la provincia y el diputado Alcorta señaló que hacía falta más documentación. El debate se volvió ríspido: varios legisladores negaban la posibilidad de una pensión como las que recibían otros soldados de su categoría.</p>
<p>Tomó la palabra Tomás de Anchorena: &#8220;Efectivamente, esta es una mujer singular. Yo me hallaba de secretario del general Belgrano cuando esta mujer estaba en el Ejército. No había acción en que ella pudiera tomar parte que no la tomase y en unos términos en los que podía competir con el soldado más valiente. Admiraba al general, a los oficiales y a todos cuantos acompañaban al Ejército. Belgrano era un general muy riguroso: no permitía que siguiese mujer al Ejército y ésta era la única que tenía la facultad para seguirlo. Yo oí al mismo Belgrano ponderar la oficiosidad y esmero de esta mujer. Ella debe ser el objeto de la admiración de cada ciudadano y, donde quiera que vaya, debe ser recibida en brazos y auxiliada con preferencia a un general&#8221;. Luego de un arduo debate se decidió otorgarle la pensión y no sólo eso: a pedido del diputado Lagos, se votó crear una comisión que &#8220;componga una biografía de esta mujer y se mande a imprimir y publicar en los periódicos, que se haga un monumento y que la comisión presente el diseño de él y el presupuesto&#8221;. La sesión se cerró entre aplausos de emoción. Fue incorporada a la plana del Ejército por el gobernador Juan Manuel de Rosas y la mujer decidió cambiar su nombre por el de Remedios Rosas. Sin embargo, la Madre de la Patria murió en la miseria, sin dejar de mendigar monedas o alimentos en las calles céntricas de aquel Buenos Aires decimonónico.</p>
<p>La Historia argentina está llena de estos ejemplos de desmemoria: somos un país experto en el ocultamiento. El Estado y su burocracia vencieron y María Remedios del Valle murió sin cobrar un solo peso, sin monumento que la homenajee y sin un texto que cuente su vida. Tal vez, hasta este momento, en que estas líneas -que se escriben en vísperas del Día de la Madre- intentan rescatarla del olvido.</p>
<p><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/643/MadrePatriaMariaRemediosValle6_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="230" height="177" /></p>

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		<title>Nº 642 - El fallido intento de implantación de la Revolución Cubana en la Argentina</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Jul 2010 12:28:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Fechas Evocatorias]]></category>

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		<category><![CDATA[Política]]></category>

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		<description><![CDATA[A las cuatro de la tarde de un 21 de julio de 1964, en el edificio de la calle Posadas 1168, en pleno Barrio Norte de la Capital Federal, todo volaba por los aires. Este acontecimiento del cual hoy ya no se habla, esconde un trasfondo más complejo que merece ser recordado, pues devela lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A las cuatro de la tarde de un 21 de julio de 1964, en el edificio de la calle Posadas 1168, en pleno Barrio Norte de la Capital Federal, todo volaba por los aires. Este acontecimiento del cual hoy ya no se habla, esconde un trasfondo más complejo que merece ser recordado, pues devela lo cerca que estuvo la Patria de ahogarse en una rebelión marxista, como así también la absoluta desidia y estupidez de nuestro cuerpo social, que como veremos, no es patrimonio exclusivo de nuestros días.</p>
<p>En abril de 1963, durante la presidencia del doctor José María Guido -que había reemplazado al doctor Frondizi- se descubrió de manera fortuita el accionar de un activista identificado como Benito Moya, quien estaba reclutando gente en la frontera con Bolivia, poniéndose en alerta a los servicios de inteligencia y a Gendarmería Nacional.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/642/RevolucionCubanaArgentina_AgendadeReflexion.jpg" border="0" alt="" /></p>
<p>En junio de ese mismo año el periodista argentino Jorge Masetti, del diario El Mundo, que había entrevistado a Fidel Castro y a Ernesto Guevara durante la guerra revolucionaria contra Batista, y que se había quedado en Cuba para &#8220;participar&#8221; de la revolución, fue destinado con el grado de &#8220;comandante segundo&#8221; al noroeste argentino para organizar una columna guerrillera que actuara como apoyo de los planes que el Che (&#8221;primer comandante&#8221;) tenía para Bolivia, con la intención ulterior de convertir a la Argentina en el centro de irradiación de la revolución marxista en Sudamérica.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/642/RevolucionCubanaArgentina2_AgendadeReflexion.jpg" border="0" alt="" /></p>
<p>El cubano Abelardo Colomé Ibarra -quien posteriormente siendo general fuera ministro del interior del régimen- fue el responsable de planificar la &#8220;Operación Penélope&#8221; en la que también actuaba como responsable militar el capitán cubano Hermes Peña, hombre de gran experiencia en combate, muy apreciado por el Che. Este último impuso a Masetti una zona de operaciones comprendida entre las provincias de Salta, Jujuy, Santiago del Estero y Tucumán, expresándole que Regis Debray (filósofo francés que luego sería &#8220;El Judas del Che Guevara&#8221;) se les uniría al año siguiente, para ampliar la red organizada por John W. Cooke, con la prevista participación de los hermanos Santucho. Pero subestimaron la real capacidad de Gendarmería Nacional y sobrestimaron el apoyo que la población daría a su &#8220;ideal revolucionario&#8221;.</p>
<p>Entre septiembre de ese año y marzo de 1964 fueron instalados seis campamentos donde se dejaron pertrechos y comida, comenzándose a incrementar los contactos y reclutas en Buenos Aires, Córdoba y otros lugares del país, que en general, eran los comandos revolucionarios peronistas creados por Cooke, y también miembros de la  Federación Juvenil Comunista, la mayoría estudiantes, a los que en el monte, el Capitán Hermes  Peña entrenaba en una rígida disciplina, lo que produjo algunas deserciones que a su vez originaron fusilamientos, como los de Adolfo Rotblat y Bernardo Cronswald &#8220;para dar el ejemplo&#8221;.</p>
<p>Mientras que en el orden local el reclutamiento era casi nulo, algunos pobladores ya habían alertado al Escuadrón de Gendarmería de Orán y se investigaban varios informes. Comenzaba a sospecharse que aquellos individuos no eran ni cazadores ni contrabandistas.</p>
<p>En marzo de 1964, un suboficial y un gendarme de civil visualizaron grupos armados, y posteriormente se juntó información de las rutas y los contactos de los guerrilleros, lo cual motivó que una patrulla de Gendarmería Nacional lograra detener a cuatro miembros del EGP en la zona de Santa Rosa, los que dieron información parcializada sobre el grupo.</p>
<p>Al poco tiempo se detuvieron otros dos guerrilleros, que resultaron ser policías federales que operaban infiltrados.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/642/RevolucionCubanaArgentina3_AgendadeReflexion.jpg" border="0" alt="" /></p>
<p>También, en los primeros días de marzo en el Depto. de Punilla, en Córdoba, se detuvo a siete personas con armamento, planos y documentos. Estaban en un campamento de instrucción bautizado &#8220;Camilo Cienfuegos&#8221; que dependía del EGP de Orán. Poco después se detenían a ocho miembros más en los montes; y luego se detuvo al jefe de la logística en Jujuy, allanándose también un hotel en Salta.</p>
<p>A esa altura de los acontecimientos el presidente de la Nación, Dr. Arturo Illia, ordenó todo lo necesario para reprimir las actividades de los insurgentes. Así, la  VII Agrupación de GN fue reforzada y comenzó una operación de pinzas para poner fuera de combate a los guerrilleros. En varios enfrentamientos algunos elementos fueron abatidos y se tomaron prisioneros. Pero el 18 de abril, en un encuentro fortuito y mientras una patrulla de GN perseguía a dos guerrilleros, uno de éstos, el capitán cubano Hermes Peña, mató al gendarme Juan Adolfo Romero, quien pasó a ser el primer muerto por la guerrilla castrista en nuestro país.</p>
<p>Tres días después, Peña y un médico guerrillero caían en combate; y los pocos que quedaban fueron muertos o tomados prisioneros. Esa aventura había terminado.</p>
<p>El 26 de marzo de 1964, el Director de Gendarmería Nacional, General Julio R. Alzogaray dijo que éste no era &#8220;un hecho aislado&#8221;, sino &#8220;el primer paso de una Guerra Revolucionaria&#8221; en nuestro país y acotó, que a pesar de que &#8220;ciertas autoridades&#8221; y el público fueran remisos &#8220;a creer la realidad&#8221;, esa Guerra Revolucionaria ya había comenzado&#8230;</p>
<p align="center"><img src="fhttp://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/642/RevolucionCubanaArgentina4_AgendadeReflexion.jpg" border="0" alt="" /></p>
<p>El 21 de julio explotaba por accidente la bomba en el primer piso del edificio de la calle Posadas 1168, quedando destrozados por sucesivas explosiones la PB y siete pisos del edificio. Se encontraron, bombas y partes para fabricarlas, munición de varios calibres, una ametralladora PAM, un fusil Beretta, varias armas cortas, más de cien granadas, proyectiles antitanque elementos de comunicaciones, revistas cubanas, literatura marxista, panfletos, planos y croquis de unidades militares, comisarías e ingenios azucareros de Tucumán y del noroeste argentino y Córdoba.</p>
<p>En la explosión murieron terroristas que fueron identificados como Lázaro Sqúl Feldman -cabecilla del grupo-, Hugo Pelino Santilli (médico de FOTIA), Raúl Reig y Carlos Schiavello; también murió Angel Bengochea, líder de las FARN (Fuerzas Armadas de la  Revolución Nacional), que manifestaba simpatías por el peronismo, aunque su doctrina era trotskista y partidaria del accionar violento.</p>
<p>La documentación hallada permitió establecer la directa relación entre ese grupo y los planes cubanos para el Noroeste Argentino, que desde hacía un año venía montando el EGP de Masetti en Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, Tucumán, Córdoba y Santiago del Estero, lo que reveló no solamente la existencia de esa célula, sino también una notable capacidad operativa con buena logística, demostrada por la calidad de los trabajos realizados, especialmente en lo referido a los datos de inteligencia de las Fuerzas Armadas y de Seguridad.</p>
<p>Con este descubrimiento se pusieron en evidencia no sólo planes estratégicos y tácticos para la guerrilla rural, sino también la urbana, sobre la base del &#8220;Manual del Guerrillero Urbano&#8221; del brasileño Carlos Marighella, con lo que se estaba anunciando lo que pasaría después con el estímulo, cooperación e instrucción del Partido Comunista de Cuba.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/642/RevolucionCubanaArgentina5_AgendadeReflexion.jpg" border="0" alt="" /></p>
<p>Años más tarde, en 1999, el hijo del &#8220;comandante segundo&#8221;, Jorge Masetti (h), quien pasara por las filas del castrismo y del ERP, se fugó de Cuba con su familia y escribió un libro, titulado &#8220;El furor y el delirio&#8221;. En uno de sus párrafos dice: &#8220;Hoy puedo afirmar que por suerte no obtuvimos la victoria, porque de haber sido así, teniendo en cuenta nuestra formación y el grado de dependencia de Cuba, hubiéramos ahogado el continente en una barbarie generalizada.</p>
<p>&#8220;Una de nuestras consignas era hacer de la Cordillera de los Andes La Sierra Maestra de América Latina, donde, primero hubiéramos fusilado al enemigo, después a los opositores y luego a los compañeros que se opusieran a nuestro autoritarismo&#8221;.</p>
<p><strong>Por Fernando Lema, para El Ojo Digital Sociedad.</strong></p>
<p>Referencias:</p>
<p>&#8220;Por amor al odio&#8221;, de Carlos Manuel Acuña<br />
Sumario nº 10/64, del Escuadrón de Gendarmería Nacional 20 &#8220;ORÁN&#8221;<br />
&#8220;Guerra Revolucionaria en la Argentina (1959/1978)&#8221;, del Gral. Br. (R) D. RAMÓN G. DÍAZ BESSONE<br />
&#8220;Los gramscianos argentinos&#8221;, de RAÚL BURGOS,<br />
&#8220;MILITANCIA PERONISTA PARA LA LIBERACIÓN&#8221;, Nº 8.</p>
<p>Texto gentileza de José Casimiro y la Lista Angeles Arcabuceros.</p>

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		<title>N° 641 - Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes (Capítulo XXI)</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jul 2010 11:05:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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Del día ya no quedaba más que una barra de nubes iluminadas en el horizonte, cuando, por una lomada, enfrentamos los paraísos viejos de una tapera.
Don Segundo, revisando el alambrado, vio que podía dar paso en un lugar en que dos hilos habían sido cortados. Tal vez una tropa de carros eligió el sitio, con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/641/DonSegundoSombra_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>Del día ya no quedaba más que una barra de nubes iluminadas en el horizonte, cuando, por una lomada, enfrentamos los paraísos viejos de una tapera.</p>
<p>Don Segundo, revisando el alambrado, vio que podía dar paso en un lugar en que dos hilos habían sido cortados. Tal vez una tropa de carros eligió el sitio, con el fin de hacer noche, aprovechando un robito de pastoreo para sus animales. No se veía a la redonda ninguna población, de suerte que el campo era como de quien lo tomara, y los arbolitos, aunque en número de cuatro solamente, debían haber volteado alguna rama o gajo que nos sirviera para hacer fuego.</p>
<p>Hicimos pasar nuestras tropillas al campo y, luego de haber desensillado, juntamos unas biznagas secas, unos manojos de hojarasca, unos palitos y un tronco de buen grueso. Prendimos fuego, arrimamos la pavita, en que volcamos el agua de un chifle para yerbear, y, tranquilos, armamos un par de cigarrillos de laguayaca, que perdimos en las primeras llamaradas.</p>
<p>Como habíamos hecho el fogón cerca de un tronco de tala caído, tuvimos donde sentarnos, y ya nos decíamos que la vida de resero, con todo, tiene sus partes buenas como cualquiera. Creo que la afición de mi padrino a la soledad debía influir en mí; la cosa es que, rememorando episodios de mi andar, esas perdidas libertades en la pampa me parecían lo mejor. No importaba que el pensamiento lo tuviera medio dolorido, empapado de pesimismo, como queda empapada de sangre la matra que ha chupado el dolor de una matadura.</p>
<p>De grande y tranquilo que era el campo, algo nos regalaba de su grandeza y su indiferencia. Asamos la carne y la comimos sin hablar. Pusimos sobre las brasas la pavita y cebé unos amargos. Don Segundo me dijo, con su voz pausada y como distraída:</p>
<p>-Te vi&#8217;a contar un cuento, para que se lo repitás a algún amigo cuando éste ande en la mala.</p>
<p>Cebé con más lentitud. Mi padrino comenzó el relato:</p>
<p>&#8220;Esto era en tiempo de Nuestro Señor Jesucristo y sus Apóstoles.&#8221;</p>
<p>Quedé un rato a la espera. Don Segundo nos dejaba caer, así, en un reino de ficción. Ibamos a vivir en el hilo de un relato. Saldríamos de una parte a otra. ¿De dónde y para dónde?</p>
<p>&#8220;Nuestro Señor, que según dicen jue el creador de la bondá, sabía andar de pueblo en pueblo y de rancho en rancho, por Tierra Santa, enseñando el Evangelio y curando con palabras. En estos viajes, lo llevaba de asistente a San Pedro, al que lo quería mucho, por creyente y servicial.</p>
<p>&#8220;Cuentan que en uno de esos viajes, que por demás veces eran duros como los del resero, como jueran por llegar a un pueblo, a la mula en que iba Nuestro Señor se le perdió una herradura y dentró a manquiar.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/641/DonSegundoSombra2_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>&#8220;-Fijáte -le dijo Nuestro Señor a San Pedro- si no ves una herrería, que ya estamos dentrando al poblao.</p>
<p>&#8220;San Pedro, que iba mirando con atención, divisó un rancho viejo de paredes rajadas, que tenía encima de una puerta un letrero que decía: «ERRERíA».</p>
<p>Sobre el pucho, se lo contó al Maistro y pararon delante del corralón.</p>
<p>&#8220;-¡Ave María! -gritaron. Y junto con un cuzquito ladrador, salió un anciano harapiento que los convidó a pasar.</p>
<p>&#8220;-Güenas tardes -dijo Nuestro Señor-. ¿Podría herrar mi mula que ha perdido la herradura de una mano?</p>
<p>&#8220;-Apiensén y pasen adelante -contestó el viejo-. Voy a ver si puedo servirlos.</p>
<p>&#8220;Cuando, ya en la pieza, se acomodaron sobre unas sillas de patas quebradas y torcidas, Nuestro Señor le preguntó al herrero:</p>
<p>&#8220;-¿Y cuál es tu nombre?&#8221;</p>
<p>-Me llaman Miseria -respondió el viejo, y se jue a buscar lo necesario pa servir a los forasteros.</p>
<p>&#8220;Con mucha pacencia anduvo este servidor de Dios, olfateando en sus cajones y sus bolsas, sin hallar nada. Acobardao iba a golverse pa pedir disculpa a los que estaban esperando, cuando regolviendo con la bota un montón debasuras y desperdicios, vido una argolla de plata grandota.</p>
<p>&#8220;-¿Qué haceh&#8217;aquí vos? -le dijo, y recogiéndola se jue pa donde estaba la fragua, prendió el juego, reditió la argolla, hizo a martillo una herradura y se la puso a la mulita de Nuestro Señor. ¡Viejo sagaz y ladino!</p>
<p>-¿Cuánto te debemos, güen hombre? -preguntó Nuestro Señor.</p>
<p>&#8220;Miseria lo miró bien de arriba abajo y, cuando concluyó de filiarlo, le dijo:</p>
<p>&#8220;-Por lo que veo, ustedes son tan pobres como yo. ¿Qué diantre les vi&#8217;a cobrar? Vayan en paz por el mundo, que algún día tal vez Dios me lo tenga en cuenta.</p>
<p>&#8220;-Así sea -dijo Nuestro Señor y, después de haberse despedido, montaron los forasteros en sus mulas y salieron al sobrepaso.</p>
<p>&#8220;Cuando iban ya retiraditos, le dice a Jesús este San Pedro, que debía ser medio lerdo:</p>
<p>&#8220;-Verdá, Señor, que somos desagradecidos. Este pobre hombre nos ha herrao la mula con una herradura&#8217;e plata, no noh&#8217;a cobrao nada por más que es repobre, y nohotros nos vamos sin darle siquiera una prenda de amistá.</p>
<p>&#8220;-Decís bien -contestó Nuestro Señor-. Volvamos hasta su casa pa concederle tres Gracias, que él eligirá a su gusto.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/641/DonSegundoSombra3_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>&#8220;Cuando Miseria los vido llegar de güelta creyó que se había desprendido la herradura y los hizo pasar como endenantes. Nuestro Señor le dijo a qué venían y el hombre lo miró de soslayo, medio con ganitas de rairse, medio con ganitas de disparar.</p>
<p>&#8220;-Pensá bien -dijo Nuestro Señor- antes de hacer tu pedido.</p>
<p>&#8220;San Pedro, que se había acomodado atrás de Miseria, le sopló:</p>
<p>&#8220;-Pedí el Paraíso.</p>
<p>&#8220;Cayáte, viejo -le contestó por lo bajo Miseria, pa después decirle a Nuestro Señor:</p>
<p>&#8220;Quiero que el que se siente en mi silla, no se pueda levantar della sin mi permiso.</p>
<p>&#8220;Concedido -dijo Nuestro Señor-. ¿A ver la segunda Gracia? Pensála con cuidado.</p>
<p>&#8220;-¡Pedí el Paraíso, porfiao! -le sopló de atrás San Pedro.</p>
<p>&#8220;-Cayáte, viejo metido -le contestó por lo bajo Miseria, pa después decirle a Nuestro Señor:</p>
<p>&#8220;-Quiero que el que suba a mis nogales, no se pueda bajar dellos sin mi permiso.</p>
<p>&#8220;-Concedido -dijo Nuestro Señor-. Y aura, la tercera y última Gracia. No te apurés.</p>
<p>&#8220;-¡Pedí el Paraíso, porfiao! -le sopló de atrás San Pedro.</p>
<p>&#8220;-¿Te querés callar, viejo idiota? -le contestó Miseria enojao, pa después decirle a Nuestro Señor:</p>
<p>&#8220;-Quiero que el que se meta en mi tabaquera no pueda salir sin mi permiso.</p>
<p>-&#8221;Concedido -dijo Nuestro Señor, y después de despedirse, se jue.</p>
<p>&#8220;Ni bien Miseria quedó solo, comenzó a cavilar y, poco a poco, jue dentrándole rabia de no haber sabido sacar más ventaja de las tres Gracias concedidas.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/641/DonSegundoSombra4_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>-&#8221;También, seré sonso -gritó, tirando contra el suelo el chambergo-. Lo que es, si aurita mesmo se presentara el demonio, le daría mi alma con tal de poderle pedir veinte años de vida y plata a discreción.</p>
<p>&#8220;En ese mesmo momento, se presentó a la puerta&#8217;el rancho un caballero que le dijo:</p>
<p>&#8220;-Si querés, Miseria, yo te puedo presentar un contrato, dándote lo que pedís-. Y ya sacó un rollo de papel con escrituras y numeritos, lo más bien acondicionado, que traiba en el bolsillo. Y allí las leyeron juntos a las letras y, estando conformes en el trato, firmaron los dos con mucho pulso, arriba de un sello que traiba el rollo.&#8221;</p>
<p>-¡Reventó la yegua el lazo! -comenté.</p>
<p>-Aura verás, dejáte estar callao para aprender cómo sigue el cuento.</p>
<p>Miramos alrededor la noche como para no perder contacto con nuestra existencia actual, y mi padrino prosiguió:</p>
<p>&#8220;Ni bien el Diablo se jue y Miseria quedó solo, tantió la bolsa de oro que le había dejao Mandinga, se miró en el bañadero de los patos, donde vido que estaba mozo, y se jue al pueblo pa comprar ropa, pidió pieza en la fonda como señor, y durmió esa noche contento.</p>
<p>&#8220;¡Amigo! Había de ver cómo cambió la vida d&#8217;este hombre. Terció con príncipes y gobernadores y alcaldes, jugaba como nenguno en las carreras, viajó por todo el mundo, tuvo trato con hijas de reyes y marqueses&#8230;</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/641/DonSegundoSombra5_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>&#8220;Pero, bien dicen que pronto se pasan los años cuando se emplean de este modo, de suerte que se cumplió el año vigésimo y en un momento casual en que Miseria había venido a rairse de su rancho, se presentó el Diablo con el nombre de caballero Lilí, como vez pasada, y peló el contrato pa exigir que se le pagara lo convenido.</p>
<p>&#8220;Miseria, que era hombre honrao, aunque medio tristón le dijo a Lilí que lo esperara, que iba a lavarse y ponerse güena ropa pa presentarse al Infierno, como era debido. Así lo hizo, pensando que al fin todo lazo se corta y que su felicidá había terminao.</p>
<p>&#8220;Al golver lo halló a Lilí sentao en su silla aguardando, con pacencia.</p>
<p>&#8220;-Ya estoy acomodao -le dijo-, ¿vamos yendo?</p>
<p>&#8220;-¡Cómo hemos de irnos -contestó Lilí- si estoy pegao con esta silla como por encanto!</p>
<p>&#8220;Miseria se acordó de las virtudes que le había concedido el hombre&#8217;e la mula y le dentró una risa tremenda.</p>
<p>&#8220;-¡Enderezáte, pues, maula, si sos diablo! -le dijo a Lilí.</p>
<p>&#8220;Al ñudo éste hizo bellaquear la silla. No pudo alzarse ni un chiquito y sudaba, mirándolo a Miseria.</p>
<p>&#8220;-Entonces -le dijo el que fue herrero-, si querés dirte, firmáme otros veinte años de vida y plata a discreción.</p>
<p>&#8220;El demonio hizo lo que le pedía Miseria, y éste le dio permiso pa que se juera.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/641/DonSegundoSombra6_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>&#8220;Otra vez el viejo, remozado y platudo, se golvió a correr mundo: terció con príncipes y manates, gastó plata como naides, tuvo trato con hijas de reyes y de comerciantes juertes &#8230;</p>
<p>&#8220;Pero los años, pa&#8217;l que se divierte, juyen pronto, de suerte que, cumplido el vigésimo, Miseria quiso dar fin cabal a su palabra y rumbió al pago de su herrería.</p>
<p>&#8220;A todo esto Lilí, que era medio lenguarás y alcahuete, había contao en los infiernos el encanto&#8217;e la silla.</p>
<p>&#8220;-Hay que andar con ojo alerta -había dicho Lucifer-. Ese viejo está protegido y es ladino. Dos serán los que lo van a buscar al fin del trato.</p>
<p>&#8220;Por esto jue que al apiarse en el rancho, Miseria vido que lo estaban esperando dos hombres, y uno de ellos era Lilí.</p>
<p>&#8220;Pasen adelante; sientensén -les dijo-, mientras yo me lavo y me visto pa dentrar al Infierno, como es debido.</p>
<p>&#8220;-Yo no me siento -dijo Lilí.</p>
<p>&#8220;-Como quieran. Pueden pasar al patio y bajar unas nueces, que seguramente serán las mejores que habrán comido en su vida&#8217;e diablos.</p>
<p>&#8220;Lilí no quiso saber nada; pero, cuando se hallaron solos, su compañero le dijo que iba a dar una güelta por debajo de los nogales, a ver si podía recoger del suelo alguna nuez caída y probarla. Al rato no más golvió, diciendo que había hallao una yuntita y que, en comiéndolas, naide podía negar que jueran las más ricas del mundo.</p>
<p>&#8220;Juntos se jueron p&#8217;adentro y comenzaron a buscar sin hallar nada.</p>
<p>&#8220;Pa esto, al diablo amigo de Lilí se le había calentao la boca y dijo que se iba a subir a la planta, pa seguir pegándole al manjar. Lilí le advirtió que había que desconfiar, pero el goloso no hizo caso y subió a los árboles, donde comenzó a tragar sin descanso, diciéndole de tiempo en tiempo:</p>
<p>&#8220;-Cha que son güenas! ¡Cha que son güenas!</p>
<p>&#8220;-Tiráme unas cuantas -le gritó Lilí, de abajo.</p>
<p>&#8220;-Allí va una -dijo el de arriba.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/641/DonSegundoSombra7_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>&#8220;-Tiráme otras cuantas -golvió a pedirle Lilí, no bien se comió la primera.</p>
<p>&#8220;-Estoy muy ocupao -le contestó el tragón-. Si querés más, subíte al árbol.</p>
<p>&#8220;Lilí, después de cavilar un rato, se subió.</p>
<p>&#8220;Cuando Miseria salió de la pieza y vido a los dos diablos en el nogal, le dentró una risa tremenda.</p>
<p>&#8220;-Aquí estoy a su mandao -les gritó-. Vamos cuando ustedes gusten.</p>
<p>&#8220;-Es que no nos podemoh&#8217;abajar -le contestaron los diablos, que estaban como pegaos a las ramas.</p>
<p>&#8220;-Lindo -les dijo Miseria-. Entonces firmenmén otra vez el contrato, dándome otros veinte años de vida y plata a discreción.</p>
<p>&#8220;Los diablos hicieron lo que Miseria les pedía y éste les dio permiso pa que bajaran.</p>
<p>&#8220;Miseria golvió a correr mundo y terció con gente copetuda y tiró plata y tuvo amores con damas de primera.</p>
<p>&#8220;Pero los años dentraron a disparar, como denantes, de suerte que -al llegar al año vigésimo, Miseria, queriendo dar pago a su deuda se acordó de la herrería en que había sufrido.</p>
<p>&#8220;A todo esto, los diablos en el infierno le habían contao a Lucifer lo sucedido y éste, enojadazo, les había dicho:</p>
<p>&#8220;-¡Canejo! ¿No les previne de que anduvieran con esmero, porque ese hombre era por demás ladino? Esta güelta que viene, vamoh&#8217;a dir toditos a ver si se nos escapa.</p>
<p>&#8220;Por esto jue que Miseria, al llegar a su rancho, vido más gente riunida que en una jugada&#8217;e taba. Pero esa gente, acomodada como un ejército, parecía estar a la orden de un mandón con corona. Miseria pensó que el mesmito Infierno se había mudado a su casa, y llegó, mirando como pato el arriador, a esa pueblada de diablos. &#8220;Si escapo d&#8217;ésta -se dijo- en fija que ya nunca la pierdo.&#8221; Pero haciéndose el muy templao, preguntó a aquella gente:</p>
<p>&#8220;-¿Quieren hablar conmigo?</p>
<p>&#8220;-Sí -contestó juerte el de la corona.</p>
<p>&#8220;-A usté -le retrucó Miseria- no le he firmao contrato nenguno, pa que venga tomando velas en este entierro.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/641/DonSegundoSombra8_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>&#8220;-Pero me vah&#8217;a seguir -gritó el coronao-, por que yo soy el Rey de loh&#8217;Infiernos.</p>
<p>-¿Y quién me da el certificao? -alegó Miseria-. Si usté es lo que dice, ha de poder hacer de fijo que todos los diablos dentren en su cuerpo y golverse una hormiga.</p>
<p>&#8220;Otro hubiera desconfiao, pero dicen que a los malos los sabe perder la rabia y el orgullo, de modo que Lucifer, ciego de juror, dio un grito y en el momento mesmo se pasó a la forma de una hormiga, que llevaba adentro a todos los demonios del Infierno.</p>
<p>&#8220;Sin dilación, Miseria agarró el bichito que caminaba sobre los ladrillos del piso, lo metió en su tabaquera, se jue a la herrería, la colocó sobre el yunque y, con un martillo, se arrastró a pegarle con todita el alma, hasta que la camiseta se le empapó de sudor.</p>
<p>&#8220;Entonces, se refrescó, se mudó y salió a pasiar por el pueblo.</p>
<p>&#8220;¡Bien haiga, viejito sagás! Todos los días, colocaba la tabaquera sobre el yunque y le pegaba tamaña paliza, hasta empapar la camiseta pa después salir a pasiar por el pueblo.</p>
<p>&#8220;Y así se jueron los años.</p>
<p>&#8220;Y resultó que ya en el pueblo no hubo peleas, ni plaitos ni alegaciones.</p>
<p>Los maridos no las castigaban a las mujeres, ni las madres a los chicos. Tíos, primos y entenaos se entendían como Dios manda; no salía la viuda, ni el chancho; no se veían luces malas y los enfermos sanaron todos; los viejos no acababan de morirse y hasta los perros jueron virtuosos. Los vecinos se entendían bien, los baguales no corcoviaban más que de alegría y todo andaba como reló de rico. Qué, si ni había que baldiar los pozos porque toda agua era güena.&#8221;</p>
<p>-¡Ahahá! -apoyé alegremente.</p>
<p>-Sí -arguyó mi padrino-, no te me andéh&#8217;apurando.</p>
<p>&#8220;Ansina como no hay caminos sin repechos, no hay suerte sin desgracias, y vino a suceder que abogaos, procuradores, jueces de paz, curanderos, médicos y todos los que son autoridá y viven de la desgracia y vicios de la gente, comenzaron a ponerse chacones de hambre y jueron muriendo.</p>
<p>&#8220;Y un día, asustaos los que quedaban de esta morralla, se endilgaron pa lo del Gobernador, a pedirle ayuda por lo que les sucedía. Y el Gobernador, que también dentraba en la partida de los castigaos, les dijo que nada podía remediar y les dio una plata del Estao, advirtiéndoles que era la única vez que lo hacía, porque no era obligación del Gobierno el andarlos ayudando.</p>
<p>&#8220;Pasaron unos meses, y ya los procuradores, jueces y otros bichos iban mermando por haber pasao los más a mejor vida, cuando uno de ellos, el más pícaro, vino a maliciar la verdá y los invitó a todos a que golvieran a lo del Gobernador, dándoles promesa de que ganarían el plaito.</p>
<p>&#8220;Así jue. Y cuando estuvieron frente al manate, el procurador le dijo a Suecelencia que todah&#8217;esas calamidades sucedían porque el herrero Miseria tenía encerraos en su tabaquera a los diablos del Infierno.</p>
<p>&#8220;Sobre el pucho, el mandón lo mandó a trair a Miseria y, en presencia de todos, le largó un discurso:</p>
<p>&#8220;-¿Ahá, sos vos? ¡Bonito andás poniendo al mundo con tus brujerías y encantos, viejo indino! Aurita vah&#8217;a dejar las cosas como estaban, sin meterte a redimir culpas ni castigar diablos. ¿No ves que siendo el mundo como es, no puede pasarse del mal y que las leyes y lahenfermedades y todos los que viven d&#8217;ellas, que son muchos, precisan de que los diablos anden por la tierra? En este mesmo momento vah&#8217;al trote y largás loh&#8217;Infiernos de tu tabaquera.</p>
<p>&#8220;Miseria comprendió que el Gobernador tenía razón, confesó la verdá y jue pa su casa pa cumplir lo mandao.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/641/DonSegundoSombra9_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>&#8220;Ya estaba por demás viejo y aburrido del mundo, de suerte que irse dél poco le importaba.</p>
<p>&#8220;En su rancho, antes de largar los diablos, puso la tabaquera en el yunque, como era su costumbre, y por última vez le dio una güena sobada, hasta que la camiseta quedó empapada de sudor.</p>
<p>&#8220;-¿Si yo los largo van a andar embromando por aquí? -les preguntó a los mandingas.</p>
<p>&#8220;No, no -gritaban éstos de adentro-. Largános y te juramos no golver por tu casa.</p>
<p>&#8220;Entonces Miseria abrió la tabaquera y los licenció pa que se jueran.</p>
<p>&#8220;Salió la hormiguita y creció hasta ser el Malo. Comenzaron a brotar del cuerpo de Lucifer todos los demonios y redepente, en un tropel, tomó esta diablada por esas calles de Dios, levantando una polvareda como nube&#8217;e tormenta.</p>
<p>&#8220;Y aura viene el fin.</p>
<p>&#8220;Ya Miseria estaba en las últimas humeadas del pucho, porque a todo cristiano le llega el momento de entregar la osamenta y él bastante la había usado.</p>
<p>&#8220;Y Miseria, pensando hacerlo mejor, se jue a echar sobre sus jergas a esperar la muerte. Allá, en su piecita de pobre, se halló tan aburrido y desganao, que ni se levantaba siquiera pa comer ni tomar agua. Despacito no más se jue consumiendo, hasta que quedó duro y como secao por los años.</p>
<p>&#8220;Y aura es que, habiendo dejao el cuerpo pa los bichos, Miseria pensó lo que le quedaba por hacer y, sin dilación porque no era sonso, el hombre enderezó pa&#8217;l Cielo y, después de un viaje largo, golpió en la puerta d&#8217;éste.</p>
<p>&#8220;Cuantito se abrió la puerta, San Pedro y Miseria se reconocieron, pero al viejo pícaro no le convenían esos recuerdos y,haciéndose el chancho rengo, pidió permiso pa pasar.</p>
<p>&#8220;¡Hum! -dijo San Pedro-. Cuando yo estuve en tu herrería con Nuestro Señor, pa concederte tres Gracias, te dije que pidieras el Paraíso y vos me contestastes: «Cayáte, viejo idiota». Y no es que te la guarde, pero no puedo dejarte pasar aura, porque en habiéndote ofrecido tres veces el Cielo, vos te negaste a aceptarlo.</p>
<p>&#8220;Y como ahí no más el portero del Paraíso cerró la puerta, Miseria, pensando que de dos males hay que elegir el menos pior, rumbió pa&#8217;l Purgatorio a probar cómo andaría.</p>
<p>&#8220;Pero amigo, allí le dijeron que sólo podían dentrar las almas destinadas al cielo y que como él nunca podría llegar a esa gloria, por haberla desnegao en la oportunidá, no podían guardarlo. Las penas eternas le tocaba cumplirlas en el Infierno.</p>
<p>&#8220;Y Miseria enderezó al Infierno y golpió en la puerta, como antes golpiaba en la tabaquera sobre el yunque, haciendo llorar los diablos. Y le abrieron, ¡pero qué rabia no le daría cuando se encontró cara a cara con el mesmo Lilí!</p>
<p>&#8220;-¡Maldita mi suerte -gritó-, que andequiera he de tener conocidos!</p>
<p>&#8220;Y Lilí, acordándose de las palizas, salió que quemaba, con la cola como bandera&#8217;e comisaría, y no paró hasta los pieses mesmos de Lucifer, al que contó quién estaba de visita.</p>
<p>&#8220;Nunca los diablos se habían pegao tan tamaño susto, y el mesmo Ray de loh&#8217;Infiernos, recordando también el rigor del martillo, se puso a gritar como gallina culeca, ordenando que cerraran bien toditas las puertas, no juera a dentrar semejantecachafás.</p>
<p>&#8220;Ahí quedó Miseria sin dentrada a ningún lao, porque ni en el Cielo, ni en el Purgatorio, ni en el Infierno lo querían como socio; y dicen que es por eso que, desde entonces, Miseria y Pobreza son cosas de este mundo y nunca se irán a otra parte, porque en ninguna quieren almitir su existencia.&#8221;</p>
<p>Una hora habría durado el relato y se había acabado el agua. Nos levantamos en silencio para acomodar nuestras prendas.</p>
<p>-¡Pobreza! -dije estirando mi manta donde iba a echarme.</p>
<p>-¡Miseria! -dije acomodando el cojinillo que me serviría de almohada.</p>
<p>Y me largué sobre este mundo, pero sin sufrir, porque al ratito estaba como tronco volteado a hachazos.</p>
<p><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/641/DonSegundoSombra10_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>Ricardo Güiraldes</p>
<p>Texto gentileza de Inti Alpert</p>

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		<item>
		<title>Nº 640 - El hombre que reveló los secretos de los Andes</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Jul 2010 13:35:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Misceláneas]]></category>

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		<description><![CDATA[
Hijo de un marino mercante y de un ama de casa, Ramos se recibió de geólogo en 1965
Foto: LA NACION  /  Soledad Aznarez
 
Por Leila Guerriero para LA NACION
El tipo le dijo: &#8220;Ramos, va a perder el tiempo. Usted tiene mente para la matemática, la física, ese tipo de cosas&#8221;. Ramos le contestó: &#8220;Pero a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/640/SecretosLosAndes_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="287" height="192" /></p>
<p style="text-align: center;">Hijo de un marino mercante y de un ama de casa, Ramos se recibió de geólogo en 1965<br />
Foto: LA NACION  /  Soledad Aznarez</p>
<p><strong> </strong></p>
<p align="left"><strong>Por Leila Guerriero para LA NACION</strong></p>
<p align="left">El tipo le dijo: &#8220;Ramos, va a perder el tiempo. Usted tiene mente para la matemática, la física, ese tipo de cosas&#8221;. Ramos le contestó: &#8220;Pero a mí me gusta la abogacía&#8221;. Y el tipo, que era profesor de matemática, le volvió a decir: &#8220;Ramos, piénselo bien&#8221;.</p>
<p align="left">Ramos era precoz: tenía 15 años, estaba terminando el colegio secundario, había sido un alumno bueno, pero díscolo -estudiar le tomaba diez minutos y vivía preguntándose qué hacer el resto del tiempo- y, aunque quería ser abogado, después de escuchar la advertencia de aquel profesor decidió que ya que su hermano Dante, su gemelo perfecto, quería ser físico nuclear, él bien podía intentar compartir el curso de ingreso y ver de qué se trataban esas ciencias duras para las que, decían, tenía condición. A lo largo de todo el verano Víctor Ramos hizo el curso de ingreso a la Facultad de Ciencias Exactas de la  Universidad de Buenos Aires y supo que no iba a ser abogado, casi desde el principio, cuando recibió un librito editado por Eudeba que se llamaba Ochocientas ochenta y ocho palabras sobre la ciencia.</p>
<p align="left">&#8220;Yo nunca había escuchado la palabra geología, pero ese librito decía que, si te gustaban la física, la química y la montaña, tenías todo lo necesario para ser un geólogo. Y a mí me encantaba la montaña desde que había ido a Bariloche y subido al cerro López, y sentí que estar ahí era lo más impresionante que me había pasado. Así, gracias a las Ochocientas ochenta y ocho palabras sobre la ciencia, descubrió su vocación. Con el tiempo devino no sólo el primer miembro latinoamericano en ingresar, después de un siglo, a la Sociedad Geológica  Americana; no sólo el primer geólogo en recibir el premio Bunge &amp; Born (que obtuvieron también Luis Federico Leloir, Alfredo Lanari, Alfredo Pavlovsky y Armando Parodi, entre otros) sino, sobre todo, el hombre responsable de atesorar la mayor cantidad de conocimiento acerca de un sitio que estuvo a punto de quitarle la vida ?varias veces? y que le dio, a cambio, sus mejores secretos: la cordillera de los Andes.</p>
<p align="center"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/640/SecretosLosAndes2_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p align="left"><strong> </strong></p>
<p align="left"><strong>* * * </strong></p>
<p align="left">Es de noche. Víctor Ramos conduce por la Avenida del Libertador. Habla de la vida en los countries, del apartheid, de Ischigualasto, de los Andes.</p>
<p align="left">La cordillera de los Andes es una cordillera única. ¿Ahí dice que esta es la calle Olazábal?</p>
<p align="left">No.</p>
<p align="left">Entonces, es la otra cuadra. Los continentes están en constante movimiento. Africa chocó con Europa y se formaron los Alpes. La  India chocó con Asia y se formaron los Himalayas. Pero todas esas cadenas tuvieron un período previo y antes de ser sistemas colisionales fueron sistemas alzados por el hundimiento de la corteza oceánica, que hace que el continente se abolle y crezca. Eso es lo que sucedió con la cordillera de los Andes, que no es una cordillera más, sino un ejemplo único: una cordillera antes del choque.</p>
<p align="left">¿Y va a volver a chocar?</p>
<p align="left">Probablemente, con Asia. En millones de años. Una vez me invitaron a la televisión, y le dije a un conductor que todas las ciudades que están al pie de la cordillera seguramente van a terminar destruidas por una falla. Se armó un lío bárbaro. El hombre me miraba y me decía: &#8220;Pero mire que en este momento nos están viendo en Mendoza&#8221;. Y yo hablaba de cinco millones de años. ¿Esta es Olazábal?</p>
<p align="left">No.</p>
<p align="left">Yo tenía un profesor que decía que así como otros coleccionan estampillas, nosotros coleccionamos montañas. Y así como mis colegas me muestran los Himalayas, las Rocallosas&#8230; ¿Qué dice ese cartel? ¿Olazábal?</p>
<p align="left">No.</p>
<p align="left">ta madre&#8230; Así como ellos me muestran, cuando vienen acá uno es responsable por los Andes. ¿Y esta? ¿Es Olazábal?</p>
<p align="left">No.</p>
<p align="left">ta madre. Otra vez.</p>
<p align="left">Conduce como habla: rápido, seguro, sin interrupciones. Como si el tiempo fuera una materia en extinción.</p>
<p align="left"><strong> </strong></p>
<p align="left"><strong>* * * </strong></p>
<p align="left">Hijo de un marino mercante y de un ama de casa, se recibió de geólogo en 1965 y noviaba ya con Nina, una compañera de la facultad dos años mayor que él, cuando se fue a hacer un máster a Holanda y tardó dos años en volver. Regresó en 1967 y se casaron. La imposibilidad de dedicarse a una carrera académica en la UBA ?haber sido discípulo de uno de los profesores apaleados durante la Noche de los Bastones Largos lo transformó, también a él, en indeseable? lo decidió a aceptar un trabajo en Brasil. Se mudó allá; tuvo su primer hijo. Cuando una compañía minera le ofreció un puesto en Estados Unidos dijo que no, desechó un futuro acomodado y volvió a la Argentina donde tuvo dos hijos más, compró casa en La  Lucila y empezó a trabajar, con magra paga, en el Servicio Geológico del Instituto Nacional de Geología y Minería.</p>
<p align="center"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/640/SecretosLosAndes3_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p align="left">Yo no tengo más talento que el trabajo. Cuando uno dice: &#8220;Voy a estudiar tal cosa&#8221;, y a la primera de cambio viene la compañía petrolera equis y le ofrece tanta guita y uno se olvida de lo que quería hacer, sonó. Cuando me vine de Brasil, no llegaba con el sueldo a fin de mes. Pero si alguien se acuerda alguna vez de mí, dirá: &#8220;Ese tipo conocía los Andes&#8221;. No hay mucha gente que durante cincuenta años haya estudiado los Andes, desde Colombia hasta la Argentina.</p>
<p align="left">Todo lo que tiene, un auto chico, la casa en La Lucila, un estudio en Núñez, se lo debe a la imposibilidad y a la exclusión: como sólo pudo regresar a la vida académica cuando su interventor, Gregorio Klimovsky, lo convocó en 1984, los años durante los cuales tuvo que trabajar obligatoriamente en la gestión privada le permitieron juntar algunos pesos. Ahora, después de haber sido vicedecano durante ocho años, es, otra vez, lo que más quiere: profesor.</p>
<p align="left"><strong> </strong></p>
<p align="left"><strong>* * * </strong></p>
<p align="left">¡Ay! Otra vez el teléfono. ¡No! Pero ¿quién llama ahora?</p>
<p align="left">Es un día de furia en casa de Víctor  Ramos, en La  Lucila. Dos nenas rubias miran televisión mientras su abuela Nina, una mujer fornida y alta, con una energía temeraria, se levanta, una y otra vez, a atender el teléfono. Llaman su hija, sus nueras, su marido: una de las nueve nietas baila en el acto de fin de curso y toda la familia se moviliza para verla bailar. La casa tiene gran patio, columpio, sala con piano, flores, tapices de lana, libros, piedras, fósiles.</p>
<p align="left">Nos mudamos acá cuando volvíamos de Brasil, y Víctor a duras penas consiguió trabajo. Yo también soy geóloga, pero dejé de trabajar porque el sueldo se me iba en pagarle a una persona para que cuidara a los chicos. Y encima fue el Rodrigazo. De un día para otro, todo subió como el sesenta por ciento.</p>
<p align="left">Sin embargo, eran felices. Víctor partía a sus expediciones de campaña y a veces se llevaba a la familia en carpa, en camioneta, en Unimog.</p>
<p align="left">El estudia la estructura de los Andes, y para eso hay que tener un don. Hay pocos geólogos que tengan esa facilidad de ver y, a simple vista, hacerse una idea de cómo fue el proceso de formación de esa montañas.</p>
<p align="left"><strong> </strong></p>
<p align="center"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/640/SecretosLosAndes4_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p align="left"><strong>* * * </strong></p>
<p align="left">Yo miro una montaña y tengo la impresión de que la montaña se mueve. Va a una velocidad mucho menor que la nuestra, pero si uno sabe ver, la vivacidad es impresionante. Los Andes están en pleno crecimiento, y uno puede ver cómo se las ingenian para producir terremotos, por dónde salen los volcanes. Quizás una persona ve un paisaje y le gustan los colores, y yo veo el producto de un levantamiento de hace cinco millones de años y evidencias de que se sigue levantando.</p>
<p align="left">Un día, caminando por el desierto de San Juan, Víctor Ramos vio unas rocas; rocas que existen en los fondos oceánicos a 2000 metros de profundidad; rocas que había visto, también, en la cordillera entre Canadá y Estados Unidos. Lo demás fue atar cabos. Era 1985 cuando presentó un trabajo durante un congreso en Chile, en el que postuló que gran parte de ese país había sido un continente llamado Chilenia, que había colisionado con América del Sur.</p>
<p align="left">Se me mataron de risa. En la cena de clausura cantaban una especie de cueca y se mofaban: &#8220;El colega trasandino ha tomado mucho vino&#8221;. Veinticinco años después, en 2000, entré en la Academia Chilena de Ciencias por haber descubierto que Chilenia era un bloque. Se sospecha que se desprendió de Laurentia, que es el nombre del continente norteamericano.</p>
<p align="left">Gracias a aquel descubrimiento, la Sociedad Geológica  Americana lo nombró miembro honorario y Ramos fue, después de un siglo entero, el primer sudamericano en ocupar ese lugar.</p>
<p align="left"><strong> </strong></p>
<p align="left"><strong>* * * </strong></p>
<p align="left">Era 1986 cuando realizó los levantamientos sistemáticos de la geología del Aconcagua, que permitieron conocer la historia y la edad de esa montaña: eso quiere decir que fue hasta allí, llegó a la cumbre, recogió las piedras que era necesario recoger. En el año 1900, un geólogo había hecho lo propio, pero la inexistencia de estudios de laboratorio precisos hicieron que la edad y la historia del Aconcagua quedaran sumidas, ochenta años más, en el misterio.</p>
<p align="left">Intenté cuatro veces, pero por cuestiones climáticas tuve que bajar. Una vez armamos la carpa demasiado cerca de un precipicio enorme. La llenamos con 27 piedras. Menos mal, porque vino una tromba, chupó la carpa y nos quedamos tapados apenas con la lona. Cuando paró el viento, salimos como rata por tirante. La vez que hice cumbre, me mandé solo, pero se me juntaron dos mendocinos. Les dije: &#8220;Los ayudo, pero desde ningún punto de vista, si tienen un problema, voy a bajar con ustedes&#8221;. Subimos. Al primer campamento ya estaban medio boleados. Tenía que hacerles la comida, armarles la carpa.  Les dije: &#8220;Tomen agua, hagan caldito; hidrátense&#8221;. Al ratito, me golpean la carpa: no podían prender el calentador. &#8220;Pasen&#8221;, les dije. Les hice la sopita; les di de comer. Al otro día subimos a 6100 metros y, de nuevo, yo haciendo de papá. Voy, les preparo el agua, les doy de comer. Un día les dije: &#8220;Mañana, a las cinco, salgo camino a la cumbre. Si quieren venir conmigo, bien&#8221;. Salimos, y al poco rato vi que se quedaban rezagados. Y les dije: &#8220;Miren, no los veo, muchachos&#8221;. Saqué el termo con agua que llevaba; les dije: &#8220;Tomen, yo me voy para arriba&#8221;. Y me fui para la cumbre, sin agua. Y esa vez llegué.</p>
<p align="center"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/640/SecretosLosAndes5_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p align="left">Llegó. Le quedaban sólo tres fotos. Hizo tres veces clic y se sentó a mirar. Tenía 41 años; se estaba transformando en el hombre gracias a quien, en breve, se sabría que esa montaña había sido un volcán, que tenía una edad de entre 15 y 8 millones de años, pero allí, en la cumbre, lo único en lo que podía pensar era en que estaba muerto de sed.</p>
<p align="left"><strong> </strong></p>
<p align="left"><strong>* * * </strong></p>
<p align="left">Según la RAE, la geología es &#8220;la ciencia que trata de la forma exterior e interior del globo terrestre, de la naturaleza de las materias que lo componen y de su formación, de los cambios o alteraciones que estas han experimentado desde su origen, y de la colocación que tienen en su actual estado&#8221;. Detrás de esas palabras suaves ?&#8221;formación&#8221;, &#8220;cambios&#8221;, &#8220;alteraciones&#8221;? se esconden las calamidades de la tierra: erupciones, terremotos, grietas de infarto. Si tienen suerte, los geólogos se topan, alguna vez, con su objeto de estudio: le ven los dientes a la bestia.</p>
<p align="left">Fue en el valle del Bermejo. Ibamos con dos alumnos a ver una falla activa. Y de golpe siento como si viniera un camión con acoplado. Me doy vuelta y veo una enorme mancha de polvo que, en una décima de segundo, llegó donde estábamos nosotros. Empezamos a saltar para todos lados; nos tapamos de polvo. Habíamos estado a 20 km de un terremoto de 4° en la magnitud de Richter.</p>
<p align="left">Y en ese momento, mientras saltaba en una tierra incontrolable, tragaba polvo y oía aquel ruido atronador, no tuvo miedo. Pensó una sola cosa:</p>
<p align="left">&#8220;Al fin&#8221;, pensé. Al fin siento uno. Pero después de tanto, uno pierde el susto. Una vez, en San Antonio de los Cobres, no había agua y nos proveía un vehículo cada dos o tres días. Habíamos armado la carpa a la vera del cauce sequísimo del río San Antonio. Un día estábamos durmiendo y oí un ruido tremendo. Abrí la carpa y toqué algo húmedo. Me di cuenta, les grité a los otros y corrimos barranca arriba. Apenas llegamos, pasó una creciente impresionante por el lugar en el que habíamos estado. Si no me hubiera despertado el ruido de las piedras, estábamos muertos. Lo peor empezó después: el vehículo no pudo llegar por dos días, por la creciente, y cuando se nos acabó el agua, tuvimos que tendernos inmóviles, en estado de letargo, esperando, para no consumir líquido.</p>
<p align="left">Otra vez, hace unos años, cruzando entre la Argentina y Chile a bordo de una barcaza vieja, después de casi naufragar, de casi colapsar por efecto del viento y de los témpanos, Ramos llegó a destino ?Cocoví, un puesto de la Gendarmería?, y regresó al país caminando, tomando muestras. Seis días más tarde, llegó a un puesto: había dos paisanos y una radio.</p>
<p align="left">Uno me dijo: &#8220;La radio dice que están buscando un geólogo, que lo dejaron en Cocoví hace seis días y que todavía no apareció. Debe de ser usted&#8221;. Al día siguiente, cuando llegué a la estancia donde me esperaban, me miraron como a Lázaro resucitado, como el Lázaro que una vez fue.</p>
<p align="left">* * *</p>
<p align="left">Ya lo había hecho antes con otros geólogos: alcanzar el remoto lago Nansen, en la provincia de Santa Cruz. Para eso, viajaban hasta Gobernador Gregores; seguían en Unimog durante un día hasta las nacientes del lago Belgrano; subían a un bote inflable; navegaban esquivando cataratas que no figuraban en el mapa y caían en el lago Azara, donde pasaban unos rápidos frenéticos y desembocaban, al fin, en el Nansen. Esa vez, a fines de marzo, Ramos hizo el viaje con tres colegas mujeres, de entre 30 y 35 años.</p>
<p align="left">Un día empezó a nevar. Dos de las mujeres no habían visto nunca nieve y se pusieron a hacer un muñequito. Yo veía que se estaba cerrando toda la cordillera y decía: &#8220;¡Caray! Si no salimos, vamos a pasar el invierno acá&#8221;.</p>
<p align="left">Al día siguiente, cuando abrió la carpa y vio que seguía nevando, tomó la decisión: había que irse.</p>
<p align="left">Empezamos a cruzar el Nansen, pero a mitad del camino empezó un vendaval de viento y lluvia. No había forma de mantener el circuito de alimentación de nafta seco. Se paró el motor y nos fuimos hundiendo. Tratamos de nadar con el bote hasta la costa, pero, cuando llegamos a la orilla, toda la comida se había ido. Teníamos una carpa y bolsas de dormir empapadas. Nos metimos los cuatro en la carpa para dos y tratamos de dormir. A la mañana siguiente, seguía nevando.</p>
<p align="center"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/640/SecretosLosAndes6_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p align="left">Empezaron a caminar. Ramos conocía bien la zona, pero las mujeres estaban muertas vivas.</p>
<p align="left">Una me dijo: &#8220;Vayan; yo me quedo acá&#8221;. Le dije: &#8220;Si te quedás acá, te doy ya el certificado de muerte&#8221;. Al segundo día, nos quedaba una sola torta frita y la cortamos en cuatro.</p>
<p align="left">Al llegar la noche, encontraron un puesto de veranada, donde había oculto en una viga un paquete de fideos para sopa: un puñado.</p>
<p align="left">Entonces, las mujeres me dijeron: &#8220;Decidimos que eso te lo comas vos y vayas a buscar ayuda. Nosotras no podemos seguir&#8221;.</p>
<p align="left">Ramos comió y, al otro día, se fue. Hundido en nieve, dejando atrás a tres que dependían de él. Si se moría, las tres estaban muertas.</p>
<p align="left">Horas más tarde, llegué a una estancia. Conocía al dueño. Le conté lo que pasaba y llamó al capataz. Armaron los caballos, agarraron una pata de cordero y se fueron a buscar a las chicas. Yo me quedé en la estancia, con remordimiento, porque sabía que las chicas, mientras, estaban muertas de hambre. Pero las encontraron, y algunas horas más tarde volvieron bien.</p>
<p align="left">¿Valió la pena?</p>
<p align="left">-Si. Porque encontramos unos amonites pequeños en la cordillera de la Concepción, que permitieron conocer cómo era la geología de ese lugar.</p>
<p align="left">-Casi se mueren por unos amonites.</p>
<p align="left">-Y si. Pero eran unos buenos amonites.</p>
<p align="left"><strong> </strong></p>
<p align="left"><strong> </strong></p>
<p align="left"><strong>VICTOR RAMOS<br />
Un argentino que quiso ser abogado, pero fue un geólogo reconocido en el mundo </strong></p>
<p align="left"><strong> </strong></p>
<p align="left"><strong>Quién es: </strong>Víctor  Ramos fue el primer geólogo en recibir el premio Bunge y Born, una importante distinción a la trayectoria que obtuvieron, antes que él, Luis Federico Leloir y Armando Parodi, entre otros.</p>
<p align="left"><strong> </strong></p>
<p align="left"><strong>Qué hizo: </strong>Es el geólogo que más sabe en el mundo sobre la cordillera de los Andes. Combinando sus dos pasiones -la geología y el andinismo- fue el primer científico en tomar muestras de rocas de la cumbre del Aconcagua que sirvieron, después, para determinar su edad y para saber que la montaña era, en el origen, un volcán.</p>
<p><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/640/SecretosLosAndes7_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Leila Guerriero para LA NACION</strong></p>

]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Nº 639 - La patria, su pasado, su presente y su porvenir</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 13:24:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Fechas Evocatorias]]></category>

		<category><![CDATA[Historia]]></category>

		<category><![CDATA[Historia Argentina]]></category>

		<category><![CDATA[Peronismo]]></category>

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		<description><![CDATA[
En la comida anual de camaradería de las Fuerzas Armadas de la Nación, realizada el día 6 de Julio de 1951, en celebración del 135º aniversario de la Independencia, el Excelentísimo señor Presidente de la República, General de Ejército Juan Perón, pronunció el discurso que se publica seguidamente.
Camaradas:
Una vez más en el camino de nuestros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/639/PatriaPasadoPresentePorvenir_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="351" height="280" /></p>
<p>En la comida anual de camaradería de las Fuerzas Armadas de la Nación, realizada el día 6 de Julio de 1951, en celebración del 135º aniversario de la Independencia, el Excelentísimo señor Presidente de la República, General de Ejército Juan Perón, pronunció el discurso que se publica seguidamente.</p>
<p>Camaradas:</p>
<p>Una vez más en el camino de nuestros afanes e inquietudes nos reunimos para recordar el nuevo aniversario de la Independencia Nacional.</p>
<p>Desde 1944, ininterrumpidamente y en función exclusiva de las responsabilidades que pesan sobre mí, he tenido siempre el honor y la satisfacción de expresar mis pensamientos y mis sentimientos en estas mismas y cordiales circunstancias.</p>
<p>He recorrido, en mis recuerdos, estos actos desde los primeros hasta los últimos en que mi palabra, como hoy, debía tener ya el tono de mi responsabilidad.</p>
<p>He querido hacer así un examen de mi propia conciencia confrontando por mí mismo mis propias palabras con el testimonio de las realidades que están a la vista de todos.</p>
<p>Es el resultado de ese íntimo y sereno examen de mi concien­cia lo que me autoriza a decir esta noche que mis palabras, en estos actos anuales de camaradería, han sido siempre el reflejo de la autén­tica verdad de la Nación comprobada en la elocuencia de las reali­zaciones alcanzadas.</p>
<p>Con el mismo tono de la verdad con que siempre hablé quiero hacerlo esta noche a los hombres que de manera muy especial, tienen el deber y el derecho de conocerla sin ninguna limitación, porque se trata de la verdad de la Patria, por cuyo honor todos nosotros tenemos la obligación de morir cuando fuere necesario.</p>
<p>La patria, su pasado, su presente y su porvenir</p>
<p>La Patria, su pasado, su presente y su porvenir ha sido siempre el  grande y único tema de estos actos. El gran pretexto es el recuerdo de sus glorias y tradiciones y sobre ellas apoyamos nuestro pensamiento y nuestro corazón para lanzarnos hacia el porvenir, buscando avizorar a la distancia el cumplimiento absoluto y defini­tivo de nuestros grandes ideales.</p>
<p>No vivimos en el recuerdo del pasado, como los pueblos y los hombres cuyo presente desgraciado y cuyo porvenir sin esperanzas, los obliga a refugiarse en la memoria de los tiempos mejores que pasaron.</p>
<p align="center"><img class="alignright" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/639/PatriaPasadoPresentePorvenir2_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="170" height="140" /></p>
<p>El panorama de la patria y el mundo</p>
<p>Mirando hacia el futuro y en razón del cargo que ocupo, pienso que nadie como yo podría avizorar más a lo lejos el panorama que se ofrece en estos momentos al porvenir de la República.</p>
<p>Veo las cosas de mi Patria y del mundo desde un mirador que es caja de resonancia para los problemas generales del pueblo que es la parte viva de la Patria misma; y desde ese mirador, condu­ciendo la República, me es dado contemplar el paisaje agitado del mundo en que nos ha tocado vivir.</p>
<p>Esa es la doble situación que quiero considerar, a fin de que sea conocida por los camaradas sin ninguna duda y cada uno sepa con entera claridad a qué atenerse.</p>
<p>La defensa del país: sus nuevos caracteres</p>
<p>Durante casi ochenta años hemos vivido en paz. Nuestro pueblo trabajando y nosotros educando sus hijos. El futuro inmediato no se presenta tan promisor. Ello impone una misión clara: preparar­nos y preparar al país para la defensa.</p>
<p>Tal defensa tiene hoy caracteres originales. Ya pasaron los tiempos en que nuestra actividad se reducía a los planes de opera­ciones y a la preparación e instrucción para llevarlos a cabo. Hoy la guerra penetra en campos insospechados. Desde la paz se trabaja activa e insidiosamente para minar la cohesión, la fuerza del país y la nacionalidad. Se acciona sobre los gobiernos y los pueblos en procura de hacerlos instrumentos de diversos designios.</p>
<p>Se trata de penetrar los países. Políticamente, introduciendo la descomposición y formando   quintas   columnas, hasta dividir las comunidades en bandos que sirvan allí también a la lucha general. Socialmente, tratando de anarquizar las masas de trabajadores para volcarlas en una u otra de las ideologías antagónicas, provocando conflictos artificiales y produciendo la miseria y el caos, ambientes propicios a la explotación económica o política. Económicamente, interviniendo en forma directa en los países dominados o saboteando, bloqueando o boicoteando el comercio de los que no se someten.</p>
<p>Una publicidad despiadada invade al mundo tras los objetivos determinados. En esa propaganda foránea se enrolan, en los países, los grupos de nativos a su servicio. En ese juego caen insensiblemen­te, con los malintencionados, los interesados y los ingenuos. Como generalmente  sucede, para  corromper, se usa  el dinero, poderoso incitante para los hombres sin conciencia y sin moral.</p>
<p>Tras esos mismos objetivos se interviene hoy descarada o subrepticiamente en la política interna de los países, tras el objetivo de encumbrar los hombres que sirvan los intereses foráneos en juego. Se crean asociaciones, ligas, agencias e industrias destinadas a disimular las verdaderas acciones contra el país. Se realizan congre­sos, reuniones y círculos, para reunir personas e impartir instruccio­nes más o menos disfrazadas. Se utilizan las agencias informativas, diarios, revistas, radio y cine para influenciar, presionar y organizar verdaderos chantajes internos e internacionales. Se usa el espionaje y la provocación desembozada, que, como la propaganda difama­toria, es dirigida, algunas veces, desde las oficinas del servicio exte­rior interesadas. Se realizan verdaderas organizaciones, abundante y largamente pagadas, para hacer circular rumores, calumnias e infa­mias contra países, gobiernos y personas, con procedimientos cada día más bajos y más perjudiciales. Agentes especializados se infiltran en los gremios obreros para disociarlos y destruirlos, buscando en el desorden y la desorganización, el copamiento de sectores impor­tantes dispuestos a provocar el caos y el levantamiento. A este procedimiento no escapan los sectores estudiantiles  y universitarios, víctimas de la misma prédica y de idéntica maniobra.</p>
<p>Las Fuerzas Armadas son blancos preferidos para esta clase de trabajo y propaganda. Millares de panfletos difamatorios circulan ha­cia ellas y se busca afanosamente que sus miembros y familiares se presten a la circulación de rumores y comentarios, que con apariencia inocente, lleven la perturbación y la intriga. Ellos mismos denuncian después ante las autoridades a los autores o desatan la provocación contra Jefes y Oficiales dignos, para producir acciones y reaccionas en el personal. Desgraciadamente, algún personal fuera de servicio, encuentra en estas actividades un lucrativo negocio y olvidando sus deberes sirve de instrumento a tan indigno tráfico.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/639/PatriaPasadoPresentePorvenir3_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="520" height="312" /></p>
<p>Por eso hoy, el Jefe y el Oficial deben sabor que la guerra co­mienza en forma activa en tiempo de paz. Por lo tanto su misión comienza ya a cumplirse en esa etapa. Su acción tesonera e inteligente ha de evitar que los agentes disimulados del derrotismo y la traición sean foráneos o del país, realicen sus obscuros designios.</p>
<p>Naciones que  se someten y que no se someten</p>
<p>Dentro del panorama general de toda esta lucha subrepticia pero enconada y pertinaz, las naciones así invadidas por las fuerzas inte­resadas en el dominio del mundo, reaccionan solamente de dos ma­neras: se someten dejándose invadir o no se someten, decidiéndose por su defensa.</p>
<p>Camaradas: Hace algún tiempo hablando de la Independencia Económica recordé públicamente mi decisión del 5 de junio de 1946, cuando despejé la primera incógnita que se me presentaba en el gobierno, decidiéndome por mi pueblo y por mi Patria aceptando enfrentarme con la insidia, la calumnia y la difamación de sus ene­migos de afuera y de sus agentes  de adentro.</p>
<p>Yo elegí para mi pueblo el camino de los que defienden con dignidad, pero no me quedó con eso y desde aquel entonces lo he preparado para que pueda defenderse con métodos adecuados frente a las nuevas formas de ataque inventadas en el mundo contemporáneo.</p>
<p>La invasión política y la defensa política</p>
<p>Por eso, frente a la invasión política que trata de introducir la descomposición en la comunidad por la formación de quintas colum­nas para dividir al pueblo en bandos que sirvan a la lucha general, yo he tratado de reunir a todos los argentinos detrás de un objetivo nacional,</p>
<p>Mi movimiento no tiene una plataforma política sino un programa nacional; y a sus altas cumbres: la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación no se llega -según nuestra doctrina- sino por la Justicia Social, la  Independencia Económica y la Soberanía Política.</p>
<p>Frente a nosotros se levantan los grupos que, conscientes o incons­cientemente, directa o indirectamente, sirven a las fuerzas internacio­nales de la disociación.</p>
<p>Ya una vez se aliaron con ellas&#8230; y se reunieron en una sola masa los que aceptaron la ingerencia de un imperialismo y los que sirven a la ideología extremista de otro imperialismo.</p>
<p>En aquella lucha venció el pueblo argentino; vale decir, venció la Patria.</p>
<p>Lógicamente aquella derrota no nos fue nunca sinceramente per­donada por unos ni por otros.</p>
<p>Por eso las mismas fuerzas vuelven ahora al intento fracasado, utilizando los mismos procedimientos, con el único añadido de la pa­sión desorbitada que en esta oportunidad los enceguece, en virtud de la nueva e irremediable derrota que prevén.</p>
<p>Nosotros no hemos perdido el tiempo ni olvidado la experiencia.</p>
<p>Aquella vez el pueblo intuyó su propia defensa.</p>
<p>Esta vez el pueblo sabe claramente quiénes son sus enemigos y cómo defenderse de sus ataques.</p>
<p>La invasión social y la defensa social</p>
<p>Frente a la invasión social que trata de anarquizar las masas de trabajadores para volcarlos en una u otra de sus ideologías antagónicas, provocando conflictos artificiales y produciendo la miseria y el caos, ambiente propicio para la explotación económica o política, nosotros hemos tenido buen cuidado de crear en el pueblo una definida con­ciencia social; hemos favorecido su organización y ellos han adoptado nuestra doctrina cuyos objetivos nacionales nos aseguran que los tra­bajadores argentinos no podrán ser utilizados jamás por ninguna fuer­za internacional contraria a los sagrados intereses del país.</p>
<p>Las fuerzas obreras del país orgánicamente unidas, presentan en el orden social interno y en el orden social internacional, un sólido frente, que se opone con una posición netamente argentina a las fuerzas de la disociación.</p>
<p>Esta realidad alcanzada por nosotros, aumenta extraordinariamen­te nuestras fuerzas frente a la invasión subrepticia del enemigo.</p>
<p>Muchas veces se ha querido difamar mi política social ante las fuerzas armadas arguyendo que intentaba sustituirlas corno respaldo del gobierno. En primer lugar, considero que ningún militar argentino que se precie de su título y de su nombre, piensa que la misión de las fuerzas armadas es respaldar a un Gobierno&#8230; sino la defensa de la Nación.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/639/PatriaPasadoPresentePorvenir4_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="400" height="232" /></p>
<p>Los gobiernos, deben tener su respaldo en el pueblo y cada vea que el ejército, en cualquier parte del mundo, ha querido imponer un gobierno que no tuviese ese respaldo popular, ha provocado la ruina del país o por lo menos ha creado el desprestigio de las fuer­zas armadas.</p>
<p>En segundo lugar, si la misión de las fuerzas armadas es la de­fensa de la Nación, yo me pregunto si la creación de una fuerza orgánicamente popular, con objetivos auténticamente nacionales, im­porta una sustitución de las fuerzas armadas o es, en cambio, la realización de un viejo principio de defensa nacional que, en estos tiempos como en ningún otro tiempo, adquiere palpitante actualidad;</p>
<p>Yo veo el panorama que se presenta a los hombres responsables de la defensa nacional en los países cuyos gobiernos han dejado caer en manos de fuerzas internacionales la conducción orgánica de sus masas populares&#8230;  ¡y no les arriendo la ganancia cuando lleguen las horas de la lucha!</p>
<p>Por eso, los enemigos de nuestra soberanía, los que quieren uncirnos a su carro para lanzarnos a la lucha y dominar luego sobre nuestros despojos, intentan también, permanentemente disociar a nues­tras fuerzas sindicales.</p>
<p>Yo puedo asegurar, con el convencimiento que me da el haber auscultado íntimamente en la estructura de las organizaciones obre­ras, que en este sector de la lucha nuestra victoria es sólida y definitiva.</p>
<p>Podrá alguna vez la mentira suele sobreponerse momentáneamente a la verdad y algún conflicto gremial desviarse de sus cauces normales; pero allí están, con sus fuerzas de auto-defensa, las mismas organiza­ciones sindicales para imponer el orden. De esta manera, las fuerzas del trabajo están ya contribuyendo a la defensa de la Nación y sola­mente la insidia calumniosa de los enemigos del país, puede ver en la acción de los trabajadores una intención de lucha contra los hombres que tienen por función específica aquella misma defensa.</p>
<p>La invasión económica y la defensa económica</p>
<p>Frente al movimiento de invasión económica que trata de inter­venir en forma directa en todos los países saboteando, bloqueando o boicoteando el comercio de los que no se someten, nosotros hemos decidido mantenernos en la categoría de los que no se someten.</p>
<p>Hemos tomado todas las medidas para que no se nos pudiera someter&#8230; y hablar de esto en el orden económico sería repetir todos los términos con que tantas veces me he referido a la historia de nuestra independencia económica.</p>
<p>Pero esa independencia significó cercenar un miembro -y no el menos útil ni el menos importante-, del organismo colosal cuya azote han sentido todos los pueblos de la tierra.</p>
<p>Por eso los intereses extraños a la Nación no nos perdonarán jamás lo que hemos hecho, y tratarán, por muchos años, de recuperar lo que perdieron.</p>
<p>Por eso ahora vuelven a hablar de bloques económicos y de controles internacionales cuya finalidad será boicotearnos. En esta materia, ya sabemos también cómo se vence. Pero aún en el caso imposible de que fuésemos vencidos, ya tenemos felizmente, un pueblo que aprecia más la dignidad que el dinero.</p>
<p>Señores: Este es el panorama de la lucha del mundo y el panorama de la lucha de nuestra Nación en estos momentos de su historia.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/639/PatriaPasadoPresentePorvenir5_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="324" height="349" /></p>
<p>Frente a esta lucha yo he dicho muchas veces, como esta noche, nuestra verdad: No pedimos nada extraordinario&#8230; sino nuestros de­rechos de pueblo libre y soberano. Siempre, en todas partes, he declarado públicamente mis propósitos y los he realizado, porque el pue­blo, me ha elegido para hacer lo que le he dicho y no otra cosa.</p>
<p>Siete años he hablado en el mismo idioma con la misma verdad. Mientras tanto los enemigos de esa verdad, creyendo que el único culpable era, yo, se conformaron con difamar mi nombre, tachándome de todo lo que ellos deseaban que yo fuese.</p>
<p>Pero ya han admitido que no soy yo solamente el culpable&#8230;, han comprendido que mi verdad no es la verdad de un hombre, sino la verdad de un pueblo y que no podrá ser destruida esa verdad si no se rompe la unidad del país y de la nacionalidad.</p>
<p>Han comprendido que aún cuando yo caiga en defensa de los .ideales que sustento, otro argentino tomará nuestra bandera y un pueblo le seguirá.</p>
<p>Por eso ya no se piensa solamente en mi destrucción&#8230; se piensa en la destrucción de la unidad nacional y se intenta realizarla subrep­ticiamente por todos los medios posibles y aún se llega a lanzar, desde las sombras de la urdimbre de noticias, la idea de una invasión arma­da sobre nuestra tierra.</p>
<p>Frente a las nuevas formas de invasión, la defensa del país en estos momentos se identifica con la defensa de todos los objetivos que yo he señalado en el orden político, económico y social.</p>
<p>La Patria ya no está solamente en sus fronteras: y su defensa no debe realizarse únicamente en el terreno militar.</p>
<p>Desde que los enemigos de la Nación han fijado como objetivos de sus ataques toda la vida nacional, política, económica y social, la Patria deberá ser defendida por todos sus ciudadanos y en especial por sus fuerzas armadas, tanto en el orden político, cuanto en el orden económico y social, y por todos los medios capaces de contrarrestar eficientemente los métodos más diversos que ya he señalado como propios del enemigo.</p>
<p>Objetar esta forma de la defensa nacional importa declararse enemigos de la  Nación. La defensa del país, por lo tanto, está en todo lo que nosotros hemos aprendido como técnica militar de la defensa, pero toda esa técnica caerá sobre nosotros si no respalda nuestra lucha un pueblo cuya inmensa mayoría anhela con nosotros una Patria justa, libre y soberana.</p>
<p>¡Camaradas!</p>
<p>Para honrar las glorias y tradiciones de la Patria no bastan las palabras, ni son suficientes las buenas intenciones. Es menester hacer todos los días y a todas las horas algo que nos dignifique en su defensa. No son éstas, precisamente, horas de indiferencia o despreo­cupación. El deber militar nos impone ante todo la responsabilidad de asegurar la disciplina y capacitar la aptitud de las tropas que la nación nos confía. En ello estoy persuadido que sabréis hacerlo. Impone también, con la responsabilidad del mando, la consecuencia con los fines que la República persigue, fijados por sus órganos com­petentes. Sé también que en esto los comandos serán inflexibles. Por eso la Nación confía en vosotros, como confió siempre.</p>
<p>He deseado en este acto hablaros sin reservas mentales, más que como Jefe, como camarada, persuadido de que: ¡la mejor manera de festejar el aniversario de la independencia nacional, es mostrando nuestra inquebrantable decisión de defenderla por todos los medios!</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/639/PatriaPasadoPresentePorvenir6_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="315" height="500" /></p>

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		<item>
		<title>N° 638 - Venus</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Jul 2010 12:34:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Pintura y Escultura]]></category>

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		<description><![CDATA[
Diosa de la belleza, del amor y de la procreación en la mitología romana. Su culto proviene de Asiria. Los fenicios la introdujeron en Chipre y de allí pasó a Grecia con el nombre de Afrodita.
Según el mito griego narrado por Hesíodo, Afrodita nació de la espuma de mar mezclada con el semen y la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/638/Venus_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="215" height="548" /></p>
<p>Diosa de la belleza, del amor y de la procreación en la mitología romana. Su culto proviene de Asiria. Los fenicios la introdujeron en Chipre y de allí pasó a Grecia con el nombre de Afrodita.</p>
<p>Según el mito griego narrado por Hesíodo, Afrodita nació de la espuma de mar mezclada con el semen y la sangre caída de los genitales amputados de Urano. Afrodita nació ya adulta, saliendo del mar encima de una valva y rodeada de todos los habitantes maravillosos del agua: tritones, nereidas o dóridas, ictiocentauros, etcétera.</p>
<p>Venus ha dado su nombre a uno de los planetas más bellos, que brilla intensamente y lleva el nombre popular de &#8220;lucero del alba&#8221;. Igualmente lo ha hecho con el quinto nombre de la semana latina, el viernes.</p>
<p>El simbolismo de Venus ha inspirado al arte de todos los pueblos y de todos los tiempos. Shakespeare no pudo sustraerse al influjo de su mito y escribió su <em>Venus y Adonis</em>, una verdadera joya literaria. El museo del Louvre conserva la hermosísima y serena Venus de Milo.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/638/Venus2_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>Richard Wagner nos trae un recuerdo moderno de Venus, recogido de los romances medievales. La diosa se habría ocultada en una montaña, Venusberg, donde devoraba las almas de los hombres. Con sus orgías de seducción atrajo hasta Venusberg a <em>Tannhauser</em>, el trovador del amor. Una atmósfera de placer roba a Tannnhauser de la fuerza de sus sentidos y es arrastrado por las ninfas, sirenas, náyades, ménades y bacantes hacia los encantos y caricias de la diosa del amor.</p>
<p>En cuanto a las representaciones pictóricas, casi no hay pintor que no haya llevado al lienzo a la diosa de la belleza. Pero ninguno lo ha hecho con tanta fama y magia como Sandro Botticelli (1446-1510). <em>El nacimiento de Venus</em> de alguna manera funda el Renacimiento, en el sentido de la creencia de que todas las leyendas clásicas debían contener alguna verdad misteriosa y profunda. Para la sabiduría superior de los antiguos, la narración de ese nacimiento constituía el símbolo del misterio por medio del cual el divino mensaje de la belleza advino al mundo.</p>
<p>La acción del cuadro se advierte en seguida. Venus ha emergido del mar sobre una concha, que es empujada a la playa por el soplo de unos dioses alados entre una lluvia de rosas. Dado que ella está a punto de dar un paso hacia la arena, una de las Horas o Ninfas la recibe con una capa púrpura, todo en un esquema perfectamente armónico, gracioso, melódico.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/638/Venus3_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>La Venus de Botticelli es tan bella que no nos damos cuenta del tamaño antinatural de su cuello, de la pronunciada caída de sus hombros y del extraño modo en que cuelga del torso el brazo izquierdo. O, más bien, diríamos que esas libertades que Botticelli se tomó con la naturaleza, con el objeto de conseguir una silueta graciosa, realzan la belleza y la armonía del dibujo, ya que hacen más intensa la impresión de un ser infinitamente tierno y delicado conducido a nuestras playas como un don del cielo.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/638/Venus4_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="378" height="532" /></p>

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		</item>
		<item>
		<title>Nº 637 - Comandante Andresito - La Tierra Sin Mal</title>
		<link>http://www.agendadereflexion.com.ar/2010/07/02/637-comandante-andresito-la-tierra-sin-mal/</link>
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		<pubDate>Fri, 02 Jul 2010 21:30:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

		<category><![CDATA[Historia Americana]]></category>

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		<description><![CDATA[
&#8220;Si Andresito y sus hombres no hubieran detenido a los portugueses, San Martín no podría haber seguido con su campaña libertadora&#8230;&#8221; Las palabras del profesor Julio Alejo Gómez definen la proeza del comandante indio.
&#8220;Andresito permaneció oculto durante muchos años y recién hoy está cobrando la importancia que merece dentro de la Historia Argentina&#8221;, concluyó el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/637/ComandanteAndresito_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="280" height="305" /></p>
<p style="padding-left: 120px;"><em>&#8220;Si Andresito y sus hombres no hubieran detenido a los portugueses, San Martín no podría haber seguido con su campaña libertadora&#8230;&#8221; Las palabras del profesor Julio Alejo Gómez definen la proeza del comandante indio.</em></p>
<p style="padding-left: 120px;"><em>&#8220;Andresito permaneció oculto durante muchos años y recién hoy está cobrando la importancia que merece dentro de la Historia Argentina&#8221;, concluyó el docente.<br />
Fue un indio guaraní. Nació en Santo Tomé o San Borja probablemente el 30 de noviembre de 1778. Vivió en Santo Tomé con su madre a partir de la invasión luso-brasileña de 1801. Fue educado por el cura del pueblo. Su nombre, como él lo escribía era Andrés Guacurarí; los luso-brasileños lo llamaban Artiguinhas o Andrés Tacuarí. Fue más conocido como Andresito.</em></p>
<p>Fue músico. Hablaba y escribía correctamente castellano, portugués y guaraní.</p>
<p>José Artigas fue su padrino quien en 1811 lo adoptó. A partir de allí se lo conoce como Andrés Guacurarí y Artigas o Andrés Artigas.</p>
<p>Su lucha se orientó hacia dos objetivos:</p>
<p>- La lucha contra las fuerzas extranjeras que invadieron el territorio misionero.</p>
<p>- La defensa de los principios federalistas sustentados por Artigas.</p>
<p align="center"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/637/ComandanteAndresito2_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>CUATRO FUERON LAS CAMPAÑAS MILITARES DE ANDRESITO</p>
<p>1) CAMPAÑA DEL RÍO PARANÁ CONTRA LA INVASIÓN PARAGUAYA (1815)</p>
<p>Andresito fue designado por Artigas en 1815, Comandante General de Misiones, cargo que ocupó hasta 1816.</p>
<p>El Dr. Gaspar Rodríguez de Francia, so pretexto de inconducta de las fuerzas artiguistas en su frontera, dispuso la ocupación de los pueblos misioneros de la banda oriental del Paraná. El capitán paraguayo Francisco Antonio González se apoderó en agosto de 1815 violentamente de los pueblos de Candelaria, Santa Ana, Loreto, San Ignacio y Corpus. Posteriormente lo reemplazó el comandante José Isasi.</p>
<p>Artigas ordena a Andresito que impida el avance paraguayo y que los haga rebasar el río Paraná. Organizó una fuerza de 500 indios, infantería y caballería. Se recupera Candelaria; el asalto fue dirigido por fray José Acevedo y el capitán Manuel Miño el 10 de Septiembre de 1815. Isasi se entrega. Con posterioridad Andresito recupera los demás pueblos: Santa Ana, San Ignacio Miní, Loreto y Corpus.</p>
<p>ANDRESITO GOBERNADOR DE MISIONES</p>
<p>Asumió el gobierno de Misiones con el cargo de Comandante General. Instaló su sede en Candelaria. Su gobierno fue recto y justo, conforme a la orientación política artiguista. Recuperó los pueblos misioneros sobre el Paraná. Los Cabildos indios volvieron a funcionar regularmente durante su gobierno. Se encargaron de administrar las estancias y yerbales y comerciar con las demás provincias. Instaló una fábrica de pólvora en Concepción.</p>
<p>Ordenó la construcción de rústicos hornos para fabricar chuzas. Toda su organización fue interrumpida por la invasión portuguesa.</p>
<p>2) PRIMERA CAMPAÑA DEL RÍO URUGUAY CONTRA LA INVASIÓN LUSO-BRASILEÑA (1816)</p>
<p>Es intención de Andresito la reconquista de las misiones Orientales. Inicia la marcha con 1000 hombres desde Santo Tomé. Obtiene un triunfo en Sao Joao Vello. Por proclama hace saber a los 7 pueblos sus intenciones. Instaló su campamento en Itaquí (frente a Alvear, Corrientes).</p>
<p>Los luso-brasileños tienen su campamento en San Borja. Se produce un combate en Rincón de la Cruz, triunfa Andresito y recibe la adhesión de los naturales de la región. Andresito sitió San Borja el 21 de septiembre de 1816, los luso-brasileños se resisten, después reciben refuerzos y derrotan a Andresito obligándolo a retirarse rebasando el río Uruguay.</p>
<p align="center"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/637/ComandanteAndresito3_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>Los portugueses vuelven a atacar en 1817 en la cercanía de la barra del Aguapey. Por órdenes del gobernador de Río Grande do Sul, los luso-brasileños saquearon e incendiaron los pueblos de Yapeyú, La Cruz, Santo Tomé, Santa María y Mártires. Saquearon a Apóstoles, San José y San Carlos y llevaron cuanto había de valor. Dos veces más atacaron los portugueses pero los ejércitos de Andresito los derrotaron en Apóstoles y San Carlos.</p>
<p>3) CAMPAÑA DE CORRIENTES EN DEFENSA DEL FEDERALISMO (1818-1819)</p>
<p>Luego del combate de San Carlos, Andresito instaló su cuartel en Tranquera de Loreto y vigiló los movimientos de los paraguayos y de los portugueses. Recibió las órdenes de Artigas de marchar sobre Corrientes para restablecer la autoridad federal, resentida por un golpe militar dirigido por el capitán José F. Vedoya adherido al centralismo porteño.</p>
<p>Se produjeron dos encuentros, uno en Caa-Catí y otro en Saladas en 1818, ambos posibilitaron el triunfo de Andresito.</p>
<p>Ejerció la gobernación hasta abril de 1819. Reorganizó el gobierno civil. Ningún pueblo dejó de tener autoridad constituida. Había un enfrentamiento entre el patriciado de las ciudades capitales y las masas rurales. La sociedad correntina estaba acostumbrada desde la época de las colonias, a encomiendas donde no existían los sueldos y se trabajaba por la comida; a los hijos se los tenía en las casas de viejas familias como &#8220;criados&#8221;, con la paga del plato diario. Los indios eran la base de todas estas actividades y los esclavos.</p>
<p>Andresito se abocó a la tarea de liberar indios y esclavos. Realizó el reparto de tierras a los que las necesitaban y a los que las querían para trabajarlas.</p>
<p align="center"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/637/ComandanteAndresito4_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>4) SEGUNDA CAMPAÑA DEL RÍO URUGUAY CONTRA LA INVASIÓN LUSO-BRASILEÑA (1819)</p>
<p>Para 1819 el ejército de Artigas no contaba con suficientes medios ni hombres para resistir a los invasores. Sólo Andresito volvió a la lucha; abatió guarniciones enemigas y tomó posición de los pueblos de las misiones orientales. Se instaló en San Nicolás. Quiso atacar a Chagas, pero el asalto fracasó y los luso-portugueses se retiraron y pidieron refuerzos a Porto Alegre y a Alegrete.</p>
<p>Andresito marchó al sur intentando contactarse con Artigas, pero no lo consiguió. Chagas con refuerzos retomó San Nicolás. Andresito decide volver y en su contramarcha chocó con las poderosas fuerzas brasileñas en Itá-Curuví en Julio de 1819. El combate fue violento. Andresito debió retirarse y dispersar sus tropas con la consigna de reunirse en la otra banda del río Uruguay, en Misiones.</p>
<p>Algunos lo consiguieron, otros grupos fueron alcanzados por los luso-portugueses y se produjeron sangrientos entreveros, en uno de los cuales perdió a vida el cacique Tiraparé. Cuando Andresito se preparaba para cruzar el río en una jangadilla con un pequeño grupo fue sorprendido por una fuerte patrulla que lo tomó prisionero.</p>
<p>Fue llevado a las cárceles de Porto Alegre a pié, con cueros frescos atados por el cuello que se iban secando en el camino.</p>
<p>Debió trabajar en obras públicas. Luego fue llevado a un pontón a Río de Janeiro con otros compañeros y luego a la isla Das Cobras.</p>
<p>El español D. Francisco de Borja Magariños gestionó y obtuvo su libertad, poniendo fin a su calvario en 1821.</p>
<p>El 3 de julio de 1821 Andrés Guacurarí arribó a Montevideo y a partir de esa fecha se pierden sus rastros. No se sabe si murió en Montevideo, si volvió a Misiones, si murió en el viaje, si fue envenenado en la prisión.</p>
<p>Lo que sí se sabe es que con su prisión Misiones perdió uno de sus mejores hombres. Su acción permitió que esta provincia quedara para la patria.</p>
<p>Fuente: Historia de la provincia de Misiones - Gobierno de Misiones</p>
<p>gotitasdehistoria.blogspot</p>
<p>publicado en: <a href="http://vozentrerriana.blogspot.com/" target="_blank">http://vozentrerriana.blogspot.com</a></p>
<p>Recreación de la Batalla de Apóstoles</p>
<p>En un nuevo aniversario de la  Batalla de Apóstoles, librada un 2 de julio de 1817, el Comando de la Brigada de Monte XII, con asiento en la ciudad de Posadas, junto a la Municipalidad de la ciudad de Apóstoles llevó a cabo una Recreación Histórica de esta gesta. Dicho evento se desarrollo en el Estadio Gral Manuel Belgrano y contó con la asistencia de aproximadamente 4.000 espectadores. Participaron efectivos del Regimiento de Infantería de Monte 30, agrupaciones tradicionalistas locales, la Sección Histórica del Regimiento de Infantería de Monte 9 y una fracción de soldados voluntarios guaraníes pertenecientes a la  Compañía de Cazadores de Monte 12.</p>
<p><a href="http://www.facebook.com/photo.php?pid=147823&amp;op=1&amp;view=all&amp;subj=206099851061&amp;aid=-1&amp;auser=0&amp;oid=206099851061&amp;id=100000053156959"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--><img style="border: 0pt none;" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/637/ComandanteAndresito5_AgendadeReflexion.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>Dr. Rodolfo E. Parbst para la lista Conozcamos la historia</p>
<p>Texto gentileza de de Justiniano y Teodora</p>
<p><a href="http://www.facebook.com/profile.php?id=100000053156959"><!--[if gte vml 1]> <![endif]--></a></p>

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		<title>Nº 636 - Un marqués revolucionario</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jun 2010 15:19:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

		<category><![CDATA[Historia Argentina]]></category>

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		<description><![CDATA[Una historia de película vivida durante la Guerra de la Independencia en el norte argentino.
Las cenizas del marqués revolucionario descansan desde hoy en la catedral jujeña.

Juan José Fernández Campero, español de sangre azul, traicionó a su ejército y se unió a los criollos.
Nació con un título de nobleza y llegó a tener más de 3 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una historia de película vivida durante la Guerra de la Independencia en el norte argentino.</p>
<p>Las cenizas del marqués revolucionario descansan desde hoy en la catedral jujeña.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/636/UnMarquesRevolucionario_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>Juan José Fernández Campero, español de sangre azul, traicionó a su ejército y se unió a los criollos.</p>
<p>Nació con un título de nobleza y llegó a tener más de 3 millones de hectáreas. Traicionó a la Corona española en plena batalla, se unió a los patriotas, puso su fortuna a disposición de la causa revolucionaria americana, fue encarcelado y torturado. Murió en Jamaica, a miles de kilómetros de su jujeño Yavi natal. Después de 190 años, el marqués de Yavi es repatriado con honores.</p>
<p>Hoy sus cenizas llegan a la ciudad de San Salvador de Jujuy y podrá descansar definitivamente en la tierra por la que luchó. Tras un acto oficial, la urna será depositada en la Catedral Basílica de Jujuy.</p>
<p>La vida de Juan José Fernández Campero parece imaginada por un guionista de cine. Sin embargo, es un episodio verídico de las guerras de la Independencia, que lo tuvo como pieza clave en la defensa del norte argentino.</p>
<p><strong>Sangre azul y revolucionaria</strong></p>
<p>Fernández Campero nació en San Francisco de Yavi, provincia e Jujuy, el 9 de junio de 1777, le tocó convertirse en el cuarto marqués de Tojo (o Yavi) y heredó todos los dominios que abarcaban gran parte del actual norte argentino y sur de Bolivia.</p>
<p>Por su condición social, ejerció varios cargos públicos y fue elevado al rango de coronel mayor del Ejército español, a pesar de no tener formación militar.</p>
<p>Pasada la revolución de 1810, Campero se encontró, como tantos españoles y criollos de la época, en la difícil situación de seguir siendo fiel al rey de España o sumarse al naciente gobierno patrio. Eso lo terminó de definir durante la batalla de Salta, en 1813.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/636/UnMarquesRevolucionario2_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>El 20 de febrero lo encontró como gobernador provisorio de Salta y a cargo del ala militar izquierda del Ejército español, conducido por su compadre, el general Pío Tristán.</p>
<p>Ya con las acciones militares iniciadas, Campero decidió retirar sus tropas sin presentar combate, lo cual fue decisivo para el triunfo de Belgrano.</p>
<p>Esta acción fue tomada en España como una traición imperdonable a la  Corona. Los realistas le hicieron, en ausencia, un consejo de guerra. Lo sentenciaron a prisión perpetua y a partir de entonces se convirtió en una obsesión para los españoles, quienes no descansarían hasta vengarse del noble traidor.</p>
<p><strong>Comandante de la Puna</strong></p>
<p>Ya no había vuelta atrás para Fernández Campero, quien se unió definitivamente al Ejército patriota, en el que se le respetó el cargo de coronel. Con la asunción de Martín Güemes, primo del marqués, como jefe de la defensa del norte argentino, Campero pasaría a ocupar un lugar central en el esquema militar.</p>
<p>Al mando de un escuadrón de 600 hombres, sostenido económicamente por su propio bolsillo, estuvo a cargo del flanco oriental de la Puna y la Quebrada de Humahuaca.</p>
<p>Se calcula que el marqués aportó a la a la causa revolucionaria alrededor de 200 mil pesos de esa época, una cifra importantísima, más si se tiene en cuenta que el presupuesto anual de Salta era de 180 mil.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/636/UnMarquesRevolucionario3_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>El 15 de noviembre de 1816, la guerra patriota sufriría uno de los reveses más sangrientos. La mala interpretación de una orden dada por Güemes a Rojas dejó sin vigilancia la zona de Yavi. Un escuadrón español atacó el pueblo cuando se daba la misa del domingo.</p>
<p>En breves minutos una balacera generó pánico y confusión entre los pobladores y el ejército. Rodeado por el enemigo, fueron cayendo los patriotas bajo las armas realistas.</p>
<p>El marqués logró montar un caballo, pero al tratar de saltar una zanja, cayó de la cabalgadura y fue tomado prisionero.</p>
<p>Ahí comenzará el martirio de Fernández Campero.</p>
<p><strong>Preso y torturado</strong></p>
<p>Tras el desastre de Yavi, los españoles también invadieron Jujuy y Salta. Recién en 1817 Güemes los obligó a retirarse humillados y derrotados.</p>
<p>Campero fue encarcelado en Tupiza y en Potosí. Allí fue víctima de terribles torturas y condenado a prisión perpetua.</p>
<p>Después de un año de castigos logró escaparse de la prisión, pero fue recapturado y llevado a Lima.</p>
<p>Enterados de la grave, dolorosa y humillante situación a la que era sometido, Güemes, Belgrano y San Martín pidieron por su persona y hasta ofrecieron canjes de prisionero. Pero tal era la saña que tenían contra Fernández los defensores del rey de España que se negaron a acceder a las ofertas.</p>
<p>Finalmente, cuando era embarcado rumbo a España, su deteriorada salud empeoró en altamar y fue desembaracado en Jamaica, donde murió el 22 de octubre de 1820  a la edad de 43 años.</p>
<p>Fue enterrado en Kingston, la capital de Jamaica.</p>
<p>Tras años de luchar para que sus restos sean repatriados, un descendiente de él, Rodolfo Campero, decidió viajar a Centroamérica y cumplir con ese objetivo.</p>
<p>El 11 de marzo último, junto a una delegación de funcionarios argentinos, jamaiquinos y de varios países latinoamericanos, exhumaron durante una emotiva ceremonia los restos del marqués y los colocaron en una urna que fue bendecida por un sacerdote y envuelta en una bandera argentina. Así regresó a su Jujuy natal.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/636/UnMarquesRevolucionario4_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>Fte. ET [José María Cavalleri]  Texto gentileza de la lista Reconquista Popular</p>

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		<title>N° 635 - La noche que empezó la Guerra Fría</title>
		<link>http://www.agendadereflexion.com.ar/2010/06/24/635-la-noche-que-empezo-la-guerra-fria/</link>
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		<pubDate>Thu, 24 Jun 2010 19:35:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

		<category><![CDATA[Historia Universal]]></category>

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Por Juan Forn
Anna Ajmátova creyó hasta el día de su muerte que la  Guerra Fría había empezado por su culpa, la noche del 25 de noviembre de 1945. Para Stalin, Ajmátova era una excrecencia del pasado prerrevolucionario, mitad monja, mitad puta en celo, y desde 1921 le tenían prohibido publicar sus poemas. Pero los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/635/NocheGuerraFria_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="232" height="226" /></p>
<p><strong>Por Juan Forn</strong></p>
<p>Anna Ajmátova creyó hasta el día de su muerte que la  Guerra Fría había empezado por su culpa, la noche del 25 de noviembre de 1945. Para Stalin, Ajmátova era una excrecencia del pasado prerrevolucionario, mitad monja, mitad puta en celo, y desde 1921 le tenían prohibido publicar sus poemas. Pero los soldados rusos se los sabían igual de memoria. Por esa razón, en los momentos más difíciles de la guerra, bajó desde el Soviet Supremo la orden de que Ajmátova recitara sus poemas por radio para levantar la moral de la nación. La guerra se ganó, los intelectuales evacuados de Leningrado volvieron a la ciudad en ruinas y, en noviembre de 1945, llegó a la URSS una comisión cultural británica cuyo velado propósito era sondear la actitud soviética respecto de sus aliados, con la guerra terminada. Entre los miembros de esa comisión había un joven profesor de Oxford, hijo de judíos rusos expatriados, que ya había cumplido funciones de inteligencia durante la guerra en la embajada británica en Washington. Su nombre era Isaiah Berlin y el propio Churchill lo había elegido por su conocimiento de la lengua y la mentalidad rusas, así como de los intereses geopolíticos ingleses.</p>
<p>Berlin pisaba por primera vez las calles de Petersburgo desde que había huido con sus padres de los bolcheviques, cuando tenía once años. Sus ojos y su corazón no daban abasto. No le importaban las ruinas; caminaba por las calles oyendo a la gente hablar en ruso a su alrededor y estaba en éxtasis. En el primer momento libre que tuvo se sumergió en una librería de la Perspectiva Nevski donde supo, para su asombro, que la mítica  Anna Ajmátova no sólo seguía con vida y residía en la ciudad sino que además estaría dispuesta a recibir su visita. Acompañado por el crítico Orlov, Berlin llegó esa tarde a la habitación oscura, sin agua y sin calefacción donde vivía Ajmátova, en el tercer piso del Palacio de la Fontannka que había pertenecido a la poderosa familia Sheremetiev. No había alfombras ni cortinas; sólo una mesa con dos sillas que no hacían juego, un baúl y un diván donde lo esperaba sentada la poeta, cubierta con un chal negro, como una reina trágica. Un único cuadro colgaba de las paredes desnudas: un retrato a lápiz que le había hecho Modigliani cuando ambos fueron amantes, en París, en 1911.</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/635/NocheGuerraFria2_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="282" height="380" /></p>
<p>Berlin era el primer occidental que Ajmátova veía en veinticinco años. Además podía hablar con él en ruso, y además pudo por fin enterarse a través de él del destino de todos aquellos amigos exiliados en Londres y París a partir de 1917. En esos veinticinco años, Ajmátova había aprendido a soportarlo todo: la tuberculosis, la indigencia, el fusilamiento de su primer marido, el tifus, la deportación de su segundo marido y de su único hijo, la deshonra pública, el hambre, la sucesiva inmolación de casi todos sus amigos poetas (desde Blok y Maiacovski hasta Mandelstam y Tsvetáieva), que la había llevado a escribir los famosos versos &#8220;fue la época en que sólo los muertos podían sonreír, felices de descansar al fin&#8221;. A esa altura de su vida, después de haber sido el amor prohibido de todos los rusos, se había convertido en la esposa y madre sufriente de todos ellos. El casto Berlin (que más tarde confesaría que seguía siendo virgen por entonces) le dio la oportunidad de volver a ser, por una noche al menos, simplemente una mujer, y ella le abrió su corazón. Le contó cada detalle de su vida, le habló de sus amores y sus muertos, le recitó los poemas de Réquiem y le confesó que, luego de hacerlos memorizar a siete personas de su máxima confianza, procedía a quemar los papeles donde los había escrito. Ningún ruso cree hasta el día de hoy que se pasaran toda la noche sentados en sillas enfrentadas, como relató Berlin más tarde. Sí le creen, en cambio, que cuando se levantó para irse ya era de día y que volvió caminando hasta el hotel en trance, sin reparar en la llovizna que le calaba los huesos, sin reparar en que acababa de iniciarse la Guerra Fría en el mundo.</p>
<p>Porque he aquí que, la tarde anterior, Randolph Churchill, el hijo de Winston, que formaba parte de la comitiva británica y había sido compañero de Berlin en Oxford, necesitó alguien confiable que lo ayudara a comprar caviar en Leningrado, y no tuvo mejor idea que hacerse llevar hasta el deteriorado Palacio de la Fontannka, donde se puso a llamar a gritos a Berlin desde la calle. Este bajó a toda velocidad, se lo llevó consigo, volvió cautelosamente a lo de Ajmátova con la caída de la noche y permaneció allí hasta la mañana siguiente. Pero para entonces ya se había puesto en movimiento la omnímoda maquinaria de delación soviética que haría llegar a oídos de Stalin que Winston Churchill había enviado a su propio hijo en una operación de espionaje para llevarse a Ajmátova a Occidente. Para entonces Berlin y Churchill ya habían partido de la URSS, de manera que no fueron ni arrestados ni expulsados. Las consecuencias las sufrieron los demás: Berlin había logrado ver en Leningrado a su tío Leo, un hermano de su padre que no había querido irse de la URSS y era titular de cátedra en la Facultad de Medicina. En los días siguientes a la partida de su sobrino, fue acusado de entregar a extranjeros información sobre la salud de Stalin, obligado bajo tortura a reconocer su culpabilidad y enviado a prisión (con la muerte de Stalin sería liberado, pero a los pocos días de volver a Leningrado, aún débil y sin trabajo, se cruzó con uno de sus torturadores y murió de un síncope en plena calle).</p>
<p align="center"><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/635/NocheGuerraFria3_AgendadeReflexion.jpg" alt="" /></p>
<p>Para Ajmátova, las cosas no fueron mejores. Su hijo Lev, que después de pasar diez años en los gulag y otros tres combatiendo a los nazis gozaba de sus primeros meses de libertad, fue otra vez deportado a Siberia, y la propia Ajmátova fue públicamente crucificada por el comisario cultural Zdhanov, cosa que le hizo perder la magra pensión que cobraba y la habitación en el Fontannka. Hasta la muerte de Stalin en 1953, Ajmátova pidió en vano por su hijo y vivió de la caridad de los pocos amigos que se atrevían a cuidarla. El deshielo de Kruschev traería la tardía liberación de Lev y un igualmente tardío reconocimiento para ella: se la autorizó a publicar, se le concedió una pequeña dacha en Komanovo, se le permitió viajar a Oxford y a Roma a recibir premios. En Roma recitó famosamente su Poema sin Héroe, donde dice de Berlin: &#8220;No será mi esposo ni mi amante / pero juntos haremos algo / que trastrocará el siglo veinte&#8221;. En Oxford, aceptó que él la agasajara con un banquete en la mansión de su esposa millonaria, sin dirigirle la palabra a la anfitriona en toda la velada. Y al día siguiente, en la universidad, cuando llegó al momento culminante de su extraordinario Réquiem, alzó los ojos hacia Berlin y pronunció en ruso aquellas palabras (&#8221;No lo sabes, pero has sido perdonado&#8221;) que, según aseguran todos los que la conocieron, resume a la perfección lo que se sentía al estar en su presencia.</p>
<p><img src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/635/NocheGuerraFria4_AgendadeReflexion.jpg" alt="" width="333" height="268" /></p>
<p><strong>Juan Forn para Página12</strong></p>
<p>Link a la nota:<br />
<a href="http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/contratapa/13-143094-2010-04-02.html">http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/contratapa/13-143094-2010-04-02.html</a></p>
<p>© 2000-2010 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados</p>

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