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      <title>Agenda de Reflexión</title>
      <link>http://www.agendadereflexion.com.ar/</link>
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      <language>es</language>
      <copyright>Copyright 2008</copyright>
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         <title>Nº 473 - Mansilla y los ranqueles</title>
         <description><![CDATA[<p><img alt="MansillaRanqueles_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/473/MansillaRanqueles_AgendadeReflexion.jpg" width="300" height="400" /></p>

<p>El 9 de octubre de 1913 murió en París el general Lucio V. Mansilla. Hijo del general de su mismo nombre y héroe de la Vuelta de Obligado y de doña Agustina Ortiz de Rosas, hermana de don Juan Manuel, había nacido en Buenos Aires el 23 de diciembre de 1831.</p>

<p>Desde muy tierna edad y al calor de las coloniales costumbres de nuestros hogares patricios le fue dado asomarse a la vida social y política que rodeaba al Restaurador. A los diecisiete años hace su primer salida por el mundo viajando a la India sin compañía de familiares. Vuelve al país en la víspera de Caseros, cuando contaba veinte años. Vuelve a tomar el camino de los mares, esta vez con su padre.</p>

<p>Muy joven empieza a mostrar aficiones de observador inquieto y curioso de hombres y cosas, para tales aptitudes su vida aventurera y activa presenta un riquísimo campo. Ya hombre, recurriendo a su prodigiosa memoria como quien hojea un libro de estampas, nos relata con peculiar estilo escenas pintorescas animadas con destacados personajes de la época. Sobre ellos se desliza su penetrante mirada psicológica y entre ellos casi siempre se cuela el propio autor con original personalidad.</p>

<p>De vuelta en Buenos Aires se alista del lado de Urquiza y la Confederación; es desterrado del estado y se instala en Paraná. Más tarde se enrola en el ejército siendo herido en Curupaytí. Terminada la campaña del Paraguay es nombrado jefe de la frontera en Río Cuarto, desde cuyo fortín emprende la campaña contra los indios. Con tal motivo escribió uno de sus libros más celebrados, Una excursión a los indios ranqueles.</p>

<p>Fue diputado durante el gobierno de Juárez Celman, presidente de la Cámara en el 90, y finalmente embajador en Berlín. </p>

<p><img alt="MansillaRanqueles2_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/473/MansillaRanqueles2_AgendadeReflexion.jpg" width="200" height="298" /></p>

<p>Una excursión a los indios ranqueles [1870] (fragmento, capítulo LXVIII)<br />
Fuente: Tercera edición, Juan Alsina editor, Buenos Aires, 1890. Texto gentileza de la Biblioteca Digital Clarín</p>

<p><br />
El lector conoce ya la Verde, en cuya hoya profunda y circular mana fresca, abundante y límpida el agua dulce, y donde todos los que entran o salen, por los caminos del Cuero y del Bagual, se detienen para abrevar sus cabalgaduras y guarecerse durante algunas horas bajo el tupido ramaje de los algarrobos, o de los chañares y espinillos, que hermosean el plano inclinado que en abruptas caídas conduce hasta el borde de la laguna, cubierto de verdes juncos, de amarillentas espadañas y filosas totoras de semicilíndricas hojas, entre las cuales los sapos y las ranas celebran escondidos, en eterno y monótono coro, la paz inalterable de aquellas regiones solitarias y calladas... </p>

<p>Allí hay sombra, fresca gramilla y perfumado trébol, durante las horas en que el sol vibra implacable sus rayos sobre la tierra; refugio durante las noches tempestuosas en que las aguas se desploman a torrentes del cielo, leña siempre para encender el alegre fogón. </p>

<p>Yo coronaba con mi gente las crestas arenosas del médano, al mismo tiempo que en una dirección que formaba con la mía un ángulo recto, aparecía un pequeño grupo de jinetes viniendo de Leubucó. </p>

<p>Debe ser, dije para mis adentros, la contestación del capitán Rivadavia, y picando mi caballo, descendí rápidamente por la cuesta, recibiendo pocos instantes después una carta suya, pues, en efecto, los que venían eran mensajeros de aquel fiel y valiente servidor. </p>

<p>Mariano Rosas había escuchado mi reclamo diplomático, y a fuer de hombre versado en los negocios públicos, me ofrecía, en cumplimiento del Tratado de Paz, perseguir, aprehender y castigar a los que según mis noticias, habían andado maloqueando por San Luis, mientras yo tenía mis conferencias a campo raso con los notables de Baigorrita, de Mariano y de Ramón. <br />
Promesas no ayudan a pagar; pero sirven siempre para salir del paso, y los indios, incansables cuando se trata de pedir, no se andan con escrúpulos cuando se trata de prometer. </p>

<p><img alt="MansillaRanqueles3_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/473/MansillaRanqueles3_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="346" /></p>

<p>Más o menos el mundo anda así en todas partes, los individuos, lo mismo que las naciones, encuentran todos los días en el arsenal de las perfidias humanas, pretextos y razones para faltar a la fe pública empeñada; y las muchedumbres en uno y otro hemisferio, se dejan llevar constantemente de las narices por los ambiciosos que las engañan y alucinan para explotarlas y dominarlas. </p>

<p>Ayer era Napoleón III erigido en campeón de las nacionalidades, triunfador en Magenta y Solferino, en nombre de la Federación Italiana ; hoy es Bismarck en nombre del Germanismo al grito de la galofobia ; mañana será otro Pedro el Grande en nombre del Panslavismo , valiéndose de la turbulencia moscovita, de la ignorancia de los siervos y del fanatismo religioso. </p>

<p>En América hemos tenido a Rosas, a Monagas, a López. </p>

<p>Todos ellos supieron encontrar la palabra misteriosa y magnética para fascinar al pueblo. </p>

<p>La libertad y la fraternidad universal siguen mientras tanto siendo una bella utopía, una santa aspiración del alma, y de hegemonía en hegemonía, dominados hoy por los unos, mañana por los otros, el hombre individual y el hombre colectivo caminan por rumbos distintos quién sabe dónde... <br />
La perfección y la perfectibilidad parecen ser dos grandes quimeras. </p>

<p>Rodamos a la ventura, y la mentira es la única verdad de que estamos en posesión. </p>

<p>Parece que Dios hubiera querido ponerle una gran barrera a la conciencia humana, para detenerla siempre que se atreve a penetrar en los tenebrosos limbos del mundo moral. </p>

<p>El sol se ponía majestuosamente, el horizonte estaba limpio y despejado; terso el cielo azul; sólo una que otra nube esmaltada con los colores del arco iris y suspendida a inmensas alturas, se descubría en la gigantesca bóveda; soplaba una brisa ricamente oxigenada, blanda y fresca; las espadañas se columpiaban graciosamente sobre su tallo flexible reflejándose en las claras aguas de la laguna hasta humedecer en ellas sus albos penachos, como voluptuosas náyades de bella y blanca faz que al borde de la fuente empaparan las puntas de sus sueltos cabellos, mirándose distraídas y enamoradas de sí mismas en el espejo líquido y sereno. </p>

<p>El cielo y la tierra con sus indicios seguros, auguraban una noche apacible y un día hermoso como el que acababa de transcurrir. </p>

<p>Convenía, pues, aprovechar los pocos momentos de luz que quedaban. </p>

<p>No sé qué vago y falso presentimiento oprimía angustiosamente mi pecho. </p>

<p>¿Era que iba a separarme de mis compañeros, de los que en aquella extraña peregrinación habían compartido conmigo todas las privaciones, todas las fatigas, todos los azares de que nos vimos rodeados, y que unas veces dominé con la paciencia, otras con la audacia y el desprecio de la vida? </p>

<p>¿O que habiendo pasado el peligro la imaginación se abismaba en sí misma, absorta en la contemplación de sus propios fantasmas?</p>

<p>¿No os ha sucedido alguna vez después de uno de esos trances heroicos, en que se ve de cerca la muerte con ánimo sereno, sentir algo como un estremecimiento, y tener miedo de lo que ha pasado? </p>

<p>¿No os ha sucedido alguna vez luchar brazo a brazo con la muerte, vencer y experimentar en seguida, después que la crisis ha pasado completamente, un sacudimiento nervioso, que es como si un eco interior os dijese: Parece imposible? </p>

<p>¿No habéis corrido alguna vez a salvar un objeto querido al borde del precipicio, salvarle instintivamente y mirándole sano y salvo, algo como un desvanecimiento de cabeza, no os ha hecho comprender que la existencia es un bien supremo, a pesar de las espinas que nos hincan y lastiman en las asperezas de la jornada? </p>

<p><img alt="MansillaRanqueles4_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/473/MansillaRanqueles4_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="257" /></p>

<p>¿No habéis estado alguna vez horas enteras a la cabecera de un doliente amado, dominado por la idea de la vida, mecido por los halagos de la esperanza, y al verle convaleciente, lívido el rostro, brillante la mirada, no os ha hecho el efecto del espectro de la muerte, y recién entonces habéis comprendido el terrible arcano que se encierra entre el ser y el no ser? </p>

<p>Entonces comprenderéis las impresiones de mi alma, tan distintas en aquel momento de lo que habían sido antes, en ese mismo lugar, cuando resuelto a todo, sin previo aviso y desarmado, me dirigí al corazón de las tolderías seguido de un puñado de hombres animosos. </p>

<p>En el fondo del médano había ya como un crepúsculo, mientras que en sus crestas reverberaban todavía los últimos rayos solares. </p>

<p>Bandadas interminables de aves acuáticas, que se retiraban a sus nidos lejanos, cruzaban por sobre nuestras cabezas, batiendo las alas con estrépito en sus evoluciones caprichosas, y nuestras cabalgaduras, después de haberse refrescado, chapaleaban el agua de la orilla de la laguna, se revolcaban, mordían acá y allá las más incitantes matas de pasto y relinchaban mirando en dirección al norte, con las orejas tiesas y fijas como la flecha de un cuadrante que marcara el punto de dirección, cuando llamando a los buenos franciscanos y a mis oficiales les comuniqué que había resuelto separarme de ellos. </p>

<p>El sentimiento de la disciplina no mata los grandes afectos, es mentira; pero hace que el hombre, reprimiéndose, se acostumbre a disimular todas sus impresiones, hasta las más tiernas y honrosas. </p>

<p>Cuántas veces a causa de eso no pasan por seres sin corazón los que se hallan sujetos a las terribles leyes de la obediencia pasiva, a esas leyes que en todas partes mantienen divorciado al soldado con el ciudadano, que contra el espíritu del siglo permanecen estacionarias, como monumentos inamovibles de esclavitud, sin que la marea generosa que agita al mundo civilizado desde la caída del imperio romano, hacen al soldado tanto más grande, cuanto mayor es la servidumbre que le oprime. </p>

<p>Al recibir aquéllos la orden de formar dos grupos, de los cuales el más numeroso seguiría por el camino conocido del Cuero, y el más pequeño, encabezado por mí, tomaría el desconocido de la laguna del Bagual, algo como un tinte de tristeza vagó por sus fisonomías. </p>

<p>Nadie replicó, todos corrieron a disponer lo referente a la marcha nocturna. Pero yo comprendí que más de un corazón sentía vivamente separarse de mí; no sólo por esa simpatía secreta, que como vínculo une a los hombres, sea cual fuere su posición respectiva, sino por ese amor a lo desconocido y esa inclinación genial al combate y a la lucha, propia de las criaturas varoniles, que hace apetecible la vida, cuando ella no se consume monótonamente en la molicie y los placeres. <br />
Cumplidas mis órdenes y escritas las instrucciones correspondientes en una hoja del libro de memorias del mayor Lemlenyi, se formaron los dos grupos determinados. </p>

<p>Me despedí de éste, de los franciscanos, de Ozarowski, de todos, en fin, repetí, como lo hubiera hecho un viejo regañón y fastidioso, varias veces la misma cosa, monté a caballo y eché a andar seguido de los cuatro compañeros que componían mi grupo. </p>

<p>El de Lemlenyi me precedía. </p>

<p>Los caballos que montábamos estaban frescos, de modo que trepamos sin dificultad a la cresta del médano, por la gran rastrillada del norte. </p>

<p>Una vez allí, volvimos a decirnos adiós. </p>

<p>Lemlenyi y los suyos tomaron el ramal de la derecha, yo tomé el de la izquierda, que seguía el rumbo del Poniente, y gritando todavía una vez más: ¡Cuidado con galopar!, le hice comprender a mi caballo con una presión nerviosa de las piernas en los ijares, que debía tomar un aire de marcha más vivo. </p>

<p><img alt="MansillaRanqueles5_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/473/MansillaRanqueles5_AgendadeReflexion.jpg" width="302" height="510" /></p>

<p>El entendido animal tomó el trote; mis dos tropillas pasaron adelante y el tan tan metálico del cencerro, vibrando sonoro en medio del profundo silencio de la pampa, animaba hasta los mismos jinetes haciéndonos el efecto de un precursor seguro. </p>

<p>Relinchos fortísimos iban y venían de un grupo a otro, como si los animales se dijeran: ¿Por qué nos han separado? </p>

<p>Yo y los míos dimos vuelta varias veces, hasta que la distancia y las nubes de polvo, hicieron invisibles a los que trotaban sin interrupción al norte, a fin de poder hacer su primera parada en Loncouaca , aguada abundante y permanente, buena para apaciguar la sed del hombre y de los animales. </p>

<p>Probablemente, ellos hicieron lo mismo que nosotros, varias veces mirarían atrás a ver si nos descubrían. </p>

<p>¡Valientes compañeros! Réstame aún decir, antes de perderlos de vista del todo, que hicieron su travesía con felicidad, cumpliendo mis órdenes estrictamente, con bastante hambre y trotando consecutivamente dos días y dos noches, hasta llegar al fuerte Sarmiento. </p>

<p>Los franciscanos sacudidos por el trote casi se deshicieron; a pesar de su mansedumbre lo calificaban de infernal, repitiendo más de una vez durante el trayecto: ¿Por qué no galopamos un poquito? </p>

<p>Mis oficiales contestaban: Primero, porque la orden es que la marcha se haga al trote; segundo, porque si galopamos no llegaremos en dos días. </p>

<p>El padre Marcos alegaba que su caballo era superior. </p>

<p>Los oficiales le decían, por hacerlo rabiar un poco -cosa a la que creo no se opone la Orden de Nuestro R. P. San Francisco:- También era superior el moro que maltrató usted la vez pasada. <br />
Aquella marcha ha dejado recuerdos imperecederos en la memoria de los que la hicieron; y no hay ninguno de ellos que no esté de acuerdo con la teoría que he desarrollado en mi carta anterior, a propósito de las hablillas que tuvieron lugar cuando hice alto a la vista de la Verde. </p>

<p>Las sombras de la noche iban envolviendo poco a poco el espacio, los accidentes del terreno desaparecían entre las tinieblas, flotábamos en un piélago obscuro como el de la primera noche del Génesis -como dicen en la tierra-, estaba toldado, las estrellas no podían enviarnos su luz a través de los opacos nubarrones que a manera de inmensa sábana mortuoria, se habían extendido por el cielo. </p>

<p>Hacía algunas horas que trotábamos y galopábamos, </p>

<p>Un punto negro, más negro que la negra noche, aparecía a corta distancia, en las mismas dereceras de la rastrillada, alzándose como un fantasma colosal, y un ruido que no se oye sino en la pampa, a la orilla de las lagunas, cuando la creación duerme, íbase haciendo cada vez más perceptible. </p>

<p>Era que íbamos a llegar a la laguna del Bagual. </p>

<p>El fantasma ése era un médano cubierto de arbustos, el ruido peculiar, el cuchicheo nocturno de las aves, que murmuran sus inocentes amores, salvándose del inclemente rocío entre las pajas. </p>

<p>La laguna del Bagual es por este camino un punto estratégico, como lo es por el otro la Verde: se seca rara vez, siendo fácil hacer brotar el agua por medio de jagüeles, y no tiene nada de notable, presentando la forma común de los abrevaderos pampeanos, la de una honda taza. </p>

<p>Cuando el desertor o el bandido que se refugia entre los indios, sediento y cansado, zumbándole aún en los oídos el galopar de la partida que le persigue, llega a la laguna del Bagual, recién se tiende tranquilo a dormir el sueño inquieto del fugitivo. </p>

<p>Saliendo de las tolderías sucede lo contrario; allí se detiene el malón organizado, grande o chico, el indio gaucho que, solo o acompañado, sale a trabajar de su cuenta y riesgo, el cautivo que huye con riesgo de la vida. </p>

<p><img alt="MansillaRanqueles6_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/473/MansillaRanqueles6_AgendadeReflexion.jpg" width="300" height="241" /></p>

<p>Una vez en los médanos del Bagual, el que entra ya no mira para atrás, el que sale sólo mira adelante. </p>

<p>El Bagual es un verdadero Rubicón, no tanto por la distancia que hay de allí a las tolderías, cuanto por su posición topográfica. </p>

<p>Es que por el el camino del Bagual, entrando o saliendo, jamás se carece de agua, de esa agua que es el más formidable amigo del caminante, y de su valiente caballo, en el desierto de las pampas argentinas. </p>

<p>Al sud, avanzando hacia las tolderías, Ranquileo y el Médano Colorado ofrecen seguras aguadas y pasto, quedando sobre el mismo camino. </p>

<p>Era temprano aún, había galopado bien, y no teniendo por qué apurarme, seguí la marcha a ver si llegaba a Agustinillo antes de salir la luna. </p>

<p>Galopábamos cruzando las sendas tortuosas de un monte espeso, cuando distinguimos cinco bultos a derecha e izquierda del camino. </p>

<p>-¿Qué es eso? -le pregunté a Camilo. </p>

<p>-Son caballos -me contestó. </p>

<p>-Pues arriemos con ellos -agregué. </p>

<p>Y esto diciendo formamos un ala y arrebatamos del campo los cinco animales, incorporándolos a las tropillas. </p>

<p>¿A quién pertenecían?.. </p>

<p>Aquella noche comprendí la tendencia irresistible de nuestros gauchos, a apropiarse lo que encuentran en su camino, murmurando interiormente el aforismo de Prudhon: "La propiedad es un robo". </p>

<p>Mora dijo: </p>

<p>-Han de ser de los indios. </p>

<p>Yo contesté: </p>

<p>-El que roba a un ladrón tiene cien días de perdón. </p>

<p>Contentos con el hallazgo nos reíamos a carcajadas, resonando nuestros ecos por la espesura... </p>

<p>De repente oyéronse unos silbidos, que llamando mi atención, me hicieron recogerle las riendas al caballo y cambiar el aire de la marcha. </p>

<p>Los silbidos seguían saliendo de diferentes direcciones. </p>

<p>-Han de ser indios -me dijo Mora. </p>

<p>-¿Qué indios? -le pregunté. </p>

<p>-Los de la Jarilla . </p>

<p>-¿Y por qué silban? </p>

<p><img alt="MansillaRanqueles7_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/473/MansillaRanqueles7_AgendadeReflexion.jpg" width="280" height="384" /></p>

<p>-Nos han de haber sentido y no saben lo que es. </p>

<p>Mora me inspiraba confianza, hice alto; pero temiendo una celada, me dispuse a la lucha, haciendo que mis cuatro compañeros echaran pie a tierra. </p>

<p>Si son más que nosotros, me dije, a pie a tierra somos más fuertes, y si no vienen con mala intención, se acercarán a reconocernos. </p>

<p>Efectivamente, apenas nos desmontamos, aparecieron siete indios armados de lanzas. </p>

<p>La luna asomaba en aquel mismo momento como un filete de plata luminoso, por entre un montón de nubes. </p>

<p>-Hábleles en la lengua -le dije a Mora. </p>

<p>Mora obedeció dirigiéndoles algunas palabras. </p>

<p>Los indios avanzaron cautelosamente soslayando los caballos. </p>

<p>Camilo Arias con ese instinto admirable que tenía dijo: </p>

<p>-Están con miedo. </p>

<p>-Háblales otra vez -le dije a Mora. </p>

<p>Obedeció éste, habló nuevamente, y los indios se acercaron al tranco con las lanzas enristradas, haciendo alto a unos veinte metros. </p>

<p>-¿Con permiso de quién pasando? -dijeron. </p>

<p>-¿Con permiso de quién andando por acá? -les contesté. </p>

<p>-¿Este quién siendo? -repusieron. </p>

<p>- -Coronel Mansilla, peñi -agregué. </p>

<p>Y esto oyendo los indios recogieron sus lanzas y se acercaron a nosotros confiadamente. </p>

<p>Nos saludamos, nos dimos las manos, conversamos un rato, les devolvimos los cinco caballos que les acabábamos de robar, pues eran de ellos, les dimos algunos tragos de anís, toda la yerba, azúcar y cigarros que pudimos; mi ayudante Demetrio Rodríguez les dio su poncho viendo que uno de ellos estaba casi desnudo y por último nos dijimos adiós, separándonos como los mejores amigos del mundo. </p>

<p>-¿Qué indios son éstos? -le pregunté a Mora. </p>

<p>-Son indios de la Jarilla -me contestó. </p>

<p>-¿Y ése que no hablaba, que estaba bien vestido y se tapaba la cara, quién sería? </p>

<p>-Ese es Ancañao. </p>

<p>Ancañao era un indio gaucho que estando yo en Buenos Aires, había hecho una correría muy atrevida por mi frontera, llegando hasta la laguna del Tala de los Puntanos, donde tomó e hirió malamente a un cabo del Regimiento 7º de Caballería, que llevaba comunicaciones para el Río Cuarto. </p>

<p>En esas pláticas íbamos, cuando la luna, rompiendo al fin los celajes que se oponían a que brillara con todo su esplendor, derramó su luz sobre la blanca sabana de un vasto salitral, de cuya superficie refulgente y plateada se alzaron innumerables luces, como si la tierra estuviera sembrada de brillantes y zafiros. </p>

<p>Era un espectáculo hermosísimo; la luna, las estrellas y hasta las mismas opacas nubes, se retrataban en aquel espejo inmóvil, haciendo el efecto de un cielo al revés. </p>

<p>Las huellas de la última invasión que por allí había pasado, estaban aún impresas en el suelo cristalino. </p>

<p>Hice alto un momento, probé la sal y era excelente. </p>

<p>Los indios que viven más cerca de allí, la recogen en grandes cantidades y hacen uso de ella para cocinar, sin someterla a ninguna preparación previa. </p>

<p>Seguimos la marcha; un rato después estábamos en Agustinillo, campados al borde de una linda laguna y al abrigo de grandes chañares. </p>

<p>Hice tender mi cama, porque hacía fresco, lo más cerca posible del fogón, y mientras preparaban un asado, estando mis miembros fatigados y hallándonos completamente fuera de peligro, traté de echar un sueño. </p>

<p>¡Imposible dormir! </p>

<p>Mi mente, predispuesta a la meditación, no se dejaba subyugar por la materia. </p>

<p>Pensaba en las escenas extraordinarias que algunos días antes eran un ideal, gozaba en la contemplación de ellas, y me decía en ese lenguaje mudo y grave con que nos habla la voz del espíritu en sus horas de reconcentración: la miseria del hombre consiste en ver frustradas sus miras y en vivir de conjeturas; porque la realidad es el supremo bien y la belleza suprema. </p>

<p>En efecto, entre el ideal soñado y el ideal realizado, hay un mundo de goces, que sólo pueden apreciar como es debido los que, habiendo anhelado fuertemente, han conseguido después de grandes padecimientos y dolores lo que se proponían. </p>

<p>¿La virtud y la felicidad son acaso otra cosa que la ciencia de lo real? </p>

<p>Platón, lo ha dicho hablando de lo Bello: </p>

<p>"El alma que no ha percibido nunca la verdad, no puede revestir la forma humana". </p>

<p>¡Pues, como el sabio, felicitémonos de que la verdad sea tan saludable, y de abrigar la esperanza de descubrir algún día la substancia efectiva de todo, para que todo no sea símbolo y sueño!</p>

<p><img alt="MansillaRanqueles8_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/473/MansillaRanqueles8_AgendadeReflexion.jpg" width="260" height="241" /></p>]]></description>
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         <pubDate>Thu, 09 Oct 2008 09:51:36 -0300</pubDate>
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            <item>
         <title>Nº 472 - Veredas y adoquines</title>
         <description><![CDATA[<blockquote>“El tiempo también pinta”
Francisco de Goya y Lucientes
</blockquote>

<p><img alt="VeredasyAdoquines_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/472/VeredasyAdoquines_AgendadeReflexion.jpg" width="358" height="268" /></p>

<p>Por María Sola *</p>

<p>En un análisis bienintencionado pero superficial y con la excusa de que primero está el peatón y que debe mejorarse el acceso a personas con movilidad restringida se ha presentado como indispensable demoler en San Telmo y en otros sitios históricos de la ciudad de Buenos Aires las veredas estrechas, los cordones cunetas, levantar los adoquines de fin del XIX y comienzos del XX , las tapas de registro de hierro fundido, las bocas de tormenta y los imbornales (rejas de hierro fundido que se encuentran en el cordón de la vereda para las aguas de lluvia), rastros que cuentan la historia de la ciudad y que dicen quienes somos y de donde venimos. Queremos recordar que muchas ciudades tienen protegidos estos elementos que parecen insignificantes. Y no estamos hablando sólo de Europa. Para que Nueva York siga siendo Nueva York tiene protegidos treinta mil bienes que incluyen elementos de esta escala como las tomas de agua para los bomberos que tantas veces vimos en los dibujitos animados.</p>

<p>Queremos recordar que se puede privilegiar al peatón, facilitar la movilidad conservando los materiales y la historia que cuentan quienes somos.</p>

<p>En este documento intentaremos desagregar uno a uno los problemas que se plantean y demostraremos que es justamente en los lugares que han sido determinado como Áreas de Protección Histórica en donde deben restaurarse y conservarse esos rastros.</p>

<p>Los sitios históricos no se rediseñan. Se restauran.</p>

<p>Vamos por partes:</p>

<p><img alt="VeredasyAdoquines2_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/472/VeredasyAdoquines2_AgendadeReflexion.jpg" width="370" height="276" /></p>

<p>¿Es incompatible la peatonalidad con el respeto a los pavimentos históricos?</p>

<p>No, sencillamente las calles se cierran con vallas removibles como en todos los lugares históricos del mundo.</p>

<p>¿Es incompatible la accesibilidad para personas con movilidad restringida con la conservación de los pavimentos históricos?</p>

<p>No. El tema se resuelve con rampas y solados removibles. La madera es un material excelente para estos fines. Está de moda (a algunos les preocupa la moda) y es coherente por historia con una ciudad y una zona portuaria. Al ser la calle peatonal y con movilidad vehicular restringida hay lugar para colocar “decks” o en elementos en metal estampado o aquello que diseñadores contemporáneos indiquen, rampas o plataformas para extender las veredas y enrasar los solados para colocar mesitas o con otros fines. ¡Todos los elementos deben ser removibles!</p>

<p>¿Hay normativas que indican esto?, ¿se puede cumplir con la Carta de Venecia?</p>

<p>Sí. Hay normas internacionales y protecciones legales locales de los elementos de una APH. <br />
Se debe cumplir con lo estipulado en la Carta de Venecia que es un documento de ICOMOS -UNESCO que dice que las intervenciones en los lugares históricos deben ser reversibles. Si uno se cansa o hay cambios de uso, los retira y listo. <br />
En cambio levantar los adoquines, destruir los cordones y las veredas es irreversible.</p>

<p>¿Es incompatible la conservación de los pavimentos históricos con la extensión de mesas hacia la calle en los bares y restaurantes u otros usos?</p>

<p>Como ya se explicó, previa restauración de los solados originales, los enrasados se pueden hacer con elementos removibles, pueden ser decks o los elementos que los proyectistas lleguen a consenso con los actores involucrados.</p>

<p>¿Se pueden poner maceteros?</p>

<p>Si son removibles si. Es decir macetas del material que haya consenso entre diseñadores, especialistas y vecinos.</p>

<p>¿Qué diferencia hay entre un adoquín nuevo y uno viejo?</p>

<p>Los mampuestos (que tiene el tamaño como para ser puesto con la mano) antiguos de piedra eran cortados a mano y tienen volumen. Los nuevos son maquinados y tienen el espesor de una baldosa. Pero fundamentalmente los antiguos tienen una historia que contar y son los verdaderos.</p>

<p>¿Qué tradición traen los adoquines?<br />
 <br />
La palabra “adoquín” es de origen árabe y define una piedra prismática de forma normalizada de cara cuadrada o rectangular. Los árabes ingresaron en Europa en el siglo VIII, pero los pavimentos de piedra se difundieron en occidente a comienzos de la era cristiana cuando los romanos dominaban ambas costas del Mediterráneo incluyendo culturas que hoy conocemos con el genérico de árabes y que abarcaban a persas y egipcios por lo que en aquel tiempo enormes tradiciones constructivas milenarias se mezclaron. Los romanos, quienes como los Incas hicieron grandes redes de caminos de piedra, para mover cómodamente sus legiones en los territorios que anexaban, manejaron la piedra con pragmatismo y eficiencia. Algunas vías romanas , a dos mil años, estén aun en perfecto estado.</p>

<p><img alt="VeredasyAdoquines3_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/472/VeredasyAdoquines3_AgendadeReflexion.jpg" width="233" height="299" /></p>

<p>¿Porqué hay adoquines en Buenos Aires?</p>

<p>Antes de la Independencia ya Buenos Aires tenía lazos comerciales con Francia e Inglaterra. Después de la Revolución de Mayo la ciudad se alejó de aun más de la tradición española y siguió las pautas del neoclasicismo cuyo mayor exponente era la Francia napoleónica. Más tarde tomó las pautas del historicismo académico. En Buenos Aires no hay canteras de piedra. Los adoquines comenzaron a entrar como lastre en los barcos cuando Argentina se convirtió en exportador de granos y carnes saladas. Los primeros adoquines fueron tal vez picados por los presos en las Islas Británicas. Su valor histórico y documental es incalculable. Más tarde se utilizó el granito de Tandil y Olavarría.</p>

<p>¿Porqué las ciudades europeas tienen peatonales enrasadas con bolardos?</p>

<p>La mayoría de las ciudades peatonales que visitamos en Europa son de origen medieval (del siglo V al siglo XV). Respondían a la tradición aldeana de los pueblos nórdicos que invadieron Europa en esos tiempos y no tenían cordones cunetas ni diferenciaban al peatón del carruaje. Aunque las tradiciones constructivas romanas sobrevivieron en mucho porqué los nórdicos no tenían esa tradición y además las ciudades eran muy estrechas por falta de espacio ya que debían crecer dentro del recinto amurallado por seguridad, Hoy nos parecen bellas y lo son realmente. Pero la belleza procede de que cada cosa sea lo que es. Copiarlas es ridículo. </p>

<p>¿Buenos Aires tiene tradición medieval?</p>

<p>No. Por el contrario tiene una triple tradición urbana clasicista grecorromana, es decir con veredas, cordones y aceras:<br />
1.- Por fundación ya que fue fundada bajo las pautas clasicistas del Renacimiento.<br />
2.- Por neoclásica ya que la Revolución de Mayo surgió bajo la influencia de la revolución francesa, del neoclasicismo napoleónico y del iluminismo.<br />
3.- Por academicista. La influencia dominante en la llamada generación del ochenta fue otra vez la de Francia .Fue el Barón de Haussmann el que terminó con la París medieval abriendo cerca de 1870 boulevares y avenidas, plazas y rotondas arboladas, con claras veredas y empedrados. Fue en parte para controlar los levantamientos de la Comuna de París y en parte para universalizar un modelo burgués de ciudad que por supuesto intentamos imitar en Buenos Aires con la apertura de las diagonales y la construcción .afrancesada de los grandes barrios de la Belle Epoque.</p>

<p><img alt="VeredasyAdoquines4_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/472/VeredasyAdoquines4_AgendadeReflexion.jpg" width="215" height="159" /><br />
<em>Rue de Paris, Temps de pluie, 1877, Gustave Caillebotte</em></p>

<p>¿Es malo ser americanos?</p>

<p>De ningún modo. Es nuestra historia con sus luces y sus sombras. No queremos borrarla. Somos el producto de mestizaciones y espejismos y pese a copiar hemos dado un carácter singular a nuestros lugares. Algunos carecen de sensibilidad para verlo.</p>

<p>¿Todos los tiempos deben dejar su impronta?</p>

<p>Si .Para eso se declaran sitios históricos algunos barrios y otros no. Los arquitectos ansiosos en dejar su huella para la posteridad deben hacerlo en los lugares que no están protegidos. Me dirán que en esos lugares no van tantos turistas. Si son tan buenos como creen, los turistas llegarán tarde o temprano a ver su obra. </p>

<p>¿San Telmo es el barrio medieval de Buenos Aires como el barrio gótico es el barrio medieval de Barcelona?</p>

<p>No. San Telmo es el barrio antiguo de Buenos Aires pero no es medieval. Colón llegó a América ya terminada la Edad Media. Ni siquiera le quedan tantas construcciones de la colonia, aunque hay muchas y sería excelente que las restauren. Lo que si es seguro es que San Telmo es un barrio de tango y es el barrio que recorría Borges y que describió Sábato y en el que se discute si nació o no el tango. Y también es seguro que el tango nació en calles con vereditas y empedrados y no en calles enrasadas y con bolardos de hierro fundido.</p>

<p>¿El pórfido de la Patagonia es un buen material?</p>

<p>Claro que lo es. Todo material natural es un lujo. Hay que usarlo en los espacios públicos o privados contemporáneos. En sitios turísticos en donde la tradición cultural sea coherente con este tipo de mampuesto que no es totalmente moderno ya que de algún modo recrea los adoquines de la tradición anglo-francesa. En Buenos Aires está bien pero si se los usa como excusa para demoler los adoquines verdaderos no está nada bien. No debe usarse en Mar del Plata por ejemplo o en sitios en donde hay una piedra propia con un color y una textura dominantes. ¿No vienen los turistas a ver un sitio tradicional?</p>

<p>Dicen los ingenieros de la ciudad de Buenos Aires que no logran estabilizar los adoquines cuando hacen trincheras para albergar los caños. ¿Es así? </p>

<p>La maestría ingenieril de las vías romanas (algunas tienen don mil años de uso), se encuentra en el diseño correcto de la sub-base. No se trata de que los ingenieros de la Ciudad de Buenos Aires no sepan (eso esperamos). Simplemente cargan los datos equivocados. Si al resolver la ecuación de costos –beneficios alguien les dijera que los adoquines son irreemplazables, investigarían y encontrarían el modo de estabilizarlos. Y si no lo tienen que consulten a los ingenieros europeos que saben hacerlo. Esa no puede ser una excusa. </p>

<p><img alt="VeredasyAdoquines5_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/472/VeredasyAdoquines5_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="300" /></p>

<p>Los detalles históricos cuentan su historia</p>

<p>Hemos dicho que la semántica urbanística que hoy conocemos, el cordón cuneta, los desagües , los caños de agua, los imbornales , la calzada, la acera, provienen de tiempos antiguos.</p>

<p><img alt="VeredasyAdoquines6_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/472/VeredasyAdoquines6_AgendadeReflexion.jpg" width="283" height="211" /><br />
<em>Pompeya, ciudad romana del siglo I dC</em></p>

<p>y se consideraron grandes avances que se perdieron durante la Edad Media por la inestabilidad social y las constantes guerras que obligaron a las ciudades a contraerse dentro de las murallas y a sus pobladores a vivir en estrechos laberintos. Eso hizo que durante el Renacimiento (siglo XV) y durante el neoclasicismo (siglos XVIII-XIX) se tomara como modelo urbanístico la ciudad antigua regular y ordenada. <br />
Las ciudades americanas fueron renacentistas y retomaron las pautas urbanísticas de las ciudades greco- romanas que se habían perdido en la Edad Media. Estoy hablando de inventos técnicos (los hemos visto tanto que hoy ya no nos parecen inventos) como los cordones cunetas, la diferenciación entre peatón y carruaje, los desagües y las cañerías que ya existían en las ciudades de la antigüedad y que poco a poco se fueron incorporando en las cuadrículas americanas basadas en los antiguos diseños de Hipodamos de Mileto. <br />
Fue Napoleón a comienzos del XIX, quien para disciplinar a la revolucionaria y todavía de trama medieval París, comenzó a abrir calles rectas y adoquinadas. Era en pleno neoclasicismo y ya nuestras incipientes ciudades portuarias miraban hacia Francia. Muchas décadas más tarde y después del levantamiento de la Comuna, el prefecto de París contrató al Barón de Haussmann quien abrió plazas, calles y avenidas, hizo veredas para los peatones y calles adoquinadas para los carruajes, que no sólo embellecieron; siguiendo a Roma y a Napoleón, sirvieron para que ingresaran los ejércitos en una acción que hoy consideraríamos de barbarie ya que lo que se estaba demoliendo era una tercera parte de la trama medieval de la ciudad. Esa ciudad Haussmaniana fue otra de las fuertes influencias que tuvo Buenos Aires.</p>

<p>¿Todos los lugares turísticos deben lucir igual?</p>

<p>Los adoquines de pórfido de la Patagonia ya llegaron  a la plaza de Payogasta, pueblo de rastro incaico a dos mil quinientos metros de altura en el Valle Calchaquí. La gente de Payogasta tiene milenios usando mampuestos de piedra de recolección en aparejos de gran belleza. También llegó el pórfido y los enrasados a la Plaza de Luján con su basílica que imita una iglesia gótica y que sin embargo justamente por eso es tan americana y tan decimonónica con sus veredas de grandes losas y los cordones de granito que sufren hoy el poco inteligente enrasado universal. En la Plaza de Salta arrasaron y borraron centurias de tradición de  lajas amarillas de los cerros sobre los que la ciudad está fundada y que cosía todos los estilos con una marca de identidad y que la unía al Perú y Alto Perú.</p>

<p><img alt="VeredasyAdoquines7_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/472/VeredasyAdoquines7_AgendadeReflexion.jpg" width="253" height="372" /></p>

<p>Potosí</p>

<p>¿Todos los lugares turísticos de la Argentina tendrán pórfido de la Patagonia y estarán enrasados y lucirán, pilones y bolardos? Si las autoridades de turismo de la ciudad de Buenos Aires y de la Nación no tienen el nivel cultural como para advertir este desastre... estamos en problemas.</p>

<p>-------------------------------<br />
* La arquitecta María Sola es especialista en preservación<br />
</p>]]></description>
         <link>http://www.agendadereflexion.com.ar/2008/10/472_veredas_y_adoquines.html</link>
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         <category></category>
         <pubDate>Thu, 02 Oct 2008 07:28:43 -0300</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>Nº 471 - San Martín en Saldán</title>
         <description><![CDATA[<p><img alt="SanMartinSaldan_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/471/SanMartinSaldan_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="257" /></p>

<p>[Por Abel Posse]</p>

<p>San Martín se instaló en la finca de Saldán, en las afueras de Córdoba. Venía de los trabajos y de las indecisiones de las reuniones en Tucumán, donde nuestros ejércitos fracasaban ante los españoles. Ya en Tucumán, se había sentido muy mal y le habían recomendado Córdoba para recuperarse. </p>

<p>Lo más tentador sería para él reencontrar su soledad y su reflexión, sin el asedio de la hojarasca verbal de los criollos. Traía consigo el alivio de la grandeza espiritual y del coraje militar de Belgrano. En Salta, había afirmado la determinación de la guerra gaucha de Güemes, sabiendo que ese guerrero denodado le aseguraba la posibilidad de avanzar en su plan estratégico secreto. Un plan que a la gente de buen sentido parecería más bien un disparate. Pero sentía que Güemes era realmente capaz de cerrar el paso de los españoles hacia el Sur. </p>

<p>Se instaló en la casa de Saldán con sus petacas y armas, con sus pocos libros. Le era imprescindible preparar el cuerpo de quien se propone una aventura bélica digna de Aníbal. Y su cuerpo flaqueaba. Pero en esa finca apacible, con su huerto, su jardín, sus pájaros, podría definir los pasos de su temeraria estrategia de atacar a España y llegar hasta el epicentro colonial, el Perú, por un camino inimaginable para la lógica. No era menos importante para San Martín aprovechar ese intervalo tranquilo para efectuar el balance y la reflexión sobre esos primeros años de las Provincias Unidas. No se había logrado amañar con el atraso cultural, con la improvisación revolucionaria, con el estilo de gente de colonias. Incluso su casamiento. Su relación con una de las familias más encumbradas de Buenos Aires, con los Escalada y la dulce Remedios En Saldán encontraba el espacio para esa reflexión existencial que se debía. </p>

<p>Visité la finca de Saldán a comienzos de año, recibido por el doctor Arrambide y sus hijos, tan dedicados a conservar ese santuario sanmartiniano. Me muestran el cuarto, la cama, un armario con libros. Una pieza de convaleciente, de insomne. </p>

<p>Afuera, un jardín con ondulaciones de raíces antiguas, senderos de ladrillo, una glorieta para comer en las noches de verano. El general solitario iba y venía por esos espacios de jardín criollo. Había un nogal con una mesa y allí redactó sus planes secretos. No podía confiar más que en unos pocos. No quería reconocerse desilusiones. Sólo le cabía la respuesta del coraje solitario: llevar a cabo la obra militar que se había propuesto y desconocer la "pajamulta politiquera" con sus solemnes estrategas de ejércitos imaginarios. </p>

<p><img alt="SanMartinSaldan2_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/471/SanMartinSaldan2_AgendadeReflexion.jpg" width="322" height="400" /></p>

<p>Seguramente evaluó las diferencias y se sintió un poco lejos de su familia. Pronunciaba un castellano muy marcado. No podía aflojarse y dejar de ser tan español y tan militar. Se había zambullido en la aventura de América para desligarse de la decadencia asombrosa de España y para cumplir con los ideales de una sociedad liberal, la propiciada por ese Napoleón que combatiera en suelo ibérico. Pero no podía dejar de sentirse como un extranjero entre esta gente de parla afable y anecdótica. </p>

<p>Remedios, Mariquita, Mercedes cantando junto al clavicordio y riendo de las zafadurías. La reja florida, el vino fresco y las campanas de la Merced marcando el tiempo amable de ese Buenos Aires de verano. La gracia. La vida fácil y alegre. Ni ante la graciosa Remedios, más cerca de la infancia que de la adultez, lograba aflojarse. Tratar de ser divertido es fácil o imposible. El estaba destinado a la gravedad, a pocas palabras, pensadas. </p>

<p>En la casa de Saldán hay una amplia galería con sillones de algarrobo. Imaginé a San Martín tendido allí, cubierto con su poncho, en la alta noche de insomnio mirando el cielo estrellado. Lo imaginé perplejo ante el destino que había elegido. Es la perplejidad de un hombre que puede preguntarse: "¿Cómo vine a parar aquí? ¿Es éste el camino de lo que debo hacer para ser?". La noche increíble de Córdoba. Y ese silencio cósmico al que uno trata de robarle un signo de respuesta. </p>

<p><img alt="SanMartinSaldan3_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/471/SanMartinSaldan3_AgendadeReflexion.jpg" width="150" height="150" /></p>

<p>Uno de los pocos que trataba con placer, Rodríguez Peña, le dijo que desde la revolución de Buenos Aires todo se desmoronaba en improvisaciones. La ineptitud no sustituía la rigidez de la organización pesada, pero enérgica, de la Colonia. "Estamos por debajo de lo que había. Sin España, a esta gente no le queda más que polvo y desierto y algún libro de Rousseau en el fondo de un armario. Esto terminará en sangrienta anarquía o en otra dominación".</p>

<p>Había cabalgado aquella nada desde Buenos Aires al extremo norte. Cardales resecos. Jaurías hambrientas. Postas miserables bajo un par de ombúes donde los llamados gauchos matean o toman caña echados sobre los aperos con sus crenchas sucias y sus miradas de rencor para todo lo que amenace higiene o progreso. Embrutecidos en su libertad para la nada. La queja de la roldada del jagüel levantando esa agua que ahuyentaría hasta al sediento. Pueblos de taperas sin árboles ni huertos. De vez en cuando, alguna espadaña con su campanita clamando en la inmensidad por un dios huido. </p>

<p>De esa materia desganada, comprendió que debía esculpir guerreros de uniforme y disciplina. Debía concentrarse en Mendoza y sacar de la nada un ejército. Hacer cañones, pistolas y carabinas, municiones, sables, monturas. Todo había que robárselo al vacío: los hombres, los uniformes y las armas. Una bandera con viento de coraje y muerte. </p>

<p>En las interminables cabalgatas ya había aprendido que la supuesta revolución y la posible independencia eran sólo palabras. Los charlatanes del café de Marco, entre sus copas de anís y su atroz tabaco salteño, habían cedido al juego de la tentación de existir que durante tiempo les daría la arrogancia del político. Se divertirían más que con los naipes y el chaquete. Soñarían con un fasto de senadurías y embajadas. </p>

<p>En Tucumán había advertido el peligro del independentismo militarista. La simplificación de que vencer a España los igualaría mágicamente y hasta los pondría por encima. San Martín ya no compartiría con Bolívar ese objetivo de meros triunfos napoleónicos, para luego entronizar en el poder a decenas de caudillos locales, con su filosofía de degüello y de enriquecimiento con cueros al por mayor. San Martín ya sentía en profundo lo que lo opondría definitivamente a Bolívar, antes y después de Guayaquil, y que Mitre señaló como el pensamiento central y más importante del libertador argentino: independencia sin cortar con la cultura de los países centrales, creando lazos permanentes por medio de monarquías constitucionales. Sin esta determinación, nuestra América quedaría como un continente nonato, de segunda categoría en el concierto mundial. </p>

<p>Allí no sólo definió el más corajudo empeño que expondría en Punchauca y en Miraflores al virrey De la Serna, en plena guerra, antes de entrar en Lima: un triunfo militar que negase la cultura y el progreso sería crear el resentimiento de tiranos de esa misma raza de quienes llevarían a la muerte a Bolívar, en 1830. Triunfo militar, pero también suicidio cultural, y ese resentimiento de América ante el mundo central. </p>

<p>En el silencio de las noches de Saldán, en su depresión, supo que estaba solo ante la familia, ante la España decadente de la que había renegado, ante esos porteños dicharacheros y vividores. Estaba solo y sintió que debía ser y habitar su destino mayor: empecinarse en la misión militar más imposible de su tiempo.</p>

<p><img alt="SanMartinSaldan4_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/471/SanMartinSaldan4_AgendadeReflexion.jpg" width="220" height="233" /></p>]]></description>
         <link>http://www.agendadereflexion.com.ar/2008/09/471_san_martin_saldan.html</link>
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         <category></category>
         <pubDate>Tue, 30 Sep 2008 08:36:04 -0300</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>Nº 470 - El Neuquén. Los caminos de la Patria</title>
         <description><![CDATA[<p><img alt="ElNeuquen_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/470/ElNeuquen_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="327" /></p>

<p>Los recios vientos del Comoé</p>

<p>Por José Luis Muñoz Azpiri (h)</p>

<p>Al amanecer las ilusiones se hicieron añicos. El sol se destrozaba en las aristas tobáceas y basálticas de lo que, siglos mas tarde, sería conocido  como “El dedo de Dios”, “La Catedral”, “El rostro del hombre”, “La Pagoda; “La india pensativa”, “El castillo almenado” y diversas conformaciones geológicas de lo que hoy conocemos como El Valle Encantado. La noche anterior, bajo el tenue resplandor de la Luna, había sido confundido con las murallas de la mítica y ansiada Ciudad de los Cesares. Corría el año 1622 y los 400 hombres de Jerónimo Luis de Cabrera emprendieron el regreso al caserío de Córdoba. ¿Quién sabe que febriles ilusiones habrían tejido la noche anterior? Años de ensoñaciones en la lejana España, de padecimientos, fatigas y frustraciones tras el cruce del “Agua Grande”, se derrumbaban  como los bloques de hielo de los glaciares de la cordillera.</p>

<p>Cuentan “los que escribieron la vieja historia”, que fueron los primeros blancos provenientes del Este, que se internaron en las tierras del Comoé  (1), territorio del triángulo formado por los ríos Neuquén (2) y Limay y la Cordillera de los Andes, aunque la penetración había comenzado un siglo antes proveniente de Chile. El lugarteniente de Valdivia, Jerónimo de Alderete, y más tarde Pedro y Francisco de Villagra incursionaron por la zona de los grandes lagos, siendo éstos últimos quienes regresan con un cargamento de sal, sustancia muy apreciada en aquella época y de la que se carecía en el sur de Chile. Esta expedición fue llamada jornada de la sal, fue el principio del reconocimiento geográfico de la zona y también de una guerra intermitente que duraría siglos. Las incursiones españoles, que muchas veces tenían como objeto la obtención de mano servil, se conocen como malocas y vanamente intentaron mitigarlas quienes acompañaron el acero de los castellanos: los siervos de la Cruz, quienes arribaron a nuestras playas con la piedad que demostraron ser dignos y con la conciencia que su camino, era el camino del martirio. La toponimia austral aún los recuerda: Rosales, Mascardi, Guillelmo y Menéndez, entre otros.<br />
Introdujeron  el manzano (con tanto éxito, que tiempo mas tarde los pehuenches de la zona serían conocidos como  Manzaneros), los primeros animales domésticos y la semilla del evangelio, pero las misiones fracasaron contrariamente a lo que sucedió en el litoral. La flagelación y la muerte fueron la recompensa a su mansedumbre y heroísmo. Si hubo quienes más se aproximaron a la Pasión de San Francisco y a la serena resignación de los mártires de Nagasaki (3) fueron ellos. A Basilio Villarino lo contuvo también la belicosidad de los indios, que de a caballo, aprovechando el ganado cimarrón y animados por la facilidad de las incursiones, llegaron a devastar las estancias del sur bonaerense. El botín se encontraba en Neuquén, en donde se engordaba el ganado antes de llevarlo a Chile. Es menester recordar que el viaje de este marino español, acaecido en 1783, fue el primer avance desde las costas atlánticas, ya que durante dos siglos la penetración blanca se efectuó desde Chile.</p>

<p><img alt="ElNeuquen2_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/470/ElNeuquen2_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="254" /></p>

<p>Fue recién a fines del siglo XIX cuando la sed de aventura y el afán de calar la tierra dio paso al de la curiosidad del espíritu, sea el reconocimiento de las riquezas dormidas, la búsqueda de restos de animales desconocidos o la indagación etnográfica, lo cierto es que las estepas patagónicas comenzaron a ser recorridas por científicos y exploradores. Célebre fue George Ch. Musters, quien en abril de 1869 partió desde Punta Arenas, para cruzando de Sur a Norte toda la Patagonia, siguiendo parecido itinerario que el Padre Mascardi, llegar hasta el Neuquén, para luego atravesar toda la actual provincia de Río Negro, finalizando su viaje en Carmen de Patagones en mayo de 1870. Murió tres años después, tal vez minado por el albur de semejante viaje que hizo acompañado por una tribu de Tehuelches. Si la motivación de este commander británico se debió a una orden del Almirantazgo para reconocer futuros territorios coloniales o a un genuino interés etnológico, solo Dios lo sabe. Pero lo cierto es que tuvo tiempo suficiente para escribir “Vida entre los Patagones”, un conmovedor y veraz relato antropológico. Entre los aventureros es digno de recodarse un francés, que parecería fugado de la clínica de la Salpetriere, quien en 1860 se autoproclamó  Orllie Antonie Primer Rey de la Araucanía y pocos días después anexó a su  “reino” toda la Patagonia, desde Río Negro a Tierra del Fuego. Acorralado por las tropas chilenas (había logrado la complacencia y anuencia de varios caciques chilenos y argentinos) huyó hacia San Antonio Oeste, donde fue apresado, enviado a Buenos Aires y deportado a la dulce Francia. En 1875, con la ayuda económica de la Sociedad Científica Argentina, parte desde Buenos Aires quién fuera el más grande conocedor de la cordillera patagónica: el memorable Francisco Pascasio Moreno. La figura de este gran patriota, cuyos viajes por la cordillera y estepas patagónicas semejan los relatos de Kipling y Richard Burton, merece un capítulo aparte, pero deseamos destacar que llegó al “País de las Manzanas” (donde fue huésped del cacique Sayhueque) antes de la entrada del ejército y no atrás, como muchos que después lo criticaron.</p>

<p>Los viajes de los científicos y exploradores fueron el preámbulo de la definitiva ocupación del territorio, mal llamada “conquista del desierto” pues no se conquista lo que supuestamente está desierto. Lejos está quien escribe, de un indigenismo panfletario e hipócrita,  tan en boga en estos días, pero si recordar que indios y criollos se mataron con un coraje tremendo para que un territorio equivalente a la superficie de varios países europeos, quedara en manos de un puñado de especuladores. En las campañas del Neuquén no existieron batallas al estilo napoleónico, pero sí el estado de constante zozobra, de acecho, de ataque y retirada fulminante que caracterizó las fronteras barométricas de América. Lo que es considerado una epopeya en los Estados Unidos, aquí es minimizado por la característica tan argentina de desdeñar lo propio. Algunos ejemplos:</p>

<p>-El 19 de enero de 1881 el fortín Guañacos es atacado por los indios que en número sumamente superior doblegaron a los 12 soldados y 17 arrieros que en él se refugiaron, los cuales fueron comandados por el Alférez Eliseo Boerr. Las tropas que llegaron al día siguiente encontraron los restos sin vida de todos los defensores, como así también 32 indios que sus camaradas no pudieron llevarse por estar muy heridos.</p>

<p><img alt="ElNeuquen3_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/470/ElNeuquen3_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="257" /></p>

<p>-El 16 de enero de 1882 es atacado el fortín 1° División que desde el lado rionegrino defendía el paso Fotheringham que permitía el cruce del río Neuquén. En el hecho participaban los principales caciques neuquinos (Sayhueuque, Namuncurá, Reuquecurá). Allí el entonces Capitán Juan José Gómez, del 7° de Caballería, con 16 soldados y 14 peones que se habían refugiado en el mismo, realiza la épica hazaña de resistir a un malón de casi medio millar de indios.</p>

<p>-El 6 de enero de 1883 es sorprendido en el valle Pulmarí, una partida de 10 soldados al mando del Capitán Emilio Crouzeilles por un centenar de indios de las tribus de Reuquecurá y Namuncurá. Iniciado el desigual combate llega el Teniente 2° Nicanor Lazcano con cinco soldados más. Los dos oficiales y la mayor parte de la tropa dejan sus vidas.</p>

<p>-En la misma zona se desarrolla, el 17 de febrero de 1883 otro combate entre un grupo de 16 soldados, al mando del Tte. Cnel. Juan Gregorio Díaz y con la colaboración del Subteniente Carlos Wappes y una indiada que se presentó perfectamente equipada con una compañía de infantes que vestían uniformes y usaban fusiles Martin Henry del ejército chileno. Esto desorientó en un principio a la tropa argentina, que alcanzó a darse cuenta a tiempo de la maniobra falaz de los indios que se habían acercado portando bandera de parlamento.</p>

<p>Existen centenares de hechos similares, pero las mayores bajas de ambos bandos se debieron a las espantosas condiciones de vida, las privaciones y las enfermedades de la terrible vida en la frontera, aunque, claro está, la peor parte la llevaron – y la llevan – los aborígenes. Tal vez algún día comiencen a ser vistos como lo que fueron: exiliados en su propia tierra.</p>

<p>“Fui el último viajero que antes del inconsulto aniquilamiento de aquellas tribus conoció la vida del indígena independiente y dueño de pampas y cumbres, sin más leyes que las impuestas por sus necesidades limitadas (...)Treinta y cuatro años han transcurrido, desde que el cacique Ñancucheo desapareció defendiendo el suelo en que nació, desde que con métodos violentos, innecesarios, quedó destruida una raza viril y utilizable, y desde esa fecha, aun cuando ya hay en la región florecientes pueblos y la cruza en parte el riel, estorban su progreso concesiones de tierras otorgadas a potentados de la Bolsa, una vez que la frontera avanzó, lo que hace que decenas de leguas estén en poder de un solo afortunado” (4)</p>

<p>Los beneficiarios de las carnicerías de la frontera, de la sangre de indios y milicos, jugaron las lágrimas neuquinas en los casinos de la Riviera, en las noches perfumadas del Bois de Boulogne, en las cenas en “Chez Fouquet”, emborrachándose a champagne corrido con las putas de los cabarets de Montparnasse, con los dineros de unas propiedades que apenas podían ubicar en el mapa y que jamás honestamente fueron suyas. Años mas tarde, otro argentino ilustre que como tantos otros pagó en el presidio de Ushuaia su amor por la nacionalidad, escribió con amargura: “Hay un gran dolor en aquella comarca argentina: el exterminio del indio, el régimen del presidio, el despilfarro de las tierras fiscales, el aislamiento geográfico, la esterilidad económica, la incuria oficial, la falta de estímulos de cultura y como consecuencia de todo ello, la despoblación, la pobreza, la injusticia, la explotación internacional, la ausencia de la ciudadanía”.(5)</p>

<p><img alt="ElNeuquen4_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/470/ElNeuquen4_AgendadeReflexion.jpg" width="250" height="362" /></p>

<p>NOTAS<br />
(1) Antigua denominación mapuche para el Neuquén. La palabra se forma con los términos co-mu-hué; Co= agua, mu= para sí mismo, hué= lugar. Puede traducirse como: lugar donde se proveen  de agua para su casa, o lugar donde hay agua para cada uno. Por derivación: lugar donde hay agua para todos.<br />
(2) La región fue conocida con el nombre del río. La tierra del Neuquen debe entenderse como la tierra del río Neuquén. Y Neuquén o Neuguén o Nauquen o Naunquen significaría impetuoso, correntoso, rápido, en la lengua vernácula, cualidades que califican al río.<br />
(3) El 13 de febrero de 1597, 26 integrantes de la Compañía de Jesús fueron crucificados en Nagasaki por orden del Shogun local.<br />
(4) Moreno, Eduardo V. “Reminiscencias de Francisco P. Moreno”. Edición propia, Bs.As. 1942.<br />
(5) Rojas, Ricardo “Archipielago”. Editorial Losada. Bs.As., 1947.</p>

<p><img alt="ElNeuquen5_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/470/ElNeuquen5_AgendadeReflexion.jpg" width="186" height="210" /></p>]]></description>
         <link>http://www.agendadereflexion.com.ar/2008/09/470_el_neuquen.html</link>
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         <pubDate>Thu, 25 Sep 2008 10:10:20 -0300</pubDate>
      </item>
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         <title>Nº 469 - Esa saludable embriedad</title>
         <description><![CDATA[<p><img alt="SaludableEmbriedad_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/469/SaludableEmbriedad_AgendadeReflexion.jpg" width="250" height="183" /></p>

<p>[por Andrés Scola]  </p>

<p>Las costumbres alrededor del vino cambian con el correr del tiempo. No es lo mismo el vino que disfrutaban griegos y romanos que el que se sirve hoy en las mesas argentinas. El placer y la moderación van de la mano, sólo hay que saber encontrar el punto donde beber se convierte en una experiencia saludable.</p>

<p>Fluye, inevitable, rojo, como la sangre, amarillo con destellos verdes, como la savia que vive en cada vid, rosado como el cielo de algunos atardeceres de enero, el vino pertenece a la tierra y a la humanidad, que la habita y usufructúa. </p>

<p>Por lo tanto y a lo largo de su historia, esta bebida ha cambiado, se ha transformado y se transforma con cada vendimia y así sucede desde hace algunos miles de años, el conocimiento de su elaboración se ha transmitido de generación en generación, pero no deberíamos ser tan ingenuos de pensar que aquel primer vino, que el relato bíblico atribuye haber producido a Noé, luego de varias cosechas post bajante de las aguas del diluvio universal, sea igual o al menos algo parecido a los néctares que la enología moderna nos brinda.</p>

<p>Mediante estudios arqueológicos, efectuados sobre restos de vasijas encontradas en distintos lugares del globo, se ha comprobado que la composición de los vinos de la antigüedad, dista mucho de la de hoy en día. </p>

<p><img alt="SaludableEmbriedad2_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/469/SaludableEmbriedad2_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="306" /></p>

<p>Si bien el principio de elaboración es aún, el milenario fenómeno de la fermentación de los azúcares contenidos en el jugo de las uvas por medio de levaduras esparcidas en el ambiente de la bodega y depositadas en la piel de las bayas, cuyo resultado es la formación de alcohol etílico, las características de este mágico líquido, se supone que difieren notablemente de los de la modernidad. Aquellos vinos que regaron las gargantas que produjeron las charlas platónicas en la antigua Grecia, como los que inundaron las celebraciones a lo largo y a lo ancho del Imperio Romano, como los caldos que embriagaron a Polifemo, especulan los expertos que, eran espesos y concentrados y que para ser consumidos debían someterse a la dilución con agua, cuestión que habría facilitado en aquellos difíciles tiempos, la conservación y el transporte. </p>

<p>A pesar de que en la actualidad las condiciones de guarda le brindan a esta bebida una larga vida, no existen y sería irracional pensar que alguna vez existan, muestras de los vinos de la antigüedad, por lo que solamente se puede especular acerca de cómo eran los brebajes en épocas pretéritas, en base a criterios enológicos.</p>

<p>Los vinos de calidad de hoy, pueden ser en algunos casos, densos, untuosos y corpóreos, pero distan un abismo de aquellos que corrieron en la caudalosa última noche de Pompeya. </p>

<p>Aunque definitivamente hay algo más que un concepto de elaboración que une los extremos y se trata simplemente de algo nunca bien ponderado, como es el efecto embriagador de la solución etílica. Y en esto hay más de una posibilidad ya que se puede pasar de un estado de alegría incipiente, a un pesado sopor que entumece los músculos y nubla los pensamientos.</p>

<p>Obviamente el estado final del consumidor, estará sujeto de manera directamente proporcional a la cantidad de etanol ingerida, por lo que adherimos y valga esto como declaración de principios, al consumo moderado del vino, de modo de alcanzar ese estado que el filósofo francés Michel Onfray define como "embriedad", tan lejos de la sobriedad como de la borrachera del alcohólico, referida en su obra "La razón del gourmet", como un estado mágico que conduce a comarcas que aclaran, iluminan e informan acerca del funcionamiento de la razón, acerca de sus límites.</p>

<p>Aclara también el autor que no elogia con esto, al amigo de las embriagueces, que lo convierten en un vasallo, en un trozo de carne embebido en alcohol, que transforman al usuario en un objeto que padece y no en un sujeto que desea. </p>

<p>La embriedad es definida entonces y esto sí se elogia, como un estado deseado, en cuyo concepto se funden la embriaguez y la ebriedad suponiendo el espíritu turbado por los vapores del alcohol y no derrumbado a causa de dosis excesivas. </p>

<p>La práctica del vino implica el gusto por el margen, el límite, la franja más allá de la cual se sabe que no hay retorno. Esta práctica exige que se domine el cuerpo con la suficiente precisión y destreza para que pueda pedírsele solamente rozar universos en los cuales uno podría perecer en cuerpo y alma, confundidos, si faltaran la habilidad y el sentido de la delicadeza.</p>

<p><img alt="SaludableEmbriedad3_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/469/SaludableEmbriedad3_AgendadeReflexion.jpg" width="251" height="301" /></p>

<p>Resulta necesario para defender el postulado de la embriedad, efectuar algunas consideraciones acerca de la problemática del alcoholismo y seguiremos para ello con los enunciados de Onfray, que dice al respecto "La embriaguez del alcohólico supone un hombre convertido en objeto, incapaz ya de abstenerse de bebidas inquietantes. A menudo, su dependencia debe relacionarse con su incapacidad para encontrar en él lo que permitiría la firmeza, la resistencia para con los dolores del mundo. </p>

<p>El alcoholismo es una noción que sale a la luz poco tiempo después del estado de hecho que caracteriza, contemporáneo de los años que siguen a la industrialización masiva de Europa. Muestra el malestar de la civilización, el deseo desesperado por responder a condiciones de existencia deplorables".</p>

<p>Afortunadamente, no es el malestar en la cultura, que genera el alcoholismo, lo que nos convoca, sino por el contrario destacar los beneficios que se pueden obtener con el consumo moderado de vino de buena calidad, modalidad que abarca a gran parte de los argentinos y por supuesto de los habitantes de gran parte del planeta ya que alrededor del vino en particular y no sucede así con todas las bebidas alcohólicas, se ha generado una verdadera cultura que tiene su raigambre en la historia milenaria que va desde aquellos jugos fermentados por Noé, fuertes, espesos, concentrados, salvajes, cuya posibilidad de ser bebidos estaba dada en el hecho de ser mezclado con agua, hasta los delicados elixires aportados por la enología francesa, y sus cepas, con la tecnología concebida por los norteamericanos y con la conjunción de esos factores sobre el suelo de nuestro país, que permite la obtención de vinos de la más alta calidad internacional.</p>

<p>Los nuevos vinos son efectivamente la combinación de conocimientos adquiridos desde hace miles de años y específicamente aquellos tintos que se producen en nuestro país resultan óptimos a la hora de componer una dieta equilibrada, ya que su consumo moderado proporciona según criterios científicos, beneficios al funcionamiento correcto del sistema cardiovascular por el aporte de los polifenoles contenidos en el jugo fermentado de las uvas, uno de estos compuestos químicos, denominado resveratrol, se encuentra en el hollejo de los frutos de la vid y según estudios recientes las cepas Malbec y Cabernet Sauvignon son quienes mayor cantidad poseen. </p>

<p>Es necesario destacar que la medida correcta para proporcionar placer y salud, es la de un par de copas de vino por comida ya que más allá de los criterios filosóficos que ensaya Michel Onfray, es conocido que el consumo excesivo de alcohol, puede llegar a provocar severos daños al organismo humano. Pero una vez más quedémonos con la parte positiva de este fenómeno.</p>

<p>Hay en nuestros tiempos, una tendencia que favorece esta relación entre vino, placer y salud, y es la sustitución del consumo de cantidad, por el de calidad. Durante muchos años el sector vitivinícola produjo gran cantidad de vino común, que alimentaba el consumo masivo de esta bebida, y aún ahora se produce mayor cantidad de vino común que de aquellos denominados finos, pero la aparición de nuevas formas de consumo trajo consigo la sustitución del consumo mayoritario de vino en beneficio de la ingesta de cervezas, gaseosas, y una prolífica cantidad de otras bebidas. </p>

<p>La calidad parece ser ahora el distintivo buscado por quienes desean beber la milenaria bebida que nos convoca, y esto es algo plenamente satisfecho por la oferta de numerosas marcas y en general tipos de vino, que producen las más de mil bodegas esparcidas a lo largo de nuestra geografía desde Neuquén, Río Negro (frío seco para el Merlot y Pinot Noir) , por supuesto  pasando por Mendoza (terruño ideal para el Malbec) y San Juan (desierto hecho vergel por la implantación del Syrah), hasta La Rioja, Catamarca y Salta (altura y gran amplitud térmica para un delicado Torrontés). </p>

<p>Suelos, climas y manos expertas y laboriosas, componen los distintos y extensos terruños de la Argentina que ostenta el quinto lugar en cuanto a la producción vinícola mundial, aspirando a convertirse en un plazo no muy lejano en uno de los primeros.</p>

<p>Afortunados, sin dudas somos los argentinos, quienes a un precio mucho menor que en el resto del mundo podemos acceder a vinos de gran calidad y variedad.</p>

<p>Dichosos, quienes podemos encontrar la medida justa del placer que brinda el consumo moderado de los caldos báquicos.</p>

<p>Venturosos quienes encontramos en el vino un hábito saludable, demostrado científicamente.</p>

<p><img alt="SaludableEmbriedad4_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/469/SaludableEmbriedad4_AgendadeReflexion.jpg" width="270" height="395" /><br />
Andrés Scola<br />
www.enofilos.com.ar</p>]]></description>
         <link>http://www.agendadereflexion.com.ar/2008/09/469_esa_saludable_embriedad.html</link>
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         <category></category>
         <pubDate>Thu, 18 Sep 2008 07:24:32 -0300</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>Nº 468 - El inicio de la ignominia</title>
         <description><![CDATA[<p><img alt="InicioIgnominia_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/468/InicioIgnominia_AgendadeReflexion.jpg" width="280" height="323" /></p>

<p>Por Juan Domingo Perón <br />
 <br />
El día 16 de septiembre de 1955, a primera hora, se tuvo conocimiento de que en el interior se habían producido algunos levantamientos.</p>

<p>En Córdoba, habían secuestrado al Director de la Escuela de infantería durante la noche. La Escuela de Artillería sublevada había emplazado los cañones en la tarde anterior con el pretexto de un ejercicio del día siguiente y, con las primeras luces, había abierto el fuego contra el casino de oficiales donde dormían los jefes y oficiales de la Escuela de Infantería.</p>

<p>Esto había producido una gran confusión, repuestos de la cual, se combatía en los alrededores del cuartel de esta última unidad contra efectivos rebeldes de la Escuela Militar de Aviación.-</p>

<p>En Río Santiago, unidades de la Escuela Naval sublevada habían pretendido salir de la base y atacar la ciudad de Eva Perón siendo detenidos por la policía de Buenos Aires, pero permaneciendo en posición en el linde de la base.</p>

<p>En Curuzú Cuatiá (Corrientes), habíase producido un conato de sublevación en la Escuela de Blindados siendo sofocada y dominada inmediatamente.</p>

<p>En Puerto Belgrano, base naval de Bahía Blanca, no había novedad, aunque se supo que la Aviación Naval estaba en movimiento.</p>

<p>La  escuadra efectuaba ejercicios en la zona sud de la República (Golfo Nuevo, Chubut) y no se tenía noticias sobre su actitud. En la Capital federal como en las demás guarniciones militares la situación era tranquila.</p>

<p>Desde las primeras horas del día 16 permanecimos en el Comando en jefe de las fuerzas de represión en el edificio del Ministerio de Ejército, con el Ministro Lucero, el Comandante en Jefe del Ejército, General José Domingo Molina y el jefe de operaciones General Ymaz ( este nombre lo hallaremos más adelante).</p>

<p>Tanto el Ministro de Ejército como el Comandante en Jefe eran de opinión que se trataba de una acción descabellada que sería conjurada en pocas horas, pues fracaso el intento de Curuzú Cuatiá se luchaba en Río Santiago y en Córdoba en buenas condiciones, la concurrencia de otras tropas hacia esos focos, aseguraba el éxito para los días siguientes.</p>

<p>El día 17 de septiembre, la situación general era absolutamente favorable, si bien continuaba la lucha en Córdoba, en Río Santiago se había detenido. Durante ese día se tuvo noticia que la escuadra se había puesto en marcha saliendo de Puerto Madryn hacia el norte. La observación aérea era imposible debido a las condiciones climáticas.</p>

<p>Ya ese día se conoció también que en Puerto Belgrano (Bahía Blanca) se habían producido disturbios entre fuerzas de marinería y la población civil. En la base de submarinos de Mar del Plata se mantenía el orden y era leal al gobierno.</p>

<p>El día 18 a la noche la situación era clara para el comando de represión y lanzadas las unidades concéntricamente hacia los focos de la rebelión, no quedaba más que esperar su llegada para someter a los rebeldes. La enorme superioridad de fuerzas no deja dudas sobre el resultado. Este mismo día se tuvo conocimiento de la defección de los Destacamentos de Montaña de Mendoza y San Juan, pero ello se reduce a que sus jefes se han negado a marchar sobre Córdoba.</p>

<p>En Río Santiago la intervención de la Aviación de Bombardeo ha despejado la situación. La Escuela Naval derrotada por la policía de Buenos Aires y el Regimiento 7 de Infantería, se ha embarcado en un aviso y unos lanchones y ha huido. Allí no hay enemigo.</p>

<p>En Bahía Blanca, las Fuerzas de Infantería de Marina han ocupado la ciudad, pero avanzan hacia allí las fuerzas de la represión, muy obstaculizadas por las fuertes lluvias y hostigadas por la aviación rebelde. Sin embargo, todo es cuestión de tiempo.</p>

<p>La escuadra, según las noticias que se tienen, ha bombardeado la ciudad de Bahía Blanca, destruido las plantas compresoras de gas, las usinas y parte de la población. La ciudad está sin agua, sin gas y sin luz.</p>

<p>La ciudad de Mar del Plata también ha sufrido los efectos del bombardeo intenso de la escuadra y de la aviación rebelde.</p>

<p>El día 18 de septiembre a la noche la escuadra sublevada amenaza con el bombardeo a la ciudad de Buenos Aires y la destilería Eva Perón. Lo primero de una monstruosidad sin precedentes, y lo segundo, la destrucción de diez años de trabajo y la pérdida de cuatrocientos millones de dólares.</p>

<p><img alt="InicioIgnominia2_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/468/InicioIgnominia2_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="272" /></p>

<p>La situación militar era ampliamente favorable, pues desplegadas las fuerzas solo era cuestión de tiempo y de lucha para someter a los focos rebeldes de Córdoba y Bahía Blanca. En la Capital Federal quedaban aún sin emplear la primera división de ejército motorizada, las fuerzas blindadas de Campo de Mayo, el Batallón Buenos Aires y, muchas otras fuerzas absolutamente leales.</p>

<p>Sin embargo me preocupaba la amenaza de bombardeo a la población civil en la que seguramente perderían la vida miles de inocentes que nada tenían que ver con la contienda. Ya había Buenos Aires presenciado la masacre del 16 de junio de 1955, cuando la aviación naval bombardeó la Plaza de Mayo y ametralló las calles atestadas de gente, matando o hiriendo a mansalva al pueblo indefenso. Era de pensar lo que ocurriría en un bombardeo indiscriminado, sobre una ciudad abierta, sometida a la acción combinada de los cañones navales y las bombas aéreas. Las condiciones climáticas eran desfavorables para toda acción defensiva, pues la intensa lluvia hacía imposible toda exploración y acción sobre los barcos.</p>

<p>Me preocupaba también la destrucción de la destilería de petróleo de Eva Perón, una obra de extraordinario valor para la economía nacional y que yo la consideraba como un hijo mío. Yo había puesto  el primer ladrillo hacía casi nueve años y yo la había puesto en funcionamiento. Es indudable que, para los demás, no podía tener el mismo valor que para mí.</p>

<p>Influenciaba también mi espíritu la idea de una posible guerra civil de amplia destrucción y recordaba el panorama de una pobre España devastada que presencié en 1939. Muchos me aconsejaron abrir los arsenales y entregar armas y municiones a los obreros que estaban ansiosos de empuñarlas, pero eso hubiera representado una masacre y, probablemente, la destrucción de medio Buenos Aires. Esas cosas uno sabe cómo comienzan pero no en que terminan.</p>

<p>Siempre he pensado que la misión de un gobernante es la custodia de la nación misma. Su objetivo deberá ser siempre el bien de la Patria. Todos los demás objetivos son secundarios frente a éste. Se trataba entonces de elegir la resolución que mejor conformara a ese principio.</p>

<p>En nuestra doctrina habíamos establecido claramente que la escala de valores justicialista era: primero, la Patria; luego, el movimiento y después los hombres. Se trataba simplemente de cumplirlo.</p>

<p>Algunos generales y jefes amigos y leales, se empeñaron en convencerme para que continuara la lucha que, desde el punto de vista militar, era ampliamente favorable. Recuerdo que uno me dijo: “si yo fuera el presidente, continuaba”. “Yo también si fuera el general continuaría”, le contesté.</p>

<p>Otros ensayaron persuadirme con el argumento de salvar la Constitución y la ley afirmando el principio de su acatamiento. Argumento justo pero sofistico. La ley, la Constitución son para la República y no éstas para aquellas. Nada hay superior a la Nación misma. Lo que hay que salvar siempre es el país. Lo demás es secundario frente a él.</p>

<p>Después de una madura reflexión llamé al Ministro de Ejército, General Franklin Lucero, jefe de las fuerzas de represión, y le dije: “Estos bárbaros ya sabemos que no tendrán escrúpulos para hacerlo. Es menester evitar la masacre y la destrucción. Yo no deseo ser factor para que un salvajismo semejante se desate s0obre la ciudad inocente, y sobre las obras que tanto nos han costado levantar. Para sentir esto es necesario saber construir. Los parásitos difícilmente aman la obra de los demás”.</p>

<p>Es indudable que para resolver este difícil momento de la situación debí recurrir a mis últimas energías, pues era más fácil para mí dejar hacer a mis comandos, que oponerme a sus inclinaciones de lucha y a las mías propias. Ya una vez me había encontrado en situación similar, siendo Ministro de Guerra en 1945. En esa ocasión resolví lo mismo: renunciar. Los hechos posteriores me dieron la razón y los mismos camaradas que entonces me instaban a pelear debieron reconocer mi acierto. Espero que en esta ocasión suceda lo mismo. En ese concepto procedí a hacer efectiva mi resolución con la siguiente comunicación:</p>

<p>Nota pasada al Señor Ministro de Ejército, General de División Don Franklin Lucero, en su carácter de Jefe de las fuerzas de represión<br />
 <br />
                                          Buenos Aires, 18 de septiembre de 1955.-<br />
 <br />
<img alt="InicioIgnominia3_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/468/InicioIgnominia3_AgendadeReflexion.jpg" width="292" height="400" /></p>

<p>Hemos llegado a los actuales acontecimientos guiados sólo por el cumplimiento del deber. Hemos tratado por todos los medios de respetar y hacer respetar la Constitución y la ley. Hemos servido y obedecido sólo los intereses del Pueblo y su voluntad.</p>

<p>Sin embargo, ni la Constitución ni la ley, pueden ser superiores a la Nación misma y sus sagrados intereses.</p>

<p>Si hemos enfrentado la lucha ha sido en contra de nuestra voluntad y obligados ‘por la reacción que la preparó y la desencadenó.</p>

<p>La responsabilidad cae exclusivamente sobre ellos deque que nosotros hemos cumplido el mandato de nuestro irrenunciable deber.</p>

<p>Hace pocos días intenté alejarme del Gobierno si ello era una solución para los actuales problemas políticos. Las circunstancias públicamente conocidas me lo impidieron, aunque sigo pensando e insisto en mi actitud de ofrecer esta solución.</p>

<p>La Decisión del Vice-Presidente y legisladores de seguir mi decisión con las suyas impide en cierta manera la solución constitucional directa. Por otra parte, pienso que es menester una intervención un tanto desapasionada y ecuánime para encarar el problema y resolverlo.</p>

<p>No existe un hombre en el país con suficiente predicamento para lograrlo, lo que me impulsa a pensar en que lo realice una institución que ha sido, es y será una garantía de honradez y patriotismo: el ejército.</p>

<p><img alt="InicioIgnominia4_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/468/InicioIgnominia4_AgendadeReflexion.jpg" width="284" height="400" /></p>

<p>El ejército puede hacerse cargo de la situación, el  orden y el gobierno, para construir una pacificación entre los argentinos, empleando para ello la forma más adecuada y más ecuánime.</p>

<p>Creo que ello se impone para defender los intereses superiores de la Nación. Estoy persuadido  que el Pueblo y el Ejército aplastarán el levantamiento pero el precio será demasiado cruento y perjudicial para sus intereses permanentes.</p>

<p>Yo, que amo profundamente al Pueblo, sufro un tremendo desgarramiento en mi alma presenciando su lucha y su martirio. No quisiera morir sin hacer el último intento por su tranquilidad y felicidad.</p>

<p>Si mi espíritu de luchador me impulsa a la pelea, mi patriotismo y mi  honradez ciudadana me inclinan a todo renunciamiento personal en  holocausto a la Patria y al Pueblo.</p>

<p>Ante la amenaza de bombardeos a los bienes inestimables de la Nación y sus poblaciones inocentes, creo que nadie puede dejar de deponer otros intereses y pasiones.</p>

<p>Creo firmemente que esta debe ser mi conducta y no trepido en seguir ese camino. La historia dirá si había razón para hacerlo.</p>

<p>Juan Perón</p>

<p>Inmediatamente la remití al General Lucero quien la leyó por radio y la entregó a publicidad.</p>

<p>El día 19 de septiembre, de acuerdo con el contenido de la nota, el Ministro Lucero formó una junta de generales, encargándoles discutir con los rebeldes la forma de evitar la masacre y la destrucción, para lo cual, si ello era una solución, el Presidente ofrecía su retiro.</p>

<p>La Junta de Generales se reunió el día 19 de septiembre en una larga sesión, interpretando que la nota presidencial era su renuncia. Llamaron a algunos auditores y les solicitaron dictamen al respecto. Según me informaron luego, alguno de ellos interpretó que se trataba de una renuncia y la Junta intentó constituirse en gobierno y hasta  expidió un decreto.</p>

<p>Al enterarme de semejante cosa llamé a la Presidencia a los generales de la Junta, el mismo día 19 en la noche, y les aclaré que la nota no era una renuncia sino un ofrecimiento que ellos podían usar en las negociaciones. Les aclaré que si fuera una renuncia estaría dirigida al Congreso de la Nación y no al Ministro de Ejército, que era un Secretario de Estado. Les reafirmé asimismo que el Presidente Constitucional lo era hasta tanto el Congreso le aceptara su renuncia, en caso de presentarla.<br />
 <br />
La misión de la Junta de Generales era sólo negociadora. Tratándose de un problema de las fuerzas, nadie mejor que ellos para considerarlo y resolverlo ya que, si se tratara de un asunto de opinión, yo lo resolvería en cinco minutos. Los generales aceptaron y salieron de la Presidencia dispuestos a cumplir su misión. Algunos de ellos me merecían confianza.</p>

<p>Llegados los generales al Comando de Ejército, según he sabido después, tuvieron una reunión tumultuosa en la que la opinión de los débiles e indecisos fue dominada por los que ya estaban inclinados a defeccionar por conveniencia.</p>

<p>Supimos luego que el Comando en Jefe del Ejército de represión, estaba dominado por enemigos. Su propio jefe de operaciones, el general Ymaz, fue nombrado jefe de las Fuerzas Motorizadas de Campo de Mayo por los rebeldes, inmediatamente después de la revolución.</p>

<p>Esa misma madrugada del 20 de septiembre fue llamado al Comando en Jefe mi ayudante, mayor Gustavo Renner, a quien el general Manni le comunicó en nombre de los demás que la junta constituída en gobierno había aceptado la renuncia (que no había presentado) y que debía abandonar el país.</p>

<p>La revolución quedaba con el país en sus manos. Me temo que no sepa que hacer con él. Los días dirán que una dictadura militar más se ha producido; los meses mostrarán un nuevo fracaso de este gobierno enemigo del Pueblo y los años condenarán la ambición, la incapacidad y la deshonestidad de un grupo de hombres de armas que no supo cumplir con su deber y que produjo tremendos males en el país”.</p>

<p><img alt="InicioIgnominia5_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/468/InicioIgnominia5_AgendadeReflexion.jpg" width="225" height="300" /></p>

<p>Juan Domingo Perón, La fuerza es el derecho de las bestias (fragmento), Panamá, 1956<br />
[Texto gentileza de Sandalio Gerardo Silva]</p>]]></description>
         <link>http://www.agendadereflexion.com.ar/2008/09/468_el_inicio_de_la_ignominia.html</link>
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         <pubDate>Tue, 16 Sep 2008 01:16:37 -0300</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>Nº 467 - Italia en América</title>
         <description><![CDATA[<p><img alt="ItaliaEnAmerica_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/467/ItaliaEnAmerica_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="326" /></p>

<p>El humanismo italiano en la preparación científica, filosófica y religiosa del descubrimiento de América</p>

<p>[Por Graciela Maturo]</p>

<p><br />
1.	Introducción</p>

<p>El eminente historiador Ferdinand Braudel enseñó a los estudiosos de la cultura a reconocer la persistencia de procesos de larga duración que inciden en la formación de períodos de duración media y preparan el desencadenamiento de los aconteceres importantes. Reflexionar sobre el "Descubrimiento de América" -expresión en sí misma convencional y discutible, no obstante válida para designar un hecho conmocionante de la historia- nos lleva a constatar la existencia de uno de esos grandes ciclos históricos, recorridos axialmente por el humanismo, el cual procede, enmarca y acompaña el fenómeno americano haciendo explicable su significación.</p>

<p>Nutrido en viejos legados, renovado por el Evangelio, el humanismo vertebra la evolución cultural de los pueblos mediterráneos de Europa, e irradia desde allí sus valores, invenciones y conquistas a toda Europa y al mundo. Sin él es imposible pensar esa tierra nueva que el conquistador descubrió para la total humanidad, y que lleva el nombre del humanista florentino Amerigo Vespucci. Los múltiples signos que hacen evidente la lógica histórica de la expansión transoceánica, justifican que se haya hablado de la "invención de América".(1)</p>

<p><img alt="ItaliaEnAmerica2_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/467/ItaliaEnAmerica2_AgendadeReflexion.jpg" width="225" height="310" /></p>

<p>Es sugestivo asimismo el hecho de que el humanismo, transmitido a las nuevas tierras en el final del siglo XV, haya sido desde entonces progresivamente exiliado de Europa por el avance de una nueva mentalidad. En función de esta idea, el poeta español Juan Larrea atribuyó a España la misión de haber obrado una auténtica "rendición de espíritu".(2)<br />
	<br />
Antiguo y muy complejo es el origen del humanismo, resultado de sucesivas síntesis culturales. Parece innegable, sin embargo, que esa nueva manera de mirar el mundo, y de mirarse el hombre a sí mismo, surgió en la Grecia clásica, en el momento en que sus ritos y tradiciones convergen con el nacimiento del espíritu crítico y la estimación del hacer humano. Nacía una nueva mentalidad cultural, que fue la base de la humanitas latina y el suelo natural en que se sembró el mensaje evangélico. Una figura divino-humana vino a ser centro y símbolo del humanismo que amalgamó la filosofía griega, la voluntad latina del hacer, la ética religiosa mosaica y la mística árabe, creando un eje amalgamante y unitivo hacia la cultura de otros pueblos. Ese significativo proceso debía continuarse en América, incorporando nuevos elementos en la incesante creación de una cultura realmente humana para el mundo.</p>

<p>Intentaremos una breve reflexión sobre la gestación del Descubrimiento en la atmósfera humanista del Quattrocento italiano, rastreando su continuidad en España y América.</p>

<p><br />
	2. Las islas felices y el milenarismo cristiano</p>

<p>Debemos tener presente, ante todo, la convergencia de mitos, pulsiones simbólicas, hallazgos científicos, intereses económicos y proyectos políticos que preparan el advenimiento de la aventura expansiva transoceánica.</p>

<p>La historia de los pueblos mediterráneos es una historia de navegantes. Griegos, fenicios y cartagineses fueron continuados más tarde por venecianos, genoveses, catalanes, portugueses y castellanos. Todos ellos, movilizados por concretas ambiciones de comercio e intercambio con otros pueblos, llevaban la marca de un fuerte impulso hacia más allá de sus propias fronteras. "Más allá" del que los romanos llamaron mare nostrum; más allá de las columnas de Hércules, estaba el mar atractivo y fatídico a cuyo término podían hallarse las islas felices, las tierras del reposo y la felicidad. Resabios del paraíso, presencia arquetípica del Edén, señuelos de auténtica realización histórica, todo se confunde en la imantación del mar océano a ser trasvasado.</p>

<p>Homero había recogido en la Odisea la historia del país de los feacios, hombres probos y felices que desconocían la sal. Platón mencionó la fabulosa Atlántida, y formuló asimismo la imagen de una sociedad perfecta que, desde las páginas del diálogo La República, iluminó siglos enteros como desideratum político. Por su parte tuvieron vigencia las profecías de Amós, Oseas e Isaías, grabadas en la mente de judíos y cristianos, y apuntado a tiempos y realizaciones futuras. Durante los siglos medievales se difundieron un sin número de leyendas tendientes a dinamizar la imaginación errante,así como el conocimiento de tierras ignotas. La figura paradisíaca, el "locus amoenus", cumple en la historia de la cultura el múltiple rol de imagen mística, modelo social y tierra a ser colonizada.</p>

<p>La mente popular medieval, alejándose de la idea agustiniana del Reino de Dios como presente de la Iglesia, proyectó a las tierras de Jauja o de Cucaña la realización de una vida feliz; la historia debía moverse hacia los lares legendarios del Preste Juan, o hacia las islas posteriores a Tule.</p>

<p> Los sabios reunidos en la corte del rey Alfonso el Sabio tradujeron la obra de Claudio Ptolomeo (90-168 d.C.) dando a conocer al mismo tiempo otras obras geográficas y cosmográficas como el Libro de la Octava Esfera, los del Astrolabio Redondo y el Astrolabio Llano, el Tratado de la Lámina Universal. La ciencia avanzó enormemente a partir del redescubrimiento de textos clásicos griegos y latinos que estimularon, en los siglos XIII y XIV, nuevos viajes, más audaces navegaciones.</p>

<p>El veneciano Marco Polo viajó al Lejano Oriente a fines del siglo XIII, trayendo relatos que encendieron la imaginación de sus conciudadanos, y que dos siglos más tarde siguieron ejerciendo su fascinación sobre el oscuro navegante genovés que poseyó y anotó un ejemplar de la edición de 1485 del Libro de las Maravillas del Mundo, llamado el "Millón".</p>

<p><img alt="ItaliaEnAmerica3_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/467/ItaliaEnAmerica3_AgendadeReflexion.jpg" width="291" height="400" /></p>

<p>Tenemos en cuenta, igualmente, la impregnación milenarista que proviene de nuevas lecturas del Apocalipsis, y de profetas heterodoxos como el monje calabrés Joaquín de Fiore (1135-1202) cuyo Evangelio Eterno anunciaba la inminencia de un Tercer Reino o Reino del Espíritu. Franciscanos y domínicos participaron de esta atmósfera visionaria que entremezcla el incipiente interés por la ciencia empírica, la certeza de una presencia divina en la historia y el atisbo del cumplimiento de las profecías en una hora no lejana.</p>

<p><br />
	3. El Concilio de Florencia</p>

<p>El siglo XV se presenta en Italia como un particular punto de inflexión del humanismo cristiano en la generación de su proyecto expansivo transoceánico. Burckhardt acuñó en el siglo pasado su célebre concepto de Renacimiento para ser aplicado a una etapa de la cultura occidental que tuvo su centro en Italia y habría consistido básicamente en una recreación plástica del mundo griego.(3) El concepto de Renacimiento ligado al modelo del arte, la lengua y la filosofía helénicas, al gran desarrollo de las bibliotecas y al nacimiento de la filología, resulta sin embargo insuficiente para abarcar el proyecto humanista en toda su significación. Es necesario devolver al humanismo italiano su plena inserción en el cristianismo, su vocación mundana y transmundana, y su capacidad de movilizar factores de toda índole en torno de objetivos humanos que reconocen su raíz religiosa, científica y filosófica sin perder de vista la realización de fines económicos y políticos.</p>

<p>Algunos estudiosos han redescubierto la importancia del Concilio reunido en Florencia en 1439, y su relación con los viajes del Descubrimiento.(4) Tal concilio, al que podría llamarse Concilio del Humanismo, tenía un objetivo fundamental: reunificar a las Iglesias cristianas, separadas desde el siglo I por la cuestión teológica del "Filioque": es esta la tesis principal del humanismo cristiano, la divinidad de la segunda persona y por ende la naturaleza divina del hombre, principio que legitima sus invenciones y sus obras.</p>

<p>Convocantes del Concilio fueron personalidades tan importantes en la historia de la cultura moderna como el Cardenal Nicolás de Cusa, Eneas Silvio Piccolomini luego coronado Papa como Pío XI, y Paolo del Pozzo Toscanelli, la más brillante personalidad científica de su tiempo. Se trataba de elaborar una estrategia defensiva y expansiva del cristianismo frente al avance de las huestes turco-otomanas en el Este. Era necesario abordar el viaje atlántico, abrir nuevas rutas por el Oeste, y al mismo tiempo intentar la adhesión de otros pueblos al proyecto de la Cristianidad. No es esta una inferencia gratuita; emerge del examen de las obras pertenecientes a Nicolás De Cusa, como a las de otros humanistas que lo continuaron.</p>

<p>De origen germano, aunque formado en los claustros de Padua, Nicolás de Cusa es considerado la última gran figura del movimiento de los Hermanos de la Vida Común, fundado en Flandes por Gerardo Groot en continuidad con los Amigos de Dios de Alemania.(5) Su tratado teológico De docta ignorantia (1140) sigue la vía del Aeropagita, mostrando los límites de la razón para trascender las oposiciones. El Cusano ha dejado asentado el caracter simbólico del conocimiento religioso, legitimando la contemplación como escala más alta del conocimiento. Autor de diálogos, -en la mejor tradición socrática, que fue característica del humanismo- dio a tres de ellos el nombre genérico de Idiota, pues colocaba al laico, el indocto y el ignorante como maestros del orador y el filósofo. Todos estos rasgos de legitimación de la lengua vulgar, conjunción de la fe y la razón, protagonismo de los pobres, señalan la continuidad del humanismo cultivado por Nicolás de Cusa con el español y el iberoamericano.</p>

<p>Hay noticias de otro diálogo, titulado Tetralogus de Non Aliud, donde aparecen 4 interlocutores: el propio Nicolás, dos locutores llamados Petrus Albus y Juan Andrea -que nos introducen al espinoso tema de las relaciones entre los apóstoles Pedro y Juan, en vasta tradición- y un personaje que siempre ha sido discutido por los estudiosos del Descubrimiento: el canónigo Ferdinando Martín Portugaliensi Natione, cuyo nombre completo es Fernando Martinez de Roritz, pariente y consejero de Alfonso V de Portugal. En otro de los diálogos aparece Paolo del Pozzo, amigo y condiscípulo de Cusa. Cita el Cardenal el Timeo en su traducción latina, haciendo lugar a la antigua mención de tierras allende el océano.(6)</p>

<p>Fue en la Basílica de Santa María del Fiore, cuya cúpula construyó un discípulo de Toscanelli, el célebre Filippo Brunelleschi, donde se celebraron las reuniones del Concilio unificador, que si no triunfa formalmente pone en marcha al menos acciones concretas y proyectos teóricos que más tarde darían su fruto. Paolo del Pozzo, muerto en 1482, no alcanzó a verlo, pero le cupo la gloria de anticipar y promover el viaje de Cristóbal Colón a partir de la carta de navegación enviada primero al canónigo Martínez, y luego al propio navegante. La correspondencia de Toscanelli, considerada apócrifa o dudosa por Harrise, Krestchmer y Vignaud, ha sido defendida por el estudioso Enrique de Gandía (7) y otros  autores. Según Gandía, Toscanelli sostuvo una versión más o menos conocida por los geógrafos de su tiempo: que no era difícil atravesar el océano y llegar a las Indias por el Oeste. Se trataba de la "cuarta India", la tierra colocada frente a las costas de Europa y Africa.</p>

<p><img alt="ItaliaEnAmerica4_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/467/ItaliaEnAmerica4_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="339" /></p>

<p>La carta de navegación de Paolo del Pozzo fue copiada por Colón en los márgenes de la Historia Rerum Ubique Gestarum de Eneas Silvio Piccolomini, uno de sus libros de cabecera, publicado en Venecia en 1477. De 1480 es el Tractatus de Imago Mundi, impreso en Lovaina, cuya autoría es de otro hombre de la Iglesia, el cardenal Pedro Aliaco, más conocido como Pierre d'Ailly.</p>

<p>A partir de 1478 se conoció nuevamente el mapa de Ptolomeo, que reproducía con variantes un mapa del siglo I atribuido al geógrafo fenicio Marino de Tiro. Tanto Marino como Ptolomeo creían a la Tierra de dimensiones menores a las reales, pero el primero, según Ibarra Grasso(8), la consideró enteramente habitable. En el mapa ptolomeico, dice el autor mencionado, Toscanelli descubrió una extraña tierra que prolonga la China hacia el Sur, separada de la India por el mar llamado Sinus Magnus. Colón en su creencia de haber llegado a las Indias, pudo haber intuido el arribo a esa tierra legendaria que llegó a ser un dato misterioso conocido por geógrafos y navegantes.(9)</p>

<p><img alt="ItaliaEnAmerica5_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/467/ItaliaEnAmerica5_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="291" /></p>

<p>Lo que nos interesa destacar ahora es la conexión inesperada que se produce en el ambiente renovador de la Italia del Quattrocento entre el proyecto humanista de la Iglesia y el redescubrimiento de la ciencia antigua, alentado por la navegación. Al avance de la cartografía y la cosmografía lo acompañan invenciones técnicas que harían posible el viaje de ultramar: la brújula, el compás, el astrolabio; la nave liviana, designada con el portuguesismo caravella, que viene a reemplazar a los pesados barcos de dos y tres puentes; las armas de fuego instaladas en el costado de la nave, como defensa. El sentido final de la aventura no sería comprensible, sin embargo, sin el proyecto que le sirvió de base: la construcción de la República Cristiana.</p>

<p><br />
	4. El Nuevo mundo y el ideario de la Cristiandad</p>

<p>El conocimiento de la historia, cultura, expresión artística y definición filosófica de los pueblos latinoamericanos es clave para introducirnos en la relación de la Cristiandad europea del siglo XV con la construcción del Nuevo Mundo. En efecto, no son ajenas al humanismo americano, antes bien lo sustentan, las ideas de Nicolás de Cusa, Pico della Mirandola, Marsilio Ficino, León Hebreo, Baltasar Castiglione, y otros humanistas.</p>

<p>Nicolás de Cusa sostuvo que el verdadero impulso religioso proviene de lo íntimo del alma; en De visione Dei afirmó la importancia de la facultad de movimiento y autodeterminación pues si el hombre no se posee a sí mismo tampoco puede ser poseído por Dios.(10) Ficino -perteneciente a un círculo posterior, y más ligado a la filología clásica- es fiel a esa misma concepción en su libro De Christiana Religione, donde muestra que la redención ni es sólo el descubrimiento de un nuevo ser sino asimismo el descubrimiento del mundo. Al convertirse en hombre-Dios, el hombre descubre que nada es despreciable o informe; al afirmarse a sí mismo como microcosmos, otorga al macrocosmos un sentido nuevo.(11) Esa semejanza del hombre con Dios, por otra parte, no se da en el ser ni simplemente en las obras, sino en el acto, en la operación de crar. El hombre, para el humanismo, es hombre poético. Otros aspectos del humanismo igualmente memorables abren las puertas a la comprensión de otros pueblos, de otras culturas. Postulaban para los cristianos una actitud de predicación y tolerancia. Cusa sostuvo que al adversario turco se lo debía convertir a la fé católica. Igual postura triunfó finalmente en América, sobre la destrucción cultural y física, sobre la parcial sumisión y explotación.</p>

<p><img alt="ItaliaEnAmerica6_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/467/ItaliaEnAmerica6_AgendadeReflexion.jpg" width="280" height="338" /></p>

<p>Sabemos hoy que a la acción militar de España se le sobrepuso la acción evangelizadora de los humanistas. Conocemos su obra grandiosa en lo educativo, social, jurídico político. Sabemos que la conjunción de cristianos viejos y nuevos tanto españoles como portugueses y en menor medida italianos ligados por una actitud humanista, funda realmente la cultura iberoamericana, hace posible la mestización, abre líneas que prolongan y enriquecen el humanismo europeo.(12) Más que una utopía, América se convirtió en "eutopía", el buen lugar, el lugar de la posibilidad, el advenimiento, el futuro.</p>

<p>Fray Francisco de la Cruz en 1524 soñó trasladar a América la Iglesia destruida en España por el avance musulmán; pensaba también el fraile que los pueblos de América podrían ser descendientes de Israel, destinados a desarrollar una Cristiandad nueva. Otros recordaban las leyendas del profeta Esdras y las diez tribus de Israel desperdigadas por el Oriente. No faltó la teoría recogida por el arcediano Centenera en su poema La Argentina, de que los indígenas descendían de Tubal, hermano de Noé. La relación del Nuevo Mundo con el Antiguo era remitida vagamente a otros personajes: Ophir, Heber, Jectán. Se sostuvo también por mucho tiempo que Santo Tomás había predicado el Evangelio en las Indias. El Padre Nóbrega, en 1540, recogió la leyenda de Pai Tomé o Zumé.</p>

<p>El Inca Garcilaso, de sangre mestiza, fue traductor de León Hebreo, detalle nada despreciable si se tiene en cuenta que esa formación de la filosofía del amor había de servirle de base para su velado enjuiciamiento de los aspectos bárbaros de la conquista, y su recuperación de la cultura materna. Igualmente son hijos del humanismo Luis de Tejeda, Vasco de Quiroga -el creador de los "pueblos nuevos" en México-, Bernardo de Balbuena, Sigüenza y Góngora, Sor Juana Inés de la Cruz, el Lunarejo.</p>

<p>Antonio de León Pinelo, hijo del judío portugués Diego López de León, y hermano de Diego de León, es considerado el padre de la bibliografía americana por su Epítome o resumen bibliotecológico comentado; fue asimismo autor de una curiosa obra, El Paraíso en el Nuevo Mundo, publicada en 1656 (ver mapa adjunto). Es esta una imagen predilecta del humanismo, y encierra la conciencia generalizada en el siglo XXVII acerca de la "novedad" del mundo americano, tanto por su impregnación simbólica y religiosa, cuanto por su apertura a la realización de una sociedad más justa.(13)</p>

<p>El Descubrimiento fue, según Salvador de Madariaga, una inversión copernicana.(14) A pesar de que por varios siglos más Europa ha seguido siendo el centro de la historia, los hombres de pensamiento, educadores, creadores, artistas, han mirado hacia América o desde América. El Mundo Nuevo inició el espíritu barroco, extraeuropeo, utópico, no-cartesiano, maravilloso-real, poético, "romántico". Detrás de Rousseau, Saint Pierre y Lamartine se hallan Colón, Vespucio, Las Casas, Bernal Díaz.</p>

<p><img alt="ItaliaEnAmerica7_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/467/ItaliaEnAmerica7_AgendadeReflexion.jpg" width="280" height="376" /><br />
  <br />
Notas</p>

<p>1) La bibliografía dedicada a la Utopía como factor cultural e histórico es sumamente vasta y proveniente de diversos sectores. Sobre la utopía humanista me limitaré a señalar, entre muchas otras obras, las siguientes: Silvio Zavala: La utopía de Tomás Moro en la Nueva España y otros estudios. México, 1937. Felipe Tena Ramírez: Vasco de Quiroga y sus pueblos de Santa Fe en los siglos XVIII y XIX. Porrúa, México, 1977. Alain Milhor: Colón y su mentalidad mesiánica en el ambiente franciscanista español. Valladolid, 1983. Jerónimo Bórmida: Identidad, Realidad y utopía. Centro Franciscano de Buenos Aires. s.f. De las proyecciones literarias del pensamiento utópico en América han hablado, entre otros, Enrique Pupo-Walker: La vocación literaria del pensamiento histórico en América. Gredos, Madrid, 1982. Fernando Ainsa: Identidad cultural de Iberoamérica en su narrativa. Gredos, Madrid, 1986.</p>

<p>2) En esta línea se inscriben los trabajos de Noé Jitrik: Los dos ejes de la cruz. Puebla, 1983, y parcialmente Elena Calderón de Cuervo: El discurso del Nuevo Mundo. UNC, Mendoza, 1990.</p>

<p>3) Entre los autores que han señalado la prevalencia de una identidad cultural modeladora en las obras coloniales se cuentan Alfonso Reyes, Pedro Henriquez Ureña, Mariano Picón Salas, Emilio Carrilla, Alfredo A. Roggiano, Enrique Pupo-Walker, Iber Verdugo, José Luis Martínez, Eduardo Trusso y muchos más.</p>

<p>4) Esta caracterización es generalmente avalada por una corriente crítica atenta a ciertos centros de irradiación del "deconstruccionismo" europeo, corriente que reconoce como maestros a Jacques Derrida, Roland Barthes, Geoffrey Hartmann, Paul de Man, etc. Incluimos en esa corriente demitificante a algunos grupos "feministas". En reciente congreso al que asistimos, tuvimos oportunidad de escuchar la comunicación de Fernando Ainsa sobre La reescritura de la historia en la nueva narrativa latinoamericana, comprobando asimismo los riesgos de una nivelación deconstructiva de las obras de Posse, García Marquez, Ibarguengoitía, Uslar Pietri y otros autores aparecidos en los últimos diez años. Por nuestra parte aportábamos precisamente la propuesta de  una lectura remitificante del héroe Bolívar, presendado a través de una modalidad esperpéntica en El general en su Laberinto. De todos modos hemos advertido muchos matrices divergentes de su tesis central en la comunicación del crítico uruguayo. (Cogreso sobre Discurso Ficcional y Realidad Histórica. Universidad de Macerata, 15-17 de octubre de 1990.)</p>

<p><img alt="ItaliaEnAmerica8_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/467/ItaliaEnAmerica8_AgendadeReflexion.jpg" width="180" height="240" /><br />
Graciela Maturo (Santa Fe, 1928) es catedrática, ensayista, poeta y tal vez la mejor crítica literaria argentina. Fundó en 1970 el Centro de Estudios Latinoamericanos, de amplia trayectoria en la investigación de nuestras letras y cultura, y fundó y dirigió la magnífica revista Megafón.</p>]]></description>
         <link>http://www.agendadereflexion.com.ar/2008/09/467_italia_en_america.html</link>
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         <category></category>
         <pubDate>Fri, 12 Sep 2008 13:41:10 -0300</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>Nº 466 - El vuelo de Miguel</title>
         <description><![CDATA[<p><img alt="ElVuelodeMiguel_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/466/ElVuelodeMiguel_AgendadeReflexion.jpg" width="200" height="246" /></p>

<p>[Por Sandra Russo]</p>

<p>Miguel FitzGerald fue el primer argentino en volar a las islas Malvinas y plantar la bandera nacional. Lo hizo el 8 de septiembre de 1964 piloteando un Cessna, precisamente en el día de su cumpleaños. Dejó una proclama y regresó. Dos años antes había hecho otra hazaña, un vuelo a Nueva York sin escalas.</p>

<p>En la casa de Miguel FitzGerald hay mucho movimiento, porque le festejan sus 80 años. Y él, hijo de padre y de madre irlandeses, acomoda su cuerpo alto y flaco en un sillón del living para relatar la hazaña de su vida. Es su propio festejo. Quizá Miguel no lo sabe. Al menos por la forma en que lo cuenta, pareciera que aterrizar en las islas Malvinas en l964, difundir una proclama y plantar una bandera argentina en ese suelo fue una ocurrencia que tuvo. Va desgranando paso a paso esa historia tan familiarizada con él, que una primera impresión puede hacerle a uno pensar que Miguel no le da demasiada importancia, que hizo algo que creía que debía hacerse, y ya. Pero Miguel llevó a cabo, hace 42 años, un sueño que tuvo, y su Cessna quedó <br />
estampado en ese año que lo tuvo por protagonista.</p>

<p>Ser piloto civil, dice, es una vocación. "Ya a los seis años tenía esa chifladura", sintetiza. A los 16 voló planeadores y a los 20 aviones con motor. Trabajó en Aerolíneas, hizo fotografía aérea, taxi aéreo, remolque de carteles. El aclara: "Menos fumigación y contrabando, hice de todo".</p>

<p>Ese año, 1964, Malvinas estaba en la agenda de la ONU. No por iniciativa del gobierno argentino, sino por decisión de la Asamblea, se iba a tratar el tema de las colonias en América. Y en los hangares del país, en las charlas entre pilotos, aparecía y reaparecía un sueño: mandarse, plantar bandera.</p>

<p>Miguel decidió que lo haría. Un amigo suyo trabajaba en La Razón y averiguó si al diario le interesaba la cobertura. A Miguel a su vez le interesaba la difusión, porque podía ser sancionado por la Fuerza Aérea con una suspensión severa. El viejo Félix Laiño (editor del diario de los Peralta Ramos) no se interesó para nada. Pero acababa de salir otro diario, Crónica, y a su joven director se le subió ese viaje a la cabeza.</p>

<p>"Me ofreció el avión, la nafta, los gastos, si viajaba conmigo un fotógrafo del diario. Pero ese viaje era mío. Yo solamente quería que me hicieran una nota cuando volviera, para cubrirme".</p>

<p>El Cessna se lo prestó finalmente Siro Comi, el presidente del Aeroclub de Monte Grande, que era representante de esa marca de aviones. Fue redactada la proclama que reivindicaba a las islas como argentinas, y Miguel partió rumbo a Río Gallegos, hacia su hazaña personal. Era el 8 de septiembre de 1964 y ese mismo día él cumplía 38 años.</p>

<p>Quince minutos</p>

<p>"Cuando uno está volando y está haciendo algo arriesgado, no piensa en nada más que en eso. Está concentrado en lo que está haciendo. Yo soy así, muy cerebral", dice Miguel, como si haber hecho lo que él hizo no exigiera al menos un impulso fenomenal. En Río Gallegos, su pista de despegue fue la del Aeroclub, que no tenía torre de control monitoreada por la Fuerza Aérea. Y se mandó. Y cuando lo cuenta vuelve atrás.</p>

<p>"Yo salgo de Gallegos, vuelo mar adentro, a las tres horas y quince minutos veo el archipiélago. Desde arriba se ve un rectángulo como de cien islas e islotes. Voy diciendo 'operación normal', y en Gallegos hay gente que entiende lo que digo. Cuando sobrevuelo el archipiélago, una capa muy densa de nubes me impide ver. No puedo zambullirme entre las nubes, porque en alguna parte de ese rectángulo hay un cerro de seiscientos metros de altura.</p>

<p>Espero un claro. Lo veo. Y me lanzó hacia debajo de la capa de nubes, identifico Puerto Stanley, busco la pista de cuadreras, y aterrizo. Me bajo del avión, saco la bandera y la cuelgo del enrejado de la cancha. Viene un hombre de los que se habían juntado a ver el aterrizaje. Me pregunta si necesito combustible. No se le ocurre que soy argentino. Le doy la proclama y le digo: 'Tome, entréguele esto a su gobernador'. Me subo al avión y vuelvo a Gallegos. Habré estado en Malvinas unos quince minutos".</p>

<p><img alt="ElVuelodeMiguel2_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/466/ElVuelodeMiguel2_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="300" /></p>

<p>Cuando llegó a Río Gallegos, Héctor Ricardo García, el director de Crónica, empezó a jugar su papel. Crónica tenía la primicia. El título en letra catástrofe fue: "Malvinas: hoy fueron ocupadas".</p>

<p>Ese día, 8 de septiembre de l964, no se habló de otra cosa. La Razón registró uno de los días de más bajas ventas de su historia. Su competidor llamó la atención e inauguró un estilo periodístico. Cuenta la leyenda que hasta ese día los diarios no aceptaban devoluciones, pero los canillitas presionaron tanto a La Razón para devolverle sus ejemplares que ese antecedente después modificó el negocio y la relación entre los dueños de los diarios y los repartidores.</p>

<p>Al volver a Buenos Aires, en Aeroparque, los muchachos de Tacuara esperaban <br />
a Miguel. Lo subieron a un jeep y lo llevaron a dar vueltas por la ciudad, como a un héroe. Ese recibimiento y el festejo popular impidieron a la Fuerza Aérea suspender la matrícula de piloto de Miguel: fue solamente apercibido.</p>

<p>Miguel busca la tapa de Crónica, y no la encuentra. No es de extrañar en un hombre que hizo lo que hizo y ni por un momento se lamentó de no tener una foto que hubiese registrado la hazaña. Miguel es un piloto solitario que ya dos años antes había hecho el primer vuelo sin escalas desde Nueva York a Buenos Aires. Ayer, cumplió ochenta años, y parecía satisfecho de la vida que ha vivido.</p>

<p><img alt="ElVuelodeMiguel3_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/466/ElVuelodeMiguel3_AgendadeReflexion.jpg" width="200" height="178" /></p>

<p><br />
<img alt="ElVuelodeMiguel4_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/466/ElVuelodeMiguel4_AgendadeReflexion.jpg" width="170" height="154" /> <br />
Por Sandra Russo, año 2006. Publicado en Página/12 el 09/09/06<br />
[Texto gentileza de www.lagazeta.com.ar]<br />
</p>]]></description>
         <link>http://www.agendadereflexion.com.ar/2008/09/466_el_vuelo_de_miguel.html</link>
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         <category></category>
         <pubDate>Mon, 08 Sep 2008 08:11:49 -0300</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>Nº 465 - La fábrica abandonada</title>
         <description><![CDATA[<p>En el día de la industria</p>

<p><img alt="FabricaAbandonada_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/465/FabricaAbandonada_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="280" /></p>

<p>[Por Jorge Spíndola]<br />
<blockquote></p>

<p>día y noche el viento está azotando los<br />
portones de chapa.<br />
día y noche el viento empuja desierto sobre<br />
los telares desmayados, metiendo arena en<br />
los engranajes detenidos.<br />
matas de espinillo andan dando vueltas allí dentro,<br />
son los nuevos encargados, los operarios del<br />
abandono haciendo turnos rotativos al pie de las<br />
máquinas.</p>

<p>día y noche rotan perros husmeando en el silencio. de vez en<br />
cuando un ser humano que ayer luchó con el hilado, con los<br />
niveles de producción, entra y se queda allí buscando un pedazo<br />
de cobre, una chapa, algo de valor.<br />
que pueda ser revendido en el mercado del desecho,<br />
pedazos de nylon, cartón, tambores de doscientos, restos de lanzadera,<br />
todo sirve para abrigarse un poco el hueso.</p>

<p>los pasos retumban, los zapatos hacen un chirrido de animal pisoteado sobre<br />
el<br />
piso cubierto de arena, un frío extraño comienza a subir por las piernas del<br />
visitante, un frío que termina por instalarse en el estómago, mezcla de<br />
miedo y de<br />
silencio.<br />
la fábrica es un animal oscuro, sus bocas de hierro, se han tragado tanta<br />
gente,<br />
tantas horas marcadas en tarjetas.</p>

<p>el vientre de la fábrica aun digiere sueños.<br />
aun abandonada la fábrica mastica el cuerpo colectivo.<br />
consume frustraciones y preguntas.<br />
la fábrica aúlla por las noches llamando a los hijo de su vientre, la oscura<br />
bestia abandonada tiene acidez de tanta arena, tanto remolino peinándole las<br />
tripas.<br />
la fábrica abandonada, vieja perra moribunda, sabe que ha dejado a sus crías<br />
vagando en el desierto.</p>

<p>Jorge Spíndola, periódico Tela de Rayón Nº 4<br />
</blockquote></p>

<p><img alt="FabricaAbandonada2_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/465/FabricaAbandonada2_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="267" /></p>

<p><img alt="FabricaAbandonada3_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/465/FabricaAbandonada3_AgendadeReflexion.jpg" width="172" height="179" /> <br />
Jorge Spíndola nació en Comodoro Rivadavia, provincia del Chubut. Ha colaborado, dirigido y editado distintas publicaciones literarias en Buenos Aires, Comodoro Rivadavia y Trelew, donde reside actualmente.</p>

<p>[Texto gentileza de Julio Fernández Baraibar]</p>]]></description>
         <link>http://www.agendadereflexion.com.ar/2008/09/465_la_fabrica_abandonada.html</link>
         <guid>http://www.agendadereflexion.com.ar/2008/09/465_la_fabrica_abandonada.html</guid>
         <category></category>
         <pubDate>Tue, 02 Sep 2008 01:33:20 -0300</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>Nº 464 - Odisea de los Andes</title>
         <description><![CDATA[<p><img alt="OdiseadeLosAndes_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/464/OdiseadeLosAndes_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="279" /></p>

<p>[Por Claudio R. Negrete]</p>

<p>Es una tarde de junio de 2001. El minibús para en la esquina de avenida Bergenline y la calle 65, en New Jersey. Camino los cincuenta metros que me separan de la típica casa mediana estilo inglés. Desde la puerta abierta llega la voz de un hombre invitándome a entrar. Al fondo, en la cocina, ese mismo hombre se para y avanza, bamboleándose hacia los costados, para saludar. A pesar del esfuerzo, se le nota el orgullo de haber vencido la dureza de sus piernas ortopédicas. </p>

<p> –Heldo –se presenta–. Heldo Borzaga</p>

<p>Heldo tiene un secreto bien guardado. Está allí, entre sus cosas más queridas. Ese secreto lo conforman diecisiete días ocurridos en los Andes, en su patria, la Argentina, hace casi cinco décadas, el mismo tiempo que lleva en los Estados Unidos. </p>

<p>Hablando, recordando, dejando el perfecto lugar para algunos silencios nostálgicos se había hecho medianoche. Entonces, Borzaga trajo el borrador de sus memorias, el libro inédito de su tragedia en los Andes. </p>

<p>Se sabe que la tragedia golpea siempre en el mismo lugar, el de la existencia. Se sabe que no hay tragedia despojada del drama y la muerte. Se sabe que no existen hechos trágicos que no encierren un misterio indescifrable. Esta historia, su historia, estuvo guardada por casi medio siglo. En un primer momento remite a esos días de angustia y zozobra de los ‘rugbiers’ uruguayos perdidos en plena cordillera. También, para mí, críado a fuerza de cine, a aquellas películas donde Spencer Tracy dominaba los misterios de las montañas y vencía de manera épica al gigante de rocas y nieve.</p>

<p>–Lea, lea en voz alta, quiero acordarme –me pidió.</p>

<p><img alt="OdiseadeLosAndes2_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/464/OdiseadeLosAndes2_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="300" /></p>

<p>LA ODISEA. <br />
Sensación rara la de leerle a un hombre su propio drama. Muy rara: viajamos en el tiempo hasta agosto de 1953 cuando, con sólo 25 años y siendo un joven oficial del Ejército, Borzaga se internó en la montaña formando parte de un grupo de 40 esquiadores que iban a recorrer la zona de Laguna Diamante a 5.500 metros de altura, pegada al volcán Maipo, límite mendocino con Chile. </p>

<p>La expedición se inició el lunes 10 de agosto. Recorrieron más de 60 kilómetros esquiando o caminando sobre la nieve con raquetas. Cruzaron 7 kilómetros por la laguna congelada, cubierta de nieve. Era el lunes 17 cuando llegaron al refugio de Obras Públicas. “Todo era normal –dice Borzaga, entrando en el recuerdo– dentro de lo planificado. A esa altura el frío pegaba duro, con temperaturas que alcanzaban los 20 grados bajo cero, con nieve ya congelada. En tres trineos grandes, tirados por 12 hombres cada uno, transportábamos los equipos para la travesía”.</p>

<p>Al llegar al refugio, diez de los esquiadores decidieron adelantar el regreso. El resto, treinta hombres, quedó al mando de Borzaga. Ese 17 de agosto, miró por la ventana de la cabaña y vio que la luna tenía un halo rojo. El viento había cambiado, la nieve volvía una vez más y la visibilidad se tornaba nula. “Era el viento blanco, el peor enemigo de los andinistas, el que los desorienta más –señala. Todavía hoy los baquianos e indios dicen que ése es el espíritu de la montaña que se rebela contra quienes quieren domarla”. </p>

<p>Lo que Borzaga temía sucedió: las condiciones climatológicas cambiaron totalmente. El 18 se desató una tormenta tan furiosa que los obligó a ingresar al refugio Yaucha cerca de mediodía. Estuvieron allí, guarecidos, hasta el viernes 21. Todo el sitio había sido tapado por la nieve. Con mucho esfuerzo, pero sabiendo que sólo podían hacer eso, consiguieron salir por la claraboya. Justo a tiempo: cuando lograron salir todos, otra avalancha terminó por sepultar de manera total el refugio. Ninguno de ellos lo sabía, pero acababan de salvarse por primera vez de una muerte segura. </p>

<p>El tiempo seguía empeorado, los hombres apuraron la marcha del regreso. Para estar más livianos, y caminar más cómodos, decidieron dejar los equipos grandes. Estaban cansados pero se sentían triunfantes. La naturaleza les tenía preparada una nueva prueba. Otro temporal los volvió a golpear con furia inusitada y, finalmente, se perdieron en medio de la inmensidad blanca. El grupo caminó sin rumbo hasta la una de la mañana. El viento los seguía desviando de la ruta que Borzaga había trazado. “De repente –recuerda, y en su voz se oye el silbido de la tormenta–, nos caímos, nos  deslizamos sin parar en una quebrada profunda, en medio de la oscuridad. La caída nos había sacado de la senda que nos regresaría a la base de la montaña”. No pudieron saber que el grupo de diez hombres que se había desprendido para alcanzar otro refugio, a unos cinco kilómetros del lugar, nunca llegarían a destino: los que no murieron aplastados por el alud, se congelaron horas después. </p>

<p>Totalmente desorientados, los hombres a cargo de Borzaga pararon en un lugar llamado Arroyos de los Gauchos. Allí hicieron fuego para secar sus ropas mojadas y heladas. En la caída, habían perdido carpas y los elementos más indispensables para la supervivencia. Era 22 de agosto, pero a ellos poco les importaba. Ya llevaban 12 días en una montaña que se había transformado en una bestia indomable, no tenían comida, se mantenían con lo poco que les quedaba: algo de café, unas vitaminas y pequeños trozos de chocolate. </p>

<p>Con unos paños de lona improvisaron, contra unas rocas, un techo para protegerse y aguantar la noche. Al día siguiente, a las dos de la tarde, el viento volvió a soplar implacable a l00 kilómetros. Lo poco que podían caminar los 21 hombres, lo hacían enterrados con  nieve más allá de cintura. En algunas partes, debían arrastrarse para contrarrestar la fuerza del viento. Después de 5 horas, agotados, volvieron a armar el toldo. </p>

<p>“Esa noche ninguno durmió. A las seis de la mañana todavía era de noche y una ráfaga de viento voló todo. Estábamos a unos 3.500 metros de altura, en medio de la nada, perdidos a la intemperie. A las 10 de la mañana otra avalancha de nieve se nos vino encima y apagó el fuego. Entonces, di la orden de prenderlo de nuevo quemando todo lo que teníamos: esquíes, raquetas de madera, rollos de fotos. Todo. Quedamos a la intemperie con casi 30 grados bajo cero y un viento insoportable que no paraba”. Borzaga hace silencio, recuerda. Más que recordar, pelea con el recuerdo.</p>

<p>–Por primera vez, sentí que nos encontrábamos en el límite, que nos podíamos morir todos –dice, y vuelve a guardar silencio.</p>

<p><img alt="OdiseadeLosAndes3_AgendadeReflexion.jpg" src="http://www.agendadereflexion.com.ar/fotos/464/OdiseadeLosAndes3_AgendadeReflexion.jpg" width="400" height="300" /></p>

<p>LO PEOR<br />
En un momento, la lucha de esos hombres dejó de ser contra la nieve y el viento. El verdadero peligro era dormirse. Dormir significaba morir congelados. “Nos hacíamos masajes, les gritaba que no se durmieran, les ordenaba que cada uno despertara a un compañero, les pegaba con toda mi alma cuando veía que empezaban a cerrar los ojos, que se entregaban sin darse cuenta”, relata Borzaga.</p>

<p>La inmensidad se ensañaba en esos hombres. Para paliar el congelamiento de la sangre, se inyectaban coramina glucosa. La lucha era desigual: al frío en los huesos y en la carne, a la falta de comida, se sumaba la angustia de saber que les llegaba el fin. La muerte blanca, esa muerte que hace sentir una paz especial, que neutraliza la voluntad de reaccionar y que pone a la conciencia en un estado de irrealidad total, los empezaba a envolver.</p>

<p>En dos días, 21 y 22 de agosto, murieron doce integrantes de la expedición. Los sobrevivientes amontonaban los cadáveres de los compañeros contra el viento para usarlos como trincheras. El espectáculo, de tan real, era espantoso. Algunos se acostaban sobre los muertos para evitar quedar pegados al piso por el hielo y la nieve. Sólo se podía esperar a la muerte en ese cementerio de nieve. Así permanecieron horas, días, callados, esperando su turno.</p>

<p>“A las seis de la tarde del 23 de agosto me desmayé. Mis compañeros me taparon. No sabían si estaba vivo o muerto. A las tres horas, en plena oscuridad, reaccioné. Abrí los ojos y supe que todos nos íbamos a morir allí. Todos lo sabíamos, por eso nadie hablaba.” </p>

<p>El 25, de los treinta integrantes de la expedición que quedaron al mando de Borzaga sólo quedaban vivos ocho. El Suboficial Torres se le acercó a Borzaga y le pidió que los matara a todos con su pistola y que después se pegara un tiro. </p>

<p>–Déjeme pensarlo –contestó Borzaga–. Y como tenía miedo que Torres le sacara la pistola y los matara, tiró el arma y tres cargadores completos al arroyo por el agujero en el hielo.</p>

<p>Estuvieron ocho días sin comer, la mitad de ellos a la intemperie con temperaturas de congelamiento. Caminar les proporcionaba todos los dolores, imaginados o no. El reflejo de la nieve los enceguecía sin piedad. Sólo quedaba recostarse sobre los compañeros muertos, bajo un temporal que no paraba, y arrastrarse hasta el arroyo congelado para conseguir agua. El agua era lo único que los mantenía vivos. Uno de los soldados, al ir hasta el arroyo, quedó atrapado en un agujero que había en el hielo. “Con las pocas fuerzas que me quedaban fui a ayudarlo, lo tomé de la pierna, tiré y lo saqué. Sentí algo caliente en mis manos. Y ese calor me produjo un alivio inmediato. Al mirarme vi como brotaba sin parar la sangre de mis manos”. Cuando tomó la pierna del soldado, las manos de Borzaga habían quedado pegadas a la tela del pantalón congelado. Al desprenderse, se arrancó las yemas de los dedos. Su propia sangre, caliente, lo cubría. Borzaga recuerda que quiso que ese calor durara